Otro Gobierno

Portada de Otro Gobierno

Llego a casa. Es un poco tarde, pero no me puedo ir a dormir sin escribir unas líneas sobre la presentación del libro “Otro Gobierno” de mi buen amigo Cesar Calderón, a la que he asistido esta tarde.

Podría contaros lo bueno que es libro y hacer una reseña sobre su contenido, pero prefiero que lo leáis, y obviamente lo compréis, porque como decía mi abuela Marta, hay que dar de comer a los autores que no viven del aire y de la creatividad.

Pero de lo que si voy a escribir es sobre Cesar, el inefable Cesar Calderón, que conocí hace ya 8 años, siempre con su compañera Verónica a su lado, y de nuestra amistad, que siempre ha estado, afortunadamente por encima de nuestras ideas, tan dispares, y sobre las que rara vez coincidimos, ni coincidiremos nunca, aunque esa divergencia que algunos sectarios no entienden, enriquece mucho las amistades, eso si las amistades verdaderas.

Nunca he dudado de la valía de Cesar, siempre dije que ese chico tenía “vector”, vaya si lo tiene, y lo que es mejor, lo que va a tener, y no precisamente porque este tocado por la mano de los dioses, como les sucede a algunos, sino porque Cesar es el tesón, la fuerza de voluntad, el trabajo, la perseverancia, el entusiasmo, las ganas, el empuje, en fin, si tuviera que poner un ejemplo de libro de alguien inasequible al desaliento, escribiría el nombre de Cesar Calderón. Y este libro, que esta tarde se ha presentado en el la Casa del Libro de Madrid, forma parte de una trayectoria que aun esta empezando pero que va a dar mucho que hablar.

Nada más que decir, o mejor dicho me queda mucho que decir, pero lo cierto, es que a veces las palabras no dan para expresar realmente todo lo que es una persona, por muchos términos que seas capaz de escribir o verbos que conjugar. Yo de vosotros le seguiría muy de cerca.

Son las doce de la noche. Llueve ligeramente en Pozuelo y la temperatura exterior es de 10 grados. Y mientras escribo esto escucho Assedic.

Postpost: Cesar córtate el pelo, por Dios¡¡¡

Menos correr y más explicar las cosas

Esta mañana toca pararse a reflexionar, porque cuando todo empieza a derrumbarse a tu alrededor, eso de correr (y no miro a nadie) o ponerse nervioso es la peor de las recetas. Ayer la Prima de Riesgo subió y la bolsa cayó estrepitosamente. Esta mañana la Prima ha bajado ligeramente y la bolsa parece que ha empezado a subir tímidamente. Francamente no lo entiendo del todo,  pero como #estapasando habrá que asumirlo.

Y… la reflexión primera es ¿Por qué está pasando todo esto? O parafraseando a Almodóvar ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Yo, que solo soy la mensajera, me limito a contar lo que dicen los que saben, y la conclusión es que hay errores, que los errores se pagan, en este caso con “pasta” pura y dura. El gobierno se ha equivocado (o se ha querido equivocar, voy a dejar de lado de momento la intención) en el objetivo del déficit, y esto supone un reto que Bruselas no está dispuesto a consentir, así lo ha manifestado (los mercados tienen sobre todo orejas y escuchan) . Además los presupuestos que ha confeccionado el gobierno no son “finos”, hay cosas que no terminan de cuadrar,  lo de la amnistía fiscal suena a parche de última hora, y lo que es peor reconociendo tácitamente que estamos en una economía en caída libre, se admiten unos ingresos de 14.000 millones de euros que no se sabe de dónde van a salir. Hay grandes partidas de reducciones de gasto, pero en ningún momento se explica cómo van a ser esas reducciones, véase el caso de la Seguridad Social y de las Comunidades Autónomas. Fijaros si yo me pregunto cómo va a ser capaz el gobierno de hacer ese recorte de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación, competencias directas de los territorios, sin modificar el marco legal que regula las Comunidades, que no se van a preguntar los Mercados y Bruselas…

Por otra parte las distintas opiniones, en cuanto a temas de importancia, por parte de los miembros del gobierno, tampoco es que ayude mucho,  genera incertidumbre. Me refiero al caso del rifirrafe de declaraciones sobre la progresividad presentada por de Guindos, y contestada por otros miembros del partido y del gobierno. La idea de la progresividad no es esencialmente mala, en el caso de la Universidad, por ejemplo no es necesario que el Estado cubra los gastos de educación de aquellos que puedan holgadamente pagar de su propio bolsillo (sobre todo en situaciones de crisis donde nos alejamos del estado del bienestar por momentos), pero tampoco es una medida que se pueda poner en marcha de hoy para mañana, y sobre todo cualquier medida de este o de otro tipo debe ir acompañada de cifras. No es lo mismo dirigir el discurso hacia los ciudadanos que a los mercados. Los ciudadanos entienden ideas, pero los mercados solo entienden cifras, así que cualquier proyecto que el gobierno quiera comunicar para parar la incertidumbre y estabilizar el barco, tiene que ir acompañado de números. Creo que es una cuestión de lenguaje, y el gobierno sigue hablando como si estuviera en elecciones, con entelequias que el ciudadano capta ligeramente, pero que los mercados ni entienden, ni probablemente ya escuchen. Sintonía idiomática podríamos llamarlo. Y desde luego no entrar en contradicciones y desdichos entre ellos mismos, eso ni lo entiende el ciudadano, ni lo entienden los mercados.

En otro orden de cosas, estaría la verbalización y la trasmisión de la realidad sin matices, ni circunloquios, con ello me refiero al asunto del  “rescate”. Ayer de Guindos dijo por activa y por pasiva que estábamos muy lejos del rescate, y efectivamente no mintió, pero tampoco dijo la verdad. Lo cierto es que estamos lejos de la intervención, porque si se produjera Alemania entraría como dicen en las películas de vaqueros antiguas, en dificultades. No hay dinero suficiente en el fondo de rescate para un país tan grande como el nuestro, y además Italia iría detrás, ya sin un euro para salvar su posición. Así que de Guindos, para ser fiel a la verdad, debería haber explicado ayer que Europa no va a dar el paso por ella misma de ejercer ese tipo de acción. En cualquier caso, si la deuda pública sigue subiendo y los tipos de interés se hacen insostenibles, tendríamos que ser nosotros mismos los que pidiéramos esa intervención, y no quiero pensar lo que nos iba a pasar, pues estos recortes que ahora nos parecen duros, se quedarían pequeños comparados con las imposiciones que llegarían desde Europa, a modo de  “no querías caldo, pues toma dos tazas”, con la desaparición entre otras cosas de la seguridad social, recortes en las pensiones, etc., etc. (prefiero no citarlas que me agobio, pero todos os las podéis imaginar). Amén de que el gobierno de la nación pasaría a modo decorativo… Bueno todo esto pensando que se decidieran a intervenirnos, porque siempre está la otra opción, que da más miedo aun, y es que ni intervención, ni nada, fuera del Euro y punto. Claro que eso, como también les complicaría la vida al  resto de los países de la Unión, espero que no se llegue a poner sobre la mesa. Pero en cualquier caso, eso es lo que hay que explicar, y no esas vaguedades que escuchamos, nosotros y que no se le olvide al gobierno, también los mercados.

Para añadir más problema al problema, porque hay que ver todas las variables para poder llegar a la resolución, está el asunto del paro, del que apenas se habla estos días, y que influye sobremanera en esos vaivenes que nos sacuden (el tema del paro debe ser tabú porque ni se menciona). El paro es un factor determinante en esa desconfianza que están expresando los mercados, fundamentalmente porque la deuda de nuestro país, a pesar que el gobierno solo habla de lo público, es de carácter privado, recae fundamentalmente sobre las familias y sobre las empresas,  que cada vez tienen más y más problemas para saldarla, ya que con la tasa de paro que soportamos se incrementa día a día el numero de impagados, tanto dentro del ámbito familiar como el empresarial. Y esa deuda es contra los bancos, las familias y las empresas le deben dinero a los bancos, y a su vez los bancos le deben dinero a los mercados internacionales, ergo, los mercados no se fían, con motivo, con lo cual no nos prestan más dinero, así de fácil. Esto tampoco lo ha explicado el gobierno en ningún momento. De hecho, como he dicho antes, el tema del paro debe ser tabú, y no se baraja en el discurso político, con lo cual  ni los mercados ni los ciudadanos escuchamos ninguna solución a ese asunto, así que la desconfianza aumenta.

Este es el panorama, y mientras el gobierno, siga haciendo política de partido o electoralista en vez de política de estado, y no comunique las cosas tal y como son, insisto a los ciudadanos y a los mercados, nada va a cambiar a mejor, así que no me extraña, que ayer, Mariano Rajoy corriera a la salida del Senado para no enfrentarse con la prensa, porque las preguntas que están en nuestros cuadernos son estas, a las que desde luego es muy duro responder, pero que no le queda más remedio si quiere empezar a construir algo útil, y sobre todo a clarificar las cosas, y que desde fuera perciban una sensación de seriedad, con unas directrices claras de que por lo menos el gobierno sabe cuál es la situación del país y está dispuesto a atajarla. Lo demás ni siquiera es engordar para morir, es peor, porque ya ni siquiera engordamos, es la muerte lenta por inanición, y dejar el país a los pies de los caballos.

Son las doce del mediodía. La prima ha bajado ligeramente. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Perpetuarse en el poder puede ser interesante, pero siempre que quede poder donde perpetuarse.

Postpost: De la oposición prefiero ni hablar, flaco favor están haciendo, flaco favor…