12M-15M: bajo el síndrome de Peter Pan

Está claro que en tiempos de crisis la indignación es la primera opción del ciudadano. Un sentimiento muy legitimo, desde luego, pero que desde luego dista mucho, de momento de constituirse en lo que entendemos por una revolución, producto o marca que se pretende vender, por parte de los organizadores del 12M-15M, a través de las redes sociales.

El evento del día 12M (porque lo miren como lo miren no ha pasado de ser un evento) pone de manifiesto, que la sociedad española, no está, en estos momentos bajo una situación revolucionaria, como  pretender comunicar en sus manifiestos: “Tomamos las calles porque ningún gobierno puede gobernar contra el bienestar de la mayoría”. Una frase muy loable y muy sonora, pero no que no ha ido más allá de la pura retorica, ya que la historia nos dice, que las revoluciones ni se avisan, ni se convocan, y desde luego si ellos piensan de verdad, como hemos podido leer y escuchar que vivimos bajo una dictadura política y económica, son realmente ingenuos si pretenden que mediante una acción popular limitada a un par de noches, esa supuesta dictadura vaya a tirar la toalla. La historia nos dice que a los dictadores de verdad, o se les da matirle, o se mueren de muerte natural. Así que eso de plantar una tienda en medio de Sol, hacer unas cuantas pancartas, darse unas carreritas detrás de la policía, y pegar cuatro gritos, viene a ser una patética parodia, que lo único que conlleva es a que el resto de la ciudadanía se moleste, los vea como poco serios o incluso como un grupo de “dirigidos” con el único fin de incrementar el malestar que vivimos en nuestro país.

Lo que se percibe desde fuera, es que la mayor parte de los jóvenes concentrados en Sol (algunos esta vez ni siquiera fueron, se limitaron al uso de twitter) tienen una concepción bastante paternalista y proteccionista de lo que es la política o de cómo se mueve la política. Cualquier cambio que se desee para cualquier sociedad, pasa por una integración activa en la búsqueda de lo que se desea, y estos chicos, siguen pensando que tiene  que venir “alguien” a solucionarles su papeleta, y eso que cuentan con la baza más importante, que es la edad, el tiempo va a su favor, en contra de los viejos, pero ese tiempo tiene que ser rentabilizado, y de momento, lo único que se observa es que gritan desesperadamente para que todo cambie, pero que hacen muy poco para cambiarlo.

Son la generación de la calefacción central, del estado del bienestar, y eso desde luego ha mermado sus fuerzas revolucionarias, haciendo que trabajen con supuestos “peterpanescos”, donde el máximo sacrificio que están dispuestos a aportar sea el pasar unas cuantas noches a la intemperie, eso sí cuando hace ya buen tiempo, que el invierno es muy duro, llueve, hace frio, y en casita se está mejor. Claramente no quieren crecer y piensan que de pataleta en pataleta, y de año en año, van a conseguir a base de unas cuantas rabietas que todo cambie.

Los que controlan la situación, en abstracto, llamado poder, están muy lejos de sentir la más mínima preocupación sobre el diluido y descafeinado movimiento 15-M, porque desde luego visto lo visto, es un “gatito” para ellos, más en cuanto, la sociedad española, está muy lejos de romper el sistema, y apoyar supuestas revoluciones casi de “moqueta”.

Personalmente, no estoy de acuerdo, con ningún sistema revolucionario, pero visto desde fuera, y como mera espectadora, conviene decirles a estos chicos, que cuando uno se pone a hacer algo, conviene hacerlo bien, y desde luego por sí mismos, que lo de pedir, pedir y pedir, sin ningún atisbo de hacer, hacer y hacer, no va a ninguna parte, y que tal vez deberían fijarse más en el personaje de Wendy, que en el de Peter, pues este ultimo vivía en una isla imaginaria, llena de personajes imaginarios, y con ideales, muy nobles, pero también imaginarios. Mientras Wendy, una vez que conoce la naturaleza del país de Nunca Jamás, entra en la madurez, asume el papel de cuidar de los niños descarriados, y finalmente regresa a Londres, donde está su sitio.

Creo que el 15-M después del 12-M se ha diluido definitivamente, tal vez surjan otros movimientos, pero desde luego este ha tocado a su fin. Demasiados “peterpanes” intentando volar, y muy pocas Wendys organizando, proponiendo y haciendo… Otra vez será.

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados.Tal vez necesiten cambiar de cuento, e incorporar al personaje de Pepito Grillo