Tanta austeridad no es camino

Para ser viernes hoy me he levantado preguntándome algunas cosas de gran trascendencia, cosa que me inquieta enormemente, pues los viernes siempre han sido un día, para mí, de tremendo relajo.

Pero hete aquí, que bajando de la cama, me ha asaltado una gran duda existencial ¿Es Grecia la excepción que confirma la regla? O ¿Es Grecia, la regla, y ha sido la primera en llegar a ese camino donde vamos a llegar todos? (No obstante recomiendo no pensar cosas así al levantase, sin tener una bolsa de papel cerca, para hiperventilar).

Sigamos. Pues bien, lo primero que hay que ver es si todos estamos en la misma condición que estaba Grecia cuando empezó a “mascarse la tragedia”, y la conclusión es que no exactamente, pero si se dan algunas características comunes, que hace que me tiemblen las rodillas, por ejemplo, por ejemplo, los gobiernos de los distintos países de la Unión Europea, por si mismos no tienen resortes para solucionar la crisis: no pueden devaluar, no hay política monetaria propia, no pueden imponer controles a los capitales, no tiene dinero para apoyar a las empresas, tienen una deuda considerable que crece por días, y además la directriz de Europa para todos es incrementar los recortes.  Y aunque Grecia estuviera en situación más precaria que los demás, lo cierto es que los gobiernos, de cualquier color que sean, están atados a la hora de organizar una salida de la crisis.

Esto hace que el ciudadano, que difícilmente aun percibe la realidad europea, fundamentalmente porque creo personalmente que no hay ninguna realidad europea, y que todo esto es un artificio, que ha salido bastante mal por cierto, se vea abocado a escuchar otras voces mucho más radicales, que les prometen y les juran que ellos van a ser capaces de devolver esas soberanías perdidas, con discursos extremos y muy peligrosos por cierto, ya sea por la derecha o por la izquierda, véase el caso de Marine Le Pen en Francia, o el más reciente, el de Grecia de estas últimas elecciones.

Pero como todo es susceptible de solucionarse, (también de empeorar) convendría que Europa, mejor dicho Alemania, porque aquí es quien manda, le diera una vueltecita a eso de la deuda, la austeridad y el crecimiento, para ver si está yendo por el buen camino, o al final nos van a llevar a todos a “helenizarnos”, que mejor que no.

La deuda de cualquier país, que además está dentro del marco de otros países formando un contexto único, como sucede en Europa no pueden llevarnos a dinamitar la economía y sobre todo los formatos políticos democráticos que tanto tiempo ha costado poner en marcha, y sobre todo hay que combinar el pago de esa deuda con crecimiento, o de lo contrario ni deuda, ni nada de nada, porque la señora Merkel debería recordar, pues le toca muy de cerca, que la llegada al poder de Hitler en 1933 fue fruto, entre otras cosas, de la situación de deflación y de depresión que vivía Alemania en esos momentos.

La deuda no solo es responsabilidad del que la adquiere, y la postura de cargar solo sobre el deudor no es la solución, no porque yo lo diga, que yo no soy nadie, sino que a día de hoy los hechos demuestran que la política de la eurozona para solucionar esta crisis dista mucho de dar algún resultado, sino todo lo contrario, está haciendo que empeore por meses el panorama. No hay que olvidar que la recesión y el paro son dos factores determinantes que hacen que los ciudadanos paguemos menos impuestos, en conjunto, la recaudación es menor, el crecimiento es inexistente, con lo cual sino se recauda, no se paga, y si no se paga la credibilidad de cualquier país para los mercados sigue estando en entredicho. Así que cuanto más presiones a un país deudor, menos crecerá, ergo menos capacidad tendrá de pagar.

El gran acreedor de Europa es Alemania, y, o afloja sus pretensiones, y colabora de alguna manera a la solución (hay muchas por ejemplo eurobonos, quitas, demoras en el cobro) o nos caemos con todo el equipo, porque no nos engañemos, la austeridad está reñida con la sociedad de consumo, y esa es, salvo que alguien invente algo mejor y muy rápidamente por cierto, la sociedad en la que vivimos. No hay otra salida, y a no tardar, porque de seguir así nos cargamos el invento, el de la estabilidad económica y el de la estabilidad democrática. Y ¿Hay vida fuera de eso? … pues tal vez, pero creo que es un sitio frio, oscuro y aterrador, donde el país de Blade Runner queda a la altura de paraíso.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. No se tal vez Rajoy debería de dar menos mensajes a la gallega a la Merkel, y explicarle “very polite” a Madame eso de “ya basta”, al estilo de Guindos, que mira esta vez estuvo bien…