De verdad que las crisis agudizan el ingenio, y me cuentan por aquí que en el Paseo del Pintor Rosales en Madrid hay un ¿restaurante? – no se como catalogarlo- llamado ECOBAR, donde se puede hacer alguna cosa más que comer… Bah¡¡¡ no penséis mal, que el ECOBAR tiene, para empezar lo que ahora se llama comida multicultural – hay que ver, chicos- es decir que se pueden degustar platos de cocina mediterránea, nórdica, japonesa y creativa, con brunch incluido los domingos, y además, además – lo escribo dos veces para dar énfasis- una zona de spa, para relajarse preferiblemente antes de comer o cenar. Lo único que como es un sitio tan limpito, no se puede fumar, aunque tiene una terracita donde uno puede ejercer el malboring o el ducading.
Y como la crisis llega a todas partes, la terraza del Ritz, gracias a la gestión de Marisa Navasques, el alma mater de esta parte del hotel, ha apostado esta temporada por la middle class. Bebidas veraniegas, cócteles y alguna delicatessen que otra a precios algo más bajos que otros años, porque hay que amortizar el espacio.
Son las dos menos cuarto. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 34 grados. Todo esto para que no se me olvide. Como este año no hay canción del verano – hay que ver como está el patio, a donde hemos llegado- , recupero Asereje.