No hay responsables: como siempre

Vuelvo de vacaciones, y la primera en la frente. Barajas, quince horas de espera desde el aeropuerto norte y sur de Tenerife porque me llevaron de un lado a otro- para que llegara mi avión desde Barajas. Y todo el mundo hablando del caos de Barajas, y no, que a mi me enseñaron bien en eso de hacer titulares, y el caos es el de los responsables Barajas, que ellos si que son caóticos, desordenados, desidiosos, vagos e insolidarios.

Y no lo hago por mi, que yo mi cabreo particular lo llevo dentro. Esto lo escribo por los miles de ciudadanos que se han visto atrapados en estos días en el Aeropuerto de Madrid, y los otros miles que desde otros aeropuertos han sufrido los daños colaterales de la inoperancia de aquellos que pagamos para que se ocupen de organizar bien las cosas. Familias con niños sin comer, sin poder cambiarles los pañales, enfermos con las medicinas facturadas dentro del equipaje sin poder acceder a el, gente muerta de sueño durmiendo como han podido en sillas bastante porco ergonómicas por cierto, sin poder beber ni comer, salvo que cada uno se lo pagara de su bolsillo, cientos de maletas desperdigadas sin amo por mitad de la T4, una terminal por cierto pensada para atletas, donde las distancias son tremendas, y en la que ir de un lado a otro buscando a algún responsable puede ser agotador, más que nada porque en estos casos nadie sabe nada, nadie explica nada, nadie ayuda a nada. “Perdone señora ese no es mi trabajo”.

Mientras a la Ministra de Fomento ayer se le llenaba la boca, a las cuatro de la tarde, diciendo que todo funcionaba con normalidad. Hasta ayer no sabia porque a algunos miembros del gobierno no les salen bien las cosas, y es que ni siquiera saben el significado de las palabras. En cuanto tenga un rato tendré que definirle a algunos la diferencia entre normalidad y anormalidad, ahora no tengo ganas, o mejor dicho, no me da la gana, que aprendan o se vayan, que ya basta.

Menuda potencia mundial estamos hechos, cuando nos hemos gastado una pasta gansa en una obra faraónica, eso si con mucha imagen, como es el aeropuerto de Barajas, que ni siquiera tiene los medios mínimos para quitar una nevada de las pistas, que por cierto no están drenadas, y por eso se acumula la nieve.

Eso si ni una sola dimisión, porque lo importante es “ir pillando” y mientras el ciudadano que pague y que arree.

Es la una de la madrugada. No llueve en Pozuelo y si nieva, como dice Rubalcaba, habrá que quedarse en casa sin salir – eso son medidas- y la temperatura exterior es de -2 grados. Toma normalidad. Claro que la culpa parece ser que es del Instituto Nacional de Meteorologia o de que la memoria es muy fragil. Responsabilidad 0 = pio pio que yo no he sido

Una de filtraciones: ha sido sin querer

 

No se vosotros, pero yo creo que este “menda” debería ir dimitiendo, en presente continuo y futuro perfecto. Me refiero al máximo responsable de prensa de Magdalena Álvarez, Antonio Fernández Serrano, que ha reconocido que él es el autor de algunas filtraciones que hubo sobre el accidente del JK5022. “Yo fui el que se las di a las televisiones”, afirmó “Si metimos la pata, yo lo siento, ya lo digo, será el juez quien decida. En ese caso, yo me hago responsable”, dijo.

Lo más divertido de todo esto, es que encima el tipo se ha rasgado las vestiduras e incluso se ha puesto muy digno, ya que Antonio Fernández, ha manifestado en la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) que él es el primer interesado en que se aclare quienes son los responsables de esas filtraciones, aunque el haya hecho algunas de ellas. ¿Es fuerte, verdad chicos?

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. ¿Qué nos apostamos a que no dimite?