¿Y si no vuelve a llover nunca?

Decía mi padre, cuando decía y se acordaba bien de las cosas, que siempre que llueve, escampa, pero ahora… no llueve nunca ¿Y si no vuelve a llover nunca?… Escucho mientras escribo: Tiene que llover, tiene que llover a cántaros… suena y suena, pero sigue sin llover, y mientras la lluvia no caiga sobe nuestras cabezas, ni podremos cantar bailando bajo la lluvia, ni tendremos la calma después de la tormenta.

Los días se enredan con la sequía, y se llenan de más miedos, hoy Grecia, otra vez Grecia… hablo de Grecia en las noticias como si fuera Cáceres, o Sevilla, o Burgos, pero Grecia está lejos, eso me enseñaron de pequeña, y ahora sin embargo, está aquí cerca, en el rumor de los telediarios, en los faldones de los periódicos, en los banners animados de las ediciones digitales… lo mismo ahora está lloviendo en Atenas… , y luego , más de lo mismo, la corrupción inasequible al desaliento, se entremezcla asomando otra vez en los diales que sintonizan las noticias… más de lo mismo, invercaria,caso blanco, trama gurtel… allí están, el pan nuestro de cada día mejor que mañana no nos des a probar más de ese pan, porque ya no sabemos ni lo que escribimos, ni porque lo escribimos, ni para quien lo escribimos, solo que un día tras otro repetimos lo mismo, con distintos nombres, pero lo mismo… y luego la deuda, los bancos, el paro, los recortes, y las miradas de reojo de los unos sobre los otros…la izquierda se refugia en los paraísos artificiales de las revoluciones que son ya como un “revaival” en los ojales de las americanas, y la derecha se retuerce de dolor en el poder atenazada por la garra impenitente del capital y del dinero, y mientras no llueve… ¿Y si no vuelve a llover nunca?

Dice mi hijo, que porqué debemos tanto, que a quien debemos tanto, que porque no saldamos la deuda, que tenemos cosas… que se las lleven –dice- que se cobren en cuadros, porque él quiere trabajar, y sus amigos, que quieren un futuro…en su inocencia agobiada por lo que circunda, no entiende que las cosas solo valen si alguien quiere que valgan, y yo ni siquiera puede explicarle, porque yo tampoco entiendo, o si entiendo, no se como contarle, que a veces todo sucede a la vez y que nada ni nadie puede evitarlo, que esto alguna vez terminará, como sea, venga hombre, ya verás – le digo- ¿Y si no vuelve a llover nunca? – pienso

Dice mi padre que no sabe que es lo que hemos hecho mal para que nos esté pasando esto, si fuimos a nuestro trabajo, educamos a nuestros hijos, cumplimos con nuestro deber, pagamos nuestros impuestos, votamos en las urnas, cuidamos los unos de los otros, dice mi padre que no quiere morir viendo como se hunde ese mundo ideal que quiso dejarnos, por el que trabajo año tras año, que él quería otra cosa para sus hijos y sus nietos, y yo tampoco se como explicárselo, y ni siquiera encuentro una palabra de consuelo, solo disimulo, miro al cielo y digo: padre esto alguna vez se terminará, y seguro que tu aun estas aquí para verlo, pero por dentro pienso de nuevo ¿Y si no vuelve a llover nunca?

Son las doce menos cuarto de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados… ¿Y si no vuelve a llover nunca?….

No pagues por lo que hicieron otros

Empero existe mas peligro de exagerar el interés popular por el mercado que de infravalorarlo. El tópico de que en 1929 todo el mundo jugaba a la bolsa no es ni mucho menos literalmente verdad. Entonces, como ahora, el mercado de valores era para la gran mayoría de los obreros, agricultores y empleados – es decir, la gran mayoría de los norteamericanos-, algo remoto y vagamente siniestro. Entonces como ahora, pocos sabían como había que arreglárselas para comprar títulos; la compra de valores a plazo y con fianza era en todo caso un hecho tan alejado de la vida real de la masa de población como el Casino de Montecarlo. De modo que solo un millón y medio de personas – de una población de unos 120 millones de personas- participaron activamente en el mercado de valores.

John Kenneth Galbraith

Son la seis y cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 13 grados. ¿Estamos pagando los errores de otros como si fueran nuestros? What kind of fool???

¿Será el golf un remedio para la crisis?

 

 

Ya sabéis mi afición a los estudios publicados por Universidades, que generalmente demuestran que les sobra el tiempo y el dinero, y no saben como emplearlo.

Y como me gusta el golf, es más juego al golf, y pienso seguir haciéndolo, aunque la crisis me obligue a hacerlo como a Tincup, con útiles de labranza, hoy, paseando por la red y mirando estos análisis en la que ocupan su tiempo las Universidades, me he topado, con uno local, hecho por la Universidad Camilo José Cela y publicado en la revista Especial Directivos, que deja claro la intima relación entre los directivos de empresas financieras que juegan al golf y el éxito en sus proyectos.

Esta relación se ha descubierto precisamente entre la evolución bursátil de las empresas analizadas y la afición de sus altos directivos por el golf.

Según parece demostrado, la correlación es ligeramente positiva: el conjunto de compañías del mercado cuyos ejecutivos principales juegan al golf consiguieron una mayor revalorización entre los años 2005 y 2007, en concreto un 45,2 por ciento.

Por otro lado, las empresas llamadas en el estudio “no golf”, es decir, aquellas cuyos directivos no practican este deporte, subieron solamente un 28,9 por ciento.

Lo cierto es que no se que conclusión sacar, o si. Esta claro en la “Camilo José Cela” se aburren bastante, disponen de fondos y desde luego son tremendamente creativos para ponerse manos a la obra con esa “correlación”. Por otra parte, yo por más que juego al golf ( y mira que me aplico) no logro mejorar mis resultados profesionales ( y de los financieros, ni hablamos). Claro que es posible que el golf solo afecte positivamente a ejecutivos y no influya en periodistas. Pudiera ser. Lo mismo lo que hay que hacer es poner a jugar al golf a todos los brookers del país, a ver si así mejora la cosa bursátil. No lo descarto, porque tal y como está el patio, cualquier solución, por muy descabellada que parezca, merece la pena ser probada. Claro que a este tipo de conclusión no podemos llamarle solución. Solo se me ocurre un nombre: desesperación.

Son las diez y media de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados. Lo de año de nieves, año de bienes, que dijo la Vicepresidenta, me parece que solo se puede aplicar a las empresas de gas y combustible, porque llevamos gastado en calefacción este año, lo que no está escrito. Esto no tiene nada que ver con el post, pero es que lo del frío, lo cierto es que no ayuda mucho.

Lo que aun nos queda por ver

 

 

Mientras leo que Botín, presidente del Santander -uno de los bancos que está saliendo más reforzado de la actual crisis- cree que las turbulencias en el sistema financiero no se han originado exclusivamente por las hipotecas ‘subprime’ de EEUU, sino que el problema ha estado también en “los excesos” en una época de bonanza, me pregunto porqué, de pronto un banquero, se rasga las vestiduras, y entona el mea culpa.

Tal vez, sea por lo que dice hoy Enrique Utrera en Finanzas.com, se avecinan tiempos inciertos para ese grupo, y lo cierto es que los banqueros miden mucho sus palabras, y nunca hacen nada que no les vaya a reportar un beneficio, o evitar una pérdida, aunque en este caso, tal vez, y como las cosas van a ir a más, Botín esté poniendose las vendas antes que se vea la herida.

Reproduzco el post de Enrique Utrera, porque da mucho que pensar:

“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debió suceder”.

La frase de Aristóteles allá por el siglo IV antes de Cristo tiene una vigencia formidable en estos tiempos convulsos que corren, en los que más allá del salvaje impacto sobre las economías mundiales y las finanzas personales de una crisis que afecta al corazón mismo del sistema, emerge la necesidad urgentísima de una regeneración moral de dimensiones siderales. Si esta crisis se contara a golpe de sonetos, narraríamos a ritmo de endecasílabos que más de un banquero está ya en el camino de la celda con un lustroso pijama a rayas. Habrá cabezas de turco, pero no los busquen ustedes en las torres más altas.

Los tambores de guerra de la recesión global resuenan con fuerza. Despidos masivos, cierre de fábricas, contención salarial… El caudal de la crisis crece a toda velocidad y los Gobiernos nos exigen el esfuerzo de participar pagando más impuestos impuestos en la recapitalización del sistema financiero. Cualquier día de estos, nuestros políticos -los de casa y los de la Europa Unida- terminarán por reconocer lo que ya sabemos: que las vamos a pasar canutas durante muchos meses y años.

Para contarnos que vamos a vivir mucho peor tendrán que darnos la carnaza suficiente como para no sentirnos los más tontos del mundo. Por ahora se conforman con decirnos que el sueldo de los banqueros se va a limitar, que los bonus se van a cobrar según y cómo, y que se acabaron las indemnizaciones multimillonarias así porque sí. Pero cuando el descontento popular se dispare no van a tener más remedio que acordarse de la responsabilidad penal. Hay que ver cómo funciona lo de meter en chirona a un banquero o un promotor desalmado.

El baile empieza precisamente por el flanco más débil del enemigo. El consejo de vigilancia del banco hipotecario alemán Hypo Real Estate, rescatado de la quiebra por el Gobierno germano con 50.000 millones de euros de por medio, ha denunciado a su ex presidente y al director del área de financiación por presunto incumplimiento de sus obligaciones.

Pobrecitos. Tiene toda la pinta de que serán los primeros en cargar con el muerto mientras los políticos se llevan las manos a la cabeza preguntándose como es posible haber mantenido a tan abyectos personajes al frente del banco. El ministro de Finanzas alemán ya ha echado en cara al ex presidente Funke no haber informado correctamente al Gobierno de la situación del banco. Lo que no ha dicho es qué hacían mientras los técnicos del ministerio ni los responsables de la supervisión del sistema financiero.
Mientras, Estados Unidos y su secretario del Tesoro, Henry Paulson, no tienen manos suficientes para tapar a golpe de pala y cemento los agujeros que les provoca ante la opinión pública un largo período de abusos, ese que ha metido en el bolsillo de los los consejeros delegados de los cinco grandes bancos de inversión estadounidenses 3.100 millones de dólares entre 2003 y 2007.

Dónde estaba Paulson hasta 2006? Al frente de Goldman Sachs, el banco más generoso de todos con sus primeros ejecutivos en este período. ¿Cuánto tiempo se va a poder mantener este muerto en el armario? ¿Cuánto tiempo van a soportar los norteamericanos, tocados o no por el paro, las pérdidas en bolsa o la crisis hipotecario, el agravio de que estos señores campen a sus anchas con rentas que les darían para vivir holgadamente diez vidas? ¿Dónde están y qué hacen los responsables de Lehman Brothers?

Con un puñado de bancos seminacionalizados en todo el mundo con el dinero de los contribuyentes, ahora el debate es cómo se limitan salarios, blindajes y ventajas fiscales para que políticos y responsables de la cosa económica puedan salir a la calle sin ponerse colorados. ¿Se atreverán a sentar en el banquillo al lobby de banqueros americanos o británicos?

Da un poquito de repelús pensar que después de un año de crisis crediticia y de engaño masivo -¿a qué esperaban más de un banco y más de un dirigente político para poner negro sobre blanco que una parte de su sistema financiero estaba agonizando?- aquí todavía no ha pasado nada que no sea un mar de dimisiones muy rentables, como la de John Thain, que recibió 86 millones de dólares por un mes de trabajo en Merrill Lynch, adquirido por Bank of América.

Doce meses después, sólo Holanda ha cogido el toro por los cuernos, gravando al 30% los blindajes por despido para quienes perciban más de 500.000 euros al año y anunciando que acabará con el regalo fiscal según el cual los gestores de fondos de inversión sólo pagan el 1,2% por sus ganancias. Elevará ese porcentaje como mínimo al 25%. Pecata minuta, un poco de poesía en medio de mucha prosa espesa. Así se escribe la historia. De los rapsodas no tenemos noticias.”

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. Nos queda mucho por ver, y como dice Marc Vidal, estaremos en primera fila. Que Dios reparta suerte. Esto no es política-ficción, seguro.

No va más, gana la banca

 

Tendría que escribir un post más largo sobre el tema del Plan Rescate del Gobierno Zapatero, pero lo cierto es que ando con la salud un poco deteriorada – cosa que tengo que agradecer a eso del equilibrio sostenible, es decir que en mi radio hace un frío que pela, y mis huesos se resienten- y no tengo muchas fuerzas para escribir.

Pero sacare fuerzas de flaqueza para expresar la indignación que me produce tal asunto, ya que, aunque Solbes, si ese que no le salen nunca las cuentas, ha dicho que el Plan no nos va a costar ni un euro a los ciudadanos – ¿Harán magia o tal vez vamos a asistir en directo al milagro de los panes y los peces?- mucho me temo que lo que vamos a hacer es soltar pasta para aquellos que se han estado enriqueciendo durante muchos años, y que por cierto han repartido poco o nada, cuando las cosas iban viento en popa.

¿De verdad tenemos que creernos que la única medida para salir de la crisis es soltarle una pasta gansa a la banca?. Ni yo me lo creo, ni por cierto tampoco la bolsa… La destrucción de empleo sigue, las hipotecas impagadas están ahí, los precios siguen subiendo, el petróleo baja pero la gasolina sube ¿????¿ , los impagados crecen por días, los impuestos no bajan, y en muchos casos van a subir… ¿De verdad se piensan que somos tan ingenuos? ¿Pero que problemas tienen, por ejemplo el Santander o el BBVA, los bancos más fuertes de este pais, con ganancias anuales exorbitantes desde hace ya muchos años? ¿O es que detrás de todo esto está la codicia de las Cajas, que por cierto hace mucho ya que perdieron su función social, y hay que salvarles los muebles?

Perdonen que no me levante y me incline ante tal medida de “generosidad y gracia”, pero, como decía antes, ando perjudicada de salud, y sobre todo perjudicada de moral ante tanto y tanto dislate, ante tanto y tanto abuso, y ante tanta y tanta “caradura”.

La Crisis de Causas Inciertas (CCI) hará que los ciudadanos seamos más pobres y la banca y los grandes poderes económicos sean, aun más ricos. Ya saben, esto es como la ruleta, un juego entupido al que nunca merece la pena apostar, la banca siempre gana.

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. La bola esta en juego, y me temo mucho que va a caer en el 0

Que hay de lo mio

 

Creo que desde esta mañana, en nuestro país, circula la “consigna” de tranquilizar al personal en lo que a “pasta” se refiere – ¿Dejaremos de llamarla pasta, algo sólido, para llamarla, no se, …, algo cuyo significado no sea tan sólido, tal vez algo más volátil?- y hacer desaparecer ese “miedo psicológico” , que algunos se empeñan en seguir manteniendo que no es real, que está – también dicen- empañando aun mas la situación caótica que atraviesa la economía.

Lo cierto es que no se cuanto tiempo va a poder aguantar nuestra economía todo esta situación de crisis, pero me temo que poco. Y aunque esto es lo que yo me atrevo a llamar una crisis privada, de entidades privadas, parece ser que el Estado también juega en esta liga de perdedores, aunque no se exactamente cual es la posición que va a ocupar.

Zapatero acaba de asegurar – sin concretar en cuanto- que va a elevar la garantía de los depósitos. Tranquilizar a la sociedad es lo más importante. ¿Están a salvo nuestros ahorros? ¿Qué pasará con nuestras hipotecas? ¿Y nuestros puestos de trabajo?

Pero la medida de Zapatero, y aun cuando podría ser una buena noticia, no es ni por asomo la puerta de la solución. Desde la entrada del Euro somos un equipo en cuanto a lo que economía se refiere, pero me temo, que no estamos funcionando en este asunto como un equipo. Se deberían tomar medidas colectivas, pero aquí cada uno está tirando para su lado, e intentando salvar “sus muebles”. Es patético observar el panorama, ver como Sarkozy tira para un lado, la Merkel para otro, y hasta Irlanda, Suecia y Dinamarca van a “su bola”. No se si se han dado cuenta de que esa no solo no es la estrategia, si no que es la mejor manera de acelerar el desastre.

Últimamente los lunes son todos negros. Cuatro seguidos llevamos, si no me equivoco, y seguramente éste no será el último. La política de pasar de los demás para intentar asegurar lo de uno, es un mal rollo, que yo de economía no se mucho – por cierto últimamente estoy aprendiendo un montón, no hay mal que por bien no venga- pero eso de “que hay de lo mío”, me parece que es un error, de errar y de estar herrado, con h, pues algunos más que actuar como líderes actúan como mulas. Ustedes sabrán perdonarme el símil, pero es que es tan grafico…

Son las diez de la noche del cuarto lunes negro de la era de la Crisis de Causas Inciertas (CCI). No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 15 grados. Nunca me han gustado los lunes, pero ahora menos… ¿Por lo de la crisis?… no hombre… eso se puede soportar… hay otras cosas… pero esas no os las cuento ;-)