A ser feliz se aprende

Vuelvo de Londres, porque hay que volver siempre de los sitios, y mientras surcaba el cielo de Madrid desde el avión que me hizo la faena de devolverme a casa, he pensado que hay días, hay ratos en los que uno es tremendamente feliz, y aunque te imaginas o presupones porqué, rara vez nos paramos a analizarlo.

 

La parte humana, la parte inteligente de la felicidad, y aunque muchos piensen lo contrario, no se consigue por grandes golpes de suerte, sino por el análisis y la aceptación de muchas pequeñas cosas que suelen ocurrir, además, todos los días, y que por otra parte tienen muy poco que ver con las ilusiones. La capacidad de ser feliz esta mucho mas relacionada con la razón que con los ideales, de hecho estoy convencida que la idealización de la realidad no solo aleja del concepto de felicidad, sino que termina por destruirla.

 

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