Rubalcaba: de la frivolidad al desatino

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Lo que me faltaba por ver de Pérez Rubalcaba era su faceta frívola, y a ella hemos asistido esta semana, con un nuevo “toque de distinción” sobre eso de la reforma de la Constitución.

En el fondo de esta nueva huida hacia delante, dando por válido ese eslogan de publicidad engañosa, que ha creado Artur Más sobre “el derecho a decidir”, reside el desaguisado que organizo su antiguo jefe Rodríguez Zapatero con el tema de la reforma del  Estatuto, y que como vemos ha dado sus frutos, generando una situación insostenible para el propio PSOE, y desde luego lamentable para el futuro de Cataluña.

Esa frase de Rubalcaba sobre que hay que “escuchar a los ciudadanos”, es una frase, como poco, incompleta. Efectivamente hay que escuchar a los ciudadanos, a todos los ciudadanos, no solo a los que le conviene, y cuando le conviene, para ver si así recompone el partido con las múltiples piezas que le faltan, entre ellas la del PSC, y de paso organiza una estructura federal estatal, que no responde a los deseos de la mayoría de los españoles, pero que a él le daría la oportunidad de la convocatoria de unas nuevas elecciones, y así tal vez, adelantando los relojes, le daría tiempo a llegar a La Moncloa, antes que de que se pare su propio reloj de la actividad política, que está a punto de no volver andar, ni dándole cuerda.

 

En un escenario de crisis económica como el que nos encontramos, el PSOE de Rubalcaba ha elegido el peor camino. Las palabras de Corcuera ayer son una gravísima llamada de atención a los manejos del líder socialista que desconcierta al electorado de ese partido, incluido a los del PSC, y además no hay que olvidar que Pere Navarro ya ha probado las mieles de la independencia, por lo menos las de su partido, y perfectamente alineado con Mas y  Oriol Junqueras no está dispuesto a dar un paso atrás, aunque con eso dinamite la estructura actual del Partido Socialista. La “solución Rubalcaba” es una frivolidad más, una irresponsabilidad como líder la oposición, un reflejo puro y duro de sus ambiciones personales, una solución torticera y maquiavélica, donde precisamente deja a los pies de los caballos no solo la Constitución, sino eso del derecho a decidir de todos.

Hay una hemorragia de votos socialistas que se derrama por el país sin saber bien a donde irá esa “sangre” y el responsable tiene nombre y apellidos: Alfredo Pérez Rubalcaba.

Son las doce y media. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. Rubalcaba, de la frivolidad al desatino

Políticos versus Ciudadanos

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Empieza a ser algo mucho más que una tendencia eso de sustituir los votos por las firmas, y eso en el mejor de los casos, pues en otros simplemente es el dedo, y con eso basta.

Obviamente la participación de los ciudadanos no se puede remitir solamente a su presencia en las elecciones a través de su voto, pero de eso a empezar a descafeinar los procedimientos democráticos al uso, como la elección de una presidenta de comunidad, una alcaldesa o cualquier otro cargo que lleve el proceso electoral consigo, hay un gran trecho.

Estamos asistiendo a unas maniobras de sustitución de cargos, que en su esencia deben ser electos, por otros mecanismo, que van según conveniencia, y eso desde luego está rozando lo que podríamos llamar “la línea roja”. Sí, esa que nunca se debe pasar, pero a la que tampoco hay que acercarse demasiado, fuera ser que sin darnos cuenta, zas¡ aparezcamos al otro lado. Sigue leyendo

Habrá que cambiar el disco: hablemos de lo que importa

desague   Temas como los de el caso #Barcenas o los #EREs de Andalucia o el caso #Urdangarín, que suscitan mucha alarma ante la sociedad, están opacando el tema que en realidad debería preocuparnos más a los españoles. Y es el asunto de la ‘pasta’, o dicho finamente de las cuentas del estado, que siguen yendo regular, tirando a mal.

Los datos del #paro de hoy, no son precisamente para tirar cohetes, y tampoco los de la perdida de la afiliación a la Seguridad Social, y desde luego el gobierno no puede hacer de estos datos un triunfo, y aconchabarse detrás de ellos, más en cuanto el déficit, otra de las asignaturas pendientes del ejecutivo de Sigue leyendo

El Silencio

Conozco gente, bastante cercana por cierto, que cree que el silencio es una forma de comunicación.  Yo opino lo contrario, el silencio también es un receptáculo, un espacio que si no lo ocupas alguien puede llenarlo de información, tal vez falsa o con una interpretación distinta a la que está destinada a llenar ese silencio.

Creo que Rajoy es de los que piensan en la utilidad del silencio. Tal vez entiende que la comunicación es solo un atrezzo, un condimento, una guarnición totalmente prescindible en las tareas de gobierno. Me temo que piensa que hay que gobernar, pero  no hace falta comunicar que se está gobernando.

Se equivoca. Tal vez antes las cosas fueran así. En un mundo hiperconectado, donde la comunicación es casi total, casi completa entre los ciudadanos, mantenerse al margen de ese progreso es un Sigue leyendo

Aznar: De la soberbia a la locura

Dicen que el poder corrompe, pero también enloquece a las personas, en algunas ocasiones. A lo largo de la historia hemos podido ver como algunos que detentaron el poder, terminaron perdiendo el juicio, bien por el uso de ese poder, o bien por su ausencia repentina, después de haberlo tenido todo entre sus manos.

No puedo decir con certeza que Aznar se haya corrompido, no tengo pruebas fehacientes de ello, y mis suposiciones, salvo que tenga material para demostrarlas, son solo mías y obviamente no puedo, ni debo ponerlas por escrito. Pero lo que si tengo cada vez más claro, y más después de haber visto la entrevista de Gloria Lomana en Antena 3 ayer, es que José María Aznar, está en eso que se llama “rayando la locura”. Sigue leyendo

Las Cosas por su nombre: Acoso

 

No hay nada que me ponga más nerviosa e intranquila que aquellos individuos que creyéndose ungidos por un halo divino, o en su defecto por una inspiración mesiánica y salvadora, hablan en nombre del pueblo, se erigen en salvadores del pueblo, y antes o después, intentan –y en algunos casos toman- el poder en nombre del pueblo, sin haberse acercado a una urna electoral.(Sigue leyendo…)