Soraya o el vacío

 

sara11

Escuchar, como he leído por ahí, que la foto de Soraya Sáenz de Santamaría es glamourosa, es algo que me produce mucho más que una sonrisa. Verdaderas carcajadas ( a veces es mejor reír que llorar, que decía la canción) No se donde le ven el glamur al posado de la portavoz.

Ni arte, ni elegancia, ni por supuesto naturalidad. Todo el encuadre emana tanta artificialidad, que podría decirse que más que una fotografía, parece un fotograma antiguo de esas señoras de mediados de los cincuenta que enseñaban algo para no enseñar nada, sobre todo porque no se podía ejercer eso de “enseñar”. Un remedo muy amateur, del perfil de Sarita Montiel, cuando fumaba y esperaba, desvestida de hombros y con un pie al aire, que era lo poco mostrable de esos tiempos.

Y desde luego una foto gratuita, que no sirve, para nada más que para poner en marcha eso de cómo no tengo nada que decir, como no tengo nada que contar, “que hablen de mi aunque sea mal”. Porque el sitio de Soraya es la tribuna parlamentaria, donde tiene que hacer un trabajo, que a día de hoy deja mucho que desear, y no la habitación de un hotel, posando para que un diario aumente su tirada.

Esto es lo que hay. Bien poco por cierto. El asunto muestra que hay tal vacío ya en la clase política que desde luego da vértigo.

Son las ocho y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 4 grados. A mi todo esto me deprime, y no sabéis cuanto.