Anotaciones: Una vela a Dios y otra al diablo

Es altamente curioso que mientras Pedro J. Ramírez en EL MUNDO del pasado viernes  dedicara  una página a la reunión entre el Gobierno y la Asociación Española de Anunciantes, en la que estos proponían a Rajoy la vuelta de la publicidad a RTVE, ofreciéndole  300 millones de euros para el presupuesto anual de RTVE, e incluso  publicara un editorial titulado TVE debería costarle menos al contribuyente, haciendo alusión explicita a la emisión de publicidad dentro de la cadena pública, su “jefe” Fernández- Galiano, a la sazón presidente ejecutivo de Unidad Editorial, editora de El Mundo,  y también presidente de Uteca, la patronal de las televisiones privadas,  esté apoyando y defendiendo el mantenimiento de  la eliminación de la publicidad en Televisión Española.

Son las nueve de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 25 grados. Hay cosas que aun me cuesta entender, o lo que es peor, las entiendo demasiado bien, tanto que prefiero hacer como si no las entendiera

RTVE: Ya tenemos candidato

Que se haya tardado más de seis meses en presentar a un candidato al puesto de Presidente de RTVE, no es desde luego ninguna casualidad, y a pesar de que algunas voces, que curioso, de propios compañeros de otros medios, clamen día y noche, diciendo que esto de la radio y la televisión pública es prácticamente un desecho de tienta, algunos incluido Mariano Rajoy y desde luego Rubalcaba, son conscientes que RTVE somos el mejor medio de comunicación de este país (más que les pese a algunos) y como consecuencia somos una buena herramienta para no dejar de lado en ningún instante.

Basta ver el empeño que ha mostrado el PSOE, y especialmente Rubalcaba (siempre consideró esta, su finca particular) en que no hubiera cambio, o se retrasara lo más posible, porque mientras controlara la tele y la radio, había horizonte, aunque no estuvieran ya en el poder.

En cualquier caso González-Echenique, tiene un perfil en cuanto gestor, que  parece impecable, aunque desconocemos sus conocimientos en cuanto en lo que al mundo audiovisual en medios  de comunicación públicos del Estado se refiere. Por supuesto que hay que poner orden en el asunto de los dineros, porque aquí llevamos muchos años tirando con pólvora del rey, y mirando solo como gastar y no como ganar, cosa que no entendido nunca, ya que producimos todos los días miles, millones de contenidos, que son desde luego vendibles. Nadie, de momento se ha molestado en rentabilizar el producto, la marca RTVE, y es algo en lo que se debería empezar a pensar, sobre todo teniendo en cuenta el inmenso mercado que tienen los contenidos en habla hispana.

No obstante, esperemos que traiga “un plan bajo el brazo”, y que se rompa esta continuidad absurda donde se ha estado trabajando como altavoz del gobierno de turno, un error persistente que probablemente nos ha llevado a la situación en la que nos encontramos. Esto lo vamos a saber en seguida, nada más ver los nombramientos de los directores de las distintas cadenas que conforman esta sociedad y de sus servicios informativos, porque el Consejo y su presidente controlarán el dinero y el modelo de negocio, pero desde luego la información que se reparte, la manejan las distintas direcciones de esta casa.

Si lo que pretende el PP es poner en RTVE a profesionales con eso que llaman “lealtades inquebrantables” en los puestos de más responsabilidad, que por cierto es lo mismo que ha estado haciendo el PSOE en sus años de gobierno, van por mal camino, primero porque el PSOE no les va a dejar ni respirar, y segundo porque aquel que sea capaz de montar una radiotelevisión pública independiente, aunque sea desde el poder, es el que se va a llevar el gato al agua. El secreto es una buena gestión, rentabilizar el producto y la marca, y la independencia en los contenidos con calidad, que por cierto no es nada nuevo, ni me lo estoy inventando, se llama BBC, hace mucho tiempo que está funcionando y con unos grados de excelencia bien altos.

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Aquí si nos dejan, sabemos hacer las cosas bien…

Postpost: Por cierto las productoras estaban muy desesperadas con que no hubiera Presidente de RTVE, y el Consejo estuviera inoperante, y desde la propuesta del candidato de ayer, tampoco parecen que estén demasiado entusiasmadas. Tal vez piensan que se les está acabando “el alpiste”. Últimamente entre las líneas de twitter ( o los piopios, como dicen algunos) se descubren muchas cosas.

Bajo el síndrome de Oliver Twist

Esta mañana el primer pensamiento que me ha venido a la cabeza –lo cierto es que me ronda desde ayer- es que me parece que los trabajadores del RTVE, estamos viviendo el síndrome de Oliver Twist. Es decir que la orfandad más absoluta nos circunda día a día, y me veo con un balde de hojalata caminando por las calles de un Londres decimonónico a la merced de una suerte incierta. Últimamente es la peor de mis pesadillas.

Desde el pasado viernes las cosas están aun peor, pues el Partido Popular ha puesto en marcha el cronometro de la cuenta atrás, dejando claro que la ley permite el uso de “la transitoria” para la elección de presidente en RTVE, es decir que tendríamos un candidato sin la aprobación de los 2/3 de la cámara. Este mecanismo, aunque algunos anden rasgándose las vestiduras y clamando al cielo, es legal, aunque desde luego no es una buena noticia para los que trabajamos en la radiotelevisión pública de este país.

Supongo, porque de momento tengo que suponer y pensar en positivo, que esta maniobra por parte del Partido Popular es una llamada de atención al Partido Socialista para que entren en razón y, se sienten de una buena vez, para cerrar no solo el nombre del presidente, sino lo que es más importante, que se concrete un plan definitivo y viable para que la esencia de la radiotelevisión pública no se desvirtúe más de lo que está ya en estos momentos. Claro que la reacción del PSOE, ha sido cuanto menos, llamativa – hoy estoy suave, no quiero exabruptar-, poniendo la cuestión al nivel del escándalo más absoluto.

Personalmente, estoy harta de escandaleras, de frases demoledoras y grandilocuentes, y de esa actitud tan sumamente infantil del PSOE, de me opongo a todo, y o todo blanco o todo negro, pero si tanto parece que le interesa al Partido Socialista que la tele como dicen ellos (la palabra radio siempre olvidan pronunciarla) sea un espacio de libertad de opinión y de información tienen hasta junio para consensuar el nombramiento, y lo que es más importante las líneas de actuación y, por lo menos si son “tan limpios” como pretenden ahora, por lo menos deberían dar un mínimo de transparencia a esas negociaciones que “haberlas hailas”, pero que hasta día de hoy todos desconocemos, o que conocemos por filtraciones o rumores, pero que  han tenido mucho cuidado de no comunicarnos.

Lo que más me preocupa es que hablan de nosotros como si fuéramos un abstracto, pero la radiotelevisión está compuesta por personas, por profesionales, que hacemos cada día nuestro trabajo como mejor sabemos, y sobre todo como mejor podemos, porque a veces, y tengo que ser sincera, querer no es poder. Y estoy hablando de los profesionales, y no de las estrellas, o de los amigos de las estrellas, o de los directivos o de los amigos de los directivos, que por cierto son los que se proyectan más hacia fuera, dando una visión muy distorsionada de la plantilla. Sobre estos temporeros priman los intereses de partido, o de poder, o lo que es peor de dinero, porque desde hace ya mucho tiempo, aquí hay mucha gente que viene de fuera, a pasar una temporada, a utilizar los recursos que tenemos, a catalpultarles cuando sus cotas de popularidad rozan el abismo, y lo que es peor a hacer caja, que poco o nada les interesa el servicio público, la información veraz y equilibrada, y los intereses de los ciudadanos. Frente a estos, la plantilla sigue trabajando, en muchos casos para mayor gloria de ellos, y haciendo de tripas corazón observamos cómo hacen “maniobras orquestales en la oscuridad” para recolocarse o para salir lo menor dañados posibles, caiga quien caiga, gasten lo que gasten, o sufra quien sufra.

Mientras ahí fuera hay gente que sigue negociando con nuestras vidas, con nuestras carreras profesionales, sin impórtales nada más que ver si es suyo o del otro el que se sienta en el sillón de la presidencia.

El Gobierno tiene su responsabilidad en este asunto, la de dotar cuanto antes de un presidente y de un plan de acción, y desde luego hacer todo lo posible para que no se produzca el escenario de una mayoría simple, pero la oposición tiene también su parte en este asunto, y es su deber hacer todos los esfuerzos posibles para que haya un consenso y se camine dentro de la vía institucional hacia una radiotelevisión de todos, porque esa política continua del PSOE, o tal vez solo de Rubalcaba (solo escucho su voz últimamente, hay demasiado silencio a su alrededor) de acoso y derribo contra el gobierno no termina de gustarme, y entiendo que hay otros intereses mucho más cercanos a la consecución del poder, que a las necesidades de la ciudadanía.

Trabajo en la RTVE porque creo en ella, porque entiendo que es un sustento imprescindible para el sistema democrático, porque debe ser (aunque aún no lo hayamos conseguido) un garante de la pluralidad de los españoles, porque creo que la calidad a veces está muy lejos de los grandes números de las audiencias pero que es necesaria, porque creo en se debe mantener la independencia en el ejercicio de la profesión al margen de otros grupos mediáticos donde lo comercial o lo político priman, porque debe haber un medio público donde se mantenga el espíritu crítico gobierne quien gobierne, porque la información no debe tener color ni dueño, en fin, porque aunque haya pasado por muchos desengaños profesionales aun creo en el purismo de la profesión del periodismo, que es la que ejerzo.

Por eso, quiero dejar de levantarme cada mañana sin pensar que cada día que pasa me mimetizo más con personajes de Dickens, y venir a trabajar sin ese peso de la angustia que produce saberse una ficha blanca o negra, de esta partida de ajedrez maquiavélica, que andan jugando, ahora ya a toda prisa.

Es la una menos cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Espero fervientemente que no se cumpla la frase que circula por los pasillos de RTVE: “No podemos estropear una gran temporada de fracasos, con un gran éxito” Por Dios, que no se cumpla

Para gestionar hace falta un gestor

La alusión que ha hecho hoy la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, en el Senado a la necesidad de que la Radio Televisión Publica, RTVE, este bien gestionada, como un ejercicio de responsabilidad me parece muy acertada. Solamente, me gustaría hacer una pequeña matización. Parece ser que la Vicepresidenta ha olvidado que para  que la RTVE este bien gestionada hace falta un adminiculo esencial e indispensable llamado Gestor, del que como todos saben carecemos, desde el mes de Noviembre. Y haciéndome eco de sus palabras sería un muy buen, pero que un  muy buen ejercicio de responsabilidad por parte del gobierno y de la oposición que llegaran a un acuerdo para nombrar a ese gestor lo antes posible. Y me atrevo más, esa responsabilidad hay que predicarla con el ejemplo, y lo que estamos viendo hasta hoy mismo, es que por intereses de los unos y de los otros, primando sobre esa responsabilidad, aun no tenemos Presidente de la Corporación RTVE, con lo cual la gestión se esta resintiendo gravemente.

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados. Gracias a Marcos por la inspiración de este pequeño post mientras me traía hasta casa

Hablando de recortes

Esta claro que dadas las circunstancias económicas que estamos viviendo, hay veces que no queda más remedio que, en las empresas, ir a una reducción de costes para poder sobrevivir. Pero el pánico y las prisas no son buenos aliados, y hacer un recorte en una empresa como reacción inmediata, sin una planificación previa, que obviamente lleva su tiempo, solo puede llevar a una solución equivocada, que perjudique en vez de beneficiar a la empresa, y lo que es peor la deje tan tocada, que haya que llegar a eso tan grave llamado cierre.

La experiencia nos demuestra que aquellas empresas que tomaron una decisión equivocada al hacer recortes de personal y de presupuesto, tienen una dirección incapaz, con muy poca visión empresarial, y que no tienen cintura para aguantar la presión provocada por el miedo y por la crisis. Porque nada es para siempre, y aquel que mantiene el barco a flote, posiblemente navegando a menor velocidad, sobrevive, y aquel que quema sus naves se convierte en pasto de los peces.

Las miras a corto plazo no son buenas, y cuando se plantee un recorte hay que pensar como poco a 10 años vista, y eso solo lo da el knowhow  y la experiencia.

La pregunta más importante que se tienen que hacer los gestores ante situaciones como esta es ¿Quiero seguir, o quiero tirar la toalla? ¿Voy a trabajar con miedo, o voy a trabajar con riesgo? Que son conceptos totalmente distintos…

Pues bien una vez hechas esas preguntas, y si la respuesta es que vamos a seguir, lo siguiente es planificar como se atraviesa el desierto, pasando la menor sed posible y dejando al menor número de gente por el camino, pues cuando en una empresa se despide indiscriminadamente por uno de estos recortes, obviamente se abarata el presupuesto de personal, una solución momentánea, pero se pierde valor y talento, uno de las armas más necesarias para la empresa.

Por eso no conviene empezar la casa por el tejado, y lo primero que hay que poner en marcha es un plan estratégico, en el que se aborde el presente – la situación de crisis – y el futuro de la empresa. Desgraciadamente lo que observo en estos días es que lo único que se contempla en las empresas, incluida la mía, RTVE, son intenciones de despidos que simplemente suponen medidas para reducir costes a corto plazo sin que formen parte de un plan más general. Si mi empresa, RTVE, estuviera cotizando en bolsa, este anuncio de recortes presupuestarios probablemente le llevaría a perder entre un 6 o un 7 por ciento del valor, y eso sería verdaderamente un duro golpe.

Además hay que tener en cuenta siempre al cliente, que es de lo que vive la empresa, y si el recorte se hace de una manera indiscriminada va a afectar de una manera o de otra a la calidad del producto. Cuando se despide a personas que tienen experiencia en las habilidades propias del objeto de la empresa, la calidad del producto disminuye, si o si. Está claro que si una empresa hace desaparecer su equipo de marketing con personas con más de 10 años de experiencia en la estrategia de ventas, y los sustituye por otros trabajadores, obviamente más baratos (porque no se puede quedar sin vendedores)  “los nuevos” ni conocen el producto, ni la agenda de clientes, ni las estrategias de venta de la empresa como los salientes, y eso va en contra de los posibles beneficios.

Otro tema fundamental, en ese plan estratégico que hay que poner en marcha antes de hacer los recortes, es no generar incertidumbre. Y vuelvo a lo mismo de antes, si mi empresa, RTVE cotizara en bolsa, a día de hoy, nuestras acciones estarían por los suelos, pues no hay nada peor para el mercado que la zozobra en las decisiones, la ausencia de directrices, o lo que es peor un rosario de “donde digo dije, ahora digo  diego”, y una trayectoria sin orden ni concierto. Dudo mucho que ninguna empresa pueda mantenerse sin un Presidente del Consejo de Administración o con un presidente rotativo durante, prácticamente cinco meses. Desde luego nuestro ejemplo es un asunto a tratar en las facultades de Economía y en las escuelas de dirección y administración de empresas, porque una de dos o no somos una empresa, o es un verdadero milagro que sigamos a flote. Con lo cual se debería para poder empezar a andar terminar con esa incertidumbre.

En cualquier caso  el posible recorte ha de ser transversal, es decir, que habrá que ir analizando uno a uno los distintos estamentos en los que se apoya la empresa, y ver cómo afecta a futuro. Y desde luego hay que empezar por los gastos no estratégicos, es decir aquellos no están relacionados con la producción y calidad del producto y servicios.  Una vez identificados, habrá que analizar cuáles son las necesidades reales y pensar si es fundamental mantenerlos. Además hay que observar el mercado y buscar proveedores o negociar con los existentes un menor precio en sus prestaciones, pero siempre sin mermar la calidad del producto que ofrece la empresa.

Así que ante un recorte como se nos avecina en RTVE, de más del 20 por ciento del presupuesto, habrá que trasladar inmediatamente ese recorte a gastos no estratégicos, que generalmente suelen producir incomodidad, pero son los que hacen menor daño, tanto a los trabajadores, como a la estructura de la empresa, como a la calidad del producto que se ofrece. La experiencia demuestra que los recortes en gastos no estratégicos pueden llevar no solo a un ahorro, sino a un aumento de utilidades de hasta un 40 por ciento. Esos gastos no estratégicos van desde alquileres, viajes, servicios de comunicación, energía, seguros, representación, vestuario etc… El análisis de cada una de esas partidas y su optimización va a llevar, de seguro a un ahorro a medio plazo.

También deberíamos saber en mi empresa, RTVE si estamos ante un recorte coyuntural o estructural, cosa que desconocemos hasta ahora, pues la información que manejamos es solo que tenemos 204 millones menos en el presupuesto. Esa información es tremendamente valiosa a la hora de la planificación y de la estrategia que debemos seguir.  Si el recorte es coyuntural, lo único que hay que hacer es identificar bien los costes que aun no tengamos comprometidos y que no van a afectar al desarrollo normal de la empresa , pero sin embargo si a lo que vamos es a un recorte estructural, es decir quitar producto o dejar a la empresa minimizada, dedicada solo a actividades puramente esenciales para justificar una pequeña supervivencia , entonces hay que pensar en la inversión en una gestión mucho más complicada, y que requiere su tiempo, cosa que desde luego ni espero, ni deseo, pero que es una posibilidad que desde luego hay que contemplar.

Hay que analizar también los efectos a posteriori que van a tener esos recortes. Por ejemplo, si en una empresa quitamos de un plumazo las comisiones a los vendedores, cuando siempre las ha tenido, vamos a incidir peligrosamente en una fatal de motivación, que ira en detrimento del producto. Así que aquí, en RTVE, me gustaría ver en negro sobre blanco, una batería de los efectos que puede producir ese recorte en el presupuesto, en nuestro caso la falta de motivación iría claramente ligada a una bajada de la audiencia, lo quieran ver o no.

Otro asunto muy importante, ante un recorte de este tipo, es perder la perspectiva de lo que somos. ¿Cuánto valor estamos generando? ¿Qué tipo de valor es? ¿Cuánto estamos gastando en generar ese valor? Porque hay que medir, y de eso hay gente que sabe mucho más que yo, la relación entre el valor que tenemos para la sociedad y el gasto que le supone a la sociedad que generemos ese valor. Creo que a día de hoy esa relación calidad precio para el ciudadano español es bastante pequeña. Me parece que 19 euros anuales por ciudadano. No se, no me parece mucho. Así que tal vez el recorte, no sea tan urgente, aunque si que haya que hacerlo.

También hay que hacer un análisis de los gastos de lo que podemos llamar lujo, viajes innecesarios de representación donde las delegaciones son de grupos demasiado nutridos, campañas de promoción y publicidad innecesarias y con un alto coste, pues una marca como RTVE, que está bien afianzada en el mercado y que además no tiene competencia, no necesita esa potenciación, ese valor añadido que supone la publicidad de la marca. Pero lo que si es un verdadero lujo para mi empresa, o para cualquier otra empresa, es la ineficiencia por falta de optimización de recursos. Hay que focalizar los recursos en el verdadero objeto de la empresa, y en los que no tenemos competencia, que hoy por hoy es el servicio publico, acompañado por entretenimiento de calidad. Incidiendo en la optimización de ese área es la única manera de asegurar el éxito. No se puede trabajar ni en radio ni en televisión, en momentos de crisis, con los parámetros de prueba-error, pues eso incrementa los costes, y como decía alguien por ahí, los experimentos mejor con coca-cola, ya que no se puede perder ni un solo céntimo del presupuesto.

Y por ultimo y lo que es realmente vital es que la empresa no puede olvidarse de las personas que la forman, las que están haciendo la empresa, en este caso RTVE. Nadie mejor que ellos conocen donde se pueden ahorrar costes, porqué hacen el día a día de la producción, porqué saben de donde, como, cuanto  y cuando se puede recortar, pero desde el primero hasta el último. Y por cierto, hablando de los primeros, es también fundamental dar ejemplo, no se pueden pedir sacrificios a los trabajadores, si los directivos, o las estrellas, o los que más ganan – pongámosle el nombre que sea- no están dispuestos a hacerlos ellos los primeros. Y aunque algunos crean que esto es solo una política de gestos, nada más lejos de ello, pues en la política del recorte, el ejemplo de los de arriba también genera eficacia.

Habrá que hacer muchas más cosas, entre ellas un cronograma con los tiempos bien marcados, un plan de comunicación de crisis, pues que duda cabe que una empresa con un recorte de un 20 por ciento del presupuesto, con posibilidades de ir a más, está inmersa en una crisis, y en ese plan elegir cuidadosamente el mensaje y los portavoces, que hablarán todos con el mismo mensaje, claro y conciso, y en la misma dirección.

En fin, esto solo es un post, un poco más largo de lo habitual, pero no da para más, ni yo soy quien va a solucionar este asunto del recorte presupuestario en RTVE, pero desde luego tendrá que ir en esta dirección, pues lo que os estoy contando, no es que haya venido el Espiritu Santo, a soplarme la ciencia infusa, es de libro, y utilizando de nuevo el vocabulario eclesiástico, doctores tiene la iglesia, que pongan en marcha todo este entramado de medidas.

Claro todo esto suponiendo que seamos una empresa, que tengo que partir de ahí, porqué si no somos una empresa ¿Qué demonios somos?

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 10 grados. Tal vez piensen que quien soy yo para escribir todo esto, pues no soy ni más ni menos que nadie, pero digamos que  llevo mas de 40.000 horas, así a bote pronto, trabajando, observando, estudiando y desarrollando en mi empresa, RTVE. Dicen los entendidos que con más de 10.000 horas dedicados a un tema eres ya un experto, yo no podría decir tanto de mi, pero de esto de la radio televisión pública creo que algo, o más que algo, entiendo, y eso que mi gran duda es la de Hamlet ¿Ser o no ser (una empresa)? He ahí el dilema… en este caso, sustituyamos dilema por problema… Que paséis buena noche…

 

RTVE, más allá de un nombramiento

Las quinielas se han disparado esta semana sobre quien va a ser el próximo presidente del Consejo de Administración de RTVE. Andan por la red circulando unos cuantos nombres de gentes cercanas al Partido Popular que me han hecho, como poco sonreír, y no reír, no llego a tanto, ya que esa persona que ocupe el cargo de Presidente de RTVE, va a ser el que va a tener que poner en marcha, eso que llaman el nuevo modelo que tiene pensado el Partido Popular para la RTVE, que aun desconocemos, y del que solo sabemos que su presupuesto será de 1000 millones de euros, 200 menos de lo que hasta ahora se había asignado para el funcionamiento de la Corporación.

Se barajan los nombres de Zaplana o Elvira Rodríguez, el primero no se exactamente porqué, pues por mucho que he leído en la red sobre el rumor, no logro discernir a que obedece exactamente. Desde luego me temo mucho que el PSOE, y más ahora con Rubalcaba al mando, desecharía de inmediato, seguramente, aportando los motivos de su digamos “extraña” dirección al frente de la televisión valenciana, y su desafortunada gestión en el caso de Terra Mítica. Para no llegar a un acuerdo sobre este candidato ni siquiera tendrían que aportar razones de independencia.

En el caso del otro nombre que anda circulando por ahí, el de Elvira Rodríguez, el rumor debe venir de eso que dicen que dijo Rajoy: “mujer, que sepa de cuentas y que salga mucho en los medios”, pero creo que tampoco el PSOE, aceptaría, ya ha sido ex ministra de Aznar, y además colaboradora de Esperanza Aguirre, con lo cual el PSOE, en este caso, pondría encima de la mesa el asunto de la independencia.

Lo cierto es que bajo el tema frívolo de quien va a ser o no ser el Presidente de RTVE o los miembros del Consejo de Administración, subyace un verdadero problema, que es que no hay demasiado tiempo para sacar adelante la corporación con ese presupuesto de 1000 millones de euros.

Seguramente, estaréis pensando que 1000 millones de euros es mucho dinero, y que como no se va a poder hacer radio y televisión pública con esa cantidad. Por supuesto que se puede, pero no de golpe, bajo el lema de ya y ahora. RTVE, como ya he contado en un post anterior, tiene un funcionamiento como cualquier otra empresa, en este caso pública, y como cualquiera tiene unos presupuestos que se ajustan a unas previsiones y a unos gastos comprometidos con anterioridad, eso supongo que todo el mundo lo sabe, y un recorte como ese drástico e inmediato, solo puede llevar a generar una situación caótica y de destrucción, que supongo que no será esa la intención del Partido Popular, porque si lo es, me parecería una argucia terrible, más propia de desaprensivos que de servidores públicos.

Así, que tal vez, no lo han pensado bien del todo, probablemente acuciados por otros problemas que tiene el país, y que hacen que esto de la tele y la radio pública se diluya, pero el caso es que para que ese presupuesto de 1000 millones de euros pueda convertirse en una realidad y en un verdadero ahorro para el estado, tiene que venir acompañado de un modelo, o del que existe porque también puede se valido, pero con una ejecución marcando tiempos y desarrollos paulatinos para la adaptación a la nueva situación económica. El recorte de 200 millones no puede ser de hoy para mañana, eso no lleva a ningún lado, y si en cambio generan un calendario de adaptación a esos recortes, que pueden ser menores este año, e ir subiendo paulatinamente, según se vaya encauzando la situación, incluso es posible que aun se pueda ahorrar más.

Lo importante no es el nombre del que se va a sentar en la presidencia, lo importante es saber cual es el plan, si ese plan que proponen es viable, y de que manera se va a llevar a cabo, lo demás son noticias de vanidades, que no nos llevan a ninguna parte. Y además, lo siguiente de mayor importancia es saber si el Partido Popular y el PSOE son capaces de llegar a un acuerdo sobre el candidato en cuestión, pues el tiempo pasa, y la situación sin plan de ejecución cada vez se deteriora más.

Lo que más me preocupa es que he escuchado y leído algunas opiniones de lo muy conveniente y ahorrador que sería la desaparición de la radio televisión pública, algo que realmente me admira, pues no daré nombres, pero parten de personas que se supone que tienen conocimiento de la política y la sociedad españolas. Les recordaría que, por si no la han leído aun ( a veces me temo que es así) tomen un librito, que debería estar en todos los hogares españoles, llamado Constitución Española, y allá por sus artículos 20 y 128, en los puntos 1 y 2, los lean con atención dilecta. Allí está el principio de todo, claro que es posible que ni siquiera entiendan lo que leen, pero pueden preguntarle a algún constitucionalista y ya verán que fácil es de entender lo que allí está escrito.

Son las nueve de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 2 grados. Los que trabajamos en esto de informar deberíamos ser más serios en este tipo de cuestiones y no andar contando que si este, que si el otro, que si el de más allá, y centrarnos más en explicar cuales es la problemática que acontece. Aunque esto, a lo mejor, forma parte de lo que se llama Infoentretenimiento (acabo de leer el libro Periodismo en televisión. Nuevos horizontes, nuevas tendencias, publicado por Editorial Comunicación Social), pero otro día escribiré de ello.