#8M2021 Vivo en la Ciudad de los hombres – poema

Vivo en la ciudad de los hombres, 

donde las mujeres 

destilan hilos de tristeza, 

hilos atados a las aceras, 

hilos que sujetan, 

que atan las muñecas de las niñas, 

que nunca quisieron ser niñas-princesa. 

 

Ellas se empecinan 

 y avanzan por la avenida de lo precario, 

y otras me miran, 

como quien ve a un pájaro en una pecera. 

– Adiós fulanita … 

– Que bien te veo … 

Pero yo no te veo ni te miro, 

porque hiciste un pacto contra las nuestras. 

 

Hay un amor hondo en el semáforo.  

Lo pintan de rosa por las mujeres, 

yo lo pinto morado por las muertas. 

 

El mira. 

El siempre con la mano abierta, 

para dar en la cara 

y arrancarle la vida.

 

Ella huye a zancadas, 

pero siempre deja los zapatos en su casa. 

El tiene rehenes de dos y tres años. 

El aun gana. 

De mi último  libro de poemas,  aun inédito,  que escribo: ESPIRALES

Son las doce menos cuarto de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 5 grados #8M2021

Ya vienen los reyes magos #ReyesMagos #ReyesMagos2021

Cuando era pequeña no se había puesto de moda Santa Claus, vamos no sabía ni siquiera que existía. Los Reyes Magos tenían todo el protagonismo y vagaban balanceándose suavemente, sobre los camellos, a través de nuestros deseos. Sus capas eran majestuosas y sus coronas brillaban bajo la noche estrellada y fría de Madrid. Venían de muy lejos, del remoto mundo de los cuentos orientales, que eran los que más lujo y más colorido tenían. Pero por una vez no éramos nosotros los que abríamos el libro y nos metíamos en la historia, sino que eran ellos los que llegaban hasta nosotros, los que entraban en nuestras casas, con camellos y pajes incluidos, para dejarnos los juguetes. Me recuerdo, claramente, creyendo en la llegada de los Reyes Magos la tarde de cada cinco de enero, me recuerdo mirando a la calle, esperando verlos aparecer, mitad ilusionada, mitad asustada, porque en el fondo debía de saber, tal vez, que todo aquello que pasaba en esos días no era ni medianamente normal.  

Lo cierto es que si no fuera por estas pequeñas cosas, como los Reyes Magos o el Ratón Pérez no podría poner en mi memoria, que un día fui capaz, de creer en cosas imposibles, de que hubo una época de mi vida en la que la separación entre la realidad y la fantasía no existía. 

Melchor, Gaspar y Baltasar formaban parte de un pequeño grupo multirracial, sin líder, y cuya riqueza mayor consistía en ser magos y sabios, y que fueron capaces de recorrer medio mundo en busca de una verdad en la que prácticamente solo ellos creían. Lamentablemente se han quedado anticuados, arrinconados en Belenes, por cierto, cada vez menos frecuentes en las casas, y en la Cabalgata de Reyes, que llega al final de las vacaciones de Navidad, – este año por la pandemia, ni siquiera eso – con un cierto aire anacrónico, porque siempre se les anticipa ese gordito anglosajón, que tan poco tiene que ver con nosotros, llamado Santa.  De hecho, cuando ellos entran en escena incluso han empezado las rebajas, por lo que solo los nostálgicos como yo esperamos algo ya, de estos ancianos cada vez más borrosos y con las barbas cada vez más postizas. Aun así, y gracias a esa otra “magia” a la que estamos todos sometidos, me refiero a la del consumo, conservan su trono en El Corte Ingles, pero también en mi corazón. 

Y se me ocurre que algunos niños con tanto personaje trayéndoles regalos seguramente se hacen un lío, y piensan que el barbudo de rojo, que por cierto su color original era verde, y cocacola decidió cambiárselo, es un rey mago más. Y me pregunto porque no se ha llegado a hacer un belén donde cupiese todo, camellos, renos, pesebre, abeto, nieve y arena del desierto. Podría haberse hecho un sincretismo de esas dos tendencias, pero no, ha ganado la simplicidad de un árbol, un mero adorno, frente a la narratividad del Belén, con cuyas figuras estamos contando algo. El sencillo corte del traje con aire de pijama del hombre que en vez de hablar emite un ruidoso ho ho ho,  ha ganado al lamé dorado y al armiño. De Santa Claus solo se espera su saco lleno de regalos. ¿Qué niño español en su sano juicio puede creerse de verdad que alguien que se desplaza en un trineo tirado por renos voladores pueda interesarse por él? De los Reyes Magos se esperaba más, esperábamos más y yo sigo esperando más, sobre todo se les esperaba a ellos. Para la gente de mi generación Melchor, Gaspar y Baltasar supusieron una frontera, una historia de esperanzas infantiles, una clave en la evolución de la infancia.  

Que los Reyes Magos os traigan todo aquello que necesitéis, yo los espero ese año como todos, con ilusión e impaciencia, ya he puesto mis zapatos, están ya en el alfeizar de la ventana, aunque sí que este año necesito algo muy especial, creo que mi deseo está en la carta que le hemos escrito todos y no me cabe duda que nos lo van a traer. Seguro. Felices Reyes. 

Son la cinco de la tarde. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 6 grados. Ya vienen los Reyes Magos 

Violencia contra las mujeres en Mauritania:una pandemia en la sombra. Joaquina Murga

En el día contra la Violencia De Genero os dejo el articulo que Joaquina Murga ha escrito sobre la violencia de género contra las mujeres en Mauritania

En el Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, nos acercamos al caso de Mauritania, donde persisten ancestrales formas de violencia contra la mujer como la esclavitud femenina,  con mujeres que sufren violencias sexuales y explotación dentro de las casas de sus amos, o el gavage como se conoce a la práctica del engorde de niñas por cuestiones estéticas.

Las situaciones de crisis, como la generada por la pandemia de la COVID-19, revelan las desigualdades preexistentes en la sociedad incrementando la exposición a los riesgos y la vulnerabilidad de las mujeres en cualquier parte del mundo.

En este país del Sahel, en el que medicusmundi Sur lleva ejecutando proyectos basados en la perspectiva género desde hace más de una década, no existen, por el momento, bases de datos fiables referentes al número de mujeres que sufren o han sufrido violencia basada en el género (VbG); por lo que no es posible conocer verazmente el aumento o disminución de este tipo de violencias en los últimos tiempos. Sin embargo es un país donde aproximadamente el 66% de las niñas y mujeres afirman haber sido víctimas de alguna forma de violencia y/o mutilación genital, aunque en sus formularios sanitarios la VG es inexistente por lo que es imposible la acreditación de las situaciones de violencia de génerocuando las víctimas son atendidas. 

“La violencia contra las mujeres no tiene edad ni rango económico”

Las mujeres adultas y adolescentes se encuentran en una situación grave de vulnerabilidad: con dificultades de acceso a los servicios de salud, al empleo o la gobernanza. Además, a esto se le añade el aumento de las agresiones sexuales, así como otros tipos de violencia de género (VbG) como la violencia conyugal que se han visto  acentuadas durante la pandemia.

Alejandra Carmona Prieto, responsable de los Proyectos de Salud Reproductiva de medicusmundi Sur enMauritania, nos comenta la existencia de la llamada Violencia obstétrica, muy extendida en las estructuras de salud del país. La salud de la mujer es tratada como uncampo secundario en importancia ya que se las ignora como pacientes llegando a vejarlas, insultarlas o a realizarles intervenciones que repercuten en negativamente en su salud : mujeres con más recursos económicos sufren de abusos sanitarios o violencia obstétrica al practicarles cesáreas innecesarias por clínicas privadas sólo para obtener mayores beneficioseconómicos.

La violencia contra las mujeres en Mauritania tiene otras muchas manifestaciones y se extiende también a las niñas que sufren, en su mayor parte, violencias como el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina, la esclavitud doméstica (especialmente entre las mujeres de la etnia haratín quienes son discriminadas por su género y etnia) o el llamado gavage o alimentación forzosa. 

Existe, además una gran incidencia de abandono moral y material sobre mujeres mayores o lo que podríamos denominar la violencia sobre la tercera edad ya quemuchos hombres abandonan a sus parejas de toda la vida por mujeres más jóvenes quedando muchas mujeres de avanzada edad, totalmente desamparadas.

Realidades que se ocultan bajo los tabús de una sociedad tremendamente machista en la que los roles de género están tan marcados que las mujeres son con frecuencia infantilizadas y despojadas de toda capacidad de decisión lo que les proporciona una posición muy limitada en la sociedad.  

“En Mauritania no hay escasez de leyes, lo que falta es su aplicación.”

Según Alejandra Carmona la situación de las violencias contra las mujeres no es nueva en Mauritania y tiene un origen histórico y un gran arraigo cultural. Sin embargo, nos dice que “algo está cambiando en este tema en el país ya que se aprecia una mayor apertura institucional. Durante los últimos años tanto la sociedad mauritana como las instituciones públicas han prestado mayor atención y han identificado las violencias como una práctica negativa”  y han aparecido leyes contra la Mutilación Genital Femenina (MGF) , un marco legislativo del Código de Familia que regula el matrimonio infantil y en 2019, el Ministerio de salud aprobó un protocolo específico para la gestión médica de casos de VbG, centrado en casos de violencia sexual.

Gracias al posicionamiento más abierto del gobierno mauritano en la lucha contra las diferentes violencias de género, medicusmundi Sur comenzará a ejecutar en breve un proyecto denominado Mejora de la cobertura sanitaria universal de víctimas de violencia de género en la región de Brakna asegurando la continuidad en período de crisis sanitaria, financiado por Agencia Andaluza de Cooperación para el Desarrollo (AACID). El proyecto responde a las necesidades identificadas por el propio Ministerio de Salud mauritano, concretamente del Servicio de Salud Materna, Neonatal, Infantil y Adolescente (SSMNIA) e incide en el apoyo a las víctimas para que estas puedan tener la cobertura sanitaria que hasta ahora no han tenido en la región de Brakna por falta de conocimiento, medios y capacidad de respuesta. 

La cooperante española, hace hincapié en que este tipo de proyectos son muy necesarios en la zona ya que, por ejemplo, la MGF es uno de los grandes problemas de Brakna con 6 de cada 10 niñas víctimas de mutilación. Entre 2010 y 2015, el 54% de las niñas fueron sometidas a la MGF antes de los 15 años.  En cuanto al matrimonio infantil el 40% de las menores de 18 años de Brakna están casadas frente al 35% de media nacional.

“Estamos trabajando en colaboración con la ONG local Fabouya que, a su vez, trabaja con el Ministerio de Asuntos Sociales, de la Infancia y de la Familia (MASEF) , apoyando las redes de mujeres comunitarias y poniendo  en marcha acciones de sensibilización “ que tienen como objetivo no solo modificar los comportamientos de la comunidad frente a estas violencias y sus víctimas, sino también dotar a las mujeres animadoras y facilitadoras de un espacio de desarrollo personal con el que aumentar su autoestima y su posicionamiento en la comunidad.

“Partiendo de la base de que la cobertura sanitaria universal es un derecho de todos y de todas, no podemos dejar a las víctimas de VBG de lado por falta de institucionalización de la temática”, nos comenta la cooperante de medicusmundi Sur que afirma “ La violencia que se ejerce en este país contra las mujeres seha convertido en una urgencia médica, forense y psicológica sobre la cual hay que establecer unos protocolos de actuación específicos que han de integrarse en las estructuras socio-sanitarias” además de la necesidad de que se elabore y ponga en marcha una estrategia nacional de intervención en violencias sexualesen Mauritania. 

Joaquina Murga Cordero

Área de comunicación de mmSur

Las Mujeres aun no están en el periodismo 

Seguro que ustedes piensan que en este sector en el que trabajo, el periodismo, las mujeres están ya de pleno derecho. Se equivocan. Las mujeres aún no están en el periodismo, aunque lo parezca. Si que las cosas han cambiado, y el feminismo que lo va impregnando todo, también va dejando su poso en la tarea de informar. Algunos medios han creado secciones de igualdad, aparecen tímidamente las editoras de género, se empieza a trabajar también con datos disgregados por género en temas como el paro o la pobreza, reflejando por fin la realidad de lo que supone la situación de las mujeres en la sociedad, y porque no decirlo también, las páginas de nuestros diarios, las televisiones, las radios y los medios digitales, visibilizan mujeres que antes estaban opacadas, quedando al margen de la información, su trabajo, sus iniciativas o sus logros.

Pero no se equivoquen, frente a todo esto, la realidad es insoslayable, los estereotipos están ahí a la orden del día, dándonos en lo cotidiano testimonios de periodistas misóginos, medios sin mujeres en las direcciones, discriminación en las plantillas, por cierto, mayoritariamente integradas por mujeres, y un largo etc., que no hace falta que les enumere, pues son evidentes con dar un vistazo al sector de la información.

El problema fundamental es que llevamos tanto tiempo inmersos en una sociedad que ha colocado a la mujer en un plano inferior, que apenas si nos extraña encontrarnos con titulares o noticias abiertamente machistas, o lo que es peor, en muchas ocasiones ni nos damos cuenta que, lo que estamos leyendo, viendo o escuchando, está totalmente marcado por el estereotipo y con una carga machista de profundidad.

Desde luego el periodismo no es una anomalía, pues este sector en el que trabajo forma parte de toda la sociedad, y aunque a veces nos creamos mejores que los demás, estamos en la misma situación que todo el mundo, en cuanto a igualdad de género se refiere.

Informar con perspectiva de género, que no es ni más ni menos que informar sobre toda la sociedad, debe ser una cualidad esencial de la profesión, de lo contrario no estaremos haciendo periodismo, estaremos haciendo otra cosa y mala. El periodismo como todo o es bueno, riguroso y veraz, o no es periodismo, y desde luego constituye una de las herramientas más esenciales de transformación de la sociedad, pero no solo eso, es la voz de los que no pueden ser escuchados, y es uno de los más importantes factores de control del poder, un poder, que, a día de hoy, sigue con las mujeres ausentes. Aun hacemos periodismo sesgado, en estas cuestiones, bueno y en alguna más que no vienen al caso ahora, y no puede seguir así. No les quepa duda, que nada cambiara a mejor, si las mujeres no están en todas las agendas.

¿Por qué tengo que seguir hablando de periodismo feminista o con perspectiva de género cuando se trata simplemente de hablar de periodismo?

Esa pregunta, este interrogante, que a estas alturas debería tener respuesta, o lo que es más importante, que  ni siquiera deberíamos estar planteándola, sigue siendo necesaria, y no puede pasar más tiempo sin que una profesión como esta, con la que tanto ha avanzado la sociedad, tenga que enfrentarla, y darle solución una vez por todas.

Porque los datos no mienten, y son tremendamente claros. En el estudio dedicado a analizar en profundidad la situación de las mujeres periodistas en España y cómo esta influye en el derecho a la información de la ciudadanía, realizado por La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) junto con Ideara, una de las empresas más reputadas del sector demoscópico encontramos algunas situaciones que son verdaderamente alarmantes.

El informe pone de manifiesto las razones de la falta de presencia de mujeres en puestos directivos, donde solo el 2,5% afirma que hay igualdad mientras el 95,6% de las periodistas consideran que están copados mayoritariamente por hombres.

2 de cada 3 mujeres periodistas (el 66,7%) no ve posible conseguir un ascenso, siendo solo el 3,8% las que lo perciben como algo seguro o con toda probabilidad.

Casi la totalidad de las mujeres encuestadas (el 88,2%) lo atribuyen a razones estructurales (redes de relaciones masculinas…) y a estar condicionadas por la esfera privada.

Un escaso 7,7% de las participantes estima que tiene las mismas oportunidades de promoción o ascenso que un hombre.

Solo el 3,8% de las encuestadas cree que ‘casi seguro’ o ‘con toda probabilidad’ tienen posibilidad de ascender en su trabajo. Esta percepción de falta de expectativas se ve corroborada por los resultados de la encuesta ya que existe una alta correlación entre el tiempo que llevan en el puesto actual y el tiempo que han permanecido en la empresa/entidad, lo que denota una baja probabilidad de promoción.

Además, las periodistas también resultan penalizadas por el distinto nivel de exigencia: un elevado porcentaje (casi 6 de cada 10) manifiestan que se auto exigen más que un hombre por el hecho de ser mujeres. Asimismo, denuncian que en las mujeres se consideran defectos algunos de los rasgos valorados positivamente en los periodistas hombres (como la ‘agresividad’ profesional).

De las periodistas que se encuentran en ámbitos de responsabilidad, solo el 4,3% coordinan equipos de más de 10 personas.

En cuanto a las tareas que se desempeñan, en general se considera que las mujeres están relegadas a tareas más sistemáticas, tediosas y de menor valía que los hombres, ya que el 25,5% piensa que ocurre siempre o casi siempre, y el 43,5% afirma que ocurre pero que depende del tipo de puesto.

Un resultado que demuestra sin matices la desigualdad es que la discriminación salarial existe para el 66,5% de las periodistas.

El estudio también refleja que existe una alta presencia del acoso en redes sociales (y en algunos casos fuera de ellas): más de dos tercios afirman que han sufrido acoso online ellas u otra periodista de su entorno por el hecho de ser mujer.

También se denuncia que la mujer sufre críticas mucho más agresivas que el hombre, cuyo objetivo suele ser humillar a la profesional y atacar en lo personal aparte de en lo profesional (insultos, comentarios con respecto al físico de la periodista, etc.).

En estos casos, la medida más frecuente es silenciar o bloquear las cuentas del origen del acoso (40,7% del total de respuestas), aunque es preocupante que en un 16,5% de no se hizo nada.

El informe de la PDLI también apunta que existe un elevado nivel de acuerdo entre las periodistas encuestadas en que deben de tomarse medidas que fomenten la igualdad, como la implantación de planes de igualdad en todas las empresas para mejorar las condiciones laborales, o la creación de programas de conciliación para facilitar ascensos y promociones

Además, a nivel cualitativo se constata que este es un mercado muy atomizado donde la existencia de muchos trabajadores por cuenta propia sumada a la falta de una conciencia colectiva de “profesional de la comunicación” dificulta la consecución de logros colectivos, entre los que se encuentra la lucha en contra de la desigualdad de género.

También se hace patente la necesidad de introducir una perspectiva de género tanto dentro de las instituciones como en la elaboración de las noticias para minimizar, entre otros, “el poco reconocimiento del que gozan las mujeres en comparación con los hombres en este sector, y acabar con conductas micro machistas que dañan a la mujer y la figura de la mujer”.

Por último, el informe también refleja que se percibe mayor desigualdad de género en el sector privado que en el público, en las empresas grandes que en las más pequeñas y que la televisión se considera el medio de comunicación que mayor uso mercantilista del cuerpo de la mujer hace.

El informe integro se puede consultar en este enlace http://libertadinformacion.cc/wp-content/uploads/2020/03/Infome-PDLI-sobre-la-situaci%C3%B3n-de-las-mujeres-periodistas-en-Espa%C3%B1a-2020.pdf , en la Plataforma de Defensa de la Libertad de la Información,  un informe por cierto que me temo que ha pasado inadvertido para muchos profesionales y muchos medios.

Desde luego es lamentable ver que la inmensa mayoría de los medios a día de hoy se conforman con cubrir el expediente para ser políticamente correctos en esto de la igualdad de género, incluso algunos ni se molestan en guardar las apariencias. Mientras, las redacciones llenas de mujeres, son las que están haciendo el periodismo contemporáneo, nos encontramos que en los despachos de la planta alta o la zona noble, donde anidan las direcciones y los consejeros, están copados por hombres que hacen y deshacen, quitan y ponen, y se nutren del trabajo de muchísimas mujeres que difícilmente lograran llegar a la cima de esa escalera.

Abordar esta asignatura pendiente es urgente, y ahora, y sin perder más tiempo hay que trabajar en ello. Hagámoslo. Somos periodistas.

Son las nueve y media de la mañana. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 16 grados. Las Mujeres aun no están en el periodismo

¿MOCION DE CENSURA O MOCION DE IMPOSTURA? #MocionDeCensura

No hay nadie peor que aquel que te enfoca a creer en algo con el solo propósito de su beneficio, y aunque nos parezca evidente que vamos a darnos cuenta, caemos una y otra vez en su red, generándonos esas expectativas que luego nos llevan a la frustración, y si es reiterativo a la desesperación. 

Hoy nos han puesto el foco en una Moción de Censura absurda, y condenada al fracaso con el único fin de la mayor gloria del que la presenta: VOX. No hay propósito de construir país, no hay propósito ni siquiera de controlar al gobierno de Sánchez, no hay propósito siquiera de pedir cuentas de la situación que nos embarga a los ciudadanos y ciudadanas de este país. Pero sí que hay una intención espuria y absolutamente abyecta, que es debilitar a los partidos políticos, tanto al Partido Popular como la PSOE, que a día de hoy son los que aún se mantienen dentro del marco constitucional y alejados del populismo. 

Porque esta moción, no les quepa duda que dejará al PSOE tocado, ya que su socio de poder, PODEMOS, populista donde los haya, no va a dejar pasar la oportunidad de visibilizarse llenando la cabeza de los ciudadanos y ciudadanas de posibilismos materialmente imposibles, pero que verbalizados, dan pie a la gente que ahora se encuentra en situación desesperada, por la pandemia, a pensar que pueden venir a salvaros. Les recuerdo que Podemos en un acto de populismo más “utilizara” – y lo escribo con todo el sentido de la palabra- a mujeres para defender la moción, y que, en el otro lado, VOX, ha arrancado la defensa de esta moción con un hombre de raza negra. Utilizar sectores discriminados para la puesta en escena es un acto por parte de ambos de populismo de manual: el populismo en estado puro. 

Y también, y desde luego es la intención primera de VOX en este trance, debilitar al Partido Popular, los conservadores, para sembrar la duda en sus votantes sobre la eficacia de este partido en cuanto a defender sus intereses, probablemente, porque eso si son bien predecibles, calificando al PP de derechita cobarde, de falta de decisión, de falta de eficacia, y de falta de definición pólitica. 

Con esta moción el caos está servido salvo que los partidos que se encuentran alejados del populismo, y que desde luego que a lo largo de la historia han demostrado eficacia y sentido constitucional y democrático, como el PSOE o el PP, se molesten durante el debate, en marcar las diferencias con Podemos y con VOX. 

Me temo que eso no va a suceder en ningún momento, porque tanto VOX como Podemos ahora son compañeros de viaje de ambos partidos, que gran error, y es probable que se dejen llevar por esa generación de caos, que tan bien se les da a los populismos, ese rio revuelto, el ecosistema que más beneficia a estas tendencias extremas. 

Es normal en democracia que existan partidos populistas de extrema izquierda y de extrema derecha, lo que no es normal, es que siendo partidos minoritarios, como sucede en España, sean los que marquen la agenda de la actividad política del gobierno y de la oposición. Eso es una anomalía de tamaño natural y, como vemos, solo trae consecuencias, desastrosas. 

Esta no es una moción de censura, que va, ni por asomo, esta es una moción de impostura, otro acontecimiento luctuoso más de los últimos tiempos políticos insalubres que vivimos, y si los que pueden no lo remedian, traerá sus consecuencias. Al tiempo, no se equivoquen, al tiempo 

Son las diez de la mañana. Llueve ligeramente en Madrid y la temperatura exterior es de 14 grados. ¿Moción de Censura o Moción de Impostura? 

Del #coronavirus también han hecho un relato #NoOlvidamos

Pueden contarnos las historias que quieran desde el gobierno. La creatividad, especialmente de algunos ministros y ministras, del propio presidente o de su vicepresidente de asuntos sociales, es infinita. Es una pena que no se hayan dedicado al noble arte de la narrativa y el relato porque se les da de cine. En cambio, sus capacidades como políticos dejan mucho, pero que mucho que desear. Excuso decir lo que deja de desear su calidad humana.

He tardado varios días en empezar a escribir “largo” – que en el pequeño género de twitter, lo hago todos los días- más que nada porque en caliente, y en este caso, en muy caliente no se debe escribir ni una línea. Lo cierto es que sigo sin enfriarme.

No voy a contar aquí cual es la situación personal y familiar por la que paso, porque seguramente la mía es una más, y habrá incluso peores. Pero si, ese calentamiento, no viene solo por la situación personal en medio de esta pandemia, sino por todo lo que veo, leo y escucho por parte del gobierno, o de los gobiernos. ¿saben? La pandemia del coronavirus, ha puesto de manifiesto lo que ya sabíamos, que no hay un gobierno sino dos, enfrentados y uno de ellos, el de Podemos con el vicepresidente Iglesias que se salta la cuarentena un día sí y otro también, dedicado al chantaje permanente, y a dejar en ridículo a los ministros que no son de su formación. Pero no se equivoquen no voy a escribir de política hoy, voy a escribir de vida, de pura vida, o quizás de muerte, de pura muerte.

El panorama que nos ha tocado vivir hace que me tiemblen las piernas y se me erice el pelo, porque un gobierno endeble y preso de la maldición de los espejos, puede ser perjudicial para los ciudadanos en un escenario normal, excuso decirles lo que puede suponer en medio de una pandemia, con las personas confinadas en sus casas, con más de 10.000 muertos, las uvis saturadas, el personal sanitario infectado en parte, y sin material a la vista de protección, detección y prevención, por no hablar del paisaje económico que es de aúpa. Creo que es lo más parecido a una película de terror de esas que hemos visto de grandes epidemias, pero que claro, esta vez no es una película, es la realidad, la cruda realidad.

Una realidad que, lo mismo, la vemos solo algunos porque el gobierno, a pesar de todo lo que está pasando, sigue con relato para arriba y relato para abajo. Ahora, en su versión de la historia, parece que quieren ignorar la pandemia, porque se refieren a ella como “una crisis parecida a la anterior”, una frase que hace que revuelva. Veo que han optado por no mencionar la palabra pandemia, y ha decidido sustituirla, y solo hablar de crisis. El maquillaje es para las fiestas no para la política, y el tratamiento que nos están dando desde el gobierno a los ciudadanos, tratándonos como si fuésemos niños o inmaduros da verdadero asco, amén del desprecio que se hace de las víctimas de esta pandemia, no reflejando, por cierto, ni un ápice de compasión en sus comparecencias diarias, tan abundantes y tan escasas de transparencia, que hasta los propios periodistas hemos tenido que firmar un manifiesto por #LaLibertadDePreguntar … Fíjense hasta donde estamos llegando.

Cuando salen a la palestra, en ese croma que ha montado La Moncloa de los Ivanes y los asesores, tan aséptico, tan pulcro, tan nítido, tan alejado de la cruda realidad de los hospitales y los “hacinatorios” de los enfermos, para aparecer en las televisiones, no hay apenas menciones para los muertos. Si, los muertos parece que se esfuman en cuanto se enciende el piloto rojo de la cámara a la que hay que mirar. Si, muertos y muertas, como la madre de Vicente, que entro por una puerta de un hospital una mañana y a los dos días le llamaron para darle una cajita con cenizas, o los padres de Rosa, que yacen aun asfixiados en la residencia, en este caso Rosa aún no ha llegado a verlos, o la abuela de Patricia que estaba en su casa saturando a 60 sin que la pudiesen poner oxigeno porque no había un médico que fuera a verla, o el compañero José María, o el hermano de Carlos, o el marido de Ana, o la hermana de Cristina …, cientos de casos que todos los días me llegan, a mí y a otros compañeros, contándonos la historia más terrible de nuestra vida periodística. Pero el gobierno no quiere hablar de los muertos que eso da mala imagen. La mierda de la imagen, la mierda de la sociedad del postureo en la que vivimos, donde se esconde lo desagradable, lo que no conviene desde un punto de vista mediático, el silencio conveniente para poder seguir en la poltrona, para el minuto de gloria, para el tiro de cámara, para que los egos crezcan hasta reventar, y eso si mantener a los corderos en silencio.

El relato, el jodido relato, frente a la realidad que nos ha explotado en la cara con su venganza terrible, como decía Ortega.

Desde mediados de febrero mi hermana la médica y sus compañeros de atención primaria venían advirtiendo que estaban viendo “coronas” en los centros de salud, pero los tachaban de alarmistas, de catastrofistas… “es como una gripe”, pero médicos y medicas como mi hermana, modestísima pediatra de Atención Primaria, con mucha experiencia por la edad y por el trato continuo con pacientes día a día, sabían que no era así. Ellos, seguían con atención los casos y casos que les llegaban, y les preocupaba sobremanera que hubiera un pico de gripe cuando ya estaba bajando la curva de contagios, y que precisamente ese pico de gripe fuera en vacunados. “Son coronas” me decía, mi hermana, una y otra vez, “Marta, son coronas, ten mucho cuidado, hay que recluirse, no hay otra, solo hay una solución: domicilio, domicilio y domicilio”. Así un día tras otro. “No vayas a la manifestación del 8M” “No bajes por el barrio cuando haya partido en el Bernabeu” “No vayas a sitios con mucha gente” “Padre y Madre que no salgan de casa” “No te acerques mucho a ellos, a dos metros, Marta, a dos metros”. 

Todo esto que os cuento sucedía a finales de febrero cuando ya muchos médicos estaban convencidos de lo que se nos venía encima, cuando sabían que no habría efectivos de mascarillas, ni de trajes, ni de guantes, cuando sabían que no habría respiradores, y que las uvis se iban a colapsar, cuando sabían que se iban a contagiar ellos los primeros, como sucedió en el caso de mi hermana. Si ellos lo sabían y lo advirtieron ¿Cómo no iba a saberlo el gobierno? Es tan inverosímil todo…

Pero nadie hizo nada, porque había que seguir con el relato, el siniestro relato. Había que seguir con la matraca de Cataluña, con los viajes a ver a Puigdemont con autobuses llenos de ancianos para mayor gloria del exilado,  con la manifestación del 8M metida con calzador por la Ministra de Igualdad, Irene Montero, que no iba a consentir, que además de tirarle la ley de libertad sexual, otra aberración más llena de sin sentidos como la pérdida de identidad de género, que ahora no me voy a parar en hablar de ello, desde luego, con la que está cayendo,  le quitaran su momento de gloria como ministra, su placer egoísta y ególatra de encabezar la manifestación y salir en todas las televisiones defendiendo la bandera del feminismo, un movimiento por el que ella jamás lucho, hasta que le pareció que eso del feminismo molaba y ella iba a ser más feminista que nadie, eso sí, dejando a las feministas de toda la vida, las que daban la cara, las que sacaron adelante el pacto de estado contra la violencia de género, las que se ocupaban de las maltratadas, las que se ocupaban de las mujeres sin empleo, de las precarias, de las autónomas mil euristas, de las que arañaban cada año milésimas, pero buenas eran, a base de tremendo esfuerzo a la brecha salarial, de las que atendían a las prostitutas víctimas del proxenetismo,  de las que clamaban en el desierto, al margen, fuera de la foto – ya había empezado esa tarea hacía unos meses para sacarlas del encuadre- porque la foto era para ella, de ella, y por ella. Otro ego atronador enmarcado en su relato al margen de la realidad importándole un bledo que pasara lo que pasara. La desaprensión hecha carne y habitando entre nosotras.

¿Saben una cosa? Unos días antes de la manifestación del 8M se reunió la coordinadora del 8M, que agrupa a todas las asociaciones feministas, y en esa reunión las feministas, salvo las asociaciones próximas a Podemos y el propio Ministerio de Igualdad, manifestaron que estaban dispuestas, si Sanidad lo consideraba peligroso, aplazar la manifestación, incluso suspenderla. Pero desde el Ministerio de Igualdad se presionó hasta límites insospechados, poniendo incluso al gobierno en peligro de ruptura, y Sanidad se calló – Illa se plegó a lo que mandaba Sánchez, y Sánchez a lo que mandaba Iglesias, y el gobierno cruzo los dedos y cedió, abriéndole la puerta de par en par a la muerte.

Pero no solo estaba pasando eso, había más, con la manifestación en el horizonte como un hecho absoluto e inaplazable, no se podían tomar medidas para suspender partidos u otros eventos ¿Cómo justificar la suspensión de unos temas si y otros no? Y así una cosa llevo a la otra, y se celebraron los partidos de futbol multitudinarios, si, aun sabiendo los propios directivos de esos equipos lo que se nos venía encima, y también los congresos de los partidos, como VOX, los de la patria y la bandera, otros que tal bailan que llenaron Vistalegre de coronavirus, para que sus egos, también, reventaran de gloria, y seguir con su propio relato.

Todo un Sin Dios, en pro del relato que se iban construyendo unos y otros mientras la realidad avanzaba por nuestras calles, se metía hasta la cocina en nuestros domicilios, se adentraba en nuestras escuelas, llenaba los cines y los teatros, y entraba también, esa realidad sigilosa en los hospitales y en las residencias de ancianos, una realidad infecta sobre unos ciudadanos ajenos, indefensos y rehenes de una panda de desaprensivos que nos han llevado hasta donde estamos ahora mismo.

Y lo peor de todo es que para esos desaprensivos lo que ha pasado no les ha parecido bastante, siguen en su relato, porque ahora, desde luego, si cambian el guion se tienen que apear en marcha de este tren desbocado de la realidad que no se siquiera a donde nos lleva, o si lo sé, no me atrevo ni a escribirlo.

A mis 60 años nunca he llorado tanto como en estos días con un llanto lleno de impotencia, de rabia, de dolor, de ira, de desprecio, pero también de compasión, de angustia, de miedo y de desesperación. He llorado por los muertos y por los vivos, he llorado por mis hijos y mi familia, por mis amigos, por mis compañeros de trabajo, por mis padres, por los vecinos, he llorado por gente que no conozco, por gente que me escribe y ni siquiera sé cómo responderles, pero lo mismo dentro de poco también nos van a decir que está prohibido llorar, no lo descarto, porque los del relato no quieren tampoco llanto, que les estropea el maquillaje y les saca brillos en la imagen. Claro que ellos, me parece, que no saben de sentimientos, es lo que tiene el afán de poder, te hace inmune a los sentimientos, te hace inmune a la humanidad, son donantes vivos de corazón, creo que les late una piedra en el tórax, o ni siquiera eso, pero nosotros no vamos a olvidar, y desde luego alguien tiene que pagar por esto, y tú y yo sabemos ya cuáles son sus nombres. No Olvidamos

Son las siete y media de la tarde. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 15 grados, quizás la primavera más fría de mi vida. Del Coronavirus también han hecho un relato

nota: la imagen pertenece al diario 20 minutos y es del tanatorio de campaña de Barcelona