El cambio de horario ¿Una ventaja?

Desde hace un rato, más o menos media hora, estoy acordándome de William Willett… ¿Qué quien es William Willett?… pues entre otras cosas el tipo por culpa del que me acabo de desvelar esta noche. Lo cierto es que no nos conocemos personalmente pero lleva años influyendo en mi vida de una manera habitual, y el caso es que lo hace solamente un par de ellas al año, pero son suficientes para hacer que durante unos días no duerma bien, me despierte a destiempo o me desvele sin motivo aparente – y digo aparente porque sin guardar las apariencias tengo cientos de ellos-.

 William Willett fue el ciudadano britanico – ya sabéis que los ingleses hacen cosas extrañas como conducir por la izquierda o mantener monarquías con olor a naftalina- que en un alarde de clarividencia propuso aplicar el horario de verano como método para ampliar las horas de luz diurna por las tardes, y han pasado 12 años desde que la Unión Europea adoptó oficialmente el sistema. Una practica supuestamente llena de ventajas,  y la más fundamental el ahorro de consumo eléctrico, pero que a día de hoy aun están por demostrar, ya que si uno observa – no hace falta que lo hagáis, ya lo hago yo por vosotros, que yo practico  con frecuencia este tipo de cosas, aunque también parezcan raras, sobre todo cuando no duermo- la curva de consumo en la web de Red Eléctrica Española, podréis comprobar que lo de la reducción del consumo es verdaderamente una falacia.  

Pero además este cambio de horario, si el que está “lleno de ventajas” trae consigo otros daños colaterales tales como el cambio de horario de los supuesto chismes o devices de los que vivimos rodeados, precisamente en un mundo totalmente ambientado por la tecnología en el que estamos circundados de relojes adosados a los diferentes aparatos que nos recuerdan la hora que es, o debería ser si William Willett no hubiera tenido tan brillante idea secundada por UE.  

El caso es que uno pierde un montón de tiempo cambiando los digitos de los aparatitos de medir el tiempo que andan cercanos de nuestra vida cotidiana, es más algunos de ellos quedan sumidos en el olvido y pasan sin pena ni gloria del horario de verano a invierno y viceversa sin que lleguemos a ponerlos definitivamente en la hora de la temporada. Y esto no solo sucede en el ámbito domestico, sino que las empresas tampoco son capaces de adaptarse de una a estos vaivenes de la hora produciendo consecuencias tales como que la compañía aérea Clickair dejara ayer en tierra a cientos de pasajeros por una supuesta confusión con este cambio. 

Lo cierto es que en mi caso he perdido un montón de horas cambiando relojitos varios, me he desvelado esta noche, y como consecuencia me he fumado dos cigarrillos demás que si hubiera estado dormidita no lo hubiera hecho, obviamente he encendido las luces de mi casa y he descompensado las previsiones de Red Eléctrica Española,  he comido sin ganas de comer, he cenado sin ganas de cenar y ahora tengo hambre, estoy escuchando un programa de radio verdaderamente infumable –no diré el nombre que luego dicen que soy “malidicente”- y me está entrando un agobio del “15” porque mañana me tengo que levantar a las siete, que antes encima eran las seis. Como veis son todo ventajas, claro que el único consuelo es que he  escrito este post, aunque tampoco se si es un consuelo ya que bien pudiera haberlo hecho a otras horas menos interspectivas. Ni os imagináis lo que estoy pensando sobre William Willett y sobre la Unión Europea,…, miento creo que si os lo imagináis, pero mejor no ponerlo en negro sobre blanco que una es una señora, y ha de mantener las formas y el vocabulario. Espero que de aquí al 26 de Octubre – fecha en al que volverá a cambiar el temita de la hora- se he haya pasado el cabreo y haya recuperado mis biorritmos vitales habituales. 

Son las cuatro menos cuarto de la madrugada – hace unos días las tres menos cuarto- . No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados. Menos mal que no se les ha ocurrido subir y bajar 10 grados la temperatura según temporada para que no notemos el frío o el calor, aunque no lo descarto. Por cierto que no se me olvide, Zapatero me debe 400 euros.

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2 pensamientos en “El cambio de horario ¿Una ventaja?

  1. Yo también me repasé en su momento las gráficas de REE y llegué a la misma conclusión que tú.

    El adelantar la hora para que anochezca más tarde, bien… de hecho, ¡genial!…

    Pero lo de volver a retrasarla… ¿para qué?… es absurdo, porque en invierno cuando nos levantamos aún es de noche, o apenas está amaneciendo, así que enciendes luces, televisión, cafetera, microondas…

    Y en las empresas, las luces están encendidas TOOOOOODOOOO el día (al menos donde yo trabajo), porque la luz de la calle es insuficiente para trabajar, así que al final nos da lo mismo.

    Lo único que noto con el cambio de hora, son los 3-4 días que tardo en volver a coger mi horario para acostarme, y el mosqueo al salir en invierno de trabajar y ver que ya es de noche…

  2. Me ha encantado el relato de tu mini-jetlag. Hace mucho que se sabe que por motivos de ahorro de energía no es. A saber cual es el auténtico motivo.

    Mi aita jamás ha cambiado un reloj en su casa. Ahora siendo ya abuelo menos. Por no cambiar no cambia ni el de muñeca y sabe perfectamente siempre qué hora es.

    un abrazo

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