Se acabó lo que se daba

La brutal subida del combustible amenaza la supervivencia de los pequeños, y para empezar a abrir boca, son los transportistas y pescadores los que han empezado la protesta. El gobierno  no sabe qué hacer o no quiere hacer o no piensa hacer, porque a día de hoy y con la mitad de las carreteras cortadas de nuestro país, aun no sabemos cuales son las medidas a tomar respecto a la crisis – perdón he escrito crisis, y es una palabra prohibida- . La subida del precio del petróleo es probable que continúe, y ello como en otras ocasiones va a llevar parejo el empobrecimiento interno, sobre todo de las clases más desfavorecidas. La cifra de paro que crece mes a mes  y se ceba principalmente con los eventuales, sobre todo en la construcción, un colectivo compuesto principalmente por  inmigrantes que no tienen capacidad colectiva de lucha como sí tienen estos otros sectores, que hoy salen a la calle.

 

Las patronales han presentado ya su formula frente a la “desaceleración”. Lo de siempre: congelación salarial, rebaja de impuestos, más flexibilización en el mercado de trabajo, etc. Pero ocurre que, en los últimos diez años, los salarios reales han decrecido mientras los beneficios empresariales han aumentado su participación en el ingreso nacional. ¿No hay en la persistente inflación en nuestra economía factores achacables a beneficios excesivos, muchas veces por carencia de competencia en el mercado? ¿No han aumentado escandalosamente estos años las remuneraciones, opacas remuneraciones, de altos directivos y consejeros de las grandes empresas?

 

El Gobierno y sus respaldos podrán seguir diciendo si esto es o no una crisis, y podrá seguir sin hacer nada, nada serio, a eso ya nos estamos acostumbrando, llevan ya buen tiempo sin hacer nada, ni el gobierno ni la oposición, que por cierto andan enfrascados, los del PP digo, con sus luchas intestinas, mientras el país se desmorona lentamente. Lo cierto es que la ciudadanía está empezando a hartarse, y la protesta social que hoy comienza es fiel reflejo de esa hartura. Y aunque Zapatero diga que aquí no pasa nada, que esto no es una crisis e intente maquillar la realidad esta claro que lo que no estamos dispuestos es, a estas alturas de la película, a tener que comprarnos una gallina ponedora, y tenerla picoteando por el comedor de nuestra casa, para poder comernos de vez en cuando un huevo fresco, que tal y como pinta la huelga vamos a tener que llegar a eso. Y desde luego que no se le pase por la cabeza al gobierno, que los ciudadanos vamos a culpar de los problemas derivados de esta protesta a aquellos que la han puesto en marcha. De eso nada, que tenemos las cosas bien claritas, si los transportistas están en huelga, por cierto hay que recordar a algunos miembros del gobierno que están como hidras por la susodicha huelga, que esto de los paros y tal y tal, es un derecho de los trabajadores, y que si hubieran hecho un mínimo de previsiones, porque lo del petróleo no es de hoy, ni siquiera de ayer, ni de antes de ayer, tal vez la sangre no hubiera llegado al río.

 

De todas maneras mientras pasa lo que pase, no hay que perder la esperanza, y como dice Sole de Presuntos, volveran los buenos tiempos, claro que mientras llegan hay que pasarlo.

 

Son las doce menos cuarto de la mañana. Llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Por cierto que parece ser que los 400 o 200, porque una ya no sabe bien cual va a ser la cantidad, que nos va a dar? , adelantar?, Zapatero, nos los van a sacar por otro lado, pues el Euribor va a “tirar parriba”, y caiga quien caiga. No si al final esto de los 400 euros no va a salir carísimo

4 pensamientos en “Se acabó lo que se daba

  1. Se aproxima una buena, tal y como van las cosas…

    A lo que tú comentas, sobre los beneficios empresariales, yo sumaría las subvenciones que durante años han enmascarado los precios reales de producción, y que sirvieron para contener el IPC y evitar que nos tirasen de las orejas desde la UE.

    Ahora, de repente, y tras años de desmadre crediticio, de repente nos damos cuenta de que nuestros salarios apenas llegan para sobrevivir, y que los costes reales de producción son mucho más altos de lo que nos creíamos…

    Las subidas del petróleo, en realidad no han sido más que el detonante de algo que se veía venir desde lejos… y que tiene su origen en la constante pérdida de poder adquisitivo de la inmensa mayoría de la población.

    Ahora, pedir moderación salarial y facilitar los despidos, cuando el problema es que el consumo se viene abajo ante la falta de dinero de las familias… a mi entender, es un suicidio.
    La única solución es que los que durante años han ganado dinero a paladas, ahora repartan parte de esa riqueza para mantener el motor en marcha…

  2. Me dejas perplejo Marta. Es curioso pero en cada escrito que leo de tu blog te noto más cercana a mis ideas, de las cuales, pensaba que diferíamos enormemente. Efectivamente tu crítica, en esta ocasión, se puede decir más alta pero no más clara. La situación económica del país no es boyante, por mucho que intenten enmascararla, si a ello unimos que el precio del barril de crudo sube sin cesar sin saber cual será su techo; que el paro, como tu bien dices, sigue aumentando y que los empresarios no desean perder ni un punto de su poder adquisitivo…, apaga y vámonos. No obstante no es cuestión de buscar culpables sino más bien soluciones y éstas parecen haberse evaporado con el calor de la primavera.
    Ahora aparecerá el alumbrado de turno aconsejando apretarse los cinturones y bla, bla, bla, , el problemas es que nos los hemos apretado tanto que ya no nos quedan agujeritos en el mismo para seguir recinchándonos .
    Quizás sea el momento de recordar que existió un Paris, un Mayo del 68, una lucha estudiantil y obrera (y no estoy hablando de lucha armada. Que siempre sale por esos mundos de dios algún suspicaz). En resumidas cuentas Marta guapa, corren malos tiempos… DIGAN LO QUE DIGAN… LOS DEMÁS. Como la canción. Un beso.

  3. Tal parece que lo económico depende de lo meramente semántico. Desaceleración, recesión, crisis … ¿Es importante la denominación?

    Así, esta ‘huelga’ debería llamarse ‘cierre patronal’; porque ya me dirán qué abnegado trabajador es el que tiene tres camiones y conductores a su cargo. Son los empresarios del transporte los que paran, no los conductores de furgonetas.

    Pues eso, que viva la semántica.

    Saludos

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