La vida en clave de sol

La luna llena del 18 de junio, la de esta noche  es lo que se llama una “luna de solsticio”,  una luna baja, que llega sólo dos días antes del inicio del verano en el hemisferio norte.

Durante miles de años, los observadores del cielo han sabido que la Luna, ubicada a baja altura en el cielo, se ve grande . Al principio, los astrónomos pensaron que la atmósfera debía de estar agrandando la Luna cerca del horizonte, pero las cámaras mostraron que no es así. Las imágenes que se observan en las filmaciones de la Luna son del mismo tamaño, independientemente de la elevación. Aparentemente, sólo los seres humanos ven las lunas gigantes.

Después de todos estos años, los científicos aún no están seguros. Es curioso ¿verdad? Cuando miramos la Luna, los rayos de luz lunar convergen y forman una imagen de aproximadamente 0,15 mm de ancho en la retina (parte posterior del ojo). La imagen que forman las lunas altas y bajas tiene el mismo tamaño; sin embargo, el cerebro insiste en que una es más grande que la otra. Algo debe sucedernos en el cerebro para que siempre se produzca esta ilusión.

Una ilusión similar descubrió, en 1913, Mario Ponzo, quien dibujó dos barras idénticas sobre un par de líneas convergentes, como los rieles de tren que se observan a la derecha. La barra amarilla superior se ve más ancha porque abarca una distancia aparentemente más grande entre los rieles. Esta es la “ilusión de Ponzo”.

Algunos investigadores creen que la ilusión lunar es la ilusión de Ponzo, en donde árboles y casas desempeñan el papel de las líneas convergentes de Ponzo. Los objetos en primer plano engañan al cerebro para que piense que la Luna es más grande de lo que realmente es.

Pero hay un problema: los pilotos de líneas aéreas que vuelan a grandes alturas algunas veces experimentan la ilusión lunar sin ningún objeto en primer plano. ¿Qué es lo que engaña a sus ojos?

Quizá sea la forma del cielo. Los seres humanos perciben el cielo como un domo aplanado, con el cenit cerca y el horizonte lejos. Eso tiene sentido; los pájaros que vuelan por encima de la cabeza están más cerca que los pájaros que vuelan en el horizonte. Cuando la Luna está cerca del horizonte, el cerebro de los seres humanos, entrenado gracias a la acción de mirar aves (y nubes y aviones), no calcula bien la distancia real a la Luna, ni su tamaño.

También hay otras explicaciones. No importa cuál es la correcta, sin embargo, si todo lo que  quieres hacer es ver una Luna grande y hermosa. El mejor momento para observar es cerca del horario de la salida, cuando ésta apenas puede verse a través de árboles y casas o sobre las cadenas montañosas.

 

Lo cierto es que todo esto, que una noche me contó el científico Felix Ares, que del cielo sabe mucho, me lleva a pensar, si la mayor parte de las cosas que vemos o percibimos, no serán tal cual están o son en la realidad. No creáis que me preocupa en demasía, porque aunque las apariencias engañen, las cosas son como son y en este caso, en el de la luna, como en otros el tamaño, no importa, porque la luna, que para unos es un simple satélite, los que ven la vida de una forma más prosaica, y para otros es un punto en el cielo al que mirar, y suspirar y evocar mientras la observan, forma parte de lo que está ahí y es inamovible, claro que a mi personalmente, y aunque la luna haya sido capaz de inspirar a músicos y poetas, no es que me impresione demasiado, ni tampoco me distraiga de la realidad. Yo prefiero el Sol, que por lo menos da luz y calienta, y que cuando está más cerca de la tierra, como sucede por estas fechas, hace que la vida tome otro cariz, algo más benévolo, que hace que se diluyan o por lo menos que se distancien otras preocupaciones. La vida en clave de sol es la que me gusta, y la luna… la luna vamos a dejarla para los tristes, los misántropos y los melancólicos, aunque sea grande como la de esta noche.

 

Son las once y diez de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Mañana Zapatero viene a mi radio, y por supuesto no voy a dejar pasar la oportunidad de preguntarle entre otras cosas, lo de los 400 euros… ¿Apostamos a que no me contesta? O tal vez si, ya sabeis eso que dicen del poderoso influjo de la luna… lo mismo…

 

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