La Intervención

 

barreda-molto

 

La palabra “maldita”: intervención llevaba varios días flotando en el ambiente, pero a Zapatero no le gustaba nada. Trae malos recuerdos, viaje al pasado, Banesto…, y además habrá que dar explicaciones. Pero no ha podido ser de otra manera. Aunque con la intervención solo se salvan los muebles, y parece ser que los que han llevado a la ruina a la caja se van a ir de rositas. Tampoco es una novedad. Tanto hablar de corrupción… y eso se va a “solbentar” con una puesta de pasta y unos cuantos ceses. Aunque cuando el caos se pone en movimiento, y pese a quien le pese (para eso los movimientos caóticos se las pintan solos – ver teoría del caos para mayor abundamiento-) se producen efectos en las piezas cercanas insospechados, y tal vez por azar, o por eso de la causa – efecto, podamos ver como algunos entran en la rueda de las responsabilidades políticas y penales.

De todas maneras y para quien no lo sepa aun, el problema de CCM es que la mayor parte de los créditos que la entidad tiene concedidos se concentra en unas pocas manos, y casi ninguna de ellas solventes. Sólo 20 deudores -la gran mayoría promotores inmobiliarios- deben a la caja manchega 3.136 millones de euros, según un informe que obra en poder del Banco de España, y desde luego no es casual, que estos deudores sean amigos de Moltó y de Barreda, véase Domingo Díaz de Mera, principal accionista del aeropuerto de Ciudad Real – uno de los grandes fiascos de la Junta de Castilla La Mancha- , e Ignacio Barco y Román Sanahuja.

Así que todo esto de la intervención debería ir mucho más allá, o por lo menos a donde debe ir, porque no basta con convocar a la prensa y contar que la CCM no le pasa nada, que esto es un trámite y que todos tranquilos – por cierto ¿si esto es un trámite, porque Solbes consulta al Jefe de la Oposición para un asunto tan nimio?- . La responsabilidad política y penal debe estar encima de la mesa, pues cuando se usa dinero público – el de las cajas- para hacer operaciones personales de incierto futuro, y con el consiguiente enriquecimiento de lo que podríamos llamar amigos, y cuando ni siquiera les salen bien, y se necesita, aun más dinero público para poder “parchear” de alguna manera el asunto, en definitiva, cuando se miente, se roba, se prevarica etc, etc, lo normal es pasar por el juzgado y la “trena” a los responsables. Porque si no… ¿para que sirven las leyes?

En este país y desde hace unos meses, se están vulnerando de una manera continuada los derechos de los ciudadanos, uno detrás de otro, y lo que es más grave desde el poder, y eso si que es un delito y de los gordos. Vosotros veréis si queréis seguir callando y consintiendo. Podemos elegir entre “El silencio del corderos” o “La rebelión de las masas”. Yo me quedo con el último título.

Son las nueve de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 9 grados. Por lo menos podrían haber elegido hacer la intervención mañana por la mañana, tempranito, antes de que abran las sucursales, para que los clientes de la CCM durmieran en paz esta noche, claro que para eso lo mismo algunos hubieran tenido que madrugar, y eso cuesta.

Un pensamiento en “La Intervención

  1. Una vergüenza… habría que empezar a exigir responsabilidades a estos consejeros millonarios, por lo que han provocado.

    Tanto a nivel económico como profesional, ya está bien de que jueguen con nuestro dinero para dárselo a sus ‘amigos’.

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