Triqui y los demás

El monstruo me persiguió hasta la casa. Entré corriendo y aseguré la puerta, pero sabía que duraría poco la resistencia. Subí las escaleras hasta el cuarto, me encerré y tomé la escopeta. Me aposté contra la pared y esperé con el arma lista a que el monstruo osará franquear el obstáculo. Pero no ocurrió. Pasaron lentamente los minutos y no sentía su azarosa presencia. Salí del cuarto y descendí pausadamente las escaleras. En el salón escuché el televisor y allí lo vi: el monstruo veía junto a mi esposa el partido de la tarde y comía galletas desaforadamente. Era inofensivo, era el monstruo de las galletas

Son las tres de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 13 grados. Felicidades Sesame Street. Si no fuera por esos ratos… que habría sido de nosotros.

galletas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s