Paranoias y vanidades

Me pregunto una y otra vez como alguien tan paranoico como Hugo Chavez puede estar al frente de un país. Las declaraciones hechas sobre el terremoto de Haiti, en las cuales dejaba claro que no había sucedido por causas naturales, sino que había sido un experimento de la marina estadounidense, deja claro que el tipo en cuestión no está en sus cabales.

El caso es que si lo de Hugo fuera un hecho aislado, tendría importancia, pero podría considerarse como una anécdota. Pero la paranoia parece ser que es algo tremendamente contagioso, y Evo Morales, bien por mimetismo, o bien porque también esta como las maracas de Machín, se suma a ese dislate.

Y como es que debe haber alguna conjunción astral por la que el efecto paranoia esta expandiéndose por el planeta, aquí en nuestro país, Llamazares que anda con la suya propia por la utilización de su pelo (buen pelo por cierto) por parte del FBI,  también deja entrever en sus declaraciones, que eso de que los Estados Unidos envíen a sus muchachos alistados en la milicia, le parece un gesto de injerencia y de prepotencia, y que hay que respetar su autonomía ( Me pregunto cuanta autonomía tiene un herido bajo una tonelada de escombros, él también debería preguntárselo)

Y como no acaba ahí la cosa, el PSOE, a través de su portavoz Elena Valenciano, y esta vez haciendo gala no solo de paranoias, sino también de complejos extraños, se ha lanzado como una loba a justificar la presencia de los efectivos militares estadounidenses en Haití, como si fuera necesario justificar la ayuda humanitaria venga de donde venga.

Pero esa epidemia también afecta a la UE, claro que en este caso es de otra índole, fundamentalmente se centra en el síndrome “si no salgo en la foto no voy”, o “si este sale mas que yo en la foto, tampoco voy”, o “si este sale en la foto, yo no salgo, yo no voy”. Vamos todo un dechado de actitudes solidarias, por supuesto dentro cada uno de su paranoia.

En fin que hay demasiado paranoico suelto y poco solidario dispuesto a ayudar por que si, sin esperar nada a cambio, pero este es el mundo en que vivimos, un planeta de vanidades donde lo más importante es hacerse notar pase lo que pase.

Son las doce y media del mediodía. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados.

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