El error de la ausencia de España de Euronews

El error de la ausencia de España de Euronews

 Pedro González

 Entre los numerosos e importantes destrozos causados por Luis Fernández a su paso por la presidencia de la Corporación RTVE hay que anotar uno de envergadura internacional: el que puso fin a la participación de España, vía venta de acciones de RTVE, en la cadena paneuropea de información multilingüe. Que ello sucediera, además, poco antes de que España asumiera la última presidencia rotatoria clásica de la Unión Europea, ofrece también una idea bastante cabal de la descoordinación del Gobierno y de su desconocimiento del panorama mediático fuera de los límites de nuestras fronteras. Euronews fue un proyecto auspiciado por una verdadera conjunción planetaria, puesto que no era ni es habitual que al frente de los gobiernos de España (Felipe González), Italia (Bettino Craxi) y Francia (François Mitterrand) hubiera tres socialistas, unidos a un presidente de la Comisión Europea (Jacques Delors), todos ellos convencidos de la necesidad de la construcción europea y de la imperiosa necesidad entonces (1992) de contrarrestar el monopolio informativo mundial de la CNN norteamericana. La cadena se instaló y empezó a emitir desde Lyon, ciudad que le ganó la pugna a Valencia y a Munich, y desde entonces irradió a toda Europa y norte de África primero, pero después a Oriente Medio, Asia y América Latina una visión informativa y analítica del mundo muy diferente de la que ofrecía la poderosa competencia americana, que vio aparecer después otros gigantes como Al Jazeera. Para España, a través de RTVE, la participación con un 17,5% en Euronews, suponía el equivalente a 2,5 millones de euros anuales, pero sobre todo la existencia de una redacción española, plenamente integrada con sus colegas europeos, en una forma de trabajar que permitía conseguir lo que nunca se logró con campañas publicitarias muy costosas o tareas de lobby menos rentables. Así, y a título de pequeños ejemplos, las élites europeas, principal público de Euronews, se enteraban de que los agricultores franceses quemaban camiones fruteros españoles, cuestión de la que no informaban por supuesto los medios galos, a la vez que los atentados y asesinatos de ETA, que en el mejor de los casos ocupaban alguna línea perdida en los medios extranjeros, pasaron a abrir los informativos europeos y conseguir que, poco a poco, los habitantes de la UE fueran comprendiendo y asimilando que quienes cometían tales crímenes no eran los guerrilleros románticos que presentaban medios como la BBC o Le Monde. Al mismo tiempo, esa presencia de periodistas españoles en pie de igualdad con sus colegas europeos, permitía insertar en la información general el inmenso aluvión de noticias positivas que se producían en nuestro país, desde la transformación de sus vías de transporte hasta sus proyectos de investigación, inversiones, etcétera. Euronews, en fin, contribuyó decisivamente a poner en valor el trabajo y gestiones de comisarios y altos cargos españoles en la UE, contrarrestando las habituales ofensivas informativas de anglosajones y árabes, preconizando, además, acuerdos de cooperación con las zonas de interés para Europa. Consumada la decisión de abandono, adoptada por la anterior dirección de RTVE, España ya no está presente en el accionariado de Euronews. De momento, la lengua española y su correspondiente redacción se mantienen, aunque sin la influencia de antaño. El presidente Sarkozy piensa que Euronews en español es fundamental para América Latina, aunque los temas prioritarios de los que informe la cadena tal vez no sean ya los que más interesen a España. Durante estos últimos días ha viajado por España el presidente de Euronews Philippe Cayla. En una reunión con la Asociación de Periodistas Europeos manifestó que su objetivo es conseguir un canal de la TDT para que los españoles vuelvan a tener acceso a su programa. Igualmente, que intenta concluir acuerdos con las televisiones públicas autonómicas para implantar su programación en algunos segmentos del día. Parece inminente el acuerdo con la ETB para la emisión de tres boletines diarios en euskera, mientras que los catalanes de la TV3 podrían llegar mucho más lejos: a cambio de cinco millones de euros anuales difundir en lengua catalana toda la programación de Euronews en todo el mundo. Una bicoca, si se compara con los 54 millones de euros que cuestan anualmente los servicios informativos de esa misma TV3. Que la influencia de Euronews en la conformación de una opinión pública transfronteriza es innegable lo reconocen líderes como el ruso Vladimir Putin o el turco Recep Tayyip Erdogan. Ruso y turco son precisamente los dos últimos idiomas, tras el árabe, incorporados a Euronews. Todo ello hace aún más sorprendente el abandono español de un proyecto de comunicación europeo como Euronews. Tanto más cuanto que un gobierno como el de Zapatero, tan preocupado por la imagen y la transmisión correcta de sus mensajes, desprecie así una herramienta que costó enormes esfuerzos poner en pie y mantenerla en competencia con los grandes grupos de comunicación e interés extraeuropeos.

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