Algunos apuntes personales

Hace meses que no escribo con ganas prácticamente nada. Lo que me circunda no anima precisamente a la tarea, y escribir sin ganas es como comer sin ganas, algo tremendamente difícil, y las letras al igual que las migas de un bocadillo que no apetece se me hacen bola.

Decía alguien por ahí y que no recuerdo, y que ahora obviamente no me voy a parar a buscar en Internet, que hay que vivir los universos personales para poder ser medianamente feliz, porque lo cercano, lo cotidiano es lo que realmente importa, y yo he caído en el error durante estos últimos meses de vivir mas proyectada hacia la macrovida general, que más hacia mi microvida y mis entornos. Nada es más importante que lo de uno, y aunque esa tendencia que tenemos muchos seres humanos de dejarnos llevar por la filantropía nos tiente, hay que huir de ella, por lo menos de vez en cuando, para acercarse a uno mismo, cuidar de uno mismo, sentirse a uno mismo, y quererse mucho a uno mismo – ya sabéis eso de amaras al prójimo como a ti mismo- para poder estar contento y así relacionarte bien con lo demás.

Si, ya se que la situación es dura, y que todos los impactos informativos que recibimos últimamente no son precisamente para hacer fiestas y tirar cohetes, pero como hay que tirar para delante – para atrás ni para coger carrerilla- dejarse lastrar por los acontecimientos no ayuda a nada, ni a nadie.

Por eso en este blog, que me acompaña ya desde hace muchos años, no voy a exabruptar contra nadie esta noche, ni me voy a mesar los cabellos, ni voy a escandalizarme de nada, ni siquiera voy a protestar, ni me voy a alarmar por vivir en un entorno donde he comprobado que miente hasta el apuntador, ni voy tampoco a juzgar a nada, ni a nadie. Simplemente escribo, y con eso me reconforto, y os recomiendo vivamente hacerlo, porque es la mejor medicina contra la desesperación, la melancolía, la misantropía y el desaliento, aunque tampoco hay que preocuparse mucho porque ni estoy melancólica, ni desesperada, ni soy una misantropa, ni mucho menos estoy desalentada, aunque confieso que he estado a punto de llegar a pisar la raya.

En un blog, conviene de vez en cuando o de vez en mucho escribir estas cosas, que poco tienen que ver con la actualidad, con las noticias, con la política o con la economía, porque a pesar de eso que dicen de “la que está cayendo”, puede una pasar una tarde en el teatro, darse un paseo por la Castellana o comerse un helado de cucurucho y ser tremendamente feliz – aunque solo sea por un rato- por mucho que lo/los que te circundan se empeñen mucho en que no lo seas.

La capacidad de disfrutar de la vida es algo que no viene solo y que a veces hay que poner un poco de nuestra parte para que suceda, y a mi por h o por b, se me había olvidado. Hoy he empezado a recordar, por fin he empezado a recordar, y eso es tremendamente satisfactorio.

Es la una menos cuarto de la noche. No llueve en Aravaca y la temperatura exterior es de 19 grados. La noche es magnifica.

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2 pensamientos en “Algunos apuntes personales

  1. Me quedo con tu reflexión: La capacidad de disfrutar de la vida es algo que no viene solo y que a veces hay que poner un poco de nuestra parte para que suceda.

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