Formación y política

Desde hace unos días y dados los acontecimientos que están sucediendo en la política española se me ha planteado la duda de hasta qué punto pueden paliarse con formación y educación las carencias de algunas profesiones u ocupaciones que requieren determinadas aptitudes. Esta pregunta que yo me planteo desde luego no es algo nuevo. Ya desde el mundo antiguo se preguntaban otros y se discutía si existía la posibilidad de formar a un gobernante o un directivo, teniendo como base individuos que no tenían las condiciones mínimas desde su nacimiento. ¿El líder se hace o nace? 

Desde los principios del pensamiento filosófico esa duda ya existía. Me remito a Platón cuando se pregunta “¿se puede enseñar a gobernar?” y luego Aristoteles que parece ser que lo tenía mucho más claro que Platón, ya que afirmaba que “toda arte y educación pretende completar lo que le falta a la naturaleza”. 

En cualquier caso todo esto nos vuelve a llevar a innumerables preguntas como por ejemplo como se puede formar a alguien para el gobierno si no lo ha ejercido prolongadamente y con buenos resultados, ya que el gobierno o la dirección son tareas primordialmente prácticas. Toda dirección o gobierno se basa en una actividad prudencial con pensamiento referencial, conocimiento inductivo, y desde luego  no lo pueden poseer aquellos que simplemente se han ocupado solo de estudiar el modo de gobernar o dirigir de una manera teórica, o incluso en la mayoría de los casos ni siquiera son estudiosos del tema. Solo llega gobierna y dirige, sin más. 

Nadie se plantea estar en manos de un medico muchos años, que nos sabe la profesión, que no es capaz de curar, no es capaz de aliviar el dolor como poco, sin embargo se acepta por parte de muchos, con silencio en muchos casos y en algunos protestas y algunos reproches, los malos gobiernos, o los directivos o gobernates incompetentes, se admiten como una catástrofe natural que hay que resignarse a soportar, y esperar que pase, sin poder hacer nada para remediarlo. Y luego siempre pasa lo que pasa, o bien no pasa nada y todo el mundo aguanta, o bien revienta y todo se convierte en cristales rotos, con realidades ya desvirtuadas por la propia rabia e impotencia acumulada durante mucho tiempo. 

Actualmente las tareas directivas tanto en la política como en el mundo de la empresa tienen un alto prestigio y remuneración social así que muchos intentan ocuparlas sin servir para ello o sin tener una formación previa. ¿Pero puede la formación cubrir todas las necesidades del futuro líder o dirigente?. No sé habría que meditar esto mucho y nos llevaría más de un post, ya que  mientras los conocimientos o las actitudes pueden, no en todos los casos pero si en muchos llegar a aprenderse, con más o menos tiempo, las cualidades innatas o los valores, podemos llamarlo como sea, difícilmente se aprenden y si se llegan a aprender, desde luego en muy complicado llevarlas a la práctica. 

Está claro que el impulso para actuar con incertidumbre, imaginación realista, iniciativa para abordar asuntos, despertar la confianza en los demás, el valor, la capacidad de riesgo propio para cubrir a los demás, etc. son rasgos no aprendibles aunque si desarrollables si se poseen unos mínimos. 

Pero al igual que veo cada día numerosas escuelas de directivos o numerosos métodos para mejorar la capacidad directiva de los ejecutivos, aunque no creo que todas sean veraces y eficaces, no encuentro por mucho que busco una oferta formativa entre la clase política dentro de sus propios partidos. Creo profundamente en la democracia y en la voluntad popular, pero también creo que la oferta que nos deberían hacer los partidos políticos sobre aquellos que van dirigir y administrar nuestra sociedad, es tremendamente pobre a la hora de ser eficaz en la gestión de nuestras vidas cotidianas. No basta con convocar primarias o hacer congresos y elegir a aquellos que van a ir en las listas, a base de pactos y componendas entre los diferentes grupos que forman el partido. Eso solo representa la inmediatez, el salir del paso y cubrir el expediente de demócrata, que en muchos casos ni siquiera se cubre y sigue funcionando  el dedo. 

La sociedad demanda mucho más, demanda, requiere a aquellos que van a desarrollar de una manera eficaz la labor de gobierno que sepan lo que hacen y como lo hacen, y para ello son necesarias garantáis, que a día de hoy no se dan, pues seguimos nadando en la superficie, y dejando todo el asunto en meras anécdotas, producto de patio o corrillos, que desde luego no nos garantizan que aquellos a los que votamos van a saber que tienen que hacer cuando lleguen al poder. 

Y no me vale eso de se aprende ejerciendo el oficio, pues hace mucho que en nuestra sociedad para cualquier puesto de trabajo, se requiere no solo una formación adecuada y específica, sino además una experiencia previa. Ya sé que lo de la experiencia el algo difícil, pero desde luego lo de la formación no requiere tanta dificultad. 

La formación de la clase política es una asignatura pendiente en nuestro sistema y por supuesto lo estamos pagando, y mientras las cosas no cambien y todo sean componendas de sumas de votos entre los unos y los otros, no habrá solución para los problemas. El ejercicio del poder y la administración no es cosa de una persona sola, requiere como todo en esta vida, de equipos, de mucha gente que sepa cómo y que tiene que hacer en cada momento, y las organizaciones políticas tienen el deber de formar a todos aquellos que quieran entrar en esos cometidos, y luego nosotros elegiremos sobre seguro, y desde luego todo será más fácil. Sobre todo en nuestro caso que trabajamos sin remedio de momento sobre listas cerradas en las elecciones. 

Ya sé que todo esto os puede sonar muy raro, incluso yo cuando lo he pensado esta noche, me ha chirriado por un momento, pero es que no estoy hablando de elites de conocimiento en el poder, no para nada, estoy hablando de equipar a aquellos que quieran participar en las tareas de gobierno de una formación necesaria para el  ejercicio del poder, que no es pecata minuta, sino una tarea ardua y difícil, donde hay que tomar decisiones rápidas y eficaces, y que afectan a toda la población. Vamos que por lo menos habrá que saber las cuatro reglas y la constitución.

 Es la una de la madrugada. Llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 15 grados. Creo que nos merecemos algo mejor que lo que tenemos, y yo lo demando. Hay otra visión de esta tonteria de primarias si o primarias no y es está, pero pocos se paran a pensar sobre ello, ni siquiera mis compañeros de los grandes medios de comunicación nacionales.

 

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