De pepinos y manipulaciones

Ya contaba en un post anterior que lo de la Merckel   es como una cuñada pesada y metomentodo, de esas que vienen a tu casa y te dicen como tienes que colocar los muebles, como tienes que vestirte, a donde y cuando tienes que ir de vacaciones o que es lo que tienes que hacer con tu dinero, incluso lo que tienes que comer, pues bien ya veis que no me equivoco o me equivoco poco.  Alemania ha demostrado cómo se gestiona “con los pies” una crisis alimentaria, y como se culpa sin pruebas, para salvar sus propios muebles, aunque al otro se le deje a los pies de los caballos. Ya os digo auténtica “política de cuñada”.

La alarma causada en Alemania ante las muertes y los miles de infectados por la bacteria “E.coli”, no justifica la frivolidad con la que las autoridades de ese país han actuado culpabilizando las exportaciones españolas sin pruebas de la infección. Las pérdidas causadas por tal acusación y el daño infringido a la agricultura española es ya tremendo y tanto despropósito ha arruinado a muchos productores agrícolas y está enviando a miles de trabajadores al paro.

Eso debería llevarnos a hacer un profunda reflexión del funcionamiento de  que llamamos Europa y de lo que significa realmente ya que solamente “un pepino” nos ha llevado a una situación que refleja, como poco una falta grande de coordinación, y desde luego una tremenda falta de lealtad y solidaridad entre los distintos países que componen la Unión Europea, y el enorme aprovechamiento que piensa sacar Alemania de todo el tinglado europeo.

Los parlamentarios europeos han pasado muchas horas y han gastado mucho dinero de nuestro bolsillo generando una legislación comunitaria  que establece todos los mecanismos de control alimentario internos, y  además existen también,  los dispositivos de la OMC agrícola que  especifican las medidas que hay que poner en marcha frente a una crisis alimentaria. Pero parece que tantas horas y tanto dinero no ha servido para nada porque esa “cuñada pesada y metomentodo” que nos ha salido y que  corta el bacalao de la Unión – no nos engañemos lo de Europa es una nueva engañifa de los Alemanes, que solo quieren que estemos juntos para vendernos más y mejor y cuando no podamos pagar sacarnos la piel a tiras- a la primera de cambio, y sin mediar ni una sola palabra, ha decidido tirar los pies por alto, ir a su “bola” y que caiga quien caiga, pero que no sean ellos. Sí señor, eso es Europa, vamos un zas en toda la boca. A todo esto los de la Comisión han manifestado su clara inoperancia – fíjate que yo pensaba que estos señores cobraban un sueldo para algo, pues parece ser que no- ya que Alemania de un día para otro se ha pasado por el forro eso tan bonito y que queda tan bien de la libre circulación de mercancías en el Mercado Interior de la UE.

Lo cierto es que lo único que hemos visto han  sido a unos políticos alemanes irresponsables con  unas terribles prisas por aparentar que tenían controlada la situación, y que obviamente con los datos que tenemos ya a día de hoy se ha vuelto contra ellos, y ahora, desgraciadamente para todos – pues aquí unos rompen los platos y luego los pagamos entre todos-  la única reparación posible –económica, que no de imagen pues esa difícilmente se repara-  es que todos los europeos paguemos en forma de ayudas extraordinarias para compensar las pérdidas de un sector que vive de la exportación de sus productos.

Y no os equivoquéis, esto no es una metedura de pata de un subgobierno alemán, va mucho más allá ya que la principal responsabilidad cae con todo su peso en la canciller Angela Merkel, en connivencia y complicidad con el comisario europeo de Agricultura, Dacian Ciolos, que a día de hoy solo ha emitido los sonidos del silencio.

A mi desde luego esto no me ha pillado de sorpresa. Llevo ya bastante tiempo observando como Alemania se ceba sobre nuestro país en innumerables ocasiones. Esta desde luego es una más, y me remito por ejemplo a los ataques que hemos recibido hace un año, en la crisis del rescate de los griegos, cuando unas supuestas filtraciones a los medios de comunicación alemanes hablaban de la situación de nuestras entidades financieras. Durante meses los medios de ese país han recogido testimonios de personalidades de la economía alemana, que no han hecho otra cosa que poner bajo sospecha la solvencia de los bancos españoles, claro que poco decían sobre su propia banca, que ha asumido bastante tiempo riesgos de mucha más envergadura y mucho más peligrosos, pero de eso “chitón y punto en boca”.

La Unión Europea no tiene ninguna base, no se trabaja de igual a igual, no hay solidaridad entre sus miembros, no hay nada. A lo largo de la historia hemos visto como repetidas veces Alemania ha intentado lo mismo una y otra vez, hablarnos de la idea de Europa, pero de “su Europa”, es decir de una “Alemania más grande y mejor para los alemanes”, y a mí como a muchos, no solo ahora, sino a lo largo de los siglos, no me convence. Vamos con lo que hemos tenido que ver… a otro perro con ese hueso… Lo único que buscan es un mercado único en el que cada vez que tengan un problema tengan un chivo expiatorio al que culpar, y mientras tanto nosotros el resto de los europeos seamos solo meros clientes y títeres a su antojo y para su confort y beneficio.

Pues no a mí no me la dan, y aunque nadie se atreva a toserle a la Merkel, yo desde aquí la pongo en evidencia, en la picota, porque a mi esa “cuñada pesada y metomentodo” no me la da, ni antes ni ahora.

Son las ocho y media de la mañana. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es 13 grados.

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