Asuntos electorales

Que duda cabe que en las democracias mandan las mayorías, y el Partido Popular salvo que cambien mucho las cosas la tiene, y de sobra según la encuesta del CIS ¿Y porque sucede todo esto?. Pues lo primero y más importante, el electorado está agotado por la tarea de gobierno del Partido Socialista, y además hay cinco millones de parados, con lo cual el cambio de gobierno marcará claramente la intención de voto. Y no es que Rajoy despierte grandes adhesiones por parte de los que vamos a participar en los comicios, es que no hay otro recambio. Como dice mi padre, esto es lo que hay, y no hay más cera que la que arde.

Por otra parte el electorado fiel del PSOE, la afiliación no es que está quemada, es que está ardiendo. Los errores de comunicación del Partido Socialista durante la segunda legislatura de Zapatero han sido de tamaño natural, no sé si por culpa del propio Presidente, que algunos cercanos a él, decían que iba a su bola, y era imposible generar un plan de comunicación
medianamente coherente, o bien por la propia ineficacia de su gabinete de comunicación. No lo sé, pero a estas alturas ya no importa porque el mal está hecho. A todo esto hay que añadir, que como el Presidente Zapatero ha ido poco a poco desdibujando la esencia de su propio partido. El empeño de Zapatero y su entorno de sumergir al PSOE en una zona de radicalidad socialista ha hecho que su propio electorado y afiliación no sepan dónde están y  a donde se dirigen. Felipe González dejo bien ubicado el PSOE en una realidad socialdemócrata, porque estaba convencido que solo desde la socialdemocracia se pueden ganar elecciones en nuestro país, pero Zapatero dio un paso en falso hacia la indefinición del partido, y como consecuencia a la indefinición de su propio gobierno. Y desde luego la etapa final no ha podido ser más desastrosa, aun a pesar de la benevolencia de las fuerzas sociales, los sindicatos, que han tragado ruedas de molino, y han
aguantado como Don Tancredo, las reformas que iban más allá de lo liberal del propio Zapatero. Del radicalismo más exacerbado al liberalismo más duro. Eso desde luego desconcierta, y ahora cuando es más necesario que nunca la afiliación y el electorado, se encuentra con una gran orfandad pues los “suyos” son su peor enemigo.

Rajoy va a ganar las elecciones, pero no le arriendo las ganancias. La situación del país no puede ser más dantesca. A partir del 20-n tendrá que lidiar con el paro creciente, con los bancos cada vez más avaros, y cada vez más preocupados por su propio ombligo, con una Europa, formada
esencialmente por dos países: Francia y Alemania, con una política de ordeno y mando, con una juventud tremendamente desilusionada por la falta de oportunidades, con un país marcado por  un mosaico autonómico ingobernable, con una clase política, incluida la suya, acostumbrada al “me lo llevo muerto”, en fin podría seguir, pero no vaya a ser que lea este post – ya lo dudo- y se asuste, tire la toalla, y ni siquiera nos quede Mariano.

Ese lugar cálido y tranquilo llamado oposición se acaba, ahora toca salir fuera de la guarida y enfrentarse con los dragones, que en este caso son muchos y muy variados, y espero, no solo por su bien, sino por el mío, el de mis hijos ( y esto es un genérico, con el que me refiero a los
españoles en general) que de la talla, que digo que de la talla, que la supere con creces, porque de lo contrario, se acabó ( y esto además de un genérico, es también un eufemismo, para no expresar la que se avecina).

Ganar las elecciones, en esta ocasión, no va a ser un triunfo o una fiesta, no amigos, no me atrevo a decir que puede ser una tragedia griega, por las connotaciones que comportan estas palabras, pero desde luego no va a ser un camino de rosas, así que espero menos alharacas en los balcones de Génova, cuando sepamos el resultado, y mucho trabajo y eficacia, como muy tarde al día siguiente, porque yo, les voy a votar, pero mi voto, como el voto de todos los españoles, no es solo una papeleta de colorines, sino algo más importante, un mandato, una obligación y un compromiso por su parte de que todo lo que prometen en su programa va a suceder. Yo cumplo con mi parte, ellos que cumplan con la suya.

Son las doce y media de la noche. Llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 9 grados. Las cosas claras, yo siempre he ido de frente, no como otros.

 

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