Más allá de la vida… digital

¿Qué debe más dignamente optar el alma noble entre sufrir de la fortuna impía, el porfiador rigor, o rebelarse contra un mar de desdichas, y afrontándolo desaparecer con ellas? Que  dijo Shakespeare… pues bien… una vez acometido el verso os tengo que contar que en Internet  se han habilitado diversos servicios de mensajería para avisar de la muerte de un usuario a sus contactos y anular sus cuentas.

Cuando alguien muere, normalmente toda su actividad social desaparece. Vamos salvo apariciones y cosas así. Sin embargo, desde la llegada de Internet y la proliferación de las redes sociales, la desaparición de las personas es relativa.  (Si Shakespeare hubiera vivido en nuestro tiempo no podría haber escrito Hamlet de la misma manera) Normalmente, si disponen de un blog en una plataforma gratuita, éste sigue activo a menos que los familiares del fallecido decidan borrarlo, si es que se lo permiten los jueces. Y lo mismo ocurre con numerosos servicios .En España cuando una persona fallece sus cuentas de correo y las claves de acceso a los servicios que había contratado pasan a sus herederos y en el caso del correo electrónico pasa lo mismo, por lo que no habría problemas para que los familiares del fallecido solicitaran el acceso. Sin embargo, muchas veces es imposible conocer todas las cuentas y servicios “online” que utilizaba el usuario para poder acceder a ellos.

Recientemente han aparecido en la Red diversos servicios para ser utilizados después de la muerte de un internauta. Los más conocidos y usados son aquellos encargados de enviar un mensaje electrónico de aviso a los contactos tras el fallecimiento. Por ejemplo, Post Expression es un servicio de correo electrónico que permite crear una serie de mensajes multimedia para ser enviados cuando el usuario haya fallecido.

Para ello se necesita la ayuda de una persona cómplice que guarde la contraseña (“keyholder”) encargada de enviar todos los mensajes almacenados. Una vez fallecido el usuario, el cómplice se encarga de introducir su clave y los mensajes comienzan a enviarse. Por supuesto, este servicio debe ser contratado por el propio usuario antes de fallecer. Ya sabéis que después de muerto no se pueden hacer ya demasiadas cosas.

Se pueden seleccionar diferentes opciones, como la hora y fecha de envío después de la muerte. También puede programarse, por ejemplo, para que el servicio envíe un mensaje de felicitación en el cumpleaños de los seres queridos del fallecido en el futuro.

Existen multitud de posibilidades en la red para esto de morirse y quedar bien. Por ejemplo las necrológicas tienen su sitio en Internet a modo de cementerios virtuales. Necropoli es un sitio español que se encarga de publicar las necrológicas de los clientes de algunas funerarias españolas. Estas esquelas digitales incorporan la misma información que la publicada en los periódicos de papel tradicionales, pero con la ventaja de que perduran en el tiempo, ya que siempre están disponibles a través de Internet.  

Estos servicios no sustituyen al testamento, no son documentos legales, y además la intimidad está garantizada ya que utilizan sistemas de protección segura de 128 bits,lo que permite controlar el acceso no autorizado de otros usuarios.  Aunque hablando de testamentos, una opción es dejar las claves más importantes dentro del testamento ordinario junto con un listado de sitios donde poder acceder: desde cuentas bancarias, de Paypal, servidores, dominios, etc., de modo que sea posible poder recuperar toda la actividad personal y profesional del fallecido.

Existe un servicio llamado MEMORA.NET, que hace eso precisamente recopila el rastro que hayan dejado en vida los difuntos en Internet, de forma que los familiares puedan reunir sus mensajes, fotografías, comentarios y otros archivos. Una vez identificada esta “huella digital”, los familiares pueden decidir qué hacer con los datos: cerrar las cuentas de usuario del familiar desaparecido, comunicar la defunción a los contactos que tenia en las redes sociales, extraer la información total o parcialmente o transferir los archivos digitales a quien se designe, siempre que sea posible legalmente. Y por supuesto borrarlo todo si a ellos les parece bien

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo pero tal vez lloverá y la temperatura exterior es de 8 grados. Como veis la identidad digital va “más allá de la vida”

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