Los viernes toca “pasta”

Luis de Guindos le ha echado un pulso a la banca, o por lo menos eso parece, y precisamente en un tema que seguramente ellos no sospechaban, pues la rémora de Lehman Brothers en el pasado de de Guindos, no les hacía suponer que osara a entrar en esos jardines de los pisos y las hipotecas. Pero al ministro, cuyas cejas pasarán también a la historia de los políticos con cejas prominentes (Zapatero, Gallardón, etc.…) se le ha puesto en la nariz hacer que la banca en España deje de ser una gran inmobiliaria para convertirse en lo que debería ser de verdad, una entidad financiera.

Claro que esto no va a ser tan fácil, porque la banca es mucha banca, y aunque ayer el contaba las medidas de un modo enérgico y contundente, dándonos a entender que esto iba a ser pan comido, me temo mucho que los ases que se guardan en la manga los de “la pasta” son múltiples y varios, y que saben jugar al póker mejor que Maverik en sus buenos tiempos.

Supongo que ninguno de vosotros habrá hecho el experimento de ir a un banco, sentarse y preguntar por esos pisos que aparecen en los folletos, que suelen estar esparcidos por las sucursales. Yo si lo he hecho – una maldad más pues la intención no era comprar, solo enterarme de que iba la fiesta- y he visto algunas cosas muy curiosas, por ejemplo, si uno mira con atención esos folletitos tan magníficamente ilustrados vera que los inmuebles que allí se ofrecen generalmente son de muy mala calidad y que además el precio no está acorde con el mercado, es decir que para los tiempos que corren son caros. Pero como la intención de una no es comprar sino saber –como ya he dicho antes- si te interesas por alguno de esos inmuebles  observaras que cuando intentas negociar el precio o las condiciones el gesto del director de la sucursal se tuerce – perfectamente aleccionado, en ello les va el puesto de trabajo-  y no hay manera de llegar a nada, vamos que no te rebajan absolutamente ni un céntimo.

Lo que ayer, y hoy, está mañana materializará de Guindos en el Consejo de Ministros, es precisamente evitar que esto pase, y forzar a la banca a empezar a vender ladrillo, no solo ese de baja calidad que hay en los folletitos de las sucursales, sino también otros activos inmobiliarios de mucha más alta calidad que tienen retenidos desde hace ya mucho tiempo  -especulación a futuro- y para ello les va a forzar, subiendo las provisiones, que les llevara a que pierdan beneficios sino se ponen las pilas, porque todos esos activos inmobiliarios figuran en sus balances .

Esto que propone de Guindos va a llevar a que en unos meses  aumente la necesidad de vender, que aparezcan nuevos pisos en el mercado y como consecuencia bajará el precio. Hasta aquí, la historia es preciosa, casi me parece un cuento de hadas y princesas, o de palacios y castillos – dada la naturaleza del asunto- pero también hay unos pequeños inconvenientes. Primero , la sociedad española está en una mala situación a la hora de comprar inmuebles dado el alto número de parados y la inestabilidad en el empleo, y segunda es que el crédito lo tienen que dar ellos, la banca, como, donde, para quien, cuando y cuanto, y eso de momento el Ministro, o no lo ha contemplado, o no la querido contemplar –vaya usted a saber- , y como ya sabemos cómo se las gastan estos chicos del capital en asuntos de órdagos – esto les va a escocer un rato, sobre todo por el tema de las fusiones- lo más probable es que usarán ese arma, la del préstamo hipotecario, a su favor ( cuando un banco no te quiere dar un crédito, ya le puedes presentar setenta nominas, cuarenta avales y un certificado de que a cambio le vas a entregar la vida eterna) y cerrarán el grifo, el  del dinero. No habrá hipotecas o endurecerán las condiciones. Y para las empresas, es decir, los otros tipos de créditos, como decía el chiste, ni hablamos.

Así que  el Ministro, ya puede devanarse bien los sesos, y pensarse muy bien a quien le va a dar esas ayudas – lo que hay que ver “ayudas” a los que más tienen- del FROB porque lo mismo, mientras de Guindos levantaba las cejas y apuntaba con el dedo vehemente – ayer fue su gesto más repetido durante la rueda de prensa-, los chicos de la banca andaban ya pensando cómo hacerle la cama, o lo que es peor como  deshacérsela. Yo del Ministro, no dejaría de mirar de reojo en estos meses, Vigileantibus, non dormientibus iura subveniunt.

Son las nueve y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 0 grados.  Hoy Consejo de Ministros y como dice el anuncio: Los viernes, toca “pasta

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