Hablando de recortes

Esta claro que dadas las circunstancias económicas que estamos viviendo, hay veces que no queda más remedio que, en las empresas, ir a una reducción de costes para poder sobrevivir. Pero el pánico y las prisas no son buenos aliados, y hacer un recorte en una empresa como reacción inmediata, sin una planificación previa, que obviamente lleva su tiempo, solo puede llevar a una solución equivocada, que perjudique en vez de beneficiar a la empresa, y lo que es peor la deje tan tocada, que haya que llegar a eso tan grave llamado cierre.

La experiencia nos demuestra que aquellas empresas que tomaron una decisión equivocada al hacer recortes de personal y de presupuesto, tienen una dirección incapaz, con muy poca visión empresarial, y que no tienen cintura para aguantar la presión provocada por el miedo y por la crisis. Porque nada es para siempre, y aquel que mantiene el barco a flote, posiblemente navegando a menor velocidad, sobrevive, y aquel que quema sus naves se convierte en pasto de los peces.

Las miras a corto plazo no son buenas, y cuando se plantee un recorte hay que pensar como poco a 10 años vista, y eso solo lo da el knowhow  y la experiencia.

La pregunta más importante que se tienen que hacer los gestores ante situaciones como esta es ¿Quiero seguir, o quiero tirar la toalla? ¿Voy a trabajar con miedo, o voy a trabajar con riesgo? Que son conceptos totalmente distintos…

Pues bien una vez hechas esas preguntas, y si la respuesta es que vamos a seguir, lo siguiente es planificar como se atraviesa el desierto, pasando la menor sed posible y dejando al menor número de gente por el camino, pues cuando en una empresa se despide indiscriminadamente por uno de estos recortes, obviamente se abarata el presupuesto de personal, una solución momentánea, pero se pierde valor y talento, uno de las armas más necesarias para la empresa.

Por eso no conviene empezar la casa por el tejado, y lo primero que hay que poner en marcha es un plan estratégico, en el que se aborde el presente – la situación de crisis – y el futuro de la empresa. Desgraciadamente lo que observo en estos días es que lo único que se contempla en las empresas, incluida la mía, RTVE, son intenciones de despidos que simplemente suponen medidas para reducir costes a corto plazo sin que formen parte de un plan más general. Si mi empresa, RTVE, estuviera cotizando en bolsa, este anuncio de recortes presupuestarios probablemente le llevaría a perder entre un 6 o un 7 por ciento del valor, y eso sería verdaderamente un duro golpe.

Además hay que tener en cuenta siempre al cliente, que es de lo que vive la empresa, y si el recorte se hace de una manera indiscriminada va a afectar de una manera o de otra a la calidad del producto. Cuando se despide a personas que tienen experiencia en las habilidades propias del objeto de la empresa, la calidad del producto disminuye, si o si. Está claro que si una empresa hace desaparecer su equipo de marketing con personas con más de 10 años de experiencia en la estrategia de ventas, y los sustituye por otros trabajadores, obviamente más baratos (porque no se puede quedar sin vendedores)  “los nuevos” ni conocen el producto, ni la agenda de clientes, ni las estrategias de venta de la empresa como los salientes, y eso va en contra de los posibles beneficios.

Otro tema fundamental, en ese plan estratégico que hay que poner en marcha antes de hacer los recortes, es no generar incertidumbre. Y vuelvo a lo mismo de antes, si mi empresa, RTVE cotizara en bolsa, a día de hoy, nuestras acciones estarían por los suelos, pues no hay nada peor para el mercado que la zozobra en las decisiones, la ausencia de directrices, o lo que es peor un rosario de “donde digo dije, ahora digo  diego”, y una trayectoria sin orden ni concierto. Dudo mucho que ninguna empresa pueda mantenerse sin un Presidente del Consejo de Administración o con un presidente rotativo durante, prácticamente cinco meses. Desde luego nuestro ejemplo es un asunto a tratar en las facultades de Economía y en las escuelas de dirección y administración de empresas, porque una de dos o no somos una empresa, o es un verdadero milagro que sigamos a flote. Con lo cual se debería para poder empezar a andar terminar con esa incertidumbre.

En cualquier caso  el posible recorte ha de ser transversal, es decir, que habrá que ir analizando uno a uno los distintos estamentos en los que se apoya la empresa, y ver cómo afecta a futuro. Y desde luego hay que empezar por los gastos no estratégicos, es decir aquellos no están relacionados con la producción y calidad del producto y servicios.  Una vez identificados, habrá que analizar cuáles son las necesidades reales y pensar si es fundamental mantenerlos. Además hay que observar el mercado y buscar proveedores o negociar con los existentes un menor precio en sus prestaciones, pero siempre sin mermar la calidad del producto que ofrece la empresa.

Así que ante un recorte como se nos avecina en RTVE, de más del 20 por ciento del presupuesto, habrá que trasladar inmediatamente ese recorte a gastos no estratégicos, que generalmente suelen producir incomodidad, pero son los que hacen menor daño, tanto a los trabajadores, como a la estructura de la empresa, como a la calidad del producto que se ofrece. La experiencia demuestra que los recortes en gastos no estratégicos pueden llevar no solo a un ahorro, sino a un aumento de utilidades de hasta un 40 por ciento. Esos gastos no estratégicos van desde alquileres, viajes, servicios de comunicación, energía, seguros, representación, vestuario etc… El análisis de cada una de esas partidas y su optimización va a llevar, de seguro a un ahorro a medio plazo.

También deberíamos saber en mi empresa, RTVE si estamos ante un recorte coyuntural o estructural, cosa que desconocemos hasta ahora, pues la información que manejamos es solo que tenemos 204 millones menos en el presupuesto. Esa información es tremendamente valiosa a la hora de la planificación y de la estrategia que debemos seguir.  Si el recorte es coyuntural, lo único que hay que hacer es identificar bien los costes que aun no tengamos comprometidos y que no van a afectar al desarrollo normal de la empresa , pero sin embargo si a lo que vamos es a un recorte estructural, es decir quitar producto o dejar a la empresa minimizada, dedicada solo a actividades puramente esenciales para justificar una pequeña supervivencia , entonces hay que pensar en la inversión en una gestión mucho más complicada, y que requiere su tiempo, cosa que desde luego ni espero, ni deseo, pero que es una posibilidad que desde luego hay que contemplar.

Hay que analizar también los efectos a posteriori que van a tener esos recortes. Por ejemplo, si en una empresa quitamos de un plumazo las comisiones a los vendedores, cuando siempre las ha tenido, vamos a incidir peligrosamente en una fatal de motivación, que ira en detrimento del producto. Así que aquí, en RTVE, me gustaría ver en negro sobre blanco, una batería de los efectos que puede producir ese recorte en el presupuesto, en nuestro caso la falta de motivación iría claramente ligada a una bajada de la audiencia, lo quieran ver o no.

Otro asunto muy importante, ante un recorte de este tipo, es perder la perspectiva de lo que somos. ¿Cuánto valor estamos generando? ¿Qué tipo de valor es? ¿Cuánto estamos gastando en generar ese valor? Porque hay que medir, y de eso hay gente que sabe mucho más que yo, la relación entre el valor que tenemos para la sociedad y el gasto que le supone a la sociedad que generemos ese valor. Creo que a día de hoy esa relación calidad precio para el ciudadano español es bastante pequeña. Me parece que 19 euros anuales por ciudadano. No se, no me parece mucho. Así que tal vez el recorte, no sea tan urgente, aunque si que haya que hacerlo.

También hay que hacer un análisis de los gastos de lo que podemos llamar lujo, viajes innecesarios de representación donde las delegaciones son de grupos demasiado nutridos, campañas de promoción y publicidad innecesarias y con un alto coste, pues una marca como RTVE, que está bien afianzada en el mercado y que además no tiene competencia, no necesita esa potenciación, ese valor añadido que supone la publicidad de la marca. Pero lo que si es un verdadero lujo para mi empresa, o para cualquier otra empresa, es la ineficiencia por falta de optimización de recursos. Hay que focalizar los recursos en el verdadero objeto de la empresa, y en los que no tenemos competencia, que hoy por hoy es el servicio publico, acompañado por entretenimiento de calidad. Incidiendo en la optimización de ese área es la única manera de asegurar el éxito. No se puede trabajar ni en radio ni en televisión, en momentos de crisis, con los parámetros de prueba-error, pues eso incrementa los costes, y como decía alguien por ahí, los experimentos mejor con coca-cola, ya que no se puede perder ni un solo céntimo del presupuesto.

Y por ultimo y lo que es realmente vital es que la empresa no puede olvidarse de las personas que la forman, las que están haciendo la empresa, en este caso RTVE. Nadie mejor que ellos conocen donde se pueden ahorrar costes, porqué hacen el día a día de la producción, porqué saben de donde, como, cuanto  y cuando se puede recortar, pero desde el primero hasta el último. Y por cierto, hablando de los primeros, es también fundamental dar ejemplo, no se pueden pedir sacrificios a los trabajadores, si los directivos, o las estrellas, o los que más ganan – pongámosle el nombre que sea- no están dispuestos a hacerlos ellos los primeros. Y aunque algunos crean que esto es solo una política de gestos, nada más lejos de ello, pues en la política del recorte, el ejemplo de los de arriba también genera eficacia.

Habrá que hacer muchas más cosas, entre ellas un cronograma con los tiempos bien marcados, un plan de comunicación de crisis, pues que duda cabe que una empresa con un recorte de un 20 por ciento del presupuesto, con posibilidades de ir a más, está inmersa en una crisis, y en ese plan elegir cuidadosamente el mensaje y los portavoces, que hablarán todos con el mismo mensaje, claro y conciso, y en la misma dirección.

En fin, esto solo es un post, un poco más largo de lo habitual, pero no da para más, ni yo soy quien va a solucionar este asunto del recorte presupuestario en RTVE, pero desde luego tendrá que ir en esta dirección, pues lo que os estoy contando, no es que haya venido el Espiritu Santo, a soplarme la ciencia infusa, es de libro, y utilizando de nuevo el vocabulario eclesiástico, doctores tiene la iglesia, que pongan en marcha todo este entramado de medidas.

Claro todo esto suponiendo que seamos una empresa, que tengo que partir de ahí, porqué si no somos una empresa ¿Qué demonios somos?

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 10 grados. Tal vez piensen que quien soy yo para escribir todo esto, pues no soy ni más ni menos que nadie, pero digamos que  llevo mas de 40.000 horas, así a bote pronto, trabajando, observando, estudiando y desarrollando en mi empresa, RTVE. Dicen los entendidos que con más de 10.000 horas dedicados a un tema eres ya un experto, yo no podría decir tanto de mi, pero de esto de la radio televisión pública creo que algo, o más que algo, entiendo, y eso que mi gran duda es la de Hamlet ¿Ser o no ser (una empresa)? He ahí el dilema… en este caso, sustituyamos dilema por problema… Que paséis buena noche…

 

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3 pensamientos en “Hablando de recortes

  1. Me parece perfecto tu artículo Marta, pero despues de dos años trabajando enla que ya siempre ” será mi casa “con un contrato en prácticas y realizando todo tipo de trabajos ahora simplemente no se renueva.Porque no hay dinero y eso no me lo creo.Nadie ha levantado la voz por mí,hablo en particular, que he dejado los años sin ser nada siendolo todo.Buena suerte.La mía tendré que buscarla en Junio, porque no soy una estrella.

  2. Querido Marcos,
    Ni te imaginas como siento leer tu comentario, y la verdad es que tienes toda la razón… No te puedo decir mucho, porque no hay justificación posible para que despues de formar a una persona en los usos periodísticos de la radio pública, que como tu bien sabes, es algo muy, pero que muy especial, ahora bajo el epigrafe “no hay dinero” se la envíe al paro desperdiciando todo ese talento cultivado en esos años de formación. Pero además, esto es mucho más perverso, pues el supuesto “no hay dinero”, no es real, como tu y yo sabemos. Hay dinero para lo que quieren o mejor dicho para los que quieren, si… eso de las estrellas, y demas estupideces… , y se escudan en el decreto del 30 de Noviembre del pasado año, para no renovar contratos por obra o por prácticas, y asi consentir que algunos sigan haciendo caja. Ya sabes que no me callo, ni en el blog, ni en la Casa ( nuestra Casa de la Radio), ni en ningún otro foro.
    Pido a diario, en todas las reuniones que asisto con la dirección, por activa y por pasiva, que se abra la contratación de nuevo, que se negocie ese decreto con el gobierno, dada las especiales circunstacias de nuestro trabajo, donde casos como el tuyo, donde el presupuesto invertido de dinero público en formación, no puede tirarse por la ventana, por una ley de caracter general, que hace tabla rasa en la Administración, sin tener en cuanta cada una de las circunstancias que concurren en cada caso, y sobre todo la inversión hecha de dinero de todos en personas que luego van a ser muy útiles para el trabajo diario de informar y desarrollar la notica en el ambito publico, pero Marcos, me doy contra la pared una y otra vez.
    Los contratos de algunas “estrellas”, finalizan en Junio, y espero que a ellos también se les aplique con el mismo rigor el Decreto de 30 de Noviembre, porque si hay que apretarse, nos apretamos todos, cosa que a día de hoy en RTVE, no está sucediendo. Porque la dirección y las estrellas siguen sin notar la crisis, mientras la plantilla no hace más que sufrir recortes y como en tu caso, despidos…
    Ya sabes donde estoy, en la Casa de la Radio, todos los diás desde las 8 hasta… bueno hasta que se acabe la tarea, que eso tu seguro que ya lo conoces muy bien, y lo único que puedo hacer es echarte una mano, para encontrarte un trabajo, aunque sea fuera de aqui, en la medida de mis posibilades, y seguir todos los días denunciando que la situación tal y como esta planteada en nuestra radio no va a ninguna parte, y por supuesto puedes utilizar este blog o cualquier otro medio que este a mi alcance por lo menos para desahogarte. No obstante traeme la carta de comunicación de finalización de contrato, y la miramos con lupa, a ver si hay algo que no encaja, y se puede hacer lo que sea.
    Estoy a tu disposición para lo que necesites, dentro y fuera de la Radio, porque como tu has podido comprobar durante estos años que has estado con nosotros, y a pesar de algunas minorias interesadas, esto es mucho más que una empresa pública donde se produce o se gana dinero.
    No sabes como lo siento Marcos….

    • Querida Marta :
      Todos los programas, en la Radio y en la Tele, terminan. Pero detrás de cada letra y cada palabra en la onda hay una persona y detrás de cada persona un sentimiento. Te agradezco que con los tuyos hayas puesto entonación a los míos.
      No sé si, como tú dices, en Pozuelo llueve, no creo, pero sí se que volverán muchos lunes, martes….al sol.
      Espero verte algún día y si no, oírte.Buenas noches, buena suerte y gracias Marta.

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