Ha sido Torres, ha sido Torres

No se porque después de escuchar lo que ha dicho Urdangarín en estos dos días que lleva declarando ante el juez Castro, me suena. Me suena mucho, me parece que es casi familiar, algún día os contaré porqué, pero ahora no es el momento.

El rosario de negaciones del duque ha sido amplio, tanto como que lo ha negado todo, pero eso si, la conclusión es, como en el cole cuando alguien hablaba a las espaldas de la seño, siempre había el típico soplón, que en seguida levantaba el dedo para acusar. En este caso el duque ha levantado entre ayer y hoy muchas veces el dedo para decir: Ha sido Torres, ha sido Torres

No sé que estará pensando el socio de Urdangarín en estos momentos, no lo se a ciencia cierta, pero me lo imagino, y supongo que estará viendo a ver si el duque necesita mas agua y jabón, porque me temo que lo ha gastado todo en su declaración, pues la lavada de manos ha sido digna de un cirujano antes de operar a corazón abierto. Pero además de esa limpieza, no ha dudado en acusar, acusar y acusar a unos y a otros y ha soltado por su boca todo tipo de nombres, políticos incluidos, y por supuesto con su declaración ha dejado claro que la Familia Real estaba al tanto de sus actividades, ya que ha dicho que  fue aconsejado desde la institución monárquica a que abandonara esas actividades en 2006. Salpicando bien, vamos sin escatimar en gastos, que se dice.

Eso si salvo a su esposa, la Infanta Cristina, pero me temo que no por cariño, sino porque si la hubiera inculpado, él era el nexo para esa inculpación, ergo el también sería culpable. Me diréis que la defensa en estos casos tiene que aconsejar a su defendido que niegue hasta la mayor, y buscarle justificación a todas esas negaciones, pero de eso, ha ese despliegue de “soplonería” para intentar salir indemne de este asunto tan feo y tan sucio, va un trecho.

Es posible, que la justicia le exculpe y desaparezca su imputación, pues la leyes tienen su recorrido, y la aplicación de ellas debe ser estricta, y si la prueba no existe o es lo suficientemente difusa, es muy difícil llegar a una condena. Eso lo sabe el juez, los fiscales anticorrupción que atienden el caso y por supuesto su abogado defensor. Pero lo que es ya inevitable es el juicio de la opinión pública, ese visto lo visto y escuchado lo escuchado por el ínclito Urdangarín, va a ser de una dureza extrema. Y eso no hay quien lo pare.

Los títulos nobiliarios en nuestro país, como en otros, los otorga el rey, a personas que han destacado por su gran valía a la sociedad o bien se heredan de antepasados que con su honor y su actitud desarrollaron gesta nobles para España. Por eso a partir de hoy, Iñaki Urdangarín, Duque de Palma, debería dejar su titulo o más bien debería serle retirado, pues no se si habrá robado, desfalcado, o malversado, no lo se, el juez dirá, pero lo que si se positivamente es que no es un hombre de honor que merezca llevar sobre su escudo una corona ducal. Como dijo Nietzsche:  Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen, sino vuestro fin.

Son las siete y cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados.

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