Le Pen ahora se dice Marine

Marine Le Pen, ha hecho muy bien los deberes. Desde hace unas horas tiene al panorama político francés en jaque, a la derecha, a la izquierda, a la extrema izquierda, a los verdes, en fin a todos. El FN ha sido proyectado a la posición más conveniente para sus intereses, y ha descolocado a todos. Marine ha conseguido, superar claramente los resultados de su padre en 2002, dejando a Sarkozy en una situación “comprometida”, ya que tendrá que escorarse más aun a la derecha para que los votos de Marine pasen el 6 de Mayo hacia su partido. Además, la extrema izquierda ha entrado en estado “defcon5”, es decir alarma total, y se han apresurado ya a consignar a sus votantes, que han de poner sus ojos en Hollande, para que el desastre no sea mayor.

Desde luego todo esto viene de un plan de comunicación bastante elaborado por la hija de Le Pen, ya que a ha hecho que los franceses pasen de puntillas por el fondo de la ideología, para hacerlos fijarse en solo “lo que se ve, o lo que se nota”, como por ejemplo, una imagen de modernidad del partido, que Jean Mari Le Pen, siempre anclado en la Guerra Mundial y demás asuntos pleistocenicos, no supo dar, incluso ha sido capaz de barnizar con aires de libertad sus locuciones, como cuando dijo que sus electores eran libres a la hora de votar el pasado domingo.

¿Y que busca Marine con todo esto? ¿Acaso pretende ganar las elecciones?. No lo creo, pero lo que si pretende es un cambio radical de escenario, ya que la posible derrota del Petit Napoleon(Sarkozy) haría que la derecha francesa sufriera tal catarsis, que traería como consecuencia una reorganización de las fuerzas conservadoras, donde las posiciones extremas tomarían no solo relevancia, sino también altas cotas de poder. De hecho dentro del partido de Sarkozy ya hay muchas voces que abogan por una alianza con el FN de Marine, y la pérdida de la presidencia de la nación seria perfecta para que estos acercamientos se produzcan, de cara a las legislativas de Junio.

Por otra parte, a la izquierda le han saltado todas las alarmas, pues si bien andaban entusiasmados con las previsiones de las encuestas sobre la caída de popularidad de Sarkozy, no esperaban ni por asomo, que la chica Le Pen se acercara tanto al Eliseo. Han sido rapidísimos por cierto. en la toma de decisiones, pues aun no había despuntado la mañana cuando Jean-Luc Melenchon, el candidato del Frente de Izquierda, se lanzo a pedir a sus electores, que fueran masivamente a las urnas el próximo día 6 para vencer a Sarkozy, vamos que pongan su voto por Hollande, que si no van a pintar bastos. Eva Joly, la representante de los verdes ha sido mucho más explícita, y también si perder tiempo ha pedido que toda la izquierda se agrupe el próximo domingo en la figura de Hollande.

Lo cierto es Marine Le Pen ha sido capaz, solo con su discurso – comunicación- de poner a la extrema derecha como la tercera fuerza del país, con un 20 por ciento del electorado, aunque por supuesto la crisis y el desgaste de “Sarko” también ha hecho parte del trabajo y, además ha puesto a Sarkozy en una posición tremendamente complicada, ya que teniendo en cuenta que los centristas no llegan al 10 por ciento, no le va a quedar otra que girar a la derecha, pero además muy claramente, si quiere ganar estas elecciones,

La conclusión es que la segunda vuelta, para el próximo 6 de Mayo, pasa  por Marine Le Pen, si o si, otra tema, sobre el que también conviene pensar, es porque la ultraderecha es viviendo su momento más feliz y sus días de gloria en el país vecino. Es un tema largo y desde luego daría para otro post.

Son las once y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. Le Pen ahora se dice Marine

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2 pensamientos en “Le Pen ahora se dice Marine

  1. Pingback: Le Pen ahora se dice Marine, por @MartaPastor | Periodísticos - Comunidad para profesionales y estudiantes de la comunicación

  2. Querida Marta:

    Al periodismo se le suben las orejitas y se pone a husmear muy alerta, cuando endosa a algo la etiqueta de ultraderecha.

    Crece la preocupación por el avance, dicen. El miedo a los fachas.

    Habrás visto que los prefijos siempre están en la derecha. Nuestra vista periférica siempre se sobresalta por la derecha, pero no por la izquierda. A los candidatos repúblicanos les colgamos prefijos continuamente: que si ultra-conservador; que si ultrarreligioso. Pero los demócratas son solo eso: demócratas. ¿Te imaginas que los llamásemos ultra-laicos o ultra-progresistas?

    Hace años hubo un estudio muy interesante que hurgó en la hemeroteca de la revista Time y vio que lo republicano estaba asociado a términos como “ira”, cólera” o “rabia”. En cambio, los demócratas eran “esperanza” y “renovación”. Como ves, el periodista pone mucho hincapié en que veamos quiénes son los buenos y los malos.

    Y ante tanta preocupación por avances de ultraderecha, yo quisiera que el periodismo se preocupase -también- por los avances de la ultra-izquierda. Pero no: cuando Izquierda Unida gana votos se dice “ascenso de Izquierda Unida”. Ahí el periodismo deja tranquilos los prefijos y los guarda para mejor ocasión.

    Parece que solo a mí me parece aberrante un señor como Sanchez Gordillo que toma posesión diciendo que jura “subvertir el sistema”. Y que usa su Twitter para llamar a la ocupación de fincas, entre otras gracietas.

    ¿Es que la ultra-izquierda paleolítica y española no merece atención? Me sigo preguntando por qué la izquierda española se sigue mirando en Evo Morales, el Che Guevara y Chávez antes que en la socialdemocracia escandinava o los laboristas británicos.

    Me gusta la propiedad privada y el libre mercado y me gustan las naciones donde eso se da por supuesto y las discusiones comienzan un par de peldaños más arriba. Pero nuestra izquierda se pone el traje de Fidel Castro y le sale ese benéfico rencor al rico. Sobre todo en elecciones.

    Mi humilde consejo es, como siempre, hechos y más hechos. Dejemos tranquilo al manoseado prefijo. Y ya que nos preocupamos por Le Pen, ocupémonos y pre-ocupémonos de los paleolíticos que aún instigan revoluciones y aplauden expropiaciones. Tampoco olvidemos que en España la izquierda paleolítica es una realidad asentada y la ultraderecha es casi una caricatura fatigosa. Excepto el necio Anglada, claro.

    Te mando un saludo cariñoso.

    Juan Pablo.

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