A propósito de pitadas

Hay que ver lo que da sí el futbol en nuestro país. Sirve incluso para dejar en ridículo a la clase política, un uso que hasta ahora yo desconocía por completo.

Ha sido realmente patético ver como un grupito de diputados, que mira que hay cosas que hacer ahora mismo dentro del trabajo parlamentario, de pronto y en un alarde de estupidez, se hacen una foto en la puerta del Congreso, con una pancartita, que seguro que les ha llevado su tiempo confeccionar, animando a la afición a que asistan a la Copa del Rey a silbido limpio contra la figura del Príncipe de España, con la intención de reivindicar derechos nacionalistas absurdos, sobre “noseque” selecciones vasca y catalana.

Desde luego no creo que haya mucho inconveniente en que haya selecciones vasca y catalana, pero también debería haber una liga vasca y catalana, donde el Barcelona jugara con el Manresa o con el Lloret o con el Palamós. Sin problemas, ah¡ pero que ahí no hay “pasta”, que donde está el dinero del futbol es la liga nacional, pues nada que no la jueguen, o que no jueguen la Copa del Rey… si tanto les molesta la figura del Jefe del Estado…Ah¡ que ahí si hay “pasta”… vaya, vaya…

La incongruencia de los nacionalistas convenientes que aprovechan cualquier tema para generar agitación masiva es realmente enternecedora, vamos propia de escolares que piensan que los ciudadanos somos como una manada de borregos que solo porque ellos (“tú no sabes con quién estás hablando” o” que sepas que tu trabajo depende de mí” – perlas como esas escuchadas a lo largo de mi vida-) nos den un toquecito mediante momento pancartero, y allí vayamos cuasi de rodillas a pitar al rey, al príncipe, o lo que haga falta. Pero… ¿Qué se habrán creído?

Personalmente, yo sí que les pegaría a ellos una buena pitada (incluida Esperanza Aguirre con sus desafortunadas declaraciones, porque ella también está jugando esa partida) por intentar manipularnos de la manera más infantil y estúpida, por despreciar la inteligencia del ciudadano, por su engreimiento y prepotencia, por fomentar la falta de respeto a las instituciones, instituciones que ellos como parlamentarios deberían ser los primeros en contribuir a salvaguardar pues forma parte de su “trabajo”, y sobre todo porque en vez de estar haciendo “sus labores” parlamentarias, pierden el tiempo en sacar los pies del tiesto.

Señorías pónganse a trabajar, que es lo que tienen que hacer y no gastar su tiempo haciendo demagogia barata y pancartas panfletarias,  no vaya a ser que se nos gaste la paciencia ciudadana, que mira que tenemos, y les quitemos las 14 pagas, la paga de la comisión, la paga de cargo,  la productividad, los coches, los viajes, el plan de pensiones, el ipad, el iphone, el portátil, el internet en casa, el asistente, los peajes, los 3000 euros anuales de taxis, los billetes de primera clase en avión y tren, los beneficios fiscales, la póliza de accidentes, y las ayudas económicas a las viudas y huérfanos… sigo?… porque los ciudadanos de este país, amén de estar sufriendo como piratas esta crisis en la que no tenemos arte ni parte, no estamos al servicio de sus intereses, es mas creo, y si no me equivoco, que es justo al revés, ustedes deberían estar, y con atención dilecta, al servicio de los nuestros…

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 28 grados. Pensaros bien los que vais a ir al Calderón cuando se os pase por la cabeza eso de pitar al himno o pitar al Príncipe, a que intereses estáis sirviendo en ese momento.

2 pensamientos en “A propósito de pitadas

  1. Pingback: A propósito de pitadas, por @MartaPastor | Periodísticos - Comunidad para profesionales y estudiantes de la comunicación

  2. Querida Marta:

    Tengo para mí que la caja de los alaridos que se ha destapado por las palabras de la señora Aguirre tienen como causa lo de siempre: España.

    Tú ya sabes que en España cualquier causa es respetable. Dígase: peritos zurdos, mandingas en extinción, esquimales daneses, mujeres que no quieren ser mujeres, toreros vegetarianos. Pero, ay, amigo cuando se trata de respetar España. Ahí es tonto el último en escupir e insultar.

    Imagínate que, en lugar de pitar el himno y pitarle al príncipe, en el estadio se dijese: ¡¡odiamos a todos los negros!! ; ¡¡las mujeres solo sirven para fregar!! Tendríamos a los presidentes de los clubes implicados pidiendo perdón de rodillas por semejante mamarrachada. Porque en España todo es respetable menos España. Es como lo que decía Groucho Marx: “Todo lo de usted me recuerda a usted, menos usted”.

    El problema es que el independentista siempre viaja en business class y cualquier reprimenda es una muestra de sectarismo, de centralismo mesetario, etc…

    Yo optaría por no intelectualizar lo obvio. Por no argüir retruécanos jurídico-constitucionales y por usar la enseñanza de los abuelos. Ellos te enseñaban que está feo insultar, pitar y señalar con el dedo. No hagas lo que no quieras que te hagan, decían. Y que no es lo mismo la nación y sus símbolos -que supuestamente somos todos-, que el gobierno de turno.

    Estuvo feo pitarle al ex-presidente Zapatero. Muy feo. Y dijeron que era de mala educación. ¿Recuerdas?

    Te mando un saludo cariñoso.

    Juan Pablo.

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