Hula

Llego a casa. Hoy estoy cansada, y tal vez debería irme a dormir sin pensar demasiado, pero los hechos suceden, pasan, se acumulan y una de vez en cuando tienes que vomitar, aunque sea en forma de letras, todo eso que se vive cada día, que se escribe cada día, que se cuenta cada día. Es el horror que desde el viernes pasado llega desde Siria en forma de vídeos distribuidos por los grupos opositores. Las investigaciones preliminares del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU indican que la gran mayoría de los 108 sirios muertos en Hula, al oeste del país, el pasado viernes fueron ejecutados, asesinados,  por milicias progubernamentales. Cerca de la mitad eran niños. El Gobierno sirio niega cualquier implicación en la matanza, que atribuye a “grupos terroristas”, términos con los que Damasco acostumbra a referirse a los opositores.

A primera hora de la tarde del pasado viernes, un grupo de habitantes de Hula salió a manifestarse en contra del régimen después de la oración. La represión gubernamental que siguió a la protesta y a un ataque de los grupos rebeldes a un control militar dejó más de un centenar de muertos, decenas de ellos niños, a los que se puede ver con aparentes disparos efectuados desde cerca, disparos certeros en la cabeza, en las imágenes procedentes de Hula. Algunos habitantes relataron a varios medios de comunicación que sobrevivieron haciéndose los muertos.

Es la barbarie, nada nuevo bajo el sol, algo que se repite y repite a lo largo de la historia, mientras nosotros, yo, escribimos, escribo, sobre la prima, sobre Rubalcaba, sobre Rajoy, sobre Bankia, sobre tecnología, Rasha, una mujer Siria, ajena a mis pequeñas y ruines cuitas locales, seguramente ni hoy, ni en muchos días logrará conciliar el sueño, porque ha visto como mataban a sus tres hijos de un tiro en la cabeza.

La Comunidad Internacional (ese termino  para no hacer recaer responsabilidades concretas) en un acto de “valentía” se rasga las vestiduras, y como gran medida, expulsa a los embajadores Sirios. Que gran gesto… si, miremos hacia otro lado, no vaya a ser que nos salpique, no vaya a ser China y Rusia, los dos grandes cómplices de esta matanza, tuerzan el gesto y se nos rompa ese castillo de naipes marcados, que es la trama económica en la que llevamos viviendo desde hace unos meses. No hay que levantar mucho la voz… no vaya a ser…

Se me hace tarde esta noche, mañana tengo cosas que hacer, y no puedo parar la rueda en la que andamos metidos, ni siquiera me atrevo a conminar a la reflexión, porque cuando uno habla de matanzas, no debería siquiera tener la necesidad de reflexionar ni un minuto, para saber donde se debe estar posicionado.

Me decía mi compañera Dori esta tarde desde Washington, a través de un twitt, con motivo de la expulsión del embajador Sirio de España, que era el destino de los miserables, parafraseando a Victor Hugo… me parece poco, me parece nimio, me parece realmente que si lo único que puede hacer, eso que llaman la comunidad internacional, es darle puerta a unos cuantos embajadores, es que el endurecimiento de nuestros corazones está tocando cotas máximas.

Yo me voy a dormir con un amarguísimo sabor de boca, el sabor de la más profunda derrota. Hoy amigos, lo de la prima, realmente me parece una chorrada, una estupidez inmensa porque la muerte y lo que es peor, la impasividad frente a un asesinato frio y despiadado hace pequeño cualquiera de esos a los que nosotros le llamamos “problemas”.

Son las doce y media de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Por cierto en las Naciones Unidas, que muchas veces me pregunto para que sirve, deberían saber que no basta con condenar hechos como los de Hula, hay que marcar bien claro con el dedo a los responsables y sus cómplices,  y eso, me temo que son palabras mayores, y demasiado riesgo para la “comunidad internacional”, que anda muy implicada en eso  de nadar y guardar la ropa…

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2 pensamientos en “Hula

  1. Pingback: Hula, por @MartaPastor | Periodísticos - Comunidad para profesionales y estudiantes de la comunicación

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