Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

Eso llamado “clase política” debería dejar de mirarme a los ojos para mirar a los ojos de los mercados. Mi voto, a estas alturas, ya debería importarles poco, pero el futuro de mis hijos sí.

Tanta justificación es innecesaria, y lo único que hace, como las declaraciones de ayer de Montoro, es generar más y más desconfianza a los inversores.

La confusión, palabra maldita por cierto, y que lo único que lleva es al desasosiego, debe desaparecer de las dinámicas de comunicación del gobierno, o mejor dicho de los gobiernos, porque aquí, no solo hay gobierno central, hay otros cuantos, que se dan sin medida a este vocablo. Y por supuesto también debería esfumarse de dialéctica de la oposición.

No queda tiempo, o salimos de esta de tirón y en breve, con una, eso sí, recuperación paulatina, o nos vamos al fondo del pozo. Pero la noticia de ayer de los mercados, es de una claridad meridiana: de poco sirven los sacrificios salariales o las subidas de impuestos, si el mensaje no es lo suficientemente claro, porque la conclusión es que a pesar de las medidas de recorte y de austeridad, el mensaje sigue siendo el mismo: No hay dinero. “ERROR”. Repetir hasta la saciedad que no hay dinero, no va a hacer que crezca, que lo haya, así que ese, no es el discurso, porque además es gratuito. Pues claro que sabemos todos que no hay dinero, como si fuésemos tontos…

Luego está la estupidez manifiesta de aquellos que se les llena la boca, con que Rajoy no está cumpliendo el programa del Partido Popular… pues claro, que no lo está cumpliendo, fundamentalmente porque no puede, al igual que Zapatero puso en jaque, también, el programa del PSOE, en su último año de legislatura. El escenario de la crisis, para esos que saben tanto, sobre todo desde los gobiernos periféricos, hace que ningún programa electoral pergeñado hace meses sea susceptible de su puesta en funcionamiento. Así que menos falacias, más arrimar el hombro, y más ir cerrando la boca, porque aquí, a partir de ahora, y de cara a los mercados, hay que poner buena cara, decir que estamos en vías de solución, que es lo que se supone que estamos haciendo, y aguantar el tirón como buenamente podamos.

Claro que también hay que decir, que al margen de programas electorales y demás fruslerías retoricas, Rajoy deberá poner en su sitio a los gobiernos autonómicos que se muestran demasiado díscolos a los recortes, y que transmiten continuamente la sensación de que con ellos no va esta “fiesta”, de lo contrario se estará perdido en un marasmo de medidas inconexas y declaraciones equivocas, que no van a llevarnos a ninguna solución.

Esto que nos está pasando no es una cuestión política, es una cuestión de estado, y algunos, desgraciadamente, incluso dentro del propio gobierno, no ven la diferencia, porque para hacer política hay que tener marco, y el marco es el estado, ahora mismo en situación de acoso y derribo. Hay demasiada gente haciendo política en este país, y muy pocos reconstruyendo el estado, y eso nos está pasando factura, una factura carísima, insostenible, porque cada día que la prima y la deuda se disparan, se come una buena porción del PIB, y para nada sirve nuestra productividad, ni nuestros sacrificios. Lo cierto es que el dinosaurio de Monterroso, en forma de deuda, sigue al pie de mi cama cuando me despierto cada mañana, rodeado por un “coro de mutantes políticos” que le animan a que se acerque cada vez más, en vez de ahuyentarle.

Son las diez y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 27 grados. Me acaban de quitar un 7% de mi salario anual, a partir de Septiembre todo será un 5% más caro, tengo ya que trabajar más horas por menos dinero, tengo que pagar por sanidad y por educación, etc., sacrificios que voy a hacer sin “rechistar” porque soy, como muchos, consciente de la gravísima situación que atraviesa el país, pero a cambio, no pido demasiado, solo que algunos desde el poder cuenten hasta diez antes de hablar, que eviten “calentarse” en el fragor de la batalla de las sesiones de control del parlamento, que aprendan a medir las consecuencias de sus palabras, porque en ello, prácticamente nos va la vida…

Postpost: La llamada a la rebelión de ayer por parte de Artur Más es realmente de vergüenza, una enorme falta de responsabilidad y de lealtad hacia los ciudadanos de este país, que además, denota una insolidaridad gravísima, y desde luego, me da que pensar que Artur Más está, como poco, fuera de la realidad, cosa que me asusta…

Un pensamiento en “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

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