Oswaldo Payá

Un funeral recordará hoy en Madrid a los opositores cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero, que el domingo fallecieron en su país en un accidente de tráfico.

La ceremonia religiosa tendrá lugar a las 20.40 horas en la iglesia San Fermín de los Navarros. Oswaldo Payá era un histórico disidente cubano, líder del Movimiento Cristiano de Liberación y  ha fallecido tras sufrir un accidente de coche en la localidad de La Gavina, al este de la isla (esta de momento es la versión oficial)

Payá, de 60 años, viajaba en el automóvil junto al activista Harold Cepero, que también falleció, y otras dos personas: el español Ángel Carromero y el político sueco Jens Aron Modig, que resultaron heridos. Carromero es el vicesecretario general de Nuevas Generaciones del PP en Madrid y consejero técnico del Ayuntamiento de la capital.

La versión oficial del accidente facilitada desde Cuba es que el vehículo de Payá perdió el control e impactó contra un árbol. Sin embargo, las autoridades cubanas han abierto una investigación sobre el siniestro.

Payá fue el generador del Proyecto Varela, que impulsó desde el Movimiento Cristiano Liberación, del que fue cofundador en 1988 y con él, pretendía conseguir, aprovechando los resquicios de la legislación castrista, que se convocara un referéndum nacional para que en Cuba se permitiera la libertad de asociación y de expresión, para que hubiera elecciones libres y para que se amnistiara a los presos políticos. El Proyecto Varela obtuvo en 2002 más de 11.000 firmas que fueron presentadas ante la Asamblea Nacional del Poder Popular. Ni la Asamblea legislativa ni Fidel Castro se dieron por enterados. Tampoco cuando dos años más tarde presentaron otras 14.000 firmas.

Sin embargo como consecuencia de esta acción se produjo un aumento del acoso a los promotores de la iniciativa. La Primavera Negra de mayo de 2003 llevó a la cárcel a 75 disidentes, de ellos 40 pertenecientes al Movimiento Cristiano Liberación. Payá, además, fue objeto de detenciones arbitrarias, asaltos y numerosos actos de repudio organizados por el régimen frente a su casa. Sus hijos y su familia también fueron objeto del acoso del régimen de Fidel Castro, incluso en la propia escuela, pero a pesar de esa situación tan angustiosa que vivía su familia, tanto su esposa, Ofelia Acevedo, y sus tres hijos: Oswaldo José, Rosa María y Reynaldo Isaías jamás se separaron de él, ni de su causa.

Impresionante siempre su entereza y firmeza para seguir combatiendo por la dignidad de los cubanos, sin pensar nunca en abandonar su país. Cristiano de palabras, hechos y testimonio, con una fe aprendida desde joven en el seno de su familia, negándose a integrarse en las Juventudes Comunistas y tratando de asistir a misa cuando cumplía el servicio militar. Por ello fue represaliado y marcado por el régimen como un elemento “contrarrevolucionario”. A pesar de todo, nunca ceso su trabajo para lograr la vuelta de la democracia y la libertad a Cuba, participando desde su juventud en los movimientos juveniles de la parroquia del Barrio del Cerro en La Habana, donde vivió siempre,  pasando por numerosas iniciativas para abrir espacios de participación a sus compatriotas, hasta el proyecto Varela, que fue lo que le proyecto hacia la comunidad internacional, y del que se hicieron eco en muchos países democráticos, incluido el nuestro, con premios tan prestigiosos en la defensa de los derechos humanos como el el premio Sájarov del Parlamento Europeo a los Derechos Humanos y la Libertad de Pensamiento en reconocimiento a su trabajo a favor del tránsito a la democracia en el país caribeño.

En su larga trayectoria a Payá le fueron concedidas numerosas distinciones que no pudo recoger como doctorados honoris causa por la Universidad de Miami (2002) o Columbia (2006), así como el Premio Internacional de Derechos Humanos de la Fundación Hispano cubana (2001) o el W. Averell Harriman del Instituto Nacional para la Democracia y Asuntos Internacionales de Washington (2002). También en cinco ocasiones fue postulado para el Nobel de la Paz.

La muerte de un ser humano siempre es irremediable, pero en este caso, además hay que sumar que  tras la pérdida de la durísima vida de Oswaldo Paya, la oposición cubana se queda sin un líder fundamental para su organización interna, y que además, tenía importantes redes en el exterior. Las múltiples sospechas  que giran alrededor de su muerte,  es la mejor confirmación de la irregularidad del régimen castrista, una dictadura en medio del Océano Atlántico que todos conocemos, pero que muchos pretenden ignorar bien mirando para otro lado por conveniencias internacionales, o lo que es peor, la alientan y la protegen, porque, y esto es mucho  más grave, el modelo les gusta y lo desean.

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 25 grados. Lo de Descanse en Paz no lo escribo, porque donde van a estar sepultados los restos de Oswaldo Paya no hay ni un ápice de paz…

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