Políticos versus Ciudadanos

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Empieza a ser algo mucho más que una tendencia eso de sustituir los votos por las firmas, y eso en el mejor de los casos, pues en otros simplemente es el dedo, y con eso basta.

Obviamente la participación de los ciudadanos no se puede remitir solamente a su presencia en las elecciones a través de su voto, pero de eso a empezar a descafeinar los procedimientos democráticos al uso, como la elección de una presidenta de comunidad, una alcaldesa o cualquier otro cargo que lleve el proceso electoral consigo, hay un gran trecho.

Estamos asistiendo a unas maniobras de sustitución de cargos, que en su esencia deben ser electos, por otros mecanismo, que van según conveniencia, y eso desde luego está rozando lo que podríamos llamar “la línea roja”. Sí, esa que nunca se debe pasar, pero a la que tampoco hay que acercarse demasiado, fuera ser que sin darnos cuenta, zas¡ aparezcamos al otro lado.

Por otra parte, estamos perdiendo también la ética del debate político, parece que se nos ha olvidado que en el intercambio de opiniones, por muy distintas que sean, se puede debatir sin agravios, y hay un cierto tufo en los testimonios de los políticos, que trae un aroma de continua discordia, de falta de respeto por el otro, de insulto, de insinuación de continuo maliciosa, en fin, del “destripe” ajeno, cosa que a los que pertenecemos a la “ordinary people”, nos llama mucho la atención, nos preocupa, y lo que es más genera una situación de “uniformidad” en los malos modos, que les afecta a todos, y los convierte, a nuestros ojos, en seres agresivos, mal educados, con pocos argumentos de peso, y en conclusión en una pandilla de “chulos prepotentes” cuyo único mensaje es “poner a parir” al  de enfrente, o en el mejor de los casos nos encontramos con algo tan malo como lo anterior, que es el silencio.

La democracia, y la actuación política que emana de ella, precisa de una opinión pública plenamente confiada de que los mecanismos, de que las instituciones, y aquellos que las representan, están trabajando en el camino adecuado y dentro de la norma, y por su puesto son los primeros en aceptar y respetar los procedimientos. Y sobre todo el político no debe olvidar nunca su condición de ciudadano, cosa que parece que es lo primero que dejan de recordar una vez que acceden al cargo, y ejercer un profundo respeto hacia las ideas y los modelos distintos a los propios, porque debe ser capaz de defender su propuesta, sin necesidad de demonizar lo ajeno.

Asistimos cada día a una situación con Políticos versus Ciudadanos, donde los primeros, que obviamente tienen mucho más poder, por lo menos los poderes del Estado, hacen y deshacen a su antojo, muchas veces con el único fin de perpetuarse, con lo que la reacción del “otro lado”, la de la ciudadanía, o de alguna parte de los ciudadanos, se convierte también, en ocasiones, en actuaciones desmedidas, donde “escrachar”, “robar” o “avasallar” son mecanismo habituales, y que desde luego, también perjudican gravemente al sistema democrático. Digamos que esta clase política está generando ya algunos brotes de ciudadanos reactivos, donde al “todo vale” de los primeros, se le suma otro “todo vale” de los segundos. Cada uno a su manera y en la medida de sus posibilidades, pero ambos saltándose, una y otra vez las reglas más esenciales de la vida democrática.

Ante todo esto, está claro que el “problema”, a día de hoy, son las personas, no las instituciones, ni las reglas de juego, ni los mecanismos. Habíamos conseguido una buena regeneración entre la ciudadanía, hombres y mujeres que son conscientes de que no basta con ser dirigidos u orientados por otros, que participan mucho, e incluso que se comprometen, que entienden que el dialogo es mucho mejor que el enfrentamiento, pero en el otro lado esa regeneración no se ha producido, en el lado de los políticos siguen sin cambiar mucho las cosas a cómo eran hace un siglo, con lo que estamos a punto de perder esa evolución de los modos de la ciudadanía. Sería desastroso, y desde luego contraproducente para todos.

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 25  grados

Un pensamiento en “Políticos versus Ciudadanos

  1. Pingback: Políticos versus Ciudadanos, por @MartaPastor

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