Algunas anotaciones sobre la independencia #27S #ArturMas

Desear la independencia es un sentimiento, y como tal es muy legítimo, siempre y cuando se conozcan claramente las consecuencias de tomar esa decisión, y también, entiendo, que ha de ser un sentimiento positivo, fruto de la reflexión y no del cabreo, como sucede muchas veces, o de ambiciones personales.

Tengo claro que muchos catalanes y catalanas están profundamente molestos por la situación que han estado viviendo durante la crisis. En eso no difieren demasiado del resto de los ciudadanos y ciudadanas de otras partes de España, pero… pero… – porque todo tiene sus peros – no se puede culpar siempre a los demás de lo que nos pasa, o de lo que hacemos cada uno. Utilizar al resto de España como fuente de todos los males que suceden en Cataluña, es una mala práctica, y fundamentalmente no es verdad.

El gobierno de Convergencia lleva 30 años en Cataluña, y desde luego alguna parte de responsabilidad tendrá en su situación económica. La deuda adquirida por las familias, las empresas y las instituciones catalanas, no creo, que haya sido obligada por el gobierno central, y tampoco la burbuja inmobiliaria, que como a todos también les exploto en la cara, fruto de desacertadas políticas económicas públicas y privadas, y que supongo, a nadie le pusieron desde Madrid una pistola en el pecho para que comprara casas  por encima de sus posibilidades.

En definitiva, la situación económica de Cataluña, no es ni mejor ni peor que la del resto de España, a día de hoy, pero – otro pero más – la campaña electoral que está llevando a cabo Artur Mas, con su empecinamiento de vender independencia, en vez de un programa económico y social, si que pueden empeorar su situación económica.

Artur Mas, y su candidatura sin programa, está vendiendo demasiadas ilusiones y pocas realidades, y además se empeña en hacer ver a los catalanes y catalanas un mundo feliz sin apenas alguna restricción, y sin explicarles cuál es el sacrificio que van a tener que hacer para poner en marcha esos deseos de independencia. Eso – como decía mi abuela – está feo, porque si Cataluña se declara independiente – cosa que dudo, porque para algo están las leyes, aunque espero que esto no llegue a una situación de fuerza- los catalanes van a pasar una larga temporada con muchas dificultades.

Y como aun quedan bastantes días de campaña, espero que antes o después Artur Más, que lidera ese deseo de independencia, sea capaz de poner claro a los hombres y mujeres de Cataluña algunas cuestiones, tales como explicarles que, la independencia llevara a los catalanes a no formar parte de la Unión Europea, y que para formar parte de nuevo de la UE necesitarán la unanimidad de todos los países que la forman, y que mientras esto sucede, pueden pasar, no meses, sino años.

También debería explicarles que dejan de estar bajo el paraguas del Banco Central Europeo, es decir, que no van a poder recibir financiación de esta entidad si lo necesitan. O por ejemplo que el Consejo de Seguridad de la ONU no va a aprobar de momento la aparición de un nuevo país de una manera tan fácil. Además las empresas catalanas tendrán que empezar a pagar aranceles y algunas, como ya hemos escuchado, están dispuestas a abandonar Cataluña y buscar su sede en otros lugares del estado español. Es posible, también,  que Cataluña tenga que devolver las ayudas de los fondos europeos, y los ciudadanos de Cataluña, al no pertenecer ya a la Unión, no puedan circular libremente por Europa. Ni que decir tiene que algunas entidades bancarias como CaixaBank, principal tenedor de deuda catalana en estos momentos, dejará de ser una de las bancas más fuertes de Europa, y seguramente se verá inmersa en dificultades, no solo ella, sino también sus depositantes. Y ya entrando en la miscelánea, hay que explicar a los catalanes que el Barca ya no jugará la liga, que no es ya una cuestión de futbol, sino de contratos de publicidad y de sponsors.

Para terminar, aunque puedo seguir un buen rato, la mitad de la población catalana no quiere ser independiente. Esta es la parte más grave ¿Qué sucederá con esa mitad si Artur Más declara la independencia a partir del #27S? ¿Abandonarán Cataluña? ¿Tendremos refugiados catalanes que quieren seguir siendo españoles llamando a nuestras puertas? ¿Se les permitirá seguir siendo españoles viviendo en territorio extranjero?

No se puede, no se debe gestionar una crisis aumentando el desorden, y eso es precisamente lo que está haciendo Artur Mas, generar caos y más caos, dentro del propio caos que ya impregna a toda la sociedad catalana, y porque no decirlo, también a parte de la sociedad del resto del país, donde este tema de la independencia divide y divide y divide, y sobre todo debe advertir, si es que le queda un ápice de honradez, que la independencia de Cataluña, de momento conlleva a un gran debilidad institucional, a un empobrecimiento severo de la población y a un aislamiento internacional. Ahora eso sí, él sería Jefe de Estado. Tal vez eso es lo único que busca para saciar su tremendo ego y egoísmo, porque me temo, que detrás de todo esto hay un juego de ambiciones como poco deleznables

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Que lejos queda el significado de la palabra Convergencia

Viñeta de El Roto del 5 de diciembre de 2014 publicada en El País
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