Pudo pasarte a ti #victimas #ETA #OteguiEnSalvados

dominicana

Pudo pasarte a ti. Cualquiera de las más de 800 víctimas mortales que dejo ETA durante su acoso asesino a este país y sus ciudadanos, podría haber sido uno de nosotros.

No me gusta mucho hablar de temas personales, pero hoy lo voy a hacer como una excepción. Durante 18 años estuve casada con un militar, un gremio  que vivió muy de cerca el terrorismo de ETA.

Nadie sabe la angustia que causa, delante de tus hijos, tener que mirar los bajos de tu coche, si en algún momento  lo habías dejado en la calle. O de pronto abrir el buzón y ver la carta sospechosa. El nudo en la garganta, sacar a los niños de casa, llamar a tu marido al cuartel: “la carta tiene mala pinta, parece que tiene algo metálico, está mal escrita la dirección” (nos conocíamos a dedillo el protocolo)… Gente que llega a tu casa, se llevan la carta, tus hijos te miran, dos niños… a los que no sabes que decirles… porque asuntos como el de la carta, que eran falsas alarmas pasaron muchas veces. Y más, como ver un par de hombres desconocidos, que casualmente, ya te has encontrado más de tres veces cerca de tu portal o de tu casa. Y vuelta a llamar: “Hoy estaban otra vez, avisa”. Y llegan policías a tu casa, con libros gordos llenos de fotos, y míralas una y otra vez. “¿Reconoce a alguno? – señora”. Y las remiras y de pronto aparece uno de ellos. “Es este”. Los policías se miran el uno al otro, y llaman a mi marido a parte…. “Tranquila, no  pasa nada” – pero su cara no era la misma…. Y los niños que vuelven a preguntar… y tu no ya no sabes que decirles…

Cada vez que capturaban a un comando, requisaban listas y planos, listas con nuestros nombres, con el de nuestros maridos, planos de nuestras casas, mapas de nuestras vidas.

Aun recuerdo la mañana del 14 de Julio del año 1986. Vivía en la calle Chile esquina Costa Rica, justo al lado de la Plaza de la Republica Dominicana. Estaba embarazada de 6 meses y esperaba mi primer hijo. Mi exmarido salió como todas los días a coger la ruta a la Plaza que le llevaba a la base. Yo, aun en casa, estaba desayunado, y a los pocos minutos de decirle adiós, escuche un tremendo estruendo, se rompieron varios cristales y tembló toda la casa. Me asomé a la terraza, y el vecino me dijo: “Vamos a bajar, hay que salir, puede ser el gas”. Bajé corriendo las escaleras y cuando llegue a la calle, en la esquina, pude ver la más terrible escena de terror de toda mi vida. Recuerdo que grite: “Dios, mi marido, ha sido su ruta”. La confusión, los gritos, los cadáveres, trozos de hombres enganchados en los grandes abetos que entonces había en la plaza, el humo, algunos de los heridos gimiendo, alguno llamaba a su madre, a gritos. Alguien me cogió por los hombros y me sacó de allí. “¿Dónde está mi marido?”. Noté una punzada fuerte en la tripa. Mi hijo se resentía también de la tragedia. Esa vez no fue mi exmarido. Su ruta, como pude saber 2 horas más tarde – entonces no había móviles – le había recogido 5 minutos antes de que estallara la bomba. Solo fue cuestión de suerte, de que él no estuviera en la plaza, de que yo no hubiera bajado a desayunar, como hacía otras veces a algunas de las cafeterías cercanas. Como todos sabéis, a las 7:45 de ese día, la banda terrorista ETA provocó una masacre de guardias civiles en la plaza de la República Dominicana de Madrid. Una furgoneta-bomba, que estalló al paso de un convoy de vehículos de la Guardia Civil procedente de la Escuela de Tráfico de la calle Príncipe de Vergara, mató en el acto a cinco guardias civiles. Otros cuatro guardias civiles murieron en las horas posteriores al atentado. Tres más lo hicieron en los siguientes días. Doce asesinados. Los etarras Idoia López Riaño y Juan Manuel Soares Gamboa habían aparcado una furgoneta-bomba marca Sava cargada con 35 kilos de Goma 2 y cinco ollas a presión con varios kilos de metralla compuesta por tornillos, tuercas, varillas metálicas y eslabones de cadenas de acero. Anton Troitiño Arranz, situado en una parada de autobús cercana, la parada de autobús donde recogió la ruta a mi ex marido, accionó el mando a distancia cuando vio que el convoy se puso a la altura de la furgoneta-bomba. Muy cerca, José Ignacio de Juana Chaos esperaba en un vehículo en el que emprendieron la huida. En las labores de vigilancia y en la preparación del explosivo participaron también Esteban Esteban Nieto e Inés del Río Prada. Todos los asesinos formaban parte del grupo Madrid de ETA. Si, esos que ayer Otegui en la entrevista que le hizo Jordi Evole, en La Sexta, dijo que no tenían intención de matar. La víctima pude ser yo, pudo ser él, pudo ser cualquiera de vosotros.

Son las once y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados. Pudo pasarte a ti

P.P. Ayer cuando Otegui en la entrevista con Jordi Evole dijo con un gran énfasis la palabra “cuidado” volví a sentir un escalofrío que hacía tiempo que no notaba mi piel… Se puede perdonar, pero el miedo nunca se olvida y Otegui y su banda sembró 20 años de miedo en mi vida, … y en las vuestras…

 

 

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