#Iceta : Lost In Translation

Cuando un político empieza a decir cosas etéreas y evanescentes, tales como estas palabras de Iceta en La Vanguardia: “Acercarme a la felicidad es mi gran meta”, es que se le ha acabado el discurso, no sabe dónde está y lo peor, no sabe a dónde va.

Iceta está haciendo una campaña electoral dando palos de ciego. Más o menos vamos a uno diario. Y además parece que está muy solo, porque en esos restos mortales del llamado Partido Socialista Obrero Español, que efectivamente no es el suyo, que él es del PSC – otro resto de un naufragio-, apenas hay nombres que se impliquen en esta campaña  con rima fácil y escatológica.

Y es que la tropa política de este país, salvo alguna excepción que otra, tiene la costumbre de lanzarse a las campañas electorales a pecho descubierto, confiando en su verborrea amigable, pero eso sí, sin consultar un solo dato.  No se han enterado -Iceta es un claro ejemplo-, que vivimos en la era de los datos. Si, eso que llaman big data, y que, por supuesto, ellos, a pesar de que probablemente sean capaces de citar esos dos términos juntos, no tienen ni idea de para qué sirve, como usarlo y rentabilizarlo. Si en vez de estar dedicados a colocar “gente de confianza”, pensaran en buscar gente que supiera de que va toda esta historia, no estaríamos escuchando a Iceta pedir indultos, guiñarle el ojo a ERC, hablar de independencia sin mencionar la palabra independencia – que mira que es barroco- o contarnos no sé qué milongas sobre felicidad etc.

Los datos dicen que el votante de Iceta no es independentista, y también nos cuentan que esos ciudadanos que podrían votar PSC pertenecen a lo que los catalanes del ADN puro, llaman charnegos o descendientes de charnegos. Datos que insisten en que, Iceta tiene más votantes potenciales entre hombres que entre mujeres, que ese potencial electorado está en la franja de edad entre 40 y 50 años, que están situados en los cinturones industriales de las ciudades grandes y fuera del entorno rural, que son de clase media y que están poco politizados y poco movilizados.

Pretender entrar en el electorado de ERC o de los comunes o de Podemos es prácticamente ciencia ficción, y es a lo que juega en esta campaña este político bailón. Iceta en su ignorancia de la nueva realidad social sigue pensando en izquierda y derecha.  No se da cuenta que, en Cataluña, y probablemente en el resto de España, ya no se juega en las elecciones por la izquierda o por la derecha.

Vivimos en un mundo conectado, donde la información, que a su vez se convierte en formación mientras sucede, hace que el elector, el ciudadano abandone eso de “soy de izquierdas y voto partido de izquierdas” o “soy de derechas y voto partidos de derechas” sin pensar en nada más, como si de una religión fuera. Ahora el ciudadano hace otros encajes y mezcla, y no se atiene a etiquetas preconcebidas y empaquetadas. Hemos pasado a valorar conceptos, propuestas o modelos diversos que dejan de tener ese color político uniforme al que estábamos acostumbrados, más en este caso, donde el foco de atención principal sigue estando en los términos independencia y no independencia, conceptos que no se pueden ubicar ni en la derecha, ni en la izquierda, y que a su vez se alimentan de votantes de ambas corrientes.

En la era de la semántica pesa mucho el significado de las palabras, que ahora ya no se pueden decir a la ligera, pues el ciudadano entiende, y si no entiende comparte con otros que entienden y explican. Eso desde luego tampoco lo sabe Iceta que anda perdido como Bill Murray en  “Lost In Translation” y pretende que su Charlotte sea Oriol Junqueras. Pero esto no es una película, ni estamos en Tokio, ni Sofia Coppola está sentada en la silla de la directora, ni Junqueras es Scarlett Johansson, ni Iceta es Bill Murray, esto es la vida real, y no te puedes perder en la traducción,   amigo Iceta, que no te veo yo el día #21D cuando tengamos el desenlace de estas elecciones del 155,  susurrándole al oído a Junqueras lo que le dijo Bill Murray a Scarlett al final de la película: Tengo que irme, pero no voy a dejar que esto se interponga entre nosotros, ¿vale? 

Son las cinco y media de la tarde. Llueve ligeramente en Madrid y la temperatura exterior es de 10 grados. #Iceta : Lost In Translation

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#Mujeres. Ni estamos ni se nos espera

Cada vez escucho a más políticos dirigirse a nosotros, los ciudadanos como si no hubiera mañana, y como si no hubiera pasado. Nos catalogan como votantes carpe diem, para contarnos sus cuitas circunstanciales e implicarnos en ellas. Mensajes que por cierto de tanto repetirlos – no tienen nada mejor que hacer- a la postre, terminan impregnándonos, desviando nuestra atención de lo que verdaderamente nos importa y nos afecta.

Por ejemplo, miles de mujeres en España llegan a la edad de jubilación sin derecho a pensión por haber estado dedicadas al cuidado de la familia. Mujeres mayores que ya no tienen ni  siquiera la capacidad de entrar en el mercado de trabajo, y que han cuidado de la casa, del marido, de los hijos y de los padres, porque tampoco en su momento la sociedad las dejo otra opción que esa, y que de hecho fomentó ese tipo de tareas, dejándolas al margen de cualquier otra posibilidad. ¿Saben lo que significa eso? Que a día de hoy se está incrementando la  pobreza y la dependencia en las mujeres mayores.

Ningún gobierno ha tenido interés por cerrar esa terrible brecha en la que se encuentran esas mujeres con más de 65 años sin derecho pensión. Nadie ha querido hablar de eso, porque hemos vivido y vivimos en una sociedad machista, que de vez en vez maquilla ese machismo con campañas puntuales sobre temas que normalmente afectan poco o muy poco a los presupuestos, para taparnos la boca.

Si miramos con atención los programas de los partidos políticos, no solo los de esta campaña electoral que ahora se libra en Cataluña, sino hacemos, pues, un histórico de esos programas, veremos que este tema, ni se aborda, ni se contempla, ni se prevé, ni se trabaja. Ni siquiera he encontrado una comisión parlamentaria que haya abordado esta situación en algún momento, y que ahora empieza a desbordarse, pero que nadie quiere mirarla de frente.

Hoy, por ejemplo, estamos tremendamente pendientes de unas obras de arte y su ubicación, y no solo eso, sino que hemos hecho portadas  con esa pelea entre Cataluña y el resto del país, por tenerlas colocadas en un sitio u en otro, marcando la noticia, además como si esto fuera vital para los españoles.  Verdaderamente estamos en una sociedad cada vez más enferma que coloca en el oscurantismo los problemas graves, y da luz a lo anecdótico, creando, si una se para a pensar unos minutos – tampoco nos fomentan eso de pensar mucho- un verdadero país esperpéntico y  grotesco.

Asistimos, ya de continuo a campaña electorales, cada año varias, como si fuera una epidemia de políticos corriendo detrás del poder, pero el poder ¿para qué? ¿Para hacer qué? …

Me empiezo a preguntar, y es una cuestión peligrosa, como nos beneficia a las mujeres, que esté uno u otro partido en el poder, si estamos al margen de sus agendas. Si los problemas que tenemos, no solo este, que cito hoy, sino otros muchos no se abordan cuando unos u otros llegan al poder con nuestros votos. Si, esos votos que se afanan a solicitarnos en sus peroratas interminables sobre planteamientos cada vez más alejados de nuestra realidad. Me pregunto si  van a tener utilidad a la hora de cambiar una sociedad machista como esta por una sociedad en la que los hombres y las mujeres tengan igualdad real. La respuesta, de momento, es NO y a los hechos me remito.

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados.

Eduquen a sus hijos y a sus hijas en igualdad #EllasPueden

La pasada semana se clausuraba por orden del gobierno una escuela en China. Esto contado así no tiene el perfil de noticia, pero detrás de este cierre hay una historia bastante penosa y que conviene ser contada.

La escuela está en el noreste de China y se llama Escuela de la Cultura Tradicional de Fushum. Es una centro educativo para mujeres en el que se les enseña “moral”, y sus principios se basan en tres mandatos: Hablar menos, hacer más tareas domésticas y ser obedientes con los hombres.

Todo esto se puede ver en un video que se filtró en la red social china Weibo, en el que se describen como son las clases que se imparten en esa institución, y en el que por ejemplo se puede ver en él, el tipo de “virtudes tradicionales”  que aprenden allí las mujeres. En el video se contempla como la profesora explica a las chicas allí presentes que “las mujeres no deberían esforzarse por avanzar en la sociedad, sino que deberían permanecer siempre en el nivel inferior”. También, esta profesora, anima a las mujeres a que nunca pidan comida, porque lo que tienen que hacer es cocinarla, o que las mujeres deben obedecer incondicionalmente a sus padres, esposos e hijos, y nunca deben discutir cuando se les “regañe”, ni protestar cuando se les pegue. Y por supuesto queda terminantemente prohibido divorciarse.

En esta escuela se ha estado enseñando a las mujeres a tender la ropa, hacer la cama, fregar el suelo y también el inodoro, y en el video se pueden escuchar cosas tan peregrinas como a un maestro declarando que “si una mujer tiene relaciones sexuales con más de tres hombres, el semen se vuelve venenoso y puede llegar a matarla”.  También les expone que si el marido les solicita alguna cosa, la respuesta de la mujer debe ser “si enseguida”. Todo esto que les estoy contando no es fruto de mi imaginación, está pasando en China y es totalmente real.

Estas “clases”,  por llamar a esto de alguna manera,  se llevan impartiendo desde el  año 2011, y la escuela se formó por iniciativa de la Asociación de Investigación sobre la cultura tradicional de Fushum, en defensa de los valores que emanan de la filosofía de Confucio, y  que ha ido creciendo en los últimos años abriendo sucursales por todo el país. Los cursos de moral tradicional basados en la filosofía de Confucio se han multiplicado en China en los últimos años y sus enseñanzas remiten a valores conservadores de obediencia.

El confucionismo, que fue practicado durante la época imperial, se prohibió tras la revolución comunista de 1949.

Sin embargo, tras la llegada a la presidencia de Xi Jinping esta filosofía se ha puesto de moda, al punto que el propio presidente cita a Confucio en sus discursos como referencia patriótica a las tradiciones chinas.

Esta escuela fue clausurada hace unos días por las autoridades chinas ya que alegan, desde luego con buen criterio, que las enseñanzas que allí se imparten van en contra de la “moral socialista”, y visto lo visto han decidido incrementar el control para localizar escuelas e institutos similares en todo el país, pero el daño ya está hecho ¿Cuantas niñas y mujeres habrán pasado por esa escuela y otras similares en la última década? ¿Cómo desaprender lo mal aprendido con esas enseñanzas?

Este caso en China es un ejemplo extremo, y no podemos extrapolarlo de una manera generalizada,  pero es la educación la base más importante del machismo que impera en el planeta, donde millones de mujeres y niñas reciben cada día enseñanzas como estas, que probablemente las dejen marcadas de por vida, “convenciendolas” de que son seres inferiores al servicio del varón.

Cada semana cuando termino el programa de Ellas Pueden en Radio Nacional de España, cito esta frase: “Eduquen a sus hijas y a sus hijos en igualdad”. No es una frase hecha, no es una muletilla al uso, es una realidad, tal vez la más importante con la que hay que trabajar para acabar con el machismo imperante, y desgraciadamente creciente, y conseguir que las mujeres ocupen el sitio que le corresponde, que no es ni más ni menos que el de un igual.

Hechos como este no deben pasar inadvertidos. Si no vigilamos la educación de nuestros hijos e hijas, no solo en casa, sino también fuera de nuestro hogar, si tomamos hechos como este a la ligera, considerándolos una mera anécdota, estaremos contribuyendo a ralentizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y no les quepa duda, que estaremos por tanto retrasando el progreso y el bienestar de toda la sociedad, porque una sociedad que considera a las mujeres como seres inferiores no es una sociedad progresista y de bienestar, es una sociedad mediocre, que alimenta al monstruo del machismo, que al final lleva a la violencia y desde luego infeliz y  tremendamente frustrada. Piensen en ello que merece la pena.

Son las nueve y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 1 grado.