De Héroes y Villanos: Junqueras versus Puigdemont.

A vueltas con la investidura. El monotema, una y otra vez, el rayo que no cesa, la sombra permanente, la piedra en el zapato, la historia interminable, y no nos equivoquemos lo ocupa todo. Ya saben, cuando se habla de una cosa no se puede hablar de otra, y mientras las personas siguen desasistidas en sus necesidades.

El caso es que la trama de la investidura, porque tal vez esto se ha convertido en una confabulación de poder, donde poco importa ya ni la independencia, ni la dependencia, ni el estatut, ni la republica, ni el gobierno de Madrid o el de la Generalitat, nos hace seguir mirando al dedo en vez de a la luna.

¿Y quién pilota todo esto? ¿Va la nave sin capitán a la deriva? Pues, miren, tiene días, y la dirección pasa de unos a otros, a modo de asalto al timón. Incluso algunos días no hay nadie manejando el barco.

El último que ha conseguido el asalto a esta galera ha sido un preso – nada mejor para asaltar galeras – Junqueras, que con la ayuda del grumete Torrent, subió al palo mayor, ayer, al ínclito Puigdemont.

La cárcel es siempre un sitio hostil, pero allí, hay mucho tiempo para pensar, y un hombre con Junqueras con las neuronas medianamente ordenadas, con 24 horas al día dedicadas a darle vueltas al tema, me imagino que les es fácil cavilar ciento una estrategias para hacerse con el poder de una buena vez y colocar a algunos en su sitio, incluido a él mismo.

Está claro que la única vía que tiene Junqueras y ERC para poder, no solo salir de la cárcel, que ya es de una importancia vital, sino para que su partido no se desvanezca en mitad de este apocalipsis independentista, es apartar de la escena a Puigdemont, y evidentemente, se ha puesto manos a la obra. Ya tiene candidato a la investidura, Sergi Sabrià, licenciado en Ciencias Políticas, ex alcalde de Palafrugell, portavoz de ERC y diputado. Es totalmente leal a Junqueras y comparte con él el plan de evitar las elecciones, volver aunque sea de una manera coyuntural al la vía del Estatut, y sobre todo no perder la oportunidad de oro, que es la capacidad de formar gobierno, quitarse de encima el 155, y recuperar el control de los estamentos de poder de Cataluña y las cuentas. Y luego ya veremos.

Para hacer todo esto, ya cuenta con el beneplácito de Iceta, PSC y los comunes, y tal vez de la CUP, que desde luego no tiene el más mínimo interés en ir a elecciones, dado que ahora tiene poco músculo electoral. Ciudadanos queda al margen, es más probablemente aun no se han enterado de esta trama dentro de la trama, y el Partido Popular…, sorpresa, probablemente ,ya estén en este ajo. El escollo es Puigdemont, que aun mantiene una veintena de diputados fieles que impedirían la investidura de ese o cualquier otro candidato, distinto de él mismo. La mayoría del bloque independentista es ajustadísima y sin esos diputados, el plan cuasi perfecto que ha pergeñado Junqueras desde la cárcel, no puede prosperar.

Es curioso como la ambición puede nublar tanto la vista. Cuando la vida te da una baza de cartas buenas en mitad de una mala racha conviene jugarlas, y la capacidad de gobernar del bloque independentista es una muy buena mano de póker, porque si por un casual se convocaran nuevas elecciones, tal vez se volvieran las tornas, sobre todo, como decía al principio, porque el ciudadano ve con sorpresa, perplejidad y cansancio como nadie está hablando de sus problemas. Y en unas nuevas elecciones, donde el independentismo ya no es una novedad y ha sufrido daños, el ciudadano lo mismo ya no esta tan entusiasmado con la idea.

Puigdemont se equivocó fundamentalmente huyendo de la justicia, probablemente el error más grande que ha cometido en su vida. Los mensajes de Signal de ayer son la mera constatación de este error, de que no hay fuerza moral que legitime su vida en Bruselas mientras otros están pagando con la cárcel. Esa evidencia le coloca no solo lejos de su propio partido y de sus socios, le coloca a una distancia enorme de la realidad que vive la gente en su vida cotidiana. Cada vez se acerca más al perfil de un vividor, de un oportunista, de un villano, mientras la “causa” tiene un héroe mucho más útil para legitimar su historia, Junqueras.

Es curioso al final el independentismo lo va a matar los propios independentistas.

Son las nueve y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados. De Héroes y Villanos: Junqueras versus Puigdemont.

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