Esta pequeña minucia llamada vida #mujeres

londres

Lo del fin del mundo no es un tema apocalíptico, ni de película de ciencia ficción, claro que siempre que pensamos en él, nos lo imaginamos como algo catastrófico, lleno de cataclismos espectaculares. Eso es lo que nos cuentan en las ‘pelis’, pero la verdad es que lo mismo, sucede, y no tiene porque ser así.

Estaréis pensando que por qué os cuento estás cosas tan raras en mi blog, y lo entiendo, pero es que es posible que esté pasando.

Hemos creado un mundo extraño, sobre todo los occidentales, vamos, los del primer mundo, donde el hecho de tener hijos, la maternidad, se ha convertido en – a ver como os lo digo sin que suene raro o viejuno’-  algo cercano a un capricho, rozando casi lo material, adaptando el hecho de tener un hijo a las necesidades laborales y profesionales, y no viceversa, como debería de ser.

Tener hijos es, la mayor parte de las veces, una dicha, pero no debería ser equiparable a la satisfacción que puede producir comprarse un coche, un piso, o que te hagan directora general. Detrás de la maternidad hay una función social primordial que es la de mantener la vida humana en el planeta, eso a largo plazo, y a corto y a medio, mantener las cuotas suficientes de personas que puedan sacar adelante las estructuras de la sociedad en la que vivimos.

Queridas, estamos cayendo en la gran trampa, en la trampa de pensar, que eso de la maternidad es cosa nuestra, y al depositar ese mensaje sobre nosotras, nos deja en la responsabilidad de elegir en muchos casos: ¿carrera, bienes materiales, hijos?

Todo esto es mentira, una gran mentira, porque la realidad es que aquellos que dirigen nuestras vidas en vez de ocuparse de convertir  la sociedad en un lugar donde la maternidad – como función social que beneficia a todos y todas  – sea posible, le ha dado la vuelta,  una vuelta bastante perversa por cierto, poniendo por delante los intereses de la empresa, la productividad y las necesidades del mercado. Esta increíble pero cierta planificación lleva a una consecuencia inmediata: las mujeres cada vez tienen menos hijos.

Nadie me está haciendo un favor permitiéndome tener hijos y mantener mi carrera o mi puesto profesional, no os equivoquéis. Cada mujer que tiene hijos está contribuyendo al crecimiento y sostenimiento del planeta, a la perpetuación de la especie, en definitiva, a hacer que la vida humana no se extinga.

Así que cuando penséis en el fin del mundo, no os asustéis demasiado, probablemente al paso que vamos será indoloro y sin grandes alharacas, solo desapareceremos lentamente, salvo que alguien se ocupe de esta pequeña minucia llamada vida.

Son las once y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. Esta pequeña minucia llamada vida

Algunas anotaciones sobre la independencia II #ArturMas #27S

mingote

No sé si Artur Mas está siendo capaz de generar un sentimiento de independencia en la mayoría de los ciudadanos de Cataluña. De momento eso está por ver, pero lo que sí está desarrollando con sus discursos erráticos es un clima de profunda desconfianza.

La confianza es uno de los pilares básicos para el desarrollo y la buena convivencia de cualquier sociedad. No hay nada mejor para el ciudadano que sentirse seguro, tranquilo, confiado  cuando se compra una casa , o cuando monta un negocio, o cuando invierte sus ahorros en la bolsa o los deposita en un banco, o cuando va a su puesto de trabajo, o cuando lleva a sus hijos a la escuela, o cuando paga sus impuestos. Es  esa confianza la que lleva a la estabilidad, y esa estabilidad la que hace que las sociedades sean más prosperas y avancen.

Eso no quiere decir que vivamos en sociedades estáticas y monolíticas, donde no hay sitio para la reforma o para los cambios, que, por supuesto, también son necesarios para que se produzca el progreso, pero esos cambios, esas reformas no deben estar basadas en simple ilusiones, que apenas tienen fundamento, y sobre todo no pueden fundamentarse en sentimientos negativos  como el odio, la envidia, la revancha o la frustración.

Las sociedades se perfeccionan avanzando en los derechos de los ciudadanos, y no creo que los derechos de los catalanes difieran mucho de los derechos del resto de los españoles…, y por supuesto, perfeccionar el derecho de unos, rompiendo o alienando el derecho de otros, no tiene nada de progreso, de avance, ni de perfeccionamiento de la convivencia.

Este experimento sentimental – y vamos a tratarlo así, por no abundar sobre otros rasgos que lo mezclan con el más puro interés personal o coyuntural de unos cuantos – de la independencia que baraja Artur Mas y sus socios en estas elecciones catalanas, dista mucho de llevar las garantías de seguridad que conlleven a una situación de confianza. Las incógnitas que deja en el aire el actual presidente de la Generalitat son muchas y de gran calado. Sus tesis se basan en  un pensamiento circular, que se retroalimenta, donde se promueve el cambio por el cambio, el discurso repartido en falsas promesas,  un futuro que no va más allá del 27 de Septiembre, y una vulneración continua de la Constitución Española. Todo esto, está manteniendo en vilo a la sociedad española, incluida la catalana, donde empiezan a aparecer ya de una manera continua signos de intranquilidad y desconfianza. Hace unos días hemos llegado a ver como un diputado rompía un texto de la Constitución Española en sede parlamentaria.

España está hecha entre todos; entre todos hemos de perfeccionarla. ¿Por qué tengo yo que pagar impuestos al estado español, y un catalán quiere poder pagar “sus impuestos” solo para  “su territorio” ? Y… ¿Cuál es exactamente su territorio? ¿Quién los legitima para ese ejercicio de egoísmo? ¿Cuál es el hecho diferencial que los hace poder eximirse de contribuir al mantenimiento del bienestar común de todos los españoles? No hay respuesta a ninguna de esas preguntas.

La campaña de Artur Mas para las elecciones del 27 de Septiembre es puro artificio. Es un ejercicio de prestidigitación, de magia, llena de trucos baratos, y se le empieza a ver la paloma dentro de la chistera. Mientras la desconfianza crece, se multiplica, llevándonos a todos a mirar de reojo al de al lado, a pensar en fronteras, a fomentar el enfrentamiento, a marcar más y más la ruptura entre los unos y los otros, a quebrar la en definitiva la convivencia.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y  la temperatura exterior es de 26 grados. Lo peor es que ni siquiera hay corazón en esta historia…

Viñeta de Mingote publicada en ABC el 30 de Junio de 2010

Algunas anotaciones sobre la independencia #27S #ArturMas

Desear la independencia es un sentimiento, y como tal es muy legítimo, siempre y cuando se conozcan claramente las consecuencias de tomar esa decisión, y también, entiendo, que ha de ser un sentimiento positivo, fruto de la reflexión y no del cabreo, como sucede muchas veces, o de ambiciones personales.

Tengo claro que muchos catalanes y catalanas están profundamente molestos por la situación que han estado viviendo durante la crisis. En eso no difieren demasiado del resto de los ciudadanos y ciudadanas de otras partes de España, pero… pero… – porque todo tiene sus peros – no se puede culpar siempre a los demás de lo que nos pasa, o de lo que hacemos cada uno. Utilizar al resto de España como fuente de todos los males que suceden en Cataluña, es una mala práctica, y fundamentalmente no es verdad.

El gobierno de Convergencia lleva 30 años en Cataluña, y desde luego alguna parte de responsabilidad tendrá en su situación económica. La deuda adquirida por las familias, las empresas y las instituciones catalanas, no creo, que haya sido obligada por el gobierno central, y tampoco la burbuja inmobiliaria, que como a todos también les exploto en la cara, fruto de desacertadas políticas económicas públicas y privadas, y que supongo, a nadie le pusieron desde Madrid una pistola en el pecho para que comprara casas  por encima de sus posibilidades.

En definitiva, la situación económica de Cataluña, no es ni mejor ni peor que la del resto de España, a día de hoy, pero – otro pero más – la campaña electoral que está llevando a cabo Artur Mas, con su empecinamiento de vender independencia, en vez de un programa económico y social, si que pueden empeorar su situación económica.

Artur Mas, y su candidatura sin programa, está vendiendo demasiadas ilusiones y pocas realidades, y además se empeña en hacer ver a los catalanes y catalanas un mundo feliz sin apenas alguna restricción, y sin explicarles cuál es el sacrificio que van a tener que hacer para poner en marcha esos deseos de independencia. Eso – como decía mi abuela – está feo, porque si Cataluña se declara independiente – cosa que dudo, porque para algo están las leyes, aunque espero que esto no llegue a una situación de fuerza- los catalanes van a pasar una larga temporada con muchas dificultades.

Y como aun quedan bastantes días de campaña, espero que antes o después Artur Más, que lidera ese deseo de independencia, sea capaz de poner claro a los hombres y mujeres de Cataluña algunas cuestiones, tales como explicarles que, la independencia llevara a los catalanes a no formar parte de la Unión Europea, y que para formar parte de nuevo de la UE necesitarán la unanimidad de todos los países que la forman, y que mientras esto sucede, pueden pasar, no meses, sino años.

También debería explicarles que dejan de estar bajo el paraguas del Banco Central Europeo, es decir, que no van a poder recibir financiación de esta entidad si lo necesitan. O por ejemplo que el Consejo de Seguridad de la ONU no va a aprobar de momento la aparición de un nuevo país de una manera tan fácil. Además las empresas catalanas tendrán que empezar a pagar aranceles y algunas, como ya hemos escuchado, están dispuestas a abandonar Cataluña y buscar su sede en otros lugares del estado español. Es posible, también,  que Cataluña tenga que devolver las ayudas de los fondos europeos, y los ciudadanos de Cataluña, al no pertenecer ya a la Unión, no puedan circular libremente por Europa. Ni que decir tiene que algunas entidades bancarias como CaixaBank, principal tenedor de deuda catalana en estos momentos, dejará de ser una de las bancas más fuertes de Europa, y seguramente se verá inmersa en dificultades, no solo ella, sino también sus depositantes. Y ya entrando en la miscelánea, hay que explicar a los catalanes que el Barca ya no jugará la liga, que no es ya una cuestión de futbol, sino de contratos de publicidad y de sponsors.

Para terminar, aunque puedo seguir un buen rato, la mitad de la población catalana no quiere ser independiente. Esta es la parte más grave ¿Qué sucederá con esa mitad si Artur Más declara la independencia a partir del #27S? ¿Abandonarán Cataluña? ¿Tendremos refugiados catalanes que quieren seguir siendo españoles llamando a nuestras puertas? ¿Se les permitirá seguir siendo españoles viviendo en territorio extranjero?

No se puede, no se debe gestionar una crisis aumentando el desorden, y eso es precisamente lo que está haciendo Artur Mas, generar caos y más caos, dentro del propio caos que ya impregna a toda la sociedad catalana, y porque no decirlo, también a parte de la sociedad del resto del país, donde este tema de la independencia divide y divide y divide, y sobre todo debe advertir, si es que le queda un ápice de honradez, que la independencia de Cataluña, de momento conlleva a un gran debilidad institucional, a un empobrecimiento severo de la población y a un aislamiento internacional. Ahora eso sí, él sería Jefe de Estado. Tal vez eso es lo único que busca para saciar su tremendo ego y egoísmo, porque me temo, que detrás de todo esto hay un juego de ambiciones como poco deleznables

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Que lejos queda el significado de la palabra Convergencia

Viñeta de El Roto del 5 de diciembre de 2014 publicada en El País

La Muerte Párvula #YoSoyRefugiado

bebesiria

Te angustia verla… ¿Verdad? Así tan de cerca, tan real. Y en seguida empiezas con las excusas en tu cabeza… que si no deberían haberla publicado, que si no es necesario, que vaya cosas que ponen en el telediario a la hora de la cena, que ya no se puede abrir un periódico sin llevarse un sobresalto, que si estos periodistas trabajan el morbo y el sensacionalismo… y sigues así por un tiempo, intentando esquivarla, pero la vuelves a mirar y te revuelves en el sofá.

Tiras a un lado el móvil, y al rato vuelves a cogerlo, y la foto está ahí, y de pronto te das cuenta que no es la foto lo que está ahí, que lo que está ahí es un bebe de 3 años ahogado en una playa, si, igual de pequeño e indefenso como eran tus hijos cuando los tenías entre tus brazos, solo que este bebe está muerto, y que no ha fallecido de muerte natural, ha muerto de guerra, que es de lo que más se mueren los niños en este mundo.

Es una muerte párvula y minúscula, una muerte que ira pegada ya de por vida a nuestras conciencias, a los que la tenemos, porque algunos, algunas, ya no les queda ni eso.

Te resulta insoportable ¿Verdad? Pues no tienes derecho a olvidarle, a dejar de pensar en él, anda y mírale hasta que grabes en tu mente de por vida su imagen, la imagen del dolor empapado y ahogado, de la ola fría bañando esos pies pequeños, muy pequeños, casi diminutos. Te ruego que no la dejes pasar por alto, que la tengas presente y la multipliques por los millones de niños y niñas que gracias a una guerra no pasan de los tres años. Tal vez, así, lo mismo, y solo tal vez,  las cosas en algún momento cambien.

Son las doce de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. La Muerte Párvula

 

Julio

monet

JULIO

Es Julio.

Un mes de encuentros para desconocidos,

que albergan la esperanza de que el calor

seque sus soledades y sus uñas nacaradas,

aun sabiendo que Julio pasará

entre revoloteos de faldas y camisetas,

y que el tedio y la rutina están a la vuelta

de las hojas del taco del calendario.

 

 Con el paso del tiempo,

se irá acabando ese fuelle del verano,

como a todo el mundo, que acostumbrado a vivir,

deja que la vida sea la que te lleve.

 

Ahora te rindes contrito

y permites que te arrastre la fantasía ansiada del  verano,

soportando las tardes de siesta y el olor a enredadera,

mientras se mecen los deseos, que el termómetro,

eleva a la par que el mercurio ebulle dentro del vidrio transparente

 

Pero Julio impenitente se regodea en crear sensaciones permanentes,

esperanzas virtuales de sequía,

como si ya no fuera a llover nunca,

como si nunca hubiera más témpanos, ni calcetines,

y los abrigos de entretiempo fueran solo recuerdos,

escritos, en un libro para la historia del traje.

 

Es Julio.

Espejismo en un desierto de frió,

encandilándote la piel y los sentidos.

 

Poema del Libro Calendario, Marta Pastor Editorial Torremozas 2012
Claude Monet - Camino de playa entre los campos de trigo en Pourville