En Moncloa hay un tal Iván …

Repasando papelillos antiguos me he encontrado con la campaña de Albiol: “Limpiando Badalona”, que como saben no se refería precisamente al barrido de las calles ¿Saben quien hizo esa campaña? Iván Redondo, hoy asesor de Pedro Sánchez en Moncloa…

Contratar empresas de marketing político para las campañas electorales viene siendo una práctica habitual. En efecto, es interesante, si el partido puede permitírselo tener expertos que ayuden a organizar las estrategias, a generar tendencias, a evaluar las encuestas, incluso a temas de imagen que conecten más y mejor a las ideas de esos partidos con los ciudadanos. Hasta ahí todo va bien, pero ahora, en el caso de Pedro Sánchez y su llegada a La Moncloa, estamos asistiendo a algo muy distinto.

Iván Redondo, director del gabinete en Moncloa de Pedro Sánchez, no solo tiene un perfil como experto en marketing político, sino que además tiene un perfil político demasiado alejado del ideario socialista que se supone que Pedro Sánchez va a llevar a cabo en su tiempo como presidente de la nación. Por supuesto todo el mundo es libre de cambiar de ideas, pero hay temas que van más allá de esos cambios de criterio político.

Muchos criticamos duramente a Albiol sobre la campaña “Limpiar Badalona”. Desde luego fue una operación xenófoba y racista que levantó ampollas, con un vídeo en  el que se relacionaba la inmigración en Badalona con la inseguridad ciudadana, y que, a pesar de llevarle a ganar la alcaldía, le pasó más adelante una factura durísima. Albiol quedó marcado para siempre, cómo no, por el racismo que desprendían esas palabras. Esa campaña la diseñó de principio a fin, Iván Redondo, sin importarle demasiado las consecuencias o lo que se desprendía de ella.  ¿Saben? No se puede vender a un político como a un detergente, y Redondo, sin valorar que el carpe diem de llegar a la alcaldía de su cliente le iba a traer unas consecuencias funestas para “su producto”, y sin importarle que la campaña destilara hostilidad, rechazo y odio la puso en marcha, además se vanaglorió de ello y la apuntó como un triunfo en su curriculum.

En política hay que ir más allá de vender o colocar candidatos en presidencias. No todo vale para llegar al poder. Un líder político representa un ideario, un programa político votado y consensuado por todos los militantes del partido, y dudo mucho que a los militantes del PSOE les haga mucha gracia que un tipo que montó una campaña xenófoba hace poco tiempo se siente ahora en Moncloa para asesorar al Presidente de su partido. Claro que más allá de las fronteras de los partidos estamos los ciudadanos, que vemos con escepticismo como Pedro Sánchez puede ahora “vestirse” con la llegada del Aquarius a Valencia, mientras sienta su diestra a Redondo, en cuyo historial aflora la xenofobia y la discriminación.

¿Saben? Lo de Maxim Huerta me parece pecata minuta comparado con esto, pero así se escribe la historia, Maxim está en la calle mientras Iván a día de hoy se pasea por el Salón de Columnas diciendo a todo el mundo lo que tiene o no tiene que hacer. No descarto verle de ministro, aunque jamás pensé que lo sería por el PSOE. Me equivocaba…

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 26 grados. En Moncloa hay un tal Ivan …

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200 millones contra la Violencia de Género no son ciento volando #Presupuestos

Se materializó esta semana la moción de censura y tenemos un nuevo presidente de gobierno, Pedro Sánchez.

Como siempre en estos trances, cuando la política intenta vender lo que lleva en la cesta se menciona muchas veces la palabra mujer y la palabra igualdad, siempre por hombres, todo hay que decirlo, porque la política española a pesar de ser uno de los pocos espacios donde hay cuota para que las mujeres puedan participar, qué no mandar, sigue siendo un espacio masculino.

Una que es escéptica, no por vocación, sino por puro desgaste ha puesto en cuarentena  lo que se dijo allí. A mis años he visto pasar a muchos líderes que nos han contado todo lo que iban a hacer en pro de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, porque no les quepa duda que estos temas de igualdad y feminismo quedan muy bien en los discursos. Otra cosa ha sido cuando han tenido responsabilidad de poder y ha tenido que materializar esos discursos. La realidad nos dice que el resultado ha sido escaso. No obstante, una también que tiene fe en el género humano, a pesar de que la deshumanización con la que se inviste la especie política una vez que llega al poder es más que manifiesta, confía y espera que tal vez en esta legislatura, no se queden en la palabra y pasen a la acción. No me refiero a gobiernos paritarios con los que cubrir la foto fija del Consejo de Ministros, que eso es fácil, facilísimo. Me refiero a la lucha contra la violencia de género, a las cuotas, a la voladura definitiva del techo de cristal, a la conciliación, a los horarios racionales, a la igualdad, a conseguir definitivamente la esa igualdad entre hombres y mujeres.

En los presupuestos hay comprometidos 200 millones de euros para la lucha contra la violencia de género por el Pacto de Estado, y es de desear, que dejen al margen lo que les desune para poder ejecutar este gasto. No se equivoquen, es un dinero nuestro, que no de los que gobiernan o gobernaron. Es el resultado de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo materializado en impuestos pagados por hombres y mujeres con un fin claro: Acabar con la Violencia de Género, y eso, es urgente y perentorio.

La Moción de Censura nos ha enseñado una lección más de democracia y hemos por fin aprobado una asignatura pendiente de la transición: que los gobiernos también se ganan en el parlamento, y como escribía hace unos días, no pasa nada.  Una vez aprendida esta lección, espero y deseo que también vayamos aprendiendo otra:  sin igualdad real entre hombres y mujeres no hay democracia por mucho parlamento, moción de censura, por muchos pactos y demás zarandajas.  Que si la subida de las pensiones es urgente, también lo es acabar con la violencia machista, porque cada día asistimos a un nuevo asesinato, violación, abuso, agresión,  y no sigo porque me deprimo con la lista de delitos contra la mujer, que pasan sin dinero para evitarlos, sin castigo para corregirlos, y sin ayuda para las víctimas y sus familiares. Last call, como dicen en los aeropuertos,  las mujeres están esperando y se nos acaba la paciencia. Flaco favor le harían a este país, si se enzarzan en una lucha por esos 200 millones para la lucha contra la violencia de género. 200 millones contra la Violencia de Género no son ciento volando

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados.

De lecciones de democracia y deberes por hacer #MocionCensura

Y mientras sonaba esa señal de llamada en el congreso tan parecida a Encuentros en la Tercera Fase para acudir a la votación de la Moción de Censura – una sintonía de lo más apropiada – contemplaba sus señorías acercarse a los escaños. Rajoy seguía ausente, aunque alguien me susurraba: “Rajoy está al caer”… efectivamente estaba al caer… El paisaje congresual aparecía muy heterogéneo. Unos portaban gestos adustos, otros mantenían una sonrisa nerviosa, estaban los que parpadeaban deprisa y miraban de reojo mientras corrían hacia el escaño, y los que con las manos en los bolsillos giraban una y otra vez el cuello hacia la derecha algo perturbados. También algunos parecían eufóricos, no he dicho que estuvieran, he dicho que parecían.

En el agobio propio de los que han ganado y los que perdido hoy poder, creo que ninguno ha sido consciente, de que por primera vez en la historia de la democracia un gobierno cae por causa de una moción de censura presentada en el parlamento, y que por fin una asignatura pendiente que arrastrábamos desde la transición hemos podido aprenderla: los gobiernos también se ganan y se pierden en el parlamento, no pasa nada.

Sucesos y sucedidos curiosos en estas 48 horas con muchos protagonistas para una jornada histórica que seguramente se estudiará en los libros de texto. Un presidente de gobierno que se fue de bares con sus ministros mientras en el hemiciclo se debatía la moción y un bolso ocupaba su escaño. Una vicepresidenta que aguanto las sesiones como una campeona, escuchando lo que el presidente no quiso escuchar. Un sinfín de portavoces justificándose por apoyar la moción como si acabaran de cometer un grave delito y estuvieran estirando la coartada. Pocas mujeres en el estrado, porque ya saben que las mujeres siguen sin contar en la política, salvo como adminículos instrumentales para conseguir un fin u otro. Abalos el “introductor” de la moción se le fue la boca y dijo la palabra “autista” refiriéndose al gobierno del PP. La sensibilidad de Ábalos es la de un ficus, me temo, aunque al final de la votación de la moción nos regaló con un intenso llanto. El pasito de puntillas sobre el tema de Cataluña que parece que ninguno ha querido mencionar cuál es la solución al problema, aunque todos se sepan el enunciado. La expectación por saber que iba a hacer el PNV. Las lágrimas de Iglesias, que no pudo perder la ocasión para chupar cámara. El nerviosismo de Rivera, que no estuvo a la altura de las expectativas que había creado horas antes. La inocencia, al inmensa inocencia del discurso de Tardá con su no es si. La dimisión de Zidane, que sucedía a la par que la Moción. Los gritos de Si se puede al finalizar la votación por parte de Podemos que ha dado la presidencia del gobierno a su principal rival para llegar a La Moncloa, cosa curiosa.

Y mientras tanto Rosalía Iglesias, la Señora de Bárcenas – porque en este país todavía hay mujeres y “señoras de” desgraciadamente,  y esta ejerce de lo último-  salía de la cárcel tras haber pasado una sola noche por un delito, con condena de 15 años, previo pago de 200.000 euros, cantidad que su hijo ha conseguido en menos de 24 horas, y Sepulveda, otro de los condenados por el caso Gurtel también abandona la trena… pagando… si  pagando.

Pero como la Moción de Censura parece que tiene los poderes del bálsamo de fierabrás ahora ya de pronto aquellos que estaban rasgándose las vestiduras por la corrupción del Partido Popular, guardan silencio, y la podredumbre de repente no puntúa. Si, esos sobornos, cohechos y “compras” que han sido el vehículo para justificar la Moción de Censura al gobierno, parece que a horas de terminar la sesión del congreso ya no interesa. A mí y a muchos ciudadanos de este país nos sigue importando, pero no solo la corrupción del Partido Popular, sino la de los EREs, la de los Pujol, la de Urdangarin – cuánto silencio alrededor de este personaje – la del 3%, la de Interior y sus comisarios como Villarejo, etc.,  y si el gobierno de Sánchez se pone de perfil, una vez pasado el trance de ocupar el gobierno,  ante una de los temas que más preocupan a los ciudadanos y ciudadanas de este país, habremos hecho un pan como unas tortas. Si, la lección de democracia está aprendida,  pero que no se nos olvide seguir haciendo los deberes. Extirpar, limpiar, desinfectar, coser y cerrar que dice mi hermana la médico. No vayan a dejar al herido a medias.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 23 grados. De lecciones de democracia y deberes por hacer #MocionCensura

La Playa

Y mientras me voy durmiendo con el ruido de la lluvia de Mayo en los cristales, en esa duermevela donde dicen que se aparecen los espíritus, enfrento una tremenda bola de recuerdos. Es verano. Estoy en la playa. Bajo una sombrilla tricolor, una pamela gigante, y unas gafas oscuras que me protegen del sol de agosto, que se alía con ese enemigo que quiere comerme la cara a trozos, veo a alguna gente de lejos en ese recuerdo, y de pronto ya estoy dentro del recuerdo. El libro que leo se escurre entre las manos hasta caer sobre la arena, levanto la vista,  y allí en la playa, siempre están ellos.

Para que se ubiquen, mi memoria ha volado hasta la playa de Guadalmina, un santuario de pijos, una capilla de vanidades en los que una pasarela de tipos y tipas uniformados con traje de baño de vilebrequin, ellos, y de Eres, ellas, siempre a juego con el de sus niñas, han hecho su nido. Y allí José Mari, Ana, Anita y su prole recalan a diario con su Camelot particular y peculiar entre los “suyos” que es donde se sienten más cómodos.

Allí José Mari aun es el rey, ya sin corona, pero con trono y tronío, aunque ese solio sea ahora una tumbona de hotel, que un guardaespaldas, o dos, a veces, escolta con celo desde la valla que da acceso a la playa. Y en esa playa siempre pasan cosas, siempre hay gente que viene y va, que está y luego desaparece. Yo, desde mi sombrilla asisto como espectadora anónima de esas idas y venidas. Es lo bueno que tiene no ser nadie, como mucho te miran, pero no te ven, pero tú sí que puedes verlos, observarlos de cerca como un ornitólogo escudriña los pájaros durante horas. Y a la playa de la pleitesía, hasta el desastre, caminaban Barcenas y Rosalia, desde su casa cercana, para hacer unas risas con el jefe, así lo ha llamado siempre, aunque ya no fuera el jefe, pero para Don Luis si, el jefe. Don Luis como gustaba ser tratado por “el servicio”  – cuidadito con tutearle a él o Doña Rosalia – . Luego llegó “el desastre” y ya no aparecieron más por la playa, pero llegaron otros, porque esa playa ha sido una hégira en los veranos.

Ahí está Nacho, el inefable Nacho Gónzalez. Aun teniendo su propia playa delante de su ático, la siguiente a Guadalmina, utilizaba su Hummer para acercarse a  “la Hora Aznar” casi a diario. Y más risas, todos tan morenos, todos tan simpáticos, todos tan arregladitos, incluso peinados con gomina – siempre me he preguntado porque algunos tíos  se ponen gomina en el pelo para bajar a la playa, lo encuentro tan ridículo-, y allí muy atento saludaba a Doña Ana, beso en la mano, y después paseaba con Jose Mari ajenos a las miradas de los bañistas. También se fue Nacho un día, otro “desastre”, pero la playa no se quedo vacía.

Esperanza, que no gustó nunca de los calores de Marbella, se dejaba ver una vez por lo menos a lo largo del estío. Espe bajaba directamente del golf de Guadalmina, nunca en traje de baño, ¡Por Dios! y aun con el atuendo golfista, para saludar al “jefe”. Fue en agosto de no recuerdo que año cuando la vi acompañada de Nacho González, y en esa playa llena de sorpresas, apareció, que casualidad, el pequeño Nicolás, y también… a ver… que aclare mis recuerdos… Arturo Fernández, sudando, pañuelo en ristre y con una sonrisa forzada que ni la del joker de Batman. Un día, igual que los otros, se fueron y no aparecieron más, pero la playa siguió recibiendo gente.

Y otra vez que levanté la vista del libro, si ese que se me cae cuando dormito al amor del sonido de las olas, me encontré de bruces con Zaplana. Todo de blanco, tan bronceado él, se acercaba sonriente a Jose Mari para darle una abrazo de esos que se daban los franquistas de golpes en la espalda y decirle: ¡¡Qué bien te veo, tio¡¡¡ Y allí sentados al borde la hamaca charlaron y charlaron casi durante dos horas ¿De que hablarían? No sé, pero de lo que fuera les hacía mucha gracia. Luego se fueron todos con Doña Ana también hacia ese chalet sin hipoteca pero con bandera que apareció en la vida de los Aznar como por arte de magia… ¡Qué suerte tienen algunos al  encontrar una lámpara maravillosa que les concede deseos caros… ¡

Y en esa playa, en otro momento, recuerdo haber visto a Francisco Correa. La verdad es que no gastaba tanta familiaridad con los Aznar como los otros citados. Fue hace mucho más tiempo, y  no pude identificarle hasta mucho más tarde cuando supe quien era por la Trama Gurtel. Pero si, lo recuerdo bien, iba por allí a veces con Alejandro Agag y otro chico – entonces eran jóvenes-, y solo, en otras ocasiones. Se paraba un ratito con Jose Mari y luego se marchaba, y  también Ana Mato y Sepulveda hacían su visita mensual a la costa guadalminenese para saludar a Jose Mari y jugar a padel… Otros que tampoco han vuelto.

El que dejo de ir, por motivos que todos conocemos, fue Blesa. No puedo precisar claramente cuantas veces bajo a la playa, quizás el día que me fijé en él fue el mismo día de Agosto de  2009, cuando pagó 1.005 euros en el Marbella Club Hotel a la una de la madrugada con su tarjeta black que tanto dio de sí. Tal vez fue esa mañana cuando le vi con Jose Mari, pudiera ser…

Y algunos más que han pasado por allí…Han sido tantos: Javier Arenas, Galeote, Granados, Álvarez Cascos, todos dejaron su huella en la arena de Guadalmina a la sombra de Jose Mari. Seguro que se me olvida alguno. Y más, a estas horas cuando el sueño me puede y se me entrecruzan los recuerdos de esa playa a la que no creo que vuelva yo tampoco, claro, que por otros motivos.  Me cansa ya tanta tontería ¿saben? Una no soporta ya a ese elenco de pijos que miran a Jose Mari como si fuera “el puto amo” y que entre gintonics y copas de ribera le alaban y le envidian – ya es grave el tema-  pensando para sus adentros porque ellos no pudieron “llevárselo muerto” tan bien como lo hizo el de bigote. Es su “publico”: empresarios que despiden a mujeres embarazadas, papis que compran trabajos de fin de carrera para sus hijas, asesores fiscales que enseñan a sus clientes a evadir impuestos, damas diletantes que se aburren en sus jaulas de oro mientras sus maridos les dicen que se van a jugar al padel, sinónimo curioso de irse de putas a la hora de la siesta, gorrones de cuatro apellidos que no pagan nunca una ronda porque la alcurnia no tiene “costumbre de pagar”, rancios que llevan polos con la bandera de “el pollo”, en fin, raleas de prepotentes, vetustos, arcaicos y “manilargos” que encuentran en Jose Mari y su troupe su espejo más preciso y más precioso. Y una en vez de intentar hacerles razonar, una y otra vez,  y oponerles resistencia, ha tirado la toalla y prefiere pasar el verano en arenas más limpias y en mares menos infectados.

Y ahora mientras que ya se me cae la tecla por el sueño recuerdo también otra playa que frecuentaron los Aznar antes de Guadalmina, la de Oropesa, allí Jose Mari compartía la sombrilla con Fabra, Camps, Rita Barbera, Rafael Albert y Villalonga… otros que también pasaron por los juzgados y por la trena… Me queda la duda a estas horas si tanta coincidencia es fruto de la compañía o de la playa… Que mal pensada soy… seguro, seguro que fue la playa.

Son las cuatro de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. La Playa

Sentencia Gurtel: Aznar y Rivera o el elogio de la hipocresía

Es curioso todo lo que está pasando. Aznar el tipo que ahora coquetea con Albert Rivera y viceversa, tenía un gobierno con un enorme parecido a la banda de Frank Niti. Hoy, con la sentencia del caso Gurtel, y la detención de Zaplana se materializa un pasito más hacia el momento en el que tal vez algún día, lleguemos a conocer  de donde salió ese maravilloso mundo de lujos, corrupciones y “variedades” del ex presidente, que sigue como si con él no fuera la cosa, mientras el mundo político señala a Rajoy, porque el caso no es contar la verdad sino señalar al que más conviene derribar, dejando al responsable que se vaya de rositas.

Aznar ya no es nadie, mientras Rajoy representa el poder a demoler, y algunos que, con hábitos de escrupulosas intenciones de verdad verdadera se visten ahora, no les conviene poner el dedo para señalar al hombre del bigote y el pullover sobre los hombros con nudito al pecho, porque también, este bigotes que no es “el bigotes” – por cierto absuelto, inaudito-  se ha convertido en un instrumento de acoso y derribo contra el inquilino de La Moncloa.

Rivera, ¡ay Rivera, riverita, que cuando lanza sus dardos sobre el PP corrupto olvida siempre a José Mari! Que no solo lo borra de la memoria, sino que se va con el “de conferencias” como el que se va de vinos, sin importarle la mácula gigante que enloda y mantiene bajo sospecha – que digo sospecha si ya hay sentencias – a los gobiernos del hombre de la boda de El Escorial. Mira que lo mismo si Rivera hubiera sido entonces un “alguien” en la pasarela política, también le hubiéramos visto en ese enlace tan faraónico y petulante que puso el broche final a la etapa más sucia de la historia del Partido Popular.

Pero José Mari sigue al margen, le invitan a programas de televisión, se pasea por la playa de Guadalmina con sus perros y sus nietos, da conferencias, sienta cátedra sobre lo que hay que hacer en el PP y sobre lo que no se hace,  y con ese impermeable de marca –siempre de marca- bajo el que se guarece y le guarecen, asiste impertérrito a la tormenta tórrida y exuberante que se desata sobre la calle Génova, que él ya no pisa por cierto, mientras critica la falta de acción política de Rajoy pero en ningún momento asume que él lideró el Partido Popular de las “manos largas”.

Hay familias que heredan deudas y otras corrupciones. Siempre pensé que cuando Mariano hablaba de la herencia recibida, no se refería a los agujeros negros casi abisales que dejo Zapatero, sino al pozo de mierda, en el que dejo José Mari y sus ministros, sumido al Partido Popular, batiendo records de enriquecimiento ilegal en la historia de la política española.

Pero ¿saben? como la política es el arte de lo posible ahora vemos a Aznar de la mano de Rivera, el campeón de la lucha contra la corrupción, haciendo gala de un “colegueo” repulsivo y, contándonos que ellos son amigos y liberales… Todo como siempre de aurora boreal, pero… está pasando.

Por cierto a estas horas Albert Rivera ya ha hecho declaraciones rasgándose las vestiduras sobre la sentencia de Gurtel, diciendo que le parece poco, pero sin mencionar para nada a José Mari… ¡Que cosas! … Me sonrió pero también me sonrojo.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 23 grados.

La Revolución era eso: Pablo Iglesias de Vallecas a Galapagar

Resulta ahora que al final de la calle de la revolución hay un chalé con piscina de tamaño natural y casita para los guardeses con “servicio” incluido.

Qué tiempos aquellos en los que Pablo cabalgando sobre el corcel de las rebeliones anti burguesas lanzaba soflamas sobre los políticos que vivían en chales aislados lejos de los ciudadanos y teniendo que hacer largos desplazamientos para ir a “sus trabajos”, o hacia aquellos que gastaban 600.000 € en la compra de una casa: “¿Entregarías la política de un país a quien se gasta 600.000€ en una casa?”. Si, era la frase que Pablo Iglesias lanzaba contra Luis de Guindos, cuando este compró su casa en 2012.

Se le ha ido a Pablo la esencia de su gente diluida tal vez por el tronío del poder que le acompaña, y que ahora “le viste” además, con un todo terreno blanco de esos que salen en las revistas en los que “las mamás highclass” llevan a sus niños a colegios exclusivos – tal vez terminemos viendo también esa escena, ya no descarto nada- . Que poco queda de sus argumentarios con los que se le llenaba la boca, como cuando decía: “Yo preferiría seguir viviendo en mi casa, en Vallecas, pero tampoco plantearía ningún problema a nadie. Pero si puedo elegir prefiero seguir viviendo en mi barrio”, en alusión a ser un posible inquilino de La Moncloa si ganaba las elecciones.

No descarto tampoco ver a la pareja en revistas del corazón dando exclusivas bajo titulares tales como “Pablo e Irene reorganizan su vida por la inminente llegada de sus mellizos” “Visitamos la casa de Pablo Iglesias acompañados de Irene, que nos presentan a sus mellizos”.

Claro que todo esto me lleva a la necesidad imperiosa de conocer cómo se paga esa casa, porque hay que tener en cuenta que los dirigentes de Podemos solo pueden retirar de sus nóminas 3 veces el SMI, y en el supuesto de que lo hagan con esa hipoteca, hecha por unicornios, de 500 euros durante 100 años, como dice su fiel Monedero – que buen nombre para este tipo – necesito también con urgencia saber que banco ha sido el que ha materializado el dinero para sus sueños burgueses, porque yo también necesito una para mis hijos. Les recuerdo que  Irene Montero, acaba de hacer una marca en la historia en  la banca española pues se ha convertido en una de las pocas menores de 30 años a la que le dan una hipoteca pese no tener ni 5 años cotizados, no tener un trabajo fijo y tener un salario que no cubre ni siquiera esa cuota de cuentos de hadas con la que nos ha ilustrado Monedero a través de twitter.

¿Saben? Recuerdo ahora la inocentada que el 28 de Octubre de 2015,  publicada en un portal inmobiliario, que nos informaba de la compra de una mansión por parte del secretario general de Podemos. No han pasado ni tres años y aquella broma que nos parecía infantil e imposible se ha materializado en Galapagar.

Si quedaba poco ya del espíritu del 15M entre las filas de Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero acaban de dinamitar los restos con este gesto tan, tan, tan de “casta”, que ni siquiera produce una voladura controlada. En pedazos queda todo por lo que algunos y algunas se echaron a las plazas pensando que había limpieza de género en la mirada política de Pablo. Todo se diluye y todo se convierte en más de lo mismo y Pablo pasa a ser uno más de la clase de tipos que viendo que la vida de la “ordinary people” es difícil, ardua y espinosa, han optado por el camino más corto, eso sí en las laderas del camino hacia el Chalé de Galapagar, ha dejado a sus votantes y a quienes no lo son, mirando perplejos, dudosos y desorientados como su amado líder se apoltrona entre sofás de diseño de Roche Bobois, camas con dosel de Becara, verdes praderas con piscina climatizada y Tirso – su perro – recorriendo los vericuetos de un jardín propio de Los Peñotes. No me pienso perder la foto de familia con perro incluido cuando presenten a los mellizos en sociedad. La revolución era eso.

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. La Revolución era eso: Pablo Iglesias de Vallecas a Galapagar.