La Mujeres abren la Caja de Pandora

¿Saben una cosa?

Miren, la historia que les voy a contar,  comenzó el pasado verano cuando la bailarina y artista Carmen Tome denunció públicamente una agresión sexual, publicando el nombre de su agresor, Javier Duero y relatando como sucedió, a través de un comunicado en su cuenta de facebook.

No se habían contado aun episodios como el de Leticia Dolera, ni tampoco existía el movimiento #MeToo, pero, a pesar de la opacidad con la que se tratan estos temas, la actitud de Carmen Tomé no cayó en saco roto. Mientras otras cosas sucedían en el mundo, se fue gestando un movimiento bajo el nombre La Caja de Pandora, y precisamente a finales del mes de enero,  Las Pandoras presentaron su iniciativa en las escaleras del Museo Reina Sofía de Madrid

3000 Mujeres de la cultura y el arte han puesto en marcha este acción para que ninguna mujer vuelva a sentirse sola frente a una agresión sexual, y como dijo Gloria, una de las Pandoras en la presentación,  denunciar, cómo las estructuras de poder se aprovechan de los privilegios que los hombres ostentan, de la privacidad de los espacios donde generan sus agresiones que repliegan a la mujer a un espacio de inseguridad e indefensión. Esta coyuntura genera que en muchos casos  se silencien las voces de las mujeres en situaciones de agresión por el temor a que sus palabras no sean escuchadas, sean descalificadas, menospreciadas y tachadas de falsedad, quedando las mujeres personal y profesionalmente expuestas. Este tipo de agresiones se realizan con normalidad en todas las situaciones de la vida.

Las Pandoras se comunican por Facebook, en conversaciones privadas, donde las mujeres agredidas pueden sentirse seguras a la hora de contar ese acoso, y no solo eso, sino que están dispuestas a crear los resortes y herramientas necesarias para que las mujeres que pasan por esa situación, las víctimas, tengan asistencia, y lo hacen, ya ven, poniendo un euro cada una, porque todo cuesta dinero. A veces me pregunto para qué sirven los impuestos que pagamos las mujeres si ni siquiera la sociedad nos da protección suficiente, y la justicia en casos como este.

Si tocan a una, tocan a todas, es su lema, y reclaman con urgencia compromisos institucionales para acabar de una vez con situaciones como esta, que ponen de relieve que la mujer sigue siendo para la sociedad en que vivimos una cosa que se puede manosear a antojo del varón sin ninguna consecuencia.

El silencio no es buen camino, hay que visibilizar al agresor, hay que denunciar, pero también tienen que existir las garantías necesarias para que la mujer que denuncia no viva un verdadero infierno y sea juzgada mediáticamente, y también, hay que decirlo, incluso, por su entorno más cercano. Las Pandoras han abierto la caja por fin de una situación realmente increíble, porque sepan, que los únicos delitos que se ponen en entredicho cuando se denuncian son los delitos contra la mujer ¿Pondrían en duda  la denuncia de una sustracción de un vehículo, de un monedero, de un móvil? Pues sepan que no, y sepan también, que como siempre hay algunos maledicentes, que el número de denuncias falsas a compañías de seguros sobre sustracciones y robos es enorme. Ya ven como están las cosas. Enhorabuena a las mujeres de la Caja de Pandora por esta iniciativa. Piensen en ello esta semana.

Son las seis y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 6 grados. La Mujeres abren la Caja de Pandora

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El Machismo crea monstruos: El Chicle #DianaQuer

El ensañamiento de algunos medios sobre el caso de Diana Quer y su familia ha sido vomitivo. ¿Saben por qué? Porque era mujer. Toda esa basura mediática sobre Diana gira al rededor del estereotipo machista. No hubiera sucedido igual si hubiese sido un hombre la victima.  

Estamos en una sociedad enferma de machismo. Enferma grave con muchísimos síntomas y de momento con poca cura. Es un cáncer que avanza día a día impregnándolo todo. El asesinato de Diana Quer es una de las muestras de esos síntomas. Durante meses muchos medios se han ensañado, de una manera tremendamente machista, sobre la figura esta chica de 18 años y su familia. Se ha puesto en entredicho las relaciones de Diana, su forma de vestir, sus amigos, su educación, sus rasgos físicos, y por si fuera poco ese machismo atávico que nos envuelve ha trabajado sobre las otras dos figuras femeninas que también estaban relacionadas con Diana, su madre y su hermana. Si se dan una vuelta por la hemeroteca verán cómo se ha ido escupiendo machismo sobre las tres, unas veces de una manera explícita y otras de un modo sutil.  

La realidad es otra bien distinta como hemos podido darnos cuenta en estos días. Diana fue asesinada y probablemente violada por un depredador, El Chicle, un varón, acostumbrado a salir indemne de situaciones de acoso a mujeres, porque vivimos en una sociedad tolerante con estos temas, salvo, que, como en este caso, llegue a mayores, al asesinato. Es entonces cuando nos rasgamos las vestiduras, señalándole como a un monstruo. Claro que es un monstruo, pero un monstruo que hasta que asesino a Diana ha ido por ahí acosando., y vete tú a saber si violando y abusando de mujeres, que no se han atrevido a denunciar porque la sociedad no las escucha, y cuando digo la sociedad me refiero a todos, incluidas sus propias familias. Porque nos hemos acostumbrado a que un tío baboso te intimide por la calle, te diga cuatro burradas y en algunos casos hasta te toque o intente tocarte y a callar.  

¿Saben una cosa? Si no viviéramos en una sociedad machista y permisiva con el machismo es posible que Diana Quer estuviera viva a estas horas, porque tipos como El Chicle estarían controlados y rechazados por la sociedad.  

Decía la madre de El Chicle que ha criado a un monstruo, pero ella no sabe que no lo ha criado sola. Al Chicle lo hemos criado entre todos. 

Son las diez de la mañana. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 6 grados. El Machismo crea monstruos: El Chicle