Algunas anotaciones sobre la independencia II #ArturMas #27S

mingote

No sé si Artur Mas está siendo capaz de generar un sentimiento de independencia en la mayoría de los ciudadanos de Cataluña. De momento eso está por ver, pero lo que sí está desarrollando con sus discursos erráticos es un clima de profunda desconfianza.

La confianza es uno de los pilares básicos para el desarrollo y la buena convivencia de cualquier sociedad. No hay nada mejor para el ciudadano que sentirse seguro, tranquilo, confiado  cuando se compra una casa , o cuando monta un negocio, o cuando invierte sus ahorros en la bolsa o los deposita en un banco, o cuando va a su puesto de trabajo, o cuando lleva a sus hijos a la escuela, o cuando paga sus impuestos. Es  esa confianza la que lleva a la estabilidad, y esa estabilidad la que hace que las sociedades sean más prosperas y avancen.

Eso no quiere decir que vivamos en sociedades estáticas y monolíticas, donde no hay sitio para la reforma o para los cambios, que, por supuesto, también son necesarios para que se produzca el progreso, pero esos cambios, esas reformas no deben estar basadas en simple ilusiones, que apenas tienen fundamento, y sobre todo no pueden fundamentarse en sentimientos negativos  como el odio, la envidia, la revancha o la frustración.

Las sociedades se perfeccionan avanzando en los derechos de los ciudadanos, y no creo que los derechos de los catalanes difieran mucho de los derechos del resto de los españoles…, y por supuesto, perfeccionar el derecho de unos, rompiendo o alienando el derecho de otros, no tiene nada de progreso, de avance, ni de perfeccionamiento de la convivencia.

Este experimento sentimental – y vamos a tratarlo así, por no abundar sobre otros rasgos que lo mezclan con el más puro interés personal o coyuntural de unos cuantos – de la independencia que baraja Artur Mas y sus socios en estas elecciones catalanas, dista mucho de llevar las garantías de seguridad que conlleven a una situación de confianza. Las incógnitas que deja en el aire el actual presidente de la Generalitat son muchas y de gran calado. Sus tesis se basan en  un pensamiento circular, que se retroalimenta, donde se promueve el cambio por el cambio, el discurso repartido en falsas promesas,  un futuro que no va más allá del 27 de Septiembre, y una vulneración continua de la Constitución Española. Todo esto, está manteniendo en vilo a la sociedad española, incluida la catalana, donde empiezan a aparecer ya de una manera continua signos de intranquilidad y desconfianza. Hace unos días hemos llegado a ver como un diputado rompía un texto de la Constitución Española en sede parlamentaria.

España está hecha entre todos; entre todos hemos de perfeccionarla. ¿Por qué tengo yo que pagar impuestos al estado español, y un catalán quiere poder pagar “sus impuestos” solo para  “su territorio” ? Y… ¿Cuál es exactamente su territorio? ¿Quién los legitima para ese ejercicio de egoísmo? ¿Cuál es el hecho diferencial que los hace poder eximirse de contribuir al mantenimiento del bienestar común de todos los españoles? No hay respuesta a ninguna de esas preguntas.

La campaña de Artur Mas para las elecciones del 27 de Septiembre es puro artificio. Es un ejercicio de prestidigitación, de magia, llena de trucos baratos, y se le empieza a ver la paloma dentro de la chistera. Mientras la desconfianza crece, se multiplica, llevándonos a todos a mirar de reojo al de al lado, a pensar en fronteras, a fomentar el enfrentamiento, a marcar más y más la ruptura entre los unos y los otros, a quebrar la en definitiva la convivencia.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y  la temperatura exterior es de 26 grados. Lo peor es que ni siquiera hay corazón en esta historia…

Viñeta de Mingote publicada en ABC el 30 de Junio de 2010

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Algunas anotaciones sobre la independencia #27S #ArturMas

Desear la independencia es un sentimiento, y como tal es muy legítimo, siempre y cuando se conozcan claramente las consecuencias de tomar esa decisión, y también, entiendo, que ha de ser un sentimiento positivo, fruto de la reflexión y no del cabreo, como sucede muchas veces, o de ambiciones personales.

Tengo claro que muchos catalanes y catalanas están profundamente molestos por la situación que han estado viviendo durante la crisis. En eso no difieren demasiado del resto de los ciudadanos y ciudadanas de otras partes de España, pero… pero… – porque todo tiene sus peros – no se puede culpar siempre a los demás de lo que nos pasa, o de lo que hacemos cada uno. Utilizar al resto de España como fuente de todos los males que suceden en Cataluña, es una mala práctica, y fundamentalmente no es verdad.

El gobierno de Convergencia lleva 30 años en Cataluña, y desde luego alguna parte de responsabilidad tendrá en su situación económica. La deuda adquirida por las familias, las empresas y las instituciones catalanas, no creo, que haya sido obligada por el gobierno central, y tampoco la burbuja inmobiliaria, que como a todos también les exploto en la cara, fruto de desacertadas políticas económicas públicas y privadas, y que supongo, a nadie le pusieron desde Madrid una pistola en el pecho para que comprara casas  por encima de sus posibilidades.

En definitiva, la situación económica de Cataluña, no es ni mejor ni peor que la del resto de España, a día de hoy, pero – otro pero más – la campaña electoral que está llevando a cabo Artur Mas, con su empecinamiento de vender independencia, en vez de un programa económico y social, si que pueden empeorar su situación económica.

Artur Mas, y su candidatura sin programa, está vendiendo demasiadas ilusiones y pocas realidades, y además se empeña en hacer ver a los catalanes y catalanas un mundo feliz sin apenas alguna restricción, y sin explicarles cuál es el sacrificio que van a tener que hacer para poner en marcha esos deseos de independencia. Eso – como decía mi abuela – está feo, porque si Cataluña se declara independiente – cosa que dudo, porque para algo están las leyes, aunque espero que esto no llegue a una situación de fuerza- los catalanes van a pasar una larga temporada con muchas dificultades.

Y como aun quedan bastantes días de campaña, espero que antes o después Artur Más, que lidera ese deseo de independencia, sea capaz de poner claro a los hombres y mujeres de Cataluña algunas cuestiones, tales como explicarles que, la independencia llevara a los catalanes a no formar parte de la Unión Europea, y que para formar parte de nuevo de la UE necesitarán la unanimidad de todos los países que la forman, y que mientras esto sucede, pueden pasar, no meses, sino años.

También debería explicarles que dejan de estar bajo el paraguas del Banco Central Europeo, es decir, que no van a poder recibir financiación de esta entidad si lo necesitan. O por ejemplo que el Consejo de Seguridad de la ONU no va a aprobar de momento la aparición de un nuevo país de una manera tan fácil. Además las empresas catalanas tendrán que empezar a pagar aranceles y algunas, como ya hemos escuchado, están dispuestas a abandonar Cataluña y buscar su sede en otros lugares del estado español. Es posible, también,  que Cataluña tenga que devolver las ayudas de los fondos europeos, y los ciudadanos de Cataluña, al no pertenecer ya a la Unión, no puedan circular libremente por Europa. Ni que decir tiene que algunas entidades bancarias como CaixaBank, principal tenedor de deuda catalana en estos momentos, dejará de ser una de las bancas más fuertes de Europa, y seguramente se verá inmersa en dificultades, no solo ella, sino también sus depositantes. Y ya entrando en la miscelánea, hay que explicar a los catalanes que el Barca ya no jugará la liga, que no es ya una cuestión de futbol, sino de contratos de publicidad y de sponsors.

Para terminar, aunque puedo seguir un buen rato, la mitad de la población catalana no quiere ser independiente. Esta es la parte más grave ¿Qué sucederá con esa mitad si Artur Más declara la independencia a partir del #27S? ¿Abandonarán Cataluña? ¿Tendremos refugiados catalanes que quieren seguir siendo españoles llamando a nuestras puertas? ¿Se les permitirá seguir siendo españoles viviendo en territorio extranjero?

No se puede, no se debe gestionar una crisis aumentando el desorden, y eso es precisamente lo que está haciendo Artur Mas, generar caos y más caos, dentro del propio caos que ya impregna a toda la sociedad catalana, y porque no decirlo, también a parte de la sociedad del resto del país, donde este tema de la independencia divide y divide y divide, y sobre todo debe advertir, si es que le queda un ápice de honradez, que la independencia de Cataluña, de momento conlleva a un gran debilidad institucional, a un empobrecimiento severo de la población y a un aislamiento internacional. Ahora eso sí, él sería Jefe de Estado. Tal vez eso es lo único que busca para saciar su tremendo ego y egoísmo, porque me temo, que detrás de todo esto hay un juego de ambiciones como poco deleznables

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Que lejos queda el significado de la palabra Convergencia

Viñeta de El Roto del 5 de diciembre de 2014 publicada en El País

Las elecciones se ganan por partes y en equipo

Las cosas cambian, que le vamos a hacer. Y lo que ayer era eficaz y útil, hoy ya no lo es. Esto se lo deberían meter en la cabeza,  aquellos que diseñan las estrategias políticas de los partidos, porque ahora las elecciones se ganan por partes, que van desde partes pequeñitas y locales, hasta otras más grandes, y donde la visibilización y el liderazgo es múltiple. Ni siquiera le está funcionando a Podemos, que a pesar de que arrancaba de una manera colaborativa y cogiendo el todo por las partes, según ha ido pasando el tiempo ha sucumbido al error de aglutinar los esfuerzos en un “líder”.

Al PSOE le sucede lo mismo. Parece que hay un interés desmedido en visibilizar a Pedro Sánchez, siguiendo el viejo modelo de crear un líder “carismático” al que todos van a seguir en un determinado momento, pero lo cierto es que la sociedad actual ya no demanda líderes de ese corte. En la era de la información y del conocimiento compartido, casi que un líder viene a ser un estorbo. Los ciudadanos sobre los que ahora se asienta la sociedad española tienen un nivel cultural y de información bastante aceptable, y también están suficientemente conectado para no tener que buscar a un individuo “único” que la pastoree, y al final cual “Sabrina hermosa” les salve.

La política es un dinosaurio que se mueve tremendamente despacio, y en esa cinética propia, no ha terminado de percibir como han cambiado los entornos, como ha evolucionado la sociedad y las personas que la forman. Los partidos políticos siguen gestionando capital humano conforme a los postulados del pasado siglo. Trabajan como hace 50 años sin apenas percibir que ya nada se mueve así. Hasta las grandes corporaciones empresariales están entrando en el cambio, mientras ellos siguen dándole vueltas a viejas fórmulas que cada vez los distancian más de la realidad de las personas. De hecho si ponemos atención nos daremos cuenta que muchos políticos y sus partidos ponen en funcionamiento eso que llaman innovación acerándose a medios sociales, a redes sociales, a proyectos colaborativos, pero no lo hacen por convencimiento, y desde luego desconocen en la mayoría de los casos que es lo que supone esa innovación. Lo hacen por puro mimetismo, porque alguien les ha dicho que tienen que “estar ahí”, pero la realidad es que van dando palos de ciego, sin saber exactamente cuál es la verdadera razón, y por supuesto lo hacen mal y sin ningún criterio, o aplicando criterios para afianzar ese concepto antiguo de liderazgo, usando nuevas herramientas que desde luego poco casan con el fin de ellas, y no terminan sirviéndoles para nada.

A todo esto además hay que añadir que al no entender los entornos colaborativos, el liderazgo compartido y repartido, y las herramientas tecnologías con las que se debe trabajar, aparece un factor determinante que lo suele frenar todo, que es el miedo. Les aterroriza que las redes sociales amplifiquen sus errores. Miedo a la pérdida de control sobre los ciudadanos. Miedo a que tanta información repartida deje al descubierto sus más íntimos secretos. Miedo a no saber cómo reaccionar en un momento determinado usando las redes sociales. Miedo en definitiva a que otros conozcan tanto como ellos. La información es poder, y antes esa información estaba precisamente concentrada en el líder, ahora ya no sucede eso, ahora la información está muy repartida, y por tanto ese poder también se reparte.

El caso es que se avecina año electoral, el primer año electoral en el que todo esto que os cuento se va a materializar en gran medida por parte de los ciudadanos, y en menor medida por parte de los políticos. Esa falta de sintonía puede dar más de un susto a algunos, y generar resultados insospechados. El proceso de este cambio político se ha materializado entre los ciudadanos, a los hechos de Catalunya me remito, donde Artur Mas ha experimentado en carnes propias lo poco que significa un líder a la vieja usanza, que a pesar de un insistente mensaje durante muchísimo tiempo, sobre la independencia de Catalunya, no ha logrado convencer ni siquiera al 30 por ciento de la población. Este experimento realizado por Artur Mas ahora, probablemente hace 50 años habría triunfado sin mayores problemas, pero ahora hay otra realidad, y sobre esa es la que todos tienen que trabajar.

Desde luego no es tarea fácil porque para empezar hay que cuestionar las estructuras, los procesos, a las personas que generan esos procesos y sus capacidades para convencer, y por supuesto la estrategia de las organizaciones políticas de este país. El cambio está ahí, y aunque todos los políticos se empeñen en posponerlo, antes o después se va a materializar, y me temo que algunos no van a sobrevivir. Más en cuanto los mileniards, que cada vez tienen un papel más relevante en la sociedad, vayan creciendo, tomando las riendas y convirtiéndose en generación dominante.

Los seres humanos no cambiamos mucho, lo que si cambian son los procesos que generamos. El proceso de la tecnología ha hecho que los ciudadanos ya no se sientan aislados, y que el espacio y la distancia no sean barreras insoslayables para acercarnos entre nosotros. “Están hablando entre ellos “escuché decir una vez a un tipo que esto de la comunicación colectiva le ponía los pelos de punta. Efectivamente ahora todo se comenta, y mis conclusiones, pueden ser tus conclusiones, o las conclusiones del otro, pueden ser las mías. Se llama información compartida e inteligencia colectiva. Mal asunto para aquellos que piensan que con cuatro frases, con unos cuantos tweets, y con algunas fotos en las redes sociales, van a convertirse en los grandes líderes del siglo XXI. Tal vez deberían dedicar sus esfuerzos a coleccionar sellos o mariposas porque como vulgarmente se dice “no cuela”. Mejor que se pongan a trabajar, que se aprendan el “catón” de la tecnología y para qué sirve, y dejen de intentar lo imposible. Ahora las elecciones se ganan por equipo, por partes y entendiendo que el ciudadano no es un artífice para sus propósitos personales, sino que forma parte del proceso, y por cierto el ciudadano ya no pasa ni una.

Son las nueve y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados…

#ArturMas: De la ilegalidad y el esperpento

Acaba de terminar la rueda de prensa de Artur Mas, y aunque suponíamos de que iba “la fiesta”, ahora ya se ha materializado una de las mayores tomaduras de pelo de la historia de España.

Se ha mofado en hora y media de todos los español@s, catalan@s incluidos. Ha dicho una cosa y la contraría no una sino cien veces, ha puesto el sistema democrático a los pies de los caballos, permitiéndose, cual dictador de opereta, usar una herramienta tan sagrada en la democracia como es el voto y la participación de los ciudadan@s en procesos de elección o consulta,  para taparse las pústulas que le está dejando la cohabitación con ERC que lo va fagocitando lentamente.

La manipulación al máximo, lo nunca visto, pasen y vean, como si fuese un espectáculo de circo barato: Artur Mas  convoca a los catalan@s y demás ( ni eso ha quedado claro) a que el 9 de Noviembre vayan a votar una consulta que no es consulta, que tampoco es referéndum, que no vincula a nada ni a nadie, que no hay control sobre el censo, y que por supuesto en un alarde de ignorancia democrática, ha recalcado varias veces, que no es obligatoria ( faltaría más, que este individuo pasase lista de quien ha ido o quien no al paripé del 9N) con el único fin de ganar tiempo a ver si a ERC se le ablanda el corazón y le hace un hueco en esa “supuesta” lista “única” ( como chirría lo de “única”) y no se quedan fuera del juego de la independencia, y pierden pie en la tarta del poder, si esa que les gusta tanto. Porque no se equivoquen aquí lo único que hay es ambición y poco más

No sé lo que va a hacer el gobierno de España pero desde luego este lamentable espectáculo debe acabar ya, cuanto antes, por el bien de todos los españoles, sean catalanes o de Burgos. El atentado a la democracia es evidente y es obligación constitucional poner remedio a ello.

Por cierto mientras Artur Mas perpetraba una estafa redonda económica y política, y terminaba con palabras amenazantes y anunciando opacidad informativa, (eso ya no me extraña) España captaba  4.029 millones en letras para que Artur Mas  se lo gaste en jugar a las urnas y cubrirse las espaldas. Ya les vale¡

Son las doce. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados.

Como si fuésemos tontos… #JordiPujol #ArturMas

He tomado muy buena nota de los que le han vendido coches de lujo a Jordi Pujol Jr., tienen unos precios baratísimos, habrá que pensar a partir de ahora en comprarles los coches a estos tipos…

Como si fuésemos tontos… y eso es precisamente lo que peor vamos a llevar de este asunto de robos y dislates, donde por arte y encaje del affaire independentista, hemos podido comprobar como la familia Pujol lleva mas de 30 años robando y robando, y algunos otros más claro.

Nadie traga ya por ese “mea culpa” incriminatoria, lacrimogena, a la postre pestilente donde el ex honorable – tiene tela lo de honorable- se hace el chivo expiatorio de una mentira sobre otra mentira y sobre otra mentira. Claro que a Pujol, si ese hombre que hace bien poco nos contaba que vivíamos en una sociedad donde la crisis de valores era aun peor que la crisis económica – vaya rostro- le pillo el toro del independentismo, ese toro, unas veces manso y otras bravo, que alentaron entre unos y otros, me temo que sin ni siquiera creer ellos mismos la historia, y solo como mera coartada para su pillaje, y tenemos que, ya veis, dar gracias, porque no hay mal que por bien no venga. Ese empecinamiento de Artur Mas por sacar adelante la consulta ilegal del 9 de Noviembre- porque por mucho que se empeñe, y por mucho que la vista 20 veces con la palabra democracia, es ilegal- nos ha llevado a conocer a todos los españoles, desde Girona a Cadiz, las artes oscuras, de los manejos nauseabundos, de la delincuencia de cuello blanco, que la familia Pujol llevaba años y años practicando, y algún otro más.

Obviamente las cosas no suceden por casualidad, y desde que se anuncio la entrevista de Mariano Rajoy con Artur Mas en Moncloa, han estado sucediendo acontecimientos, que una vez conocido el contexto de la historia, ahora se pueden concatenar, y se ven con una claridad meridiana.

Primero la dimisión de Duran i Lleida como Secretario General de CiU y su desvinculación con la consulta soberanista. El del Palace, siempre bien planchado y atildado, ya había debido escuchar el campaneo. Aquella dimisión que algunos debieron pensar que era por coherencia en su pensamiento politico, tal vez, obedeció a una huida de la quema, y algunos susurros que llegarón a sus oidos sobre el hundimiento que se acercaba a toda velocidad hacia las huestes de CiU, le hicieron poner pies en polvorosa.

Después vimos con sorpresa, como Orio Pujol – no dejéis de leer su blog, a mi me ha llevado un rato, pero desde luego conviene leerlo para hacernos una idea de como se puede tener tanta cara http://www.oriolpujol.cat/ – abandonaba todos sus cargos, fruto de la reunión que mantuvieron Mas y Pujol el día de San Fermin, y en la que ambos dirigentes prepararon ya la declaración de Pujol en la que asumía “una irregularidad fiscal” y pedía perdón -increíble pero cierto- por estos hechos, por supuesto sobre otra mentira más, la supuesta herencia de su padre, algo que hasta la propia hermana de Pujol, ha desmentido rápidamente. No cabe ninguna duda de que Artur Mas, ese si, que en la rueda de prensa posterior a su reunión con Rajoy en Moncloa, se apresuraba a desmarcarse, y también a desmarcar a su partido, de Jordi Pujol y sus manejos financieros, es arte y parte de todo esto, y de lo que nos queda por ver.
La familia Pujol, Millet, el Palau, la “herencia” del padre de Artur Mas gestionada por UBS en Suiza, el caso Pallerols, el caso ITV, el caso turismo, Pretoria etc son una larga rémora para aquellos que durante años han gobernado un territorio, una rémora no de errores, sino de practicas delictivas contra los ciudadanos y ciudadanas, con una agravante que lo hace realmente vomitivo: Han utilizado las ilusiones de muchos catalanes y catalanas para, bajo una quimera, la del independentismo, intentar seguir con el “chiringuito” que tenían montado, a costa de nuestro dinero, de nuestro trabajo, a la postre de nuestras vidas.

Ahora Pujol, el viejo y el que por su edad está más alejado de pagar las consecuencias jurídicas que se deriven de toda esta montaña de basura, asume una parte, se despoja de títulos y honores, se autocondena al ostracismo, a la damnatio memoriae y con eso nos tenemos que dar por satisfechos. Echarles un poco de carnaza al pueblo y a los periodistas, a ver si asi se tranquilizan las aguas y podemos seguir por donde ibamos, han debido pensar… como si fuesemos tontos, como si no nos dieramos cuenta de lo que realmente está sucediendo en Cataluña, por cierto uno de los territorios Europeos que en 2013, un informe de la UE, calificaba como uno de los territorios mas corruptos y peor gestionado de Europa, fruto de la gestión año tras año de un lobby del que forman parte todos los citados en este post, y alguno mas.

Todos ahora les señalamos con el dedo, pero desde luego, debería ser la sociedad catalana, aquella que ha sufrido más duramente las consecuencias de este pillaje, la primera que pida justicia, la primera que imponga, que demande la regeneración política en esa comunidad, la primera que vomite sobre ellos su indignación y su rechazo, y no se dé por satisfecha con una declaración altamente sospechosa, y con el siniestro juego que prepara Artur Mas para la próxima Diada, en el que como nos aclaró en la rueda de prensa, piensa seguir utilizando al pueblo catalán y a sus ideales, para desde la calle opacar lo que en en resumen, y sin ningún tipo de adorno retorico, es ni más ni menos que un delito: el robo.

Son las doce y media. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 30 grados. Como si fuésemos tontos…

Manuel Vicent: #JordiPujol o Blancanieves y otras cosas

Así escribía Manuel Vicent sobre #JordiPujol en El Pais en 1986:

“A Jordi Pujol, un día de 1960, lo pillaron in fraganti entonando a grito pelado El cant de la Senyera en el graderío del Palau de la Música delante de cuatro ministros. He aquí las consecuencias: dos años y ocho meses de prisión para el cantante, 100 millones de beneficios en el primer ejercicio bancario; el mártir orina sangre en los interrogatorios, 200 millones de ganancias; el héroe sale de la cárcel y es confinado a Gerona, 300 millones de superávit; Jordi Pujol vuelve en olor de reunión clandestina, en plan adalid de sótano, el abad le bendice, y ya tiene 400 millones en el haber, aparte de la fe y el descuento de letras.

Jordi Pujol nació en Barcelona en el año 1930, nieto de unos payeses de Premià de Dalt. En aquel tiempo cualquier catalán con futuro tenía la obligación de llegar a este mundo en el seno de una familia de fabricantes de hilatura o de menestrales con botica, gorra y guardapolvo, pero el padre de Jordi Pujol, vástago de un industrial del corcho venido a menos, con negocios de tapones para champaña francés, sólo trabajaba de empleado en la banca Marsans. Era uno de esos subalternos de botones dorados que sella pólizas de crédito con estampilla, se alimenta de escudella, vota a Esquerra Republicana, pero teme a Dios y a los guardias. Entonces la infancia parecía un abril lleno de himnos y por las Ramblas corría la libertad con barretina, había alegres escopetazos sindicalistas y pasteles de crema para burgueses con canotier, novios anarquistas con cananas bajaban de la Font del Gat repartiéndose cartuchos, las criadas cantaban la Santa Espina por el patio de luces, el camarada Companys saludaba a la senyera con el sombrero en la tetilla y los hombros salpicados de caspa, el señor Esteve tomaba la última zarzaparrilla en el bar La Puñalada y el parvulillo Pujol iba a la escuela Blanquerna, donde en el teatrillo de fin de curso él siempre hacía el papel de enanito del bosque en el cuento de Blancanieves. De pronto, en medio de la fiesta comenzó una lluvia de hierros.

Adolescente con cantimplora

Jordi Pujol pasó la guerra con los abuelos payeses en el pueblo del Ampurdán. Su niñez campestre está dorada con pan de maíz y butifarra casera, lejanas noticias del bombardeo de la ciudad, cunetas con milicianos, carretas con colchones que van al exilio y primeros ejercicios solitarios con la gramática catalana de Marvá entre vacas de estilo románico. También hay en su adolescencia la melancolía de una gripe en cuyo ámbito evanescente el infante leyó El sentiment de la pátria, de Maragall, y Elogi a Catalunya, de Vallés i Pujals, empanado con dos cataplasmas de harina de linaza, mientras en la Díagonal tropas nacionales y obispos con correajes, falangistas, rentistas y monjas redivivas celebraban una misa de victoria sobre los escombros.

-¿Y tú que vas a ser de mayor?

-Mitad monje, mitad alpinista.

-No se dice alpinista. Se dice soldado.

-Yo quiero ser enanito leñador.

-¿Para qué?

-Para salvar a la Bella Durmiente del Bosque.

Jordi Pujol fue un adolescente con cantimplora, chirucas de monte, puñal en el cincho y espiritualidad de acampada, y lógicamente encontró el primer Dios buscando champiñones o tocando una armónica Honner encima de la breña. Un día iba de excursión hacia la cumbre del Tagamanent y durante la escalada había oído contar a unos compañeros que en lo alto hallarían un templo y una masía. Cuando el chaval llegó a la cima con jadeos de amor a la naturaleza vio que allí sólo había ruinas de un ábside con lagartijas y residuos de zona en el derribado presbiterio. Se sentó en un sillar enjugándose la frente con el pañolón de boy scout, se miró en el espejo del valle y mientras otros camaradas hacían gorgoritos tiroleses en el acantilado, que el eco devolvía, nuestro pequeño héroe tuvo una revelación. Tal vez fue la Virgen en persona la que le sopló en la nuca el encargo patriótico. Cataluña estaba destruida. Cataluña dormía un profundo sueño de Blancanieves y él era llamado a despertarla. Bajó de la montaña y aprobó con sobresaliente el examen de Estado.

Le ardía en el pecho la devoción a María y el afán excursionista, una mezcla de piedad y aroma de pino piñonero. En aquella época, su interés por la contabilidad no sobrepasaba la enumeración de los pasos de sardana, que bailaba a modo de danza guerrera los domingos en la plaza principal. Así que oía la tenora y brincaba con saltos de príncipe Igor encima de los adoquines en un acto de afirmación nacionalista. Al final de los años cuarenta aún se llevaba mucho la gracia santificante y Jordi Pujol pensaba que Cataluña tenía que ser salvada mediante el don de Dios, aunque la Virgen de Monserrat también podía echar una mano, de forma que este chico tan espiritual iba y venía por círculos y congregaciones, estudiaba, rezaba, entonaba el Virolai con ardor de barricada celeste, escribía con brocha en las paredes y en la facultad de Medicina, donde se matriculó, tomaba los apuntes en catalán en prueba de rebeldía. Entonces, para cambiar el mundo, los jóvenes de Acción Católica peregrinaban a Santiago de Compostela; pero en esa orilla del Ebro, concretamente en los aledaños de Vía Layetana, había comenzado a renacer un apostolado progresista entre antiguos alumnos del colegio Virtelia e intelectuales con devocionario, que amaban el pan con tomate y habían leído a Péguy, a Saint Exupèry e incluso a Bergson. En vez de visitar la tumba del Apóstol subían al monte sagrado con macuto para charlar con el abad Escarré, el cual guardaba los primeros panfletos dentro de incunables. Entre ellos se decían:

-Te veré mañana en misa.

-No te olvides de traer las octavillas.

-Después nos iremos al Tibidabo y ensayaremos El cant de la Senyera.

-Pero en voz baja, ¿eh?

-Si quieres lo silbamos. Siempre sonará más campestre.

Jordi Pujol cultivaba con ardiente frenesí este tipo de clandestinidad político-mariana. Cogía un cubo de alquitrán, se acercaba a una tapia nocturna y trazaba con letras mayúsculas la consigna. Sólo los menestrales, que se levantaban temprano, podían leer la pintada. Fer poble. Fer Catalunya. A los obreros de Almería les tenía sin cuidado. Pero Jordi Pujol era un rayo de alcantarilla que no cesa. Desde 1946 se agitaba en el grupo apostólico Torras i Bages, en 1954 fundó el movimiento CC, o sea Cristo y Cataluña, que es como quererlo todo de una tacada, el cielo y la tierra, la santidad y el Montseny, los rosarios en lengua materna, la identidad, la patria, Dios y mel i mató. Con este equipaje llegó hasta la huelga de tranvías con la verdad en el estribo. Y cuando Luis de Galinsoga, director de La Vanguardia Española,alucinado caballerete central, entró en la sacristía de una iglesia, donde el cura había predicado en catalán y gritó que los catalanes eran una mierda, Jordi Pujol también estuvo en la brecha. Quemó periódicos en público, predicó a los lectores la santa cruzada de la abstención y finalmente consiguió que echaran a aquel loco. Luego partió a adoctrinar marines norteamericanos recién desembarcados en el puerte, que escuchaban al apóstol mascando chicle:

-Ustedes ser demócratas.

-Yes.

-En España haber dictadura.

-¡Oh!

-¿Por qué vienen?

-Nosotros sólo vamos al Paralelo. Dicen que allí hay muchas putas.

-¿Y la civilización occidental?

-Bien, grassiass.

En la vida de Jordi Pujol hubo otra revelación. Por este tiempo el héroe catequístico estaba llegando a la conclusión de que a Cataluña no la salvaba la caridad cristiana. Dios es siempre bueno, pero lo es mucho más cuando reparte dividendos. Si Blancanieves, aquel amor adolescente, se encontraba sumida en el sueño era por falta de dinero. De repente a Jordi Pujol se le apareció otra clase de divinidad en forma de un duro gigantesco, que resplandecía con haces de oro. Y él se postró en oración. Para redimir a Cataluña, antes había que hacerse rico. Se levantó del reclinatorio y alguien le dio a oler un billete de mil como a un perdiguero. El profeta comenzó a seguir el rastro.

En aquel tiempo, nuestro redentor trabajaba en una empresa de productos farmacéuticos y su señor padre había mejorado la situación económica con unas jugadas de Bolsa. En nombre de Dios y de Cataluña, con ayuda de otros místicos, ambos compraron el banco Dorca, con sede en Olot, que luego se convertiría en la Banca Catalana. Ya estaba todo trabado ontológicamente: el amor al país, la pasta, los burgueses con cuenta corriente, la salve montserratina, los cupones, el alpinismo, el crédito, los níscalos y el nacionalismo. Pero Jordi Pujol era un financiero muy raro. Presidía consejos de administración y echaba octavillas, firmaba empréstitos y se había aficionado al cante. Así llegó un día de 1960 en que lo pillaron in fraganti entonando a grito pelado El cant de la Senyera en el graderío del Palau de la Música delante de cuatro ministros. Franco, que dormía en Pedralbes, sin duda también lo oyó. He aquí las consecuencias: dos años y ocho meses de prisión para el cantante, 100 millones de beneficios en el primer ejercicio bancario; el mártir orina sangre en los interrogatorios, 200 millones de ganancias; el héroe sale de la cárcel y es confinado a Gerona, 300 millones de superávit; Jordi Pujol vuelve en olor de reunión clandestina, en plan adalid de sótano, el abad le bendice, y ya tiene 400 millones en el haber, aparte de la fe y el descuento de letras.

Escalada con chirucas

Desde la falda de una pila de billetes de nuevo plutócrata montañero concebía a Cataluña como un todo, si se quitan obreros, intelectuales rojizos y otros almerienses o aceituneros de Jaén y gitanos de Somorrostro. Había que levantar una Normal catalana, una Universidad catalana, una Enciclopedia catalana, controlar prensa y ediciones de libros catalanes. Dios le sonreía desde cualquier Sinaí del Ampurdán. Ahora había que despertar a la Bella Durmiente con un ruido de monedas y con el sonajero de la cultura. Comenzó la escalada con chirucas por una ladera donde se agitaba ya un barullo democrático. Cuando se encontraba a media altura alguien le dijo:

-Acabo de ver a Blancanieves.

-¿Ronca todavía?

-Qué va. Está sentada en un sillón de orejas frente a los leños de la chimenea en un pueblo de Francia.

-¿Y qué dice?

-De momento dice llamarse Josep Tarradellas.

-¡Cielo santo! ¡Es él!

Al principio, Jordi Pujol, según la imagen biselada de aquella fiesta en el colegio, sólo quería ser el enanito que más ama a la Bella Durmiente. Un sueño burgués percibido a través de una lámina de hojaldre. Cataluña era tal vez un dulce estomacal suave y digestivo. Pero el mundo estaba lleno de rojos y otras cosas fétidas. Unos obreros, probablemente de Extremadura, que confeccionaban con sus manos la Enciclopedia Catalana, le habían dado un plante en la empresa y los tuvo que despedir. Ahora un anciano enorme le disputaba desde el exilio el papel de guía montañero. ¿Qué era Cataluña? Había llegado a una conclusión. Cataluña se componía de un grupo de amigos alpinistas, antiguos alumnos de Virtelia, burgueses de cuenta corriente y devotos del tortell, afables y montserratinos, casi suecos en economía, amantes de la lengua y de las setas, demócratas bien pensantes que saludan con mucha cortesía en el ascensor, caballeros con talonario y buen juicio imbuidos hasta lo blando del hueso con las tradiciones de su tierra, pañería fina, románico del Pirineo y vestíbulos del paseo de Gracia con lebreles modernistas. Ellos subían cogidos en una cordada hacia la cumbre, y allí, en la pared, Jordi Pujol tuvo su tercera revelación. Estaba en una grieta cerca de la cúspide y un salmo de aire puro le zumbó en las cavernas del cerebelo. Algún dios le daría la clave, porque de pronto Jordi Pujol comenzó a gritar un largo alarido que resonaba en el acantilado con siete ecos:

-¡Soy Blancanieves!

-¿Qué dice éste?

-Cataluña soy yo.

-Atadle bien, que se nos cae.

Sin embargo, Cataluña estaba allá abajo. Se veía un tren cremallera. Humeaban las fábricas de Terrassa. Cantaban los monjes de Montserrat. Unos obreros de Murcia trabajaban en la autopista. Maradona metía un gol de tacón. En las chabolas bailaban los gitanos y la Banca Catalana había quebrado. En lo alto del risco, Jordi Pujol se ha quedado traspuesto. Tal vez espera que lo despierte el principito Obiols”

Son las cinco de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 30 grados.

PostPost : Y si queréis refrescar un poco más la memoria os dejo un enlace de interés. Luego sacar vuestras propias conclusiones sobre “supuestas herencias”