Carta de fin de año al Presidente de Gobierno: Querido Mariano…

Querido Presidente,

Fíjate como estarán las cosas, que ni  siquiera me atrevo a desear eso de Feliz 2013, porque hice lo mismo el año pasado por estas fechas, y por mucho empeño que puse en mi deseo, este año que acaba, realmente nos ha salido rana. Tal vez lo mejor sea, a partir de ahora no desear nada, y solo alegrarse de que este año horrible se acabe de una vez por todas, esperando, muy tímidamente que el que llegará en un par de días, desde luego, no sea igual o peor.

No es mi talante el pesimismo, para nada, es más creo que soy optimista de más, pero la realidad que nos circunda es tan sórdida que mi botella medio llena anda girando enloquecida sobre la mesa, y ahora ya no se si está medio llena, medio vacía, vacía o a punto de hacerse añicos.

Los pronósticos – y los pronosticadores- no son desde luego nada halagüeños. Tu discurso, Presidente, del día 28 no fue lo que se dice para tirar cohetes. Si ya sé que es tu tono habitual, y que tus dosis de realismo son tal vez excesivas, tal vez por contraste con los discursos que recibíamos del anterior, si ese que se fue a contar nubes, y que siempre nos explicaba, moviendo mucho las manos, que todo iba muy bien, y que en seguida íbamos a recuperarnos. Estaba claro que no era verdad, pero como dice mi amiga “Litiña”, por lo menos vivíamos más tranquilos, aunque fuera con la cabeza dentro de tierra como el avestruz. Y de esos mensajes idílicos hemos pasado a que nos cuentes la realidad de una manera brutal y apocalíptica, como se le dice al enfermo terminal sin tapujos de ningún tipo, que va a morir, sin ponerle ni un ápice de piedad y conmiseración. Eso si, Presidente, terminaste tu discurso con un #saldremos, que ha sido trending topic en twitter, porque lo cierto es que no nos dijiste ni como, ni cuando, ni en que estado, y nos dejaste terriblemente perplejos y preocupados.

No me gusta demasiado escucharte, escuchar a un Presidente del Gobierno justificándose, explicándonos que su programa electoral se ha quedado en papel mojado por las circunstancias, y repitiendo como una eterna letanía, que la culpa (esa palabra que no deberías usar tanto porque delata mucho) la tienen los otros, los que estaban antes, o pidiendo disculpas a los pensionistas porque no puedes revalorizar sus pensiones Eso ya lo sabemos, y por demás, sabemos que estamos en medio de una crisis brutal y que el PSOE dejo esto como un erial, pero no por mucho repetirlo vamos a salir adelante, y creo que ya va siendo hora de obviar las justificaciones y las culpas, y que nos cuentes algo de lo que se va a hacer para encontrar un poco de luz al final del túnel, pero algo tangible, Presidente, que las palabras vacuas e indefinidas, luego traen muy malas consecuencias.

No me entusiasma tampoco demasiado ver al gobierno pidiendo árnica, haciendo un llamamiento a la comprensión en su tarea, porque los que realmente están necesitados de asistencia, de comprensión, de solidaridad, de apoyo son los casi 6 millones de parados, los empresarios que ven como sus empresas se derrumban día a día, los ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos y ven que cada vez hay menos prestaciones a cambio de su esfuerzo impositivo, y mientras escuchan que hay otros que defraudan y se van de rositas. Hay que gobernar para España, Mariano, y no solo para Bruselas, porque para eso has recibido la confianza de los españoles, y además hay que transmitir, eso que se nos pide a los ciudadanos cada día, esperanza, mensajes positivos, asertividad, constructividad, emprendimiento, voz activa, y no duelos y quebrantos o rosarios de lamentaciones. De lo contrario, esos mensajes tan negativos, que amedrentan en vez de animar, pueden hacer que, o nos paralicemos aun más de lo que estamos, o tal vez, nos aboquen a la desesperación, mala, malísima consejera para la búsqueda de soluciones.

Además hay otros factores en los que habría que ir poniendo orden, tales como la corrupción que sigue viva, demasiado viva, y que genera otro de los ingredientes que hacen que este caldo salga sucio y amargo, y de momento, y ha pasado más de un año, se han dado pocos, muy pocos pasos para eliminarla. Y también el desastre autonómico, que nos desconcierta, porque ya no sabemos ni lo que somos, si somos un país, o un grupo de gentes que dependiendo en que sitio del mapa estemos ubicados y quien gobierne esa ubicación, pierdes o ganas.

Dicen los “caoticos” que cuando el caos llega a su máxima expresión este se ordena solo, y todo vuelve a la normalidad, pero no te fíes Mariano (permíteme que te llame por tu nombre de pila), que aunque la teoría es real y testada, ese orden que el propio caos genera, como hemos podido ver a lo largo de la historia, es terrible, duro, despiadado y cruento, y en él se deja uno, no solo pelos en la gatera, eso seria leve, se deja jirones de sangre, piel y vida, y no me parece que ni tu, ni yo, ni nadie quiera pasar por ese brete. Así que como decía mi abuela, al ejercicio, y como decía mi abuela también, que sea la ultima vez que te escucho lamentarte como una plañidera, la frente alta, la espalda erguida, la mirada fija, la sonrisa amplia y ponte a trabajar, y si te caes, te levantas, te sacudes la falda (en tu caso los pantalones) y te recompones, y rapidito que el tiempo es oro. Eso decía ella, y estoy segura, segurísima de que tenía razón en el consejo.

No lo estamos pasando bien, Presidente, supongo que ya lo sabes, así que haz lo que tengas que hacer, pero no nos envíes más mensajes como el del 28. En confianza, te digo que no sirven para nada, y solo pueden incrementar más aun el cansancio, el desanimo y la desesperanza. No te deseo un feliz 2013 porque sería una hipocresía por mi parte, y espero fervientemente que esa frase tan lapidaria de “lo prometido es deuda” deje de cumplirse, porque a día de hoy, efectivamente, se está cumpliendo con creces, todo lo prometido se está convirtiendo en deuda, una deuda que no se como vamos a pagar. Tu si, tu debes saberlo, es tu obligación, para eso eres el Presidente del Gobierno. Tú verás, porque además de ser tu deber como servidor publico (perdóname la impertinencia tal vez de recordártelo), espero que no quieras pasar a la historia de nuestro país como el segundo presidente de gobierno que nos llevo al desastre. El primer puesto ya sabes quien lo tiene, y ni siquiera en eso serías el primero.

Un saludo y feliz navidad, porque hasta San Antón, pascuas son. Eso si que te lo deseo de corazón.

Son las siete y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados.

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Pero… ¿Cuál es el modelo?

Rubalcaba cree que ‘la Constitución no es inmutable’ y aboga por un modelo federal. Pero… ¿Cómo es ese modelo? ¿Tienen entidad las distintas comunidades autónomas que conforman el Estado Español para ser estados miembros de una federación? Esa es la gran pregunta. No basta con usar palabras, y aprovechar la coyuntura. Si el PSOE , entiende que hay que ir hacia un modelo federal, tendrá que poner un proyecto viable sobre la mesa, y no precisamente en los micrófonos de una radio. Deberá ir al Parlamento, que es el sitio donde se deben plantear estos temas y allí hacer el trabajo.

Lo demás es pura palabrería, y solo lleva a crear más confusión entre los ciudadanos, que bastante tienen ya con salir adelante día a día en medio de esta crisis. Como siempre Rubalcaba, siguiendo la política de comunicación, que comenzó durante la era Zapatero, de tan infausto recuerdo en nuestra historia reciente, juega muy bien con las palabras y con su mensaje, pero a la hora de los hechos no hay nada en concreto, y siguen usando los medios de comunicación para contar cosas que luego no materializan en el parlamento.

Son las doce del mediodía. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. Parole, parole…

Prou¡¡¡

Vaya tanta perfección parece que no era tanta: Cataluña ha pedido ser rescatada. Ya ves (como dice mi hijo el pequeño cuando quiere remarcar algo). Quieren que el Gobierno de la Nación le dé 5.023 millones. Pero lo mejor de todo es que no es que pida el rescate, es que lo exige y de muy malas manera, vamos que, en resumen quieren la pasta gansa, pero advirtiendo que no van a admitir condiciones de ningún tipo, y añaden, para que nos quede claro al resto de los españoles, que ese dinero es suyo, y que si existen problemas en Cataluña es porque los demás hemos malgastado “su” dinero. Vamos, haciendo amigos. Toma ya sobredosis de soberbia.

Aun estoy intentando digerir la entrevista de Homs esta mañana en RNE, y dudo mucho que consiga asimilar por mucho que viva lo que he escuchado (conviene escuchar el audio, es inolvidable)

Personalmente y aunque parezca una barbaridad yo, a estas alturas de la película, les “daría boleto”, es decir materializaría la independencia y  que se “apañen” ellos con la Unión Europea, a ver qué tal les va, porque visto lo visto y escuchado lo escuchado, hay compañeros de viaje que se creen que por repetir muchas veces una sarta de mentiras históricas, montadas una sobre otra y sobre otra más, tienen derecho a ir siempre en gran clase, mientras que los demás viajamos en vagones de tercera.

Mi cinturón está lleno de muescas nuevas desde hace un año y se me está quedando una cintura de avispa de apretar y apretar, mientras otros siguen llevando tirantes, y hasta han bajado las cinchas para dar cabida a su oronda y estrepitosa figura, que no solo no adelgaza sino que se hincha por momentos.

No hablo mucho catalán pero se decir PROU, porque ya les vale.

Son las cuatro y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 27 grados. Ya he vuelto de vacaciones, y todo sigue igual…

El cambio es la salida

Estamos sin aliento y Europa (Alemania) lo sabe. El modelo de estado que tenemos está fuera de lugar, fuera de presupuesto y fuera de futuro, y lo que es peor, o tal vez mejor, es que el panorama se clarifica por días.

El ciudadano medio empieza a entender por momentos, que es lo que ha sucedido, que es lo que está sucediendo, y porqué de aquellos barros vienen estos lodos, en los periódicos (a través de cartas al director y comentarios a las noticias), en los teléfonos de las emisoras de radio, en las redes sociales, hasta el bar de la esquina todo el mundo está empezando a hablar de los mismo, con verdadera acritud, y con un tinte de mala leche y cabreo generalizado, por las consecuencias que nos ha traído.

Me refiero que el ciudadano medio ahora ya sabe que la mayor parte de nuestros males vienen de la mano del modelo de estado autonómico, y sobre todo de cómo han usado los políticos ese modelo de estado para su propio beneficio.

Ahora nos vemos sometidos a drásticos recortes con una durísima marcha atrás del estado del bienestar, encaminándonos peligrosamente hacia el del malestar, pero sin embargo, el modelo de estado no se mueve. Ni el gobierno ni la oposición están trabajando, a día de hoy y que se sepa en ese cambio, con lo que por muchos recortes y sacrificios que los ciudadanos hagan, no habremos variado un ápice la posición peligrosísima en la que nos encontramos.

Por supuesto eso también lo sabe Europa y obviamente los mercados, por eso los primeros dudan y ven con recelo el modelo actual, y los segundos, los mercados, el dinero, entienden que con este modelo no vamos a poder pagar nuestras deudas, ni ahora ni en cien años, porque esa estructura en sí, hace que sea imposible en el nuevo marco mundial.

Algunas voces, que no saben bien por donde se andan, claman y claman contra la banca, pero el hecho es que a pesar de que la banca en España se vio también afectada por el problema de la burbuja, y desde luego salió algo dañada, el verdadero agujero a cubrir no es de la banca, es el de las cajas, que son fruto de una organización autonómica, basada en el descontrol del gasto, la influencia de los distintos partidos políticos, y la colocación de activos tanto de partidos como de sindicatos para que fueran utilizados en intereses muy que muy alejados de la obra social de una caja de ahorros que para eso fueron fundadas, o para el fomento y la salvaguarda de los ahorros de los depositantes. Las Cajas en manos de entidades autonómicas y locales, entraron de lleno en la burbuja inmobiliaria, convirtiéndose en verdaderas herramientas especulativas y sirviendo para sentar en sus consejos de administración a personas que distaban mucho de conocer de ese asunto tan dificultoso llamado finanzas. Mientras el Banco de España, participe de toda esta operación con el gran cómplice, silbaba el Puente sobre el Rio Kwai, mirando en unos casos para otro lado, y en otros generando unos manuales SIP, en los que más que pensar en los ahorros de los depositantes y en la viabilidad de las entidades, lo mayor preocupación era que en cada fusión se conservase la identidad de cada fusionado, para que así nadie perdiera el sillón. Realmente espectacular y desde luego deleznable.

Por eso, las cajas, que no la banca, generaron un agujero inmenso en nuestra economía, que ahora tenemos que pagar todos, pero que no va a bastar con pagarlo pues las cosas siguen tal cual, y mientras no cambien volveremos a generar nuevas ruinas fruto de esta organización del estado que permite estos desmanes.

Además, a través de las administraciones autonómicas y locales se ha creado la mayor clase política de Europa. España tiene a día de hoy, el mayor número de políticos por metro cuadrado de la Unión Europea, que a su vez han fomentado un crecimiento espectacular de la contratación “conveniente” dentro del empleo público, que además han hecho crecer de una manera muy numerosa las empresas publicas ineficaces, innecesarias y donde las pérdidas continuas son patentes. Y por si fuera poco, se han embarcado en un incremento desmesurado e innecesario también, de obra pública, mucha de la cual aun debemos, y que no sirven absolutamente para nada, claro que en su momento si cumplieron la función de dejar por el camino alguno que otra comisión para mayor gloria de algunos de la clase política española.

El Estado de las Autonomías fue un parche momentáneo que sirvió por un lado para diluir la fuerza de los territorios históricos véase Galicia, Cataluña y el País Vasco, y para eso se incrustaron con calzador el resto de los territorios en el engranaje autonómico, y por otro para generar una transición pacífica, donde esos cromos autonómicos se canjearon por otros que parecían mucho más peligrosos para el proceso de cambio llevado a cabo en España después de la muerte del General Franco.

Pero todo esto sucedió hace mucho tiempo, y ese parche fue creciendo y creciendo, convirtiéndose en un gran problema, pues cada vez había más parche y menos cubierta, hasta que por fin la rueda termino explotando y ahora nos encontramos como nos encontramos, en dos palabras que decía un pseudotorero: muy mal.

Esa austeridad de la que tanto habla Soraya Sáenz de Santamaría en todas las ruedas de prensa de los viernes (por cierto muy sola el viernes pasado) no va a servir para mucho, si el Gobierno actual no ataja el problema de raíz, que es la conversión del modelo de estado. De nada sirve recortar, si el gasto público sigue incrementándose, y no hay que ser premio nobel en economía para saber, que la inversión para recuperar un estado donde los ingresos fueran los de antes de 2008 es prácticamente un pensamiento de ciencia ficción o un hecho milagroso. La realidad es esta, tenemos cinco millones y medio de parados, el tejido empresarial está muy deteriorado, y la inversión extranjera está precisamente ahí, en el extranjero y no en nuestro territorio, que con estos mimbres el cesto que no sale es una canastilla muy pequeña y con muy pocos adornos, así que o cambiamos el modelo o nos caemos definitivamente.

Efectivamente Rajoy tiene razón cuando mira hacia al pasado gobierno, clamando por la situación de déficit en la que han dejado el país, muy loable ese clamor, pero Rajoy es ahora quien gobierna, con un marco de mayoría absoluta, que le permite hacer cambios que otros no han podido llevar a cabo por sus resultados electorales, y es quien tiene la responsabilidad de sacarnos del desastre, para eso le votamos los españoles, y pasado ya un tiempo prudencial, en el que los ciudadanos le hemos permitido la queja y el derecho al pataleo y a los lamentos por la mala gestión de Zapatero, ahora le toca hacer, gobernar, y una de las primeras cosas que tiene que ir poniendo en marcha es la reforma la Constitución, y cambiar el modelo de Estado, esa si sería una tarea digna e indiscutiblemente histórica, pues marcaría un hito, y probablemente sacaría del atolladero a este país. Tiene las herramientas, tiene las personas, ahora solo tiene que tener la valentía de hacerlo, porque a los hombres de estado, a los estadistas que es lo que nos está haciendo mucha falta, el valor no basta suponérselo, como a los militares, hay que demostrarlo y demostrarlo con creces.

Son las doce menos cuarto. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 25 grados. Mariano Rajoy lleva muchos años queriendo ser presidente de gobierno, pues bien ahora le toca serlo…el cambio es la salida

Cinturones y tirantes

Asistimos en estos días a una gran polémica sobre la necesidad o no del estado de las autonomías y sobre lo que dice o deja de decir la Constitución sobre ellas. Como zappeo con frecuencia, porque eso de ver la televisión de seguido parece ser que es cosa del siglo pasado, he visto y escuchado verdaderas atrocidades sobre este asunto y unos cabreos descomunales por parte de los tertulianos – opinadores diletantes con muy poco que hacer, la mayor parte de ellos- , que en múltiples ocasiones, no dan ni una sola solución, pero eso si consumen sus minutos de intervención, parloteando sobre la cantidad de problemas que tenemos, lo mal que va todo, y lo nefasto que son las autonomías para nuestro país (anotación: como decía mi padre, más les valdría ponerse a trabajar, y dejar de largar tanto y con tan poca sustancia). 

Pero no son solo los opinadores diletantes los exabruptan contra este asunto, hasta el propio Azar, que no hay manera que nos “deje”, ha osado, con esa autoridad de la que se cree investido, no se porqué, ni a cuento de que, aunque tal vez él crea que eso de haber sido una vez presidente de este país, le da derecho a pontificar y pastorear, marcarnos el camino – estoy de visionarios y salvadores hasta los ovarios- a poner a parir el estado de las autonomías, estado que por cierto el durante varios años, alabó, compartió, ensalzo y animó, tal vez porque entonces le convenía – vete tu a saber- , y ahora denosta con un ahínco y un afán propio de un predicador de esos de pueblos del oeste americano. 

No se si se habrán dado cuenta, tanto los opinadores diletantes, como algunos de  los políticos oportunista y coyunturales, que la estructura del estado sobre la que vivimos, esta dentro del marco constitucional, y que ese marco es fruto de un acuerdo entre todos los españoles, que en su momento votamos en las urnas, y que a la mayoría nos pareció estupendo. La descentralización del Estado es, que duda cabe, una garantía de confort democrático y participativo para la ciudadanía, hace que las administraciones estén mas cerca de los hombres y las mujeres que formamos este país, genera una gestión mucho más ágil, y permite adaptar esa política de estado a los requerimientos propios de cada territorio, y eso desde luego, y no me cabe la menor duda, es algo bueno. Deberíamos volver la vista atrás para darnos cuenta de cómo hemos progresado en cuento a la gestión de la política de estado y de cómo ahora el acercamiento de estado a la ciudadanía es mucho mayor. 

Pero, lo que hay que tener en cuenta, y que muy pocos dicen, es que todo esto tiene un coste, y dada la situación actual, no solo del país, sino del mundo entero, esos costes son, en estos momentos demasiado altos para que podamos soportarlos. Por esto, no hace falta “despeinarse”, ni tirar los pies por alto, ni liarla parda y volver atrás, perdiendo todo lo ganado, ni mucho menos. Basta con ser realistas, y ver que en una crisis, tan brutal, como la que estamos inmersos, hay que recortar, pero no derechos, sino dineros, y ahí es donde deben estar empleándose a fondo los políticos, cosa que no hacen, sino que por unas cosas o por otras, o más bien por propia conveniencia electoral, los unos están dispuestos a seguir gastando hasta reventar, y los otros, están dispuestos a involucionar, perdiendo todo lo que se ha logrado hasta ahora. 

La Constitución funciona, el estado de las autonomías funciona, lo que no funciona es el despilfarro, el abuso y las estupideces, véase el asunto del pinganillo, tan comentado en estos días, pues no había ninguna necesidad, ni ninguna premura, de gastar los pocos dineros que hay en las arcas del estado, en un tema como el de los traductores, que bien hubiera podido esperar, a que los tiempos económicos estuvieran más boyantes. De lo que se debería estar hablando, en estos momentos, es de costes, y de cómo recortarlos sin vulnerar derechos de los ciudadanos, pero lo que se hace es dar palos de ciego, y cargar el peso de la crisis sobre la clase media, que ya no se cuando podremos aguantar, y gestionando malamente una crisis, donde en vez de hablar de cómo generar más empleo y más empresa, se empeñan en cómo despedir más barato y  más rápido. Se nos pide continuamente sacrificios, que estamos admitiendo sin rechistar, pero ellos gastan horas y horas, y dineros y dineros, en ver como no se recortan o lo hacen de una manera mínima “sus derechos adquiridos” en sus puestos políticos, como si ser político fuera un empleo y no un servicio a la ciudadanía que no genera ningún derecho, sino que es una obligación voluntaria, un compromiso que no debe generar ningún privilegio de futuro. El que quiera estar ahí que esté “dándolo todo”, y el que lo único que quiera es asegurarse una pensión vitalicia y unos privilegios, mejor que se vaya a su casa. 

Ni siquiera han sido capaces, ni los unos, ni los otros, de marcar claramente los objetivos sobre los que hay que trabajar. Además se acercan peligrosamente las elecciones, y bajo el lema de “sálvese quien pueda”, o “ganamos seguro las elecciones”andan viendo como hacer encaje de bolillos con nuestras vidas, para ellos garantizarse un futuro cómodo, claro y tranquilo, y eso si a los demás, que cuando nos miran a la cara solo ven una papeleta para una urna, nos dejen tirados en la estacada. 

Estoy harta de milongas y ya no me venden más la “pluma verde”, ni la moto sin ruedas. Esto es solo una cuestión de costes y de sentido común. Los ciudadanos ya hemos puesto en marcha eso de apretarse el cinturón – llevamos ya mucho tiempo aprieta que te aprieta, y apenas nos quedan agujeros- pero ellos se han puesto directamente los tirantes, y lo peor es que andan enseñándonos lo bonito que les quedan, a juego con el traje, y lo cómodos que están. 

Es la una de la tarde. No llueve en Aravaca y la temperatura exterior es de 2 grados. Yo el cinturón bien apretadito, tu los tirantes bien holgados.

La guerra ha empezado

 

Se ha abierto la veda. Objetivo Palacio de la Moncloa. Primer ataque: El País. Estado Mayor atacante: Solbes, Chaves, Rubalcaba, Almunia, Jáuregui,  Peces-Barba, Guerra, Bono, Borrell, Sevilla y  López Aguilar,  el mismísimo PSOE. General al mando: Felipe González. Armamento a utilizar: el fracaso del modelo de Estado, la reforma del Estatuto catalán, el sistema de financiación autonómica,  la penosa negociación con ETA, el debate de la guerra civil española, la negación de la crisis económica, la mala gestión de dicha crisis, el liderazgo con tintes de favoritismo de Leire Patín, el “talante” autoritario de Zapatero  – que quedó de aquellos discursos sobre el talante- , los desaires a los distintas familias del PSOE, que ha ido sentando poco a poco, y uno a uno “en la sillita de la fotocopiadora” dejándoles al margen de cualquier tarea de gobierno, los ataques de imprevisión y cambios de criterio que últimamente sufre el Presidente del Gobierno, y sobre todo la inoperancia continua en las tareas de gobierno. Próxima batalla: un congreso extraordinario. 

Son las once de la mañana. Llueve, y mucho en Pozuelo, y la temperatura exterior es de 20 grados. La guerra ha empezado…fuentes bien informadas en el frente nos lo confirman, ya veo a Leire Pajín entonando La guerra cruel de Mocedades, porqué todo es posible… todo es posible