#Germanwings 26/03/15 Las Lágrimas

Desde la profesión del periodismo asistimos a la realidad, por dura que sea, como meros relatores. En la mayoría de los casos a penas sin rozarnos con ella. No puede ser de otra manera, ya que sino entraríamos de continuo en bucles de depresión y angustia. Es lo que tiene el oficio de contar las cosas.

Cuando te pones manos a la obra para hacer una noticia como la del accidente del avión Airbus 320 de la compañía Germanwings comienzas a juzgar, opinar, conversar, escribir, tuitear, hablar y por supuesto informar, y no notas como poco a poco te va impregnando el suceso mientras corres de una web a otra buscando información, o abriendo WhatsApp, o incluso hablando por teléfono con unos y con otros. Pero la noticia te va embadurnando la piel – si esa que Montoro hoy decía en una cadena de radio, que no tiene y que lo deja para otros- y de repente, y sin saber cómo ni porqué, una lagrima se derrama por tu mejilla, y luego otra y luego otra.

“El copiloto Andreas Lubitz estrello voluntariamente la aeronave contra la tierra” – escuchas lejana la voz en una pantalla.

Entonces es cuando te das cuenta que hace falta que lloremos, que es necesario que nos entre rabia y dolor, angustia y pena, que es imprescindible para ejercer bien esto de escribir y contar que nos duela lo ajeno, aunque en ese dolor “subjetivices”  la noticia, aunque en ese dolor te dejes esa piel que algunos consideran prescindible.

Llorar no está de moda, pero yo echo de menos las lágrimas ante el horror, ante las familias de las víctimas, ante los padres y madres de los niños que viajaban en ese vuelo, ante la pasividad del funcionario o el político que informa, eso si de una  manera impecable, con una corrección casi sublime,  tal vez porque ya no les queda más remedio, ya que poco a poco la realidad plasmada en un periódico les ha tomado la delantera. Lagrimas por los más vulnerables e indefensos: los pasajeros, por la tripulación que hacía su trabajo, lagrimas incluso por el supuesto copiloto suicida o asesino. Si todo fue así, ¿Qué pasaría por su cabeza para llevar a 150 personas a esa masacre? Lagrimas por sus padres, a estas horas con la casa llena de policías, y con el desgarro de haber perdido a un hijo, que a su vez segó la vida de otros y otras que también tenían padres, amigos, hijos, hermanos…

No es tan bueno acostumbrarnos, no podemos adormecernos, anestesiarnos con el ruido del teclado ante dramas de la profundidad del accidente o lo que sea del AirBus 320 #Germanwings .  Seamos los ojos que lo ven para contarlo, pero seamos los ojos que lloran precisamente porque somos los que lo estamos viendo más de cerca.

Algunos dicen que no hay que dramatizar y que las lágrimas siempre son accesorias, tal vez conviene recordarles que llorar es humano, que llorar muchas veces nos libera.

Son las seis de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. Dios jugo ayer a los dados y el copiloto parece que le ganó la partida

Anuncios

Una de filtraciones: ha sido sin querer

 

No se vosotros, pero yo creo que este “menda” debería ir dimitiendo, en presente continuo y futuro perfecto. Me refiero al máximo responsable de prensa de Magdalena Álvarez, Antonio Fernández Serrano, que ha reconocido que él es el autor de algunas filtraciones que hubo sobre el accidente del JK5022. “Yo fui el que se las di a las televisiones”, afirmó “Si metimos la pata, yo lo siento, ya lo digo, será el juez quien decida. En ese caso, yo me hago responsable”, dijo.

Lo más divertido de todo esto, es que encima el tipo se ha rasgado las vestiduras e incluso se ha puesto muy digno, ya que Antonio Fernández, ha manifestado en la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) que él es el primer interesado en que se aclare quienes son los responsables de esas filtraciones, aunque el haya hecho algunas de ellas. ¿Es fuerte, verdad chicos?

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. ¿Qué nos apostamos a que no dimite?