#4Oct No quiero que mi historia y la de mis hijos la escriba un golpista

 

No quiero que mi historia y la de mis hijos la escriba un golpista. Ya estuvo a punto de pasar el 23 de Febrero de 1981, cuando unos militares, también en nombre de instaurar “su supuesta democracia”, intentaron tomar el congreso y darle la vuelta a la historia.

Si eso hubiera sucedido, no les quepa duda que yo no podría estar ahora escribiendo estas líneas, porque todo aquel que intenta revertir el orden democrático establecido y romper con la Constitución de una manera individual, unilateral y por la fuerza, como es el caso que estamos viviendo ahora mismo por los políticos independentistas en Cataluña, es capaz de arrancar de cuajo todas las libertades y todas las voces que van en contra de su voluntad.

No les voy a relatar los hechos que vienen ocurriendo desde el 6 de Septiembre relacionados con este tema, porque ustedes los conocen ya a la perfección, y vamos de delito en delito, de vulneración en vulneración, de intimidación en intimidación, en definitiva un rosario de actos ilegales y no democráticos que nos tienen alterada la vida a todos los españoles y en especial al pueblo de Cataluña.

Pero si que le voy a poner nombre, porque las cosas hasta que no se nombran no existen. Y es este, porque no hay otro: Golpe de Estado, La Revolución de Octubre del 17.

Sí, estamos asistiendo a la primera revolución del siglo XXI en nuestro país, una revolución que a día de hoy aun no ha sido sofocada, a pesar incluso de las palabras de ayer del Rey Felipe VI, que no podían ser más claras y contundentes, que ante la inoperancia y el egoísmo de los que dirigen los partidos políticos, ha tenido que bajar a la arena para dejar negro sobre blanco lo que hay que hacer, y lo que no hay que hacer. El rey no puede ir más allá, pero los partidos políticos que defienden la Constitución que, si no me salen mal las cuentas, en este momento son una gran mayoría, tienen el deber, porque para eso los hemos votado – la primero que hace un representante del pueblo al tomar posesión de su cargo, es jurar defender la Constitución – de sofocar esta revolución y este golpe de Estado cuanto antes.

Creo que la sociedad española está más que convencida de que lo que está sucediendo es gravísimo, pero la sociedad en un régimen democrático tiene el resorte de sus representantes políticos para que hagan el trabajo de salvaguardar sus derechos, y ella por si sola, salvo colgar banderas o salir pacíficamente a la calle, no puede sofocar una rebelión de esta envergadura. Creo que el rey Felipe VI, y a sus palabras de ayer me remito, está también convencido de la situación extrema en la que estamos. Creo que los jueces en la medida de sus atribuciones están haciendo su trabajo. Creo que los medios de comunicación también, son conscientes de la amenaza y del riesgo que supone para la convivencia pacífica y democrática lo que está sucediendo en Cataluña. Solo faltan los que pueden parar el golpe, los que pueden parar esta revolución, los políticos que juraron y prometieron defender la Constitución y la democracia. Y yo como ciudadana les demando que hagan ya su trabajo, porque tal y como he empezado este post, no quiero que la historia y la de mis hijos, y la tuya, y la de tus hijos, la escriba un golpista.

Es la una y diez de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 26 grados. No quiero que mi historia la escriba un golpista.

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Ladrones de Democracia #ReferendumCAT 1-O

“A menudo el odio se disfraza con una careta sonriente y la lengua se expresa en tono amistoso, mientras el corazón está lleno de hiel.” Solón

Saben una cosa. Nos están robando. Si,  miren ustedes, hay ladrones de democracia sueltos.

Lo que está sucediendo en Cataluña y proyectado hacia el resto de España en un robo en toda regla.

Un robo perpetrado a través de asaltos a sedes de partidos, a través de señalar y marcar casas y comercios, de cerrar el parlament para que no se escuche ni una sola voz discrepante,  de presiones sibilinas y no tan sibilinas a los directores de las escuelas e institutos, para que el día 1-O pongan a disposición sus centros de eso que llaman “referéndum”, de utilizar a los niños en  las movilizaciones, de utilizar a los medios de comunicación públicos de Cataluña como medios de propaganda, de las listas negras de periodistas, de tomar las calles, de políticos que se saltan las leyes una y otra vez, mientras obligan a los ciudadanos a cumplirlas a raja tabla, de colocar como héroes a miembros de bandas asesinas como ETA, de invitar una y otra vez a los ciudadanos a participar en un referéndum ilegal, sin censo, sin garantías democráticas, de hurtar los datos de los ciudadanos y enviarlos a webs alojadas en lugares remotos y gestionadas por piratas informáticos, de mentir una y otra vez contándonos que los culpables de sus males somos los españoles cuando llevan toda su legislatura desatendiendo los asuntos de sanidad, cultura, educación etc para dedicarse a eso que ellos llaman el proces y que ya hemos visto en qué consiste, de linchar a intelectuales, escritores, artistas, científicos que han manifestado públicamente estar en contra de ese simulacro de referéndum, de utilizar los medios económicos del Estado, es decir de todos, para sus fines espurios, desatendiendo las necesidades de los hombres y mujeres de Cataluña, de dividir la sociedad en malos y buenos catalanes como si ellos fueran el dedo supremo que marca la bondad o la maldad de los individuos, de romper familias y  romper amistades.

Son ladrones de libertad, son ladrones de democracia. Están hay disfrazados de libertadores, con un rictus de sonrisa cosida en el rostro con puntadas de odio, de un odio que jamás en lo que llevo de vida había visto antes. No dejemos que nos roben lo que tanto nos ha costado conseguir: la democracia y la convivencia.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Ladrones de Democracia

Algunas anotaciones sobre la independencia II #ArturMas #27S

mingote

No sé si Artur Mas está siendo capaz de generar un sentimiento de independencia en la mayoría de los ciudadanos de Cataluña. De momento eso está por ver, pero lo que sí está desarrollando con sus discursos erráticos es un clima de profunda desconfianza.

La confianza es uno de los pilares básicos para el desarrollo y la buena convivencia de cualquier sociedad. No hay nada mejor para el ciudadano que sentirse seguro, tranquilo, confiado  cuando se compra una casa , o cuando monta un negocio, o cuando invierte sus ahorros en la bolsa o los deposita en un banco, o cuando va a su puesto de trabajo, o cuando lleva a sus hijos a la escuela, o cuando paga sus impuestos. Es  esa confianza la que lleva a la estabilidad, y esa estabilidad la que hace que las sociedades sean más prosperas y avancen.

Eso no quiere decir que vivamos en sociedades estáticas y monolíticas, donde no hay sitio para la reforma o para los cambios, que, por supuesto, también son necesarios para que se produzca el progreso, pero esos cambios, esas reformas no deben estar basadas en simple ilusiones, que apenas tienen fundamento, y sobre todo no pueden fundamentarse en sentimientos negativos  como el odio, la envidia, la revancha o la frustración.

Las sociedades se perfeccionan avanzando en los derechos de los ciudadanos, y no creo que los derechos de los catalanes difieran mucho de los derechos del resto de los españoles…, y por supuesto, perfeccionar el derecho de unos, rompiendo o alienando el derecho de otros, no tiene nada de progreso, de avance, ni de perfeccionamiento de la convivencia.

Este experimento sentimental – y vamos a tratarlo así, por no abundar sobre otros rasgos que lo mezclan con el más puro interés personal o coyuntural de unos cuantos – de la independencia que baraja Artur Mas y sus socios en estas elecciones catalanas, dista mucho de llevar las garantías de seguridad que conlleven a una situación de confianza. Las incógnitas que deja en el aire el actual presidente de la Generalitat son muchas y de gran calado. Sus tesis se basan en  un pensamiento circular, que se retroalimenta, donde se promueve el cambio por el cambio, el discurso repartido en falsas promesas,  un futuro que no va más allá del 27 de Septiembre, y una vulneración continua de la Constitución Española. Todo esto, está manteniendo en vilo a la sociedad española, incluida la catalana, donde empiezan a aparecer ya de una manera continua signos de intranquilidad y desconfianza. Hace unos días hemos llegado a ver como un diputado rompía un texto de la Constitución Española en sede parlamentaria.

España está hecha entre todos; entre todos hemos de perfeccionarla. ¿Por qué tengo yo que pagar impuestos al estado español, y un catalán quiere poder pagar “sus impuestos” solo para  “su territorio” ? Y… ¿Cuál es exactamente su territorio? ¿Quién los legitima para ese ejercicio de egoísmo? ¿Cuál es el hecho diferencial que los hace poder eximirse de contribuir al mantenimiento del bienestar común de todos los españoles? No hay respuesta a ninguna de esas preguntas.

La campaña de Artur Mas para las elecciones del 27 de Septiembre es puro artificio. Es un ejercicio de prestidigitación, de magia, llena de trucos baratos, y se le empieza a ver la paloma dentro de la chistera. Mientras la desconfianza crece, se multiplica, llevándonos a todos a mirar de reojo al de al lado, a pensar en fronteras, a fomentar el enfrentamiento, a marcar más y más la ruptura entre los unos y los otros, a quebrar la en definitiva la convivencia.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y  la temperatura exterior es de 26 grados. Lo peor es que ni siquiera hay corazón en esta historia…

Viñeta de Mingote publicada en ABC el 30 de Junio de 2010

Algunas anotaciones sobre la independencia #27S #ArturMas

Desear la independencia es un sentimiento, y como tal es muy legítimo, siempre y cuando se conozcan claramente las consecuencias de tomar esa decisión, y también, entiendo, que ha de ser un sentimiento positivo, fruto de la reflexión y no del cabreo, como sucede muchas veces, o de ambiciones personales.

Tengo claro que muchos catalanes y catalanas están profundamente molestos por la situación que han estado viviendo durante la crisis. En eso no difieren demasiado del resto de los ciudadanos y ciudadanas de otras partes de España, pero… pero… – porque todo tiene sus peros – no se puede culpar siempre a los demás de lo que nos pasa, o de lo que hacemos cada uno. Utilizar al resto de España como fuente de todos los males que suceden en Cataluña, es una mala práctica, y fundamentalmente no es verdad.

El gobierno de Convergencia lleva 30 años en Cataluña, y desde luego alguna parte de responsabilidad tendrá en su situación económica. La deuda adquirida por las familias, las empresas y las instituciones catalanas, no creo, que haya sido obligada por el gobierno central, y tampoco la burbuja inmobiliaria, que como a todos también les exploto en la cara, fruto de desacertadas políticas económicas públicas y privadas, y que supongo, a nadie le pusieron desde Madrid una pistola en el pecho para que comprara casas  por encima de sus posibilidades.

En definitiva, la situación económica de Cataluña, no es ni mejor ni peor que la del resto de España, a día de hoy, pero – otro pero más – la campaña electoral que está llevando a cabo Artur Mas, con su empecinamiento de vender independencia, en vez de un programa económico y social, si que pueden empeorar su situación económica.

Artur Mas, y su candidatura sin programa, está vendiendo demasiadas ilusiones y pocas realidades, y además se empeña en hacer ver a los catalanes y catalanas un mundo feliz sin apenas alguna restricción, y sin explicarles cuál es el sacrificio que van a tener que hacer para poner en marcha esos deseos de independencia. Eso – como decía mi abuela – está feo, porque si Cataluña se declara independiente – cosa que dudo, porque para algo están las leyes, aunque espero que esto no llegue a una situación de fuerza- los catalanes van a pasar una larga temporada con muchas dificultades.

Y como aun quedan bastantes días de campaña, espero que antes o después Artur Más, que lidera ese deseo de independencia, sea capaz de poner claro a los hombres y mujeres de Cataluña algunas cuestiones, tales como explicarles que, la independencia llevara a los catalanes a no formar parte de la Unión Europea, y que para formar parte de nuevo de la UE necesitarán la unanimidad de todos los países que la forman, y que mientras esto sucede, pueden pasar, no meses, sino años.

También debería explicarles que dejan de estar bajo el paraguas del Banco Central Europeo, es decir, que no van a poder recibir financiación de esta entidad si lo necesitan. O por ejemplo que el Consejo de Seguridad de la ONU no va a aprobar de momento la aparición de un nuevo país de una manera tan fácil. Además las empresas catalanas tendrán que empezar a pagar aranceles y algunas, como ya hemos escuchado, están dispuestas a abandonar Cataluña y buscar su sede en otros lugares del estado español. Es posible, también,  que Cataluña tenga que devolver las ayudas de los fondos europeos, y los ciudadanos de Cataluña, al no pertenecer ya a la Unión, no puedan circular libremente por Europa. Ni que decir tiene que algunas entidades bancarias como CaixaBank, principal tenedor de deuda catalana en estos momentos, dejará de ser una de las bancas más fuertes de Europa, y seguramente se verá inmersa en dificultades, no solo ella, sino también sus depositantes. Y ya entrando en la miscelánea, hay que explicar a los catalanes que el Barca ya no jugará la liga, que no es ya una cuestión de futbol, sino de contratos de publicidad y de sponsors.

Para terminar, aunque puedo seguir un buen rato, la mitad de la población catalana no quiere ser independiente. Esta es la parte más grave ¿Qué sucederá con esa mitad si Artur Más declara la independencia a partir del #27S? ¿Abandonarán Cataluña? ¿Tendremos refugiados catalanes que quieren seguir siendo españoles llamando a nuestras puertas? ¿Se les permitirá seguir siendo españoles viviendo en territorio extranjero?

No se puede, no se debe gestionar una crisis aumentando el desorden, y eso es precisamente lo que está haciendo Artur Mas, generar caos y más caos, dentro del propio caos que ya impregna a toda la sociedad catalana, y porque no decirlo, también a parte de la sociedad del resto del país, donde este tema de la independencia divide y divide y divide, y sobre todo debe advertir, si es que le queda un ápice de honradez, que la independencia de Cataluña, de momento conlleva a un gran debilidad institucional, a un empobrecimiento severo de la población y a un aislamiento internacional. Ahora eso sí, él sería Jefe de Estado. Tal vez eso es lo único que busca para saciar su tremendo ego y egoísmo, porque me temo, que detrás de todo esto hay un juego de ambiciones como poco deleznables

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Que lejos queda el significado de la palabra Convergencia

Viñeta de El Roto del 5 de diciembre de 2014 publicada en El País

Las elecciones se ganan por partes y en equipo

Las cosas cambian, que le vamos a hacer. Y lo que ayer era eficaz y útil, hoy ya no lo es. Esto se lo deberían meter en la cabeza,  aquellos que diseñan las estrategias políticas de los partidos, porque ahora las elecciones se ganan por partes, que van desde partes pequeñitas y locales, hasta otras más grandes, y donde la visibilización y el liderazgo es múltiple. Ni siquiera le está funcionando a Podemos, que a pesar de que arrancaba de una manera colaborativa y cogiendo el todo por las partes, según ha ido pasando el tiempo ha sucumbido al error de aglutinar los esfuerzos en un “líder”.

Al PSOE le sucede lo mismo. Parece que hay un interés desmedido en visibilizar a Pedro Sánchez, siguiendo el viejo modelo de crear un líder “carismático” al que todos van a seguir en un determinado momento, pero lo cierto es que la sociedad actual ya no demanda líderes de ese corte. En la era de la información y del conocimiento compartido, casi que un líder viene a ser un estorbo. Los ciudadanos sobre los que ahora se asienta la sociedad española tienen un nivel cultural y de información bastante aceptable, y también están suficientemente conectado para no tener que buscar a un individuo “único” que la pastoree, y al final cual “Sabrina hermosa” les salve.

La política es un dinosaurio que se mueve tremendamente despacio, y en esa cinética propia, no ha terminado de percibir como han cambiado los entornos, como ha evolucionado la sociedad y las personas que la forman. Los partidos políticos siguen gestionando capital humano conforme a los postulados del pasado siglo. Trabajan como hace 50 años sin apenas percibir que ya nada se mueve así. Hasta las grandes corporaciones empresariales están entrando en el cambio, mientras ellos siguen dándole vueltas a viejas fórmulas que cada vez los distancian más de la realidad de las personas. De hecho si ponemos atención nos daremos cuenta que muchos políticos y sus partidos ponen en funcionamiento eso que llaman innovación acerándose a medios sociales, a redes sociales, a proyectos colaborativos, pero no lo hacen por convencimiento, y desde luego desconocen en la mayoría de los casos que es lo que supone esa innovación. Lo hacen por puro mimetismo, porque alguien les ha dicho que tienen que “estar ahí”, pero la realidad es que van dando palos de ciego, sin saber exactamente cuál es la verdadera razón, y por supuesto lo hacen mal y sin ningún criterio, o aplicando criterios para afianzar ese concepto antiguo de liderazgo, usando nuevas herramientas que desde luego poco casan con el fin de ellas, y no terminan sirviéndoles para nada.

A todo esto además hay que añadir que al no entender los entornos colaborativos, el liderazgo compartido y repartido, y las herramientas tecnologías con las que se debe trabajar, aparece un factor determinante que lo suele frenar todo, que es el miedo. Les aterroriza que las redes sociales amplifiquen sus errores. Miedo a la pérdida de control sobre los ciudadanos. Miedo a que tanta información repartida deje al descubierto sus más íntimos secretos. Miedo a no saber cómo reaccionar en un momento determinado usando las redes sociales. Miedo en definitiva a que otros conozcan tanto como ellos. La información es poder, y antes esa información estaba precisamente concentrada en el líder, ahora ya no sucede eso, ahora la información está muy repartida, y por tanto ese poder también se reparte.

El caso es que se avecina año electoral, el primer año electoral en el que todo esto que os cuento se va a materializar en gran medida por parte de los ciudadanos, y en menor medida por parte de los políticos. Esa falta de sintonía puede dar más de un susto a algunos, y generar resultados insospechados. El proceso de este cambio político se ha materializado entre los ciudadanos, a los hechos de Catalunya me remito, donde Artur Mas ha experimentado en carnes propias lo poco que significa un líder a la vieja usanza, que a pesar de un insistente mensaje durante muchísimo tiempo, sobre la independencia de Catalunya, no ha logrado convencer ni siquiera al 30 por ciento de la población. Este experimento realizado por Artur Mas ahora, probablemente hace 50 años habría triunfado sin mayores problemas, pero ahora hay otra realidad, y sobre esa es la que todos tienen que trabajar.

Desde luego no es tarea fácil porque para empezar hay que cuestionar las estructuras, los procesos, a las personas que generan esos procesos y sus capacidades para convencer, y por supuesto la estrategia de las organizaciones políticas de este país. El cambio está ahí, y aunque todos los políticos se empeñen en posponerlo, antes o después se va a materializar, y me temo que algunos no van a sobrevivir. Más en cuanto los mileniards, que cada vez tienen un papel más relevante en la sociedad, vayan creciendo, tomando las riendas y convirtiéndose en generación dominante.

Los seres humanos no cambiamos mucho, lo que si cambian son los procesos que generamos. El proceso de la tecnología ha hecho que los ciudadanos ya no se sientan aislados, y que el espacio y la distancia no sean barreras insoslayables para acercarnos entre nosotros. “Están hablando entre ellos “escuché decir una vez a un tipo que esto de la comunicación colectiva le ponía los pelos de punta. Efectivamente ahora todo se comenta, y mis conclusiones, pueden ser tus conclusiones, o las conclusiones del otro, pueden ser las mías. Se llama información compartida e inteligencia colectiva. Mal asunto para aquellos que piensan que con cuatro frases, con unos cuantos tweets, y con algunas fotos en las redes sociales, van a convertirse en los grandes líderes del siglo XXI. Tal vez deberían dedicar sus esfuerzos a coleccionar sellos o mariposas porque como vulgarmente se dice “no cuela”. Mejor que se pongan a trabajar, que se aprendan el “catón” de la tecnología y para qué sirve, y dejen de intentar lo imposible. Ahora las elecciones se ganan por equipo, por partes y entendiendo que el ciudadano no es un artífice para sus propósitos personales, sino que forma parte del proceso, y por cierto el ciudadano ya no pasa ni una.

Son las nueve y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados…