El cuento de la criada es una realidad #Birmania #Mujeres #Esclavas

Acabo de terminar de leer el informe ‘Danos un hijo y te dejaremos ir”: el tráfico de ‘novias’ de Kachin desde Birmania a China”, en el que se documenta cómo los traficantes venden a mujeres y niñas de los estados del norte de Birmania, Kachin y Shan para ser esclavas en China.

Algunas supervivientes de este comercio de esclavas del siglo XXI nos explican que personas de confianza, incluso miembros de su propia familia, les prometieron empleos en China, pero que en su lugar las vendieron por el equivalente a entre US$3.000 y US$13.000 a familias chinas. En China, por lo general, eran encerradas en una habitación donde las violaban una y otra vez  para que se quedasen embarazadas.

Heather Barr, codirectora en funciones del departamento de derechos de la mujer en Human Rights Watch y autora del informe nos cuenta que en “Birmania y las autoridades chinas hacen la vista gorda mientras que traficantes sin escrúpulos están vendiendo a mujeres y niñas Kachin destinadas al cautiverio y abusos indescriptibles”.

También nos cuenta en este informe que “La escasez de medios de vida y garantías para los derechos fundamentales han convertido a estas mujeres en una presa fácil para los traficantes, que tienen pocas razones para temer a las autoridades en ambos lados de la frontera”.

El informe está basado principalmente en entrevistas con 37 mujeres que pudieron salir  de esta trata, así como con 3 familias de víctimas, funcionarios del gobierno de Birmania y la policía, así como miembros de grupos locales, entre otros.

En el informe podemos leer el testimonio de Una mujer Kachin que había sido traficada a los 16 años por su cuñada y cuenta como la familia la llevó a una habitación. “En esa habitación la ataron de nuevo, cerraron la puerta, durante uno o dos meses. Cuando llegaba la hora de comer, le daban comida. Ella lloraba. Cada vez que el hombre chino le llevaba comida, la violaba”.

Las supervivientes que dan testimonio en este informe cuentan que   las familias chinas a menudo parecían más interesadas en tener un bebé que una “novia”. Una vez que las mujeres y las niñas traficadas daban a luz, a veces podían escapar de sus captores, pero generalmente a costa de dejar a su hijo atrás con pocas esperanzas de volver a ver al niño.

Una vez que pudieron volver a Birmania, estas mujeres dedican sus esfuerzos a luchar por superar el trauma y el estigma mientras intentan reconstruir sus vidas. Hay muy pocos servicios para estas mujeres y las pocas organizaciones que brindan asistencia desesperadamente necesaria no pueden atender todas sus necesidades.

La mayor parte de estas mujeres victimas de esclavitud, secuestro y trata se encontraban entre las más de 100.000 personas internamente desplazadas por los combates en Kachin y los estados norteños de Shan que afrontan situaciones desesperadas en los campamentos.

El gobierno de Birmania ha bloqueado en gran parte el acceso de la ayuda humanitaria a los campamentos, algunos de los cuales están bajo el control de la oposición, la Organización de Independencia Kachin. Las mujeres a menudo son las únicas que ganan el sustento, mientras los hombres luchan en el conflicto. Esto hace que las mujeres y las niñas sean vulnerables a los traficantes, quienes las venden a familias chinas que pasan apuros por encontrar novias para sus hijos debido al desequilibrio de género en China como consecuencia de la antigua “política de hijo único” en el país.

El porcentaje de mujeres en la población china ha disminuido constantemente desde 1987, y la brecha de género entre hombres y mujeres de entre 15 y 29 años está creciendo. Algunas familias deciden resolver la escasez de mujeres en edad de contraer matrimonio comprando mujeres o niñas traficadas. Es difícil estimar el número total de mujeres y niñas que son traficadas como novias a China, pero el gobierno de Birmania informó 226 casos en 2017. Expertos en el tema dijeron a Human Rights Watch que creen que el número real sea probablemente mucho mayor.

Como ven el cuento de la criada ya no es una ficción en nuestro planeta.

Fuente: Human Rights Watch (HRW)

Son la siete de la tarde. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 17 grados . El cuento de la criada es una realidad

Eduquen a sus hijos y a sus hijas en igualdad #EllasPueden

La pasada semana se clausuraba por orden del gobierno una escuela en China. Esto contado así no tiene el perfil de noticia, pero detrás de este cierre hay una historia bastante penosa y que conviene ser contada.

La escuela está en el noreste de China y se llama Escuela de la Cultura Tradicional de Fushum. Es una centro educativo para mujeres en el que se les enseña “moral”, y sus principios se basan en tres mandatos: Hablar menos, hacer más tareas domésticas y ser obedientes con los hombres.

Todo esto se puede ver en un video que se filtró en la red social china Weibo, en el que se describen como son las clases que se imparten en esa institución, y en el que por ejemplo se puede ver en él, el tipo de “virtudes tradicionales”  que aprenden allí las mujeres. En el video se contempla como la profesora explica a las chicas allí presentes que “las mujeres no deberían esforzarse por avanzar en la sociedad, sino que deberían permanecer siempre en el nivel inferior”. También, esta profesora, anima a las mujeres a que nunca pidan comida, porque lo que tienen que hacer es cocinarla, o que las mujeres deben obedecer incondicionalmente a sus padres, esposos e hijos, y nunca deben discutir cuando se les “regañe”, ni protestar cuando se les pegue. Y por supuesto queda terminantemente prohibido divorciarse.

En esta escuela se ha estado enseñando a las mujeres a tender la ropa, hacer la cama, fregar el suelo y también el inodoro, y en el video se pueden escuchar cosas tan peregrinas como a un maestro declarando que “si una mujer tiene relaciones sexuales con más de tres hombres, el semen se vuelve venenoso y puede llegar a matarla”.  También les expone que si el marido les solicita alguna cosa, la respuesta de la mujer debe ser “si enseguida”. Todo esto que les estoy contando no es fruto de mi imaginación, está pasando en China y es totalmente real.

Estas “clases”,  por llamar a esto de alguna manera,  se llevan impartiendo desde el  año 2011, y la escuela se formó por iniciativa de la Asociación de Investigación sobre la cultura tradicional de Fushum, en defensa de los valores que emanan de la filosofía de Confucio, y  que ha ido creciendo en los últimos años abriendo sucursales por todo el país. Los cursos de moral tradicional basados en la filosofía de Confucio se han multiplicado en China en los últimos años y sus enseñanzas remiten a valores conservadores de obediencia.

El confucionismo, que fue practicado durante la época imperial, se prohibió tras la revolución comunista de 1949.

Sin embargo, tras la llegada a la presidencia de Xi Jinping esta filosofía se ha puesto de moda, al punto que el propio presidente cita a Confucio en sus discursos como referencia patriótica a las tradiciones chinas.

Esta escuela fue clausurada hace unos días por las autoridades chinas ya que alegan, desde luego con buen criterio, que las enseñanzas que allí se imparten van en contra de la “moral socialista”, y visto lo visto han decidido incrementar el control para localizar escuelas e institutos similares en todo el país, pero el daño ya está hecho ¿Cuantas niñas y mujeres habrán pasado por esa escuela y otras similares en la última década? ¿Cómo desaprender lo mal aprendido con esas enseñanzas?

Este caso en China es un ejemplo extremo, y no podemos extrapolarlo de una manera generalizada,  pero es la educación la base más importante del machismo que impera en el planeta, donde millones de mujeres y niñas reciben cada día enseñanzas como estas, que probablemente las dejen marcadas de por vida, “convenciendolas” de que son seres inferiores al servicio del varón.

Cada semana cuando termino el programa de Ellas Pueden en Radio Nacional de España, cito esta frase: “Eduquen a sus hijas y a sus hijos en igualdad”. No es una frase hecha, no es una muletilla al uso, es una realidad, tal vez la más importante con la que hay que trabajar para acabar con el machismo imperante, y desgraciadamente creciente, y conseguir que las mujeres ocupen el sitio que le corresponde, que no es ni más ni menos que el de un igual.

Hechos como este no deben pasar inadvertidos. Si no vigilamos la educación de nuestros hijos e hijas, no solo en casa, sino también fuera de nuestro hogar, si tomamos hechos como este a la ligera, considerándolos una mera anécdota, estaremos contribuyendo a ralentizar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y no les quepa duda, que estaremos por tanto retrasando el progreso y el bienestar de toda la sociedad, porque una sociedad que considera a las mujeres como seres inferiores no es una sociedad progresista y de bienestar, es una sociedad mediocre, que alimenta al monstruo del machismo, que al final lleva a la violencia y desde luego infeliz y  tremendamente frustrada. Piensen en ello que merece la pena.

Son las nueve y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 1 grado.

Hula

Llego a casa. Hoy estoy cansada, y tal vez debería irme a dormir sin pensar demasiado, pero los hechos suceden, pasan, se acumulan y una de vez en cuando tienes que vomitar, aunque sea en forma de letras, todo eso que se vive cada día, que se escribe cada día, que se cuenta cada día. Es el horror que desde el viernes pasado llega desde Siria en forma de vídeos distribuidos por los grupos opositores. Las investigaciones preliminares del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU indican que la gran mayoría de los 108 sirios muertos en Hula, al oeste del país, el pasado viernes fueron ejecutados, asesinados,  por milicias progubernamentales. Cerca de la mitad eran niños. El Gobierno sirio niega cualquier implicación en la matanza, que atribuye a “grupos terroristas”, términos con los que Damasco acostumbra a referirse a los opositores.

A primera hora de la tarde del pasado viernes, un grupo de habitantes de Hula salió a manifestarse en contra del régimen después de la oración. La represión gubernamental que siguió a la protesta y a un ataque de los grupos rebeldes a un control militar dejó más de un centenar de muertos, decenas de ellos niños, a los que se puede ver con aparentes disparos efectuados desde cerca, disparos certeros en la cabeza, en las imágenes procedentes de Hula. Algunos habitantes relataron a varios medios de comunicación que sobrevivieron haciéndose los muertos.

Es la barbarie, nada nuevo bajo el sol, algo que se repite y repite a lo largo de la historia, mientras nosotros, yo, escribimos, escribo, sobre la prima, sobre Rubalcaba, sobre Rajoy, sobre Bankia, sobre tecnología, Rasha, una mujer Siria, ajena a mis pequeñas y ruines cuitas locales, seguramente ni hoy, ni en muchos días logrará conciliar el sueño, porque ha visto como mataban a sus tres hijos de un tiro en la cabeza.

La Comunidad Internacional (ese termino  para no hacer recaer responsabilidades concretas) en un acto de “valentía” se rasga las vestiduras, y como gran medida, expulsa a los embajadores Sirios. Que gran gesto… si, miremos hacia otro lado, no vaya a ser que nos salpique, no vaya a ser China y Rusia, los dos grandes cómplices de esta matanza, tuerzan el gesto y se nos rompa ese castillo de naipes marcados, que es la trama económica en la que llevamos viviendo desde hace unos meses. No hay que levantar mucho la voz… no vaya a ser…

Se me hace tarde esta noche, mañana tengo cosas que hacer, y no puedo parar la rueda en la que andamos metidos, ni siquiera me atrevo a conminar a la reflexión, porque cuando uno habla de matanzas, no debería siquiera tener la necesidad de reflexionar ni un minuto, para saber donde se debe estar posicionado.

Me decía mi compañera Dori esta tarde desde Washington, a través de un twitt, con motivo de la expulsión del embajador Sirio de España, que era el destino de los miserables, parafraseando a Victor Hugo… me parece poco, me parece nimio, me parece realmente que si lo único que puede hacer, eso que llaman la comunidad internacional, es darle puerta a unos cuantos embajadores, es que el endurecimiento de nuestros corazones está tocando cotas máximas.

Yo me voy a dormir con un amarguísimo sabor de boca, el sabor de la más profunda derrota. Hoy amigos, lo de la prima, realmente me parece una chorrada, una estupidez inmensa porque la muerte y lo que es peor, la impasividad frente a un asesinato frio y despiadado hace pequeño cualquiera de esos a los que nosotros le llamamos “problemas”.

Son las doce y media de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Por cierto en las Naciones Unidas, que muchas veces me pregunto para que sirve, deberían saber que no basta con condenar hechos como los de Hula, hay que marcar bien claro con el dedo a los responsables y sus cómplices,  y eso, me temo que son palabras mayores, y demasiado riesgo para la “comunidad internacional”, que anda muy implicada en eso  de nadar y guardar la ropa…

Baidu el buscador chino lanzará música legal grátis

Baidu, el buscador de Internet más grande de China , anunció que suspenderá las actualizaciones de su canal de entretenimiento para preparar el lanzamiento oficial de un servicio gratuito de descargas de músicas legales gratis en la red. 

La administradora del negocio de entretenimiento digital de la compañía  Catherine Leung, ha dicho que el nuevo servicio de Baidu es un producto musical para servir mejor a las necesidades de los usuarios. Además el nuevo servicio de Baidu también tendrá funciones sociales y permitirá a los usuarios crear librerías con su música favorita y compartir canciones con otros usuarios. 

Toda la música será legal, a diferencia de la que ofrece su actual buscador musical en mp3 que ha sido calificado por USA como un mercado de mala reputación y de contenido pirata. 

No hay fecha de apertura al público pero se hará por invitación, que según los administradores es parte de las estrategias de la compañía para empezar la promoción mediática de este nuevo servicio. 

Son las cuatro y cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 28 grados.

No hay niñas feas

Esconder por fea a la niña Yang Peiyi ha sido una más de las demostraciones de las autoridades chinas en los Juegos Olímpicos de la infamia. Citius, altius fortius: más rápida la claudicación de las democracias, más alta la cota de la ignominia, más fuerte que nunca la represión.

La niña, por supuesto, no es fea. No hay niños, ni niñas feos. Lo verdaderamente abominable es ese régimen sin división de poderes y de partido único, lo horroroso es que para poner en marcha los Juegos se haya trasladado a un gran número de activistas a centros secretos de detención, lo espeluznante es que no se sepan aun quienes fueron los responsables de la masacre de la Plaza de Tiananmen, lo verdaderamente dantesco es que las familias de los ejecutados paguen la bala de su fusilamiento.

Pero la niña Yang Peiyi, aunque escondida para no “deslucir” la ceremonia tiene la suerte de estar aun viva, y tal vez junto a la familia que la vio nacer, y seguramente no sabe que al otro lado del mundo existen unos llamados regímenes democráticos, que presumen de ser los paladines de la libertad, pero que no mueven un dedo por sacar a China, el país de la “niña fea”, de la represión, porque no es políticamente correcto, porque existen intereses económicos que podrían ser perturbados, y porque en el fondo les importa un pito lo que pase en China, ya que lo único que les mueve es salir en la foto de los Juegos, y utilizarlos como cortina de humo, aunque esta vez el humo no es tan denso como otras veces, y gracias a la red, hay opiniones y testimonios, que hacen que, tal vez, no se encuentren tan cómodos en sus palcos.

Hay Juegos Olímpicos que pasan a la historia, y estos pasaran bajo el nombre de los Juegos de la Infamia y de la vergüenza. Pobre Yan Peiyi, pobres padres de Yang Peiyi, pobres niñas chinas victimas de infanticidio, abandono y maltrato, arrojadas al nacer a la calle como si fueran una bolsa de basura… Eso sucede en China, eso y muchas cosas más, y mientras nosotros escuchamos a una niña de atrezzo cantar una canción a la madre… Pobres madres… pobres mujeres discriminadas ya antes de nacer.

Son las doce y media de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 19 grados. Yang Peiyi eres una “dancing queen”, y feos, pero que muy feos, son los que mandan en tu país, los que miran para otro lado y los que permiten que se te esconda.

No somos libres

 

No pensaba escribir nada de importancia en estas vacaciones, pero una puede hacer vacaciones de todo menos de la conciencia.

He visto solo unos momentos la ceremonia de la inauguración oficial de los Juegos Olímpicos. No voy a escribir nada sobre la calidad del acontecimiento, ni de los fuegos, ni de los bailes, ni del espectáculo, porque lo cierto es que todo ello me importa un pimiento. Pero si he visto con mucha pena y mucho remordimiento colectivo como la bandera olímpica era portada por miembros del ejercito chino, y de cómo las cámaras enfocaban a niñas chinas cantando, perfectamente etiquetadas como dice Luis. Niñas que tienen la suerte aun de estar vivas pues ya sabéis lo que sucede con las niñas en China.

La cara vuelta del mundo mirando hacia otro lado. No ver, no oír, no hablar. Las empresas, incluidas las de nuestro país, presionando al COI para que los atletas no hagan manifestaciones inconvenientes, el brillo de los uniformes olímpicos nuevos desafiando a los focos, las autoridades en los palcos… todos celebrando … todos … como si nada horrible estuviera sucediendo en ese país. El cinismo llevado a la enésima potencia, mientras hombres y mujeres se pudren en las cárceles chinas solo por pensar distinto, y no digamos de los que ya no están, y se dejaron la vida por intentar ejercer los más mínimos derechos y libertades de los seres humanos.

No somos libres, amigos, porque la palabra somos es un plural, es todos y cada uno, y a pesar de que aquí a miles de kilómetros podamos hablar, pensar, escribir y decir, allí en China hay hombres y mujeres que no tienen ni la décima parte de libertad que tenemos nosotros, pero hay que celebrar los Juegos, un negocio de venta y compra de intereses, donde el espíritu olímpico es lo que menos cuenta.

Como diría Fernando Fernán Gomez: “A la mierda el espíritu olímpico”.

Son las ocho de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 35 grados. Cada día creo menos en nada y en nadie. Todo tiene un precio.