La Basura Está Revuelta #DUI #articulo151

El basurero está revuelto. Sí, porque esta historia tan lamentable, que está sucediendo en Cataluña y a la que el estado español ha llegado en articulo mortis, está como bien sabemos todos, afectando gravemente a la convivencia y generando montañas de basura que se arrojan unos a otros.

Esa basura está llena de las burradas mayúsculas de algunos los partidarios tanto del sector independentista, como de algunos partidarios del Estado Español. Y oímos y leemos a diario ya, insultos de lo más variopinto, amenazas, escraches, y toda una serie de injurias y agravios, que desde luego nada ayudan a que esto termine bien o por lo menos de una manera decorosa.

En Cataluña, y no daré nombres hay personas que están trabajando en Madrid a las ordenes del gobierno de España, que desde hace unos días han tenido que dejar de llevar a sus hijos a la escuela por las presiones y amenazas que están sufriendo esos niños,  llevarlos a vivir fuera del domicilio familiar porque ya no pueden transitar por el barrio, o cerrar los comercios por el mero hecho de ser padre o madre de esas personas que están en Madrid haciendo su trabajo. Esto desde luego no es convivencia.

Pero en el otro lado también cuecen habas. Basta pasearse por las redes sociales para ver como se insulta a catalanes, así en genérico, como si el hecho de ser catalán fuera ya un estigma. O con qué facilidad algunos hablan de echar a los funcionarios y empleados públicos, incluso de encarcelarlos y cosas peores, que no colaboren con las autoridades del estado que se designen en virtud del artículo 155 para recuperar el estatuto y la democracia en Cataluña.

No sé si se han dado cuenta, pero estamos en ambas situaciones hablando de vidas de personas que en muchos casos están al margen de la política, y que se han visto atrapados en esta historia tan siniestra. Hombres y Mujeres que no saben qué camino tomar, que siempre han estado con la legalidad, y ahora, porque hay que vivir allí, estar allí, y hacer piel con ellos, no saben ya cual es la legalidad, ni lo que tienen que hacer cuando llegue el caso.

En el primer caso son funcionarios de estado español que tienen su vida en Cataluña, pero que, por causas de trabajo están en Madrid, y ven con horror, miedo y mucha pena como su vida en su ciudad, en su pueblo, y la de su familia se ha convertido en un infierno, por el mero hecho de hacer su trabajo a las ordenes del Estado Español.

Siempre digo que los enredos que organizan los políticos los pagamos la gente corriente, los que, como dijo el poeta, acudimos a nuestros trabajos y pagamos con nuestro dinero, y ellos ya ven, siguen como si nada, apenas les afecta, incluso, mantienen, en algunos casos una buena relación entre ellos.

Saben una cosa. Esto empieza a ser un tremendo roto en la convivencia. Deberíamos pensar antes de hacer nada, o escribir nada, pensar bien qué es eso de democracia, que es eso de libertad, porque sin convivencia y buena relación el estado no sirve para nada, y faltaría más que después de haber pasado por peores situaciones ahora nos convirtamos en energúmenos revanchistas y retrógrados al servicio de algunos que solo están medrando por sus propios intereses. Lo dicho, la basura está revuelta.

Son las dos y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados

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DUI y 155: Todos Ante El Abismo

 

Ayer percibía cierta euforia empalagosa en las redes sociales, un entusiasmo lleno de vehemencia irresponsable por unos hechos, que desde luego, a mi juicio, constituye una de las peores paginas de nuestra historia. Había un aroma de pequeñas venganzas personales en las timelines de twitter de muchos usuarios hacia Cataluña, hacia los catalanes, como si fueran todos ellos una tribu arcaica e insurrecta a la que por fin el jefe de la otra tribu los ha metido en cintura solo blandiendo un papel con 15 puntos. También algunos, y no pocos, iban más allá, derramando odio con cada uno de sus tweets y comentarios hacia una porción de su país y sus habitantes, que olvidan, desde luego, que también es España.

Lo cierto es que ayer no terminó nada, no se soluciono nada, no obtuvimos la resolución de la ecuación que plantea la incógnita de la independencia, que por cierto, me temo que ha venido para quedarse, y para mucho tiempo. Ayer llegamos al borde del precipicio. Todos. Todos juntos. Y ahora nos hemos despertado mirando el abismo del 155, un articulo que tiene el aroma del oleo de la extremaunción cuando uno se acerca mucho a él.

Es verdad que a estas alturas de la película, tal vez no quedaba otro artificio. Con una Cataluña rota y dividida, con unos lideres enrocados en un bucle del que ni saben salir, ni quieren salir, con la democracia hecha pedazos, con la soberbia impertérrita de la clase política española, aplicada en este caso, en toda su extensión, no quedaban muchos caminos que explorar y por los que transitar, salvo ese articulo, al que nos hemos agarrado todos como un clavo ardiendo, y que desde luego nos va a dejar una cicatriz profunda, a la que miraremos cuando pase el tiempo, evocando estos días de infausto recuerdo, cuando entre todos destrozamos esa casa que tantos años nos costo construir y amueblar.

Puigdemont no ha querido ir solo hacia el abismo. No lo quiso nunca, desde el primer momento ha buscado como atraer al estado a ese despeñadero. Una y otra vez lo ha estado intentando hasta que por fin lo ha conseguido. Así que hoy, nos hemos levantado con la resaca de un atracón de noticias, que vamos a tardar tiempo en digerir. Pero la realidad es que tampoco han cambiado mucho las cosas, salvo que la división y el odio entre las personas se han acrecentado un poquito más.

Esta semana, hasta el viernes, que el Senado aplique lo que tenga que aplicar, las cosas están igual o peor. Si tal vez peor, porque el articulo 155 no es una pócima mágica, no es el bálsamo de Fierabras, que cura la “enfermedad” de la independencia. De hecho el 155, tal y como están hoy las cosas, es inaplicable.
¿Alguien piensa que se puede entrar en una conselleria o en la radio televisión publica o en los cuartes de los mossos blandiendo un papel, por muchos sellos y marchamos de Estado que tenga, y que todos se van a rendir a sus pies, abandonar sus sillones y ponerse a las ordenes de aquel que llegue? ¿Es que unas elecciones van cambiar la composición del parlament? ¿Se pueden poner en marcha unas elecciones en medio de un zafarrancho de combate, donde a la primera de cambio, van a surgir montones de voces para deslegitimarlas? ¿Se puede enviar a la carcel a todo aquel que no acate la hoja de ruta, a 7000 personas? ¿Se puede expedientar a cientos de funcionarios que no cumplan las instrucciones dictadas por el gobierno de España? No creo que sean ustedes tan ingenuos como para pensar eso. Es entonces cuando veremos, que se ha llegado tarde, que la falta de acción política en Cataluña tiene unas consecuencias que difícilmente se invertirán con esta hoja de ruta.

Desde luego no le arriendo las ganancias a aquellos que emprendan el viaje de la ejecución del 155, pues se van a encontrar con una resistencia difícil de soslayar y, me temo también, con una soledad tremenda, porque una vez que se vea que el fracaso se materializa – en este caso también es una opción y muy real – vamos a empezar a ver bajarse gente del barco, y a toda velocidad. Luego seguirán los reproches, las culpas, los ya te lo dije, etc, etc .

Saben una cosa, ni la DUI, ni el articulo 155 son reales. Son elementos de ficción puestos al servicio de intereses personales. La DUI es imposible de materializar y el 155 también. Son las dos caras de la misma moneda, una moneda falsa que no sirve absolutamente para nada, que no compra nada, salvo alguna cosa, si, el aumento de la brecha entre Cataluña y el resto del país y el comienzo de una crisis política de gran envergadura.

Que poco dura la alegría en la casa del pobre, en este caso del pobre de espíritu, de ideas, de inquietudes, de inteligencia, de política. Salimos de la crisis económica más grande de nuestra historia reciente,  y nos hemos metido solitos en una crisis política mucho peor que la de los “dineros”. De los baches económicos se termina saliendo bien, antes o después, de las crisis de juicio, de razón, de inteligencia y de política se sale, claro que se sale, pero mal, tan mal que ni siquiera me atrevo a ponerlo por escrito.

Son las once y cuarto de la mañana. No llueve en Madrid, y la temperatura exterior es de 14 grados. DUI y 155: Todos Ante El Abismo

#4Oct No quiero que mi historia y la de mis hijos la escriba un golpista

 

No quiero que mi historia y la de mis hijos la escriba un golpista. Ya estuvo a punto de pasar el 23 de Febrero de 1981, cuando unos militares, también en nombre de instaurar “su supuesta democracia”, intentaron tomar el congreso y darle la vuelta a la historia.

Si eso hubiera sucedido, no les quepa duda que yo no podría estar ahora escribiendo estas líneas, porque todo aquel que intenta revertir el orden democrático establecido y romper con la Constitución de una manera individual, unilateral y por la fuerza, como es el caso que estamos viviendo ahora mismo por los políticos independentistas en Cataluña, es capaz de arrancar de cuajo todas las libertades y todas las voces que van en contra de su voluntad.

No les voy a relatar los hechos que vienen ocurriendo desde el 6 de Septiembre relacionados con este tema, porque ustedes los conocen ya a la perfección, y vamos de delito en delito, de vulneración en vulneración, de intimidación en intimidación, en definitiva un rosario de actos ilegales y no democráticos que nos tienen alterada la vida a todos los españoles y en especial al pueblo de Cataluña.

Pero si que le voy a poner nombre, porque las cosas hasta que no se nombran no existen. Y es este, porque no hay otro: Golpe de Estado, La Revolución de Octubre del 17.

Sí, estamos asistiendo a la primera revolución del siglo XXI en nuestro país, una revolución que a día de hoy aun no ha sido sofocada, a pesar incluso de las palabras de ayer del Rey Felipe VI, que no podían ser más claras y contundentes, que ante la inoperancia y el egoísmo de los que dirigen los partidos políticos, ha tenido que bajar a la arena para dejar negro sobre blanco lo que hay que hacer, y lo que no hay que hacer. El rey no puede ir más allá, pero los partidos políticos que defienden la Constitución que, si no me salen mal las cuentas, en este momento son una gran mayoría, tienen el deber, porque para eso los hemos votado – la primero que hace un representante del pueblo al tomar posesión de su cargo, es jurar defender la Constitución – de sofocar esta revolución y este golpe de Estado cuanto antes.

Creo que la sociedad española está más que convencida de que lo que está sucediendo es gravísimo, pero la sociedad en un régimen democrático tiene el resorte de sus representantes políticos para que hagan el trabajo de salvaguardar sus derechos, y ella por si sola, salvo colgar banderas o salir pacíficamente a la calle, no puede sofocar una rebelión de esta envergadura. Creo que el rey Felipe VI, y a sus palabras de ayer me remito, está también convencido de la situación extrema en la que estamos. Creo que los jueces en la medida de sus atribuciones están haciendo su trabajo. Creo que los medios de comunicación también, son conscientes de la amenaza y del riesgo que supone para la convivencia pacífica y democrática lo que está sucediendo en Cataluña. Solo faltan los que pueden parar el golpe, los que pueden parar esta revolución, los políticos que juraron y prometieron defender la Constitución y la democracia. Y yo como ciudadana les demando que hagan ya su trabajo, porque tal y como he empezado este post, no quiero que la historia y la de mis hijos, y la tuya, y la de tus hijos, la escriba un golpista.

Es la una y diez de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 26 grados. No quiero que mi historia la escriba un golpista.

Operación Lampedusa #PactoDeGobierno

gatopardo

Todo tiene que cambiar para que nada cambie. Más o menos eso es lo que escribía Lampedusa en Il Gattopardo. Y es que para mantener este país sin que se desdibuje, fruto de experimentos que algunos están dispuestos a practicar en el laboratorio ibérico, con eso que se denomina cobayas humanas, es decir, nosotr@s, hacen falta unas cuantas modificaciones de la realidad cotidiana, hoy totalmente encallada por el empecinamiento de alguno, la conveniencia de otro, y el oportunismo de él de más allá.

Ese cuadro que hemos pintado los electores no es fácil de colgar en la pared, pero, si o si, habrá que terminar buscándole sitio, donde destaque, al que miremos tod@s para poder seguir adelante cada día, y es obvio que no podemos romper ni la pared, ni la casa, para que el cuadro perviva y se luzca. Sin la casa los cuadros tienen poca utilidad, salvo los desvanes de otros.

Así que los que aun quieren mantener la casa en pie tienen la obligación de entenderse, y buscar en que habitación colocar la obra, porque además, tod@s sabemos que no solo es el cuadro, sino que la casa necesita también algunos arreglos,  incluso estructurales. Son muchos años sin apenas darle una manita de pintura.

Claro que luego están los que no solo, no ven el cuadro como una obra de arte, sino que lo consideran prescindible,  y que además quieren tirar la casa abajo, para dejar en su lugar, probablemente, una tienda de campaña.

Después de jugar con este símil de la casa, que es bastante sencillo para entender que es lo que sucede ahora en España, la verdad es que necesitamos una situación estable, donde se garantice la pervivencia de la Corona, que ha dado estabilidad durante muchos años a este país, una reforma de la constitución -dentro del marco democrático-  que encaje la nueva realidad de los distintos territorios, una reforma de la ley electoral y algún que otro retoque más para que nada de lo esencial cambie, y sin embargo cambie todo lo que se ha quedado obsoleto.

Para esto, de momento hay gente que sobra y gente que falta.

¿Quién está de más?: Podemos.

La formación morada no cree ni por asomo en la libertad, en la igualdad, en la Constitución,  no cree, tampoco, en el sistema democrático, y está muy alejada, aunque alguien no lo crea, del socialismo. Su doctrina está pegada, o mejor dicho, inmersa en la revolución, en el anarquismo, y en eso que tan bien los define: en ser anti sistema, y representa, realmente, a muy pocos español@s. Ni siquiera una alianza con ellos es garantía en un posible pacto de gobierno, porque en su adn está el sistema asambleario y coyuntural, en el cual lo que diga su líder – si es que tienen un solo líder, que yo me permito dudarlo – puede cambiar y convertirse en lo contrario. El  ejemplo de Extremadura no puede ser más claro, donde a pesar del pacto con el PSOE, es posible que tiren abajo los presupuestos a Fernández Vara. Podemos y sus confluencias – como se dice ahora – no entienden de pactos, y si mucho de chantajes y rehenes.

Y ¿quiénes son los que deberían estar?: El Partido Socialista, el Partido Popular y Ciudadanos. Da igual quien gobierne de los tres. Hay diversas opciones y todas, creo que darían buen resultado, sobre todo para el menester de esta XI Legislatura -si es que al final sale adelante – que es reformar la Constitución y afianzar la Corona. Podría ser, que gobernara el PP con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE; o que la presidencia fuera para el PSOE con el apoyo  de Ciudadanos y la abstención del PP, o eso de lo que no quieren oír hablar ninguno de ellos, que es la coalición de los tres. En esos tres escenarios el Estado puede pervivir, puede avanzar, y pasado el sarampión de estos últimos meses, volveríamos a una situación estable, que independientemente de las marcas políticas, es lo que el ciudadan@ demanda.

No sé si se han percatado pero es su primera y primordial obligación. Y si no afinan ahora, dejando a un lado los egos, los puestos, los sillones y demás accesorios que acompañan siempre al poder, pueden colaborar a romper esa casa de la que hablaba antes, y entonces no habrá sitio ya para colgar ese cuadro, y ni siquiera tendremos los ciudadan@s la oportunidad de pintar otro.

Son las siete y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 6 grados. Operación Lampedusa

 

Algunas anotaciones sobre la independencia II #ArturMas #27S

mingote

No sé si Artur Mas está siendo capaz de generar un sentimiento de independencia en la mayoría de los ciudadanos de Cataluña. De momento eso está por ver, pero lo que sí está desarrollando con sus discursos erráticos es un clima de profunda desconfianza.

La confianza es uno de los pilares básicos para el desarrollo y la buena convivencia de cualquier sociedad. No hay nada mejor para el ciudadano que sentirse seguro, tranquilo, confiado  cuando se compra una casa , o cuando monta un negocio, o cuando invierte sus ahorros en la bolsa o los deposita en un banco, o cuando va a su puesto de trabajo, o cuando lleva a sus hijos a la escuela, o cuando paga sus impuestos. Es  esa confianza la que lleva a la estabilidad, y esa estabilidad la que hace que las sociedades sean más prosperas y avancen.

Eso no quiere decir que vivamos en sociedades estáticas y monolíticas, donde no hay sitio para la reforma o para los cambios, que, por supuesto, también son necesarios para que se produzca el progreso, pero esos cambios, esas reformas no deben estar basadas en simple ilusiones, que apenas tienen fundamento, y sobre todo no pueden fundamentarse en sentimientos negativos  como el odio, la envidia, la revancha o la frustración.

Las sociedades se perfeccionan avanzando en los derechos de los ciudadanos, y no creo que los derechos de los catalanes difieran mucho de los derechos del resto de los españoles…, y por supuesto, perfeccionar el derecho de unos, rompiendo o alienando el derecho de otros, no tiene nada de progreso, de avance, ni de perfeccionamiento de la convivencia.

Este experimento sentimental – y vamos a tratarlo así, por no abundar sobre otros rasgos que lo mezclan con el más puro interés personal o coyuntural de unos cuantos – de la independencia que baraja Artur Mas y sus socios en estas elecciones catalanas, dista mucho de llevar las garantías de seguridad que conlleven a una situación de confianza. Las incógnitas que deja en el aire el actual presidente de la Generalitat son muchas y de gran calado. Sus tesis se basan en  un pensamiento circular, que se retroalimenta, donde se promueve el cambio por el cambio, el discurso repartido en falsas promesas,  un futuro que no va más allá del 27 de Septiembre, y una vulneración continua de la Constitución Española. Todo esto, está manteniendo en vilo a la sociedad española, incluida la catalana, donde empiezan a aparecer ya de una manera continua signos de intranquilidad y desconfianza. Hace unos días hemos llegado a ver como un diputado rompía un texto de la Constitución Española en sede parlamentaria.

España está hecha entre todos; entre todos hemos de perfeccionarla. ¿Por qué tengo yo que pagar impuestos al estado español, y un catalán quiere poder pagar “sus impuestos” solo para  “su territorio” ? Y… ¿Cuál es exactamente su territorio? ¿Quién los legitima para ese ejercicio de egoísmo? ¿Cuál es el hecho diferencial que los hace poder eximirse de contribuir al mantenimiento del bienestar común de todos los españoles? No hay respuesta a ninguna de esas preguntas.

La campaña de Artur Mas para las elecciones del 27 de Septiembre es puro artificio. Es un ejercicio de prestidigitación, de magia, llena de trucos baratos, y se le empieza a ver la paloma dentro de la chistera. Mientras la desconfianza crece, se multiplica, llevándonos a todos a mirar de reojo al de al lado, a pensar en fronteras, a fomentar el enfrentamiento, a marcar más y más la ruptura entre los unos y los otros, a quebrar la en definitiva la convivencia.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y  la temperatura exterior es de 26 grados. Lo peor es que ni siquiera hay corazón en esta historia…

Viñeta de Mingote publicada en ABC el 30 de Junio de 2010