El Elector Desencantado #Pactos #Gente

Gente

No hay mejor termómetro social que tomar café en un bar y escuchar lo que dice la gente que te rodea.

Como todas las mañanas paro a tomarme ese cafelito de máquina, que es lo que más me pone para arrancar el día, y mientras lo hago, repaso algún periódico – el que me dan en el local – y escucho, si escucho lo que dicen unos y otras.

La verdad es que lo que se puede oír a los parroquianos habituales es verdaderamente desolador. La palabra que más flota en el ambiente es corrupción, que todos mencionan asociada a gestos de indignación, pero además teñida de tonos de escepticismo. Si, las noticias sobre corrupción alarman, molestan, cabrean, pero, aunque la gente la identifica con un determinado partido, la consecuencia es que al final de esas conversaciones lo que queda es eso de “todos son iguales”. Cuanto más suena el ruido de la corrupción más y más se deteriora la imagen de la clase política, y como consecuencia el sistema. Hay muy pocos corruptos en la trena, y, sobre todo, y es lo que a la gente más le molesta, se han llevado el dinero, no lo van a devolver nunca, y en breve estarán en la calle.  Me temo que la mayor parte de los políticos nos son conscientes, que ese ejercicio de lanzamiento de barro de unos contra otros, está dejando a los pies de los caballos la imagen general del sistema democrático.

Lo siguiente que se puede percibir de esas conversaciones es el desencanto y el descontento. Esta dinámica tan desordenada y tan desconcertante de los posibles pactos han dejado al votante fuera de juego. Se han dado cuenta de que ya no pintan nada, y que, si vuelve a haber elecciones en unos meses, serán de nuevo utilizados, para luego una vez recogido su voto, lanzados al cajón de los juguetes rotos, o a la papelera de reciclaje.

Los votantes del PP están abochornados por los ríos de mierda y de codicia que corren por las venas de su partido. Los votantes del PSOE, apenas si llegan a comprender, porque su partido se sienta a negociar con aquellos que le humillan y le insultan cada día. Decía un señor esta mañana, con un cabreo más que manifiesto: “Si yo hubiera querido votar al de la coleta, lo hubiera hecho, pero he votado a Sánchez, que pensaba que no tenía nada que ver con esa gente”. Los votantes de Ciudadanos también andan perdidos. Toda su campaña ha sido proyectada sobre la regeneración, sobre el cambio, y el resultado es el apoyo al PSOE, de momento, o tal vez, después al PP, que representan para esos votantes lo viejo, lo que no debe ser, lo que debe mutar, lo que debe regenerarse. Y luego está Podemos. Esta formación tiene mucho más cerca a sus votantes que el resto de los partidos por la estructura de círculos que han ido conformando en su creación, y desde luego lo hace más vulnerable. Los líderes de Podemos no han jugado el rol de líder al uso, al modo tradicional, se suponía que eran uno más, meros interlocutores de la gente, y ahora se encuentran con líderes entronizados por ellos mismos, que se sientan con el establishment para conseguir ministerios para sus amigos y familiares. Han formado lo que sus votantes tanto detestaban: una casta, una clase al margen del votante. Para muchos de sus electores han quedado vacías esas palabras de Pablo Iglesias: “Nosotros solo gobernaremos si tenemos mayoría absoluta”. Que lejos queda ya el espíritu del 15M

Y lo que es peor, todos, se han lanzado a los medios a decir NADA, con ruedas de prensa en horarios leoninos,  llenas de palabrería vacua, con el espíritu de “Vuelva Usted Mañana”, y eso si a contar lo buenos que son ellos y lo malos que son los otros, como si siguieran en campaña electoral, haciendo promesas que ya sabemos que nunca van a cumplir y con mucho postureo, que eso si que lo han aprendido bien.  Pero a la vez que abren el enfrentamiento, al que pretenden arrastrarnos,también se sientan a negociar con aquellos que momentos antes han puesto de vuelta y media.

En el bar, hoy, hay hartura y lejanía, cada vez más de lo que representan políticos y políticas de nuestro país, y no me equivoco mucho si avanzo, que si hay nuevas elecciones, la abstención va a ser mucho más que elevada.

Este tiovivo enloquecido en el que se ha montado la clase política y acompañada, por cierto, de nosotros, los medios de comunicación, es incomprensible para el ciudadano, para la gente, que a su trabajo acude, el que lo tiene y con su dinero paga, que después de ese café mañanero tiene que resolver miles de problemas para seguir adelante, y miran ya con mucho escepticismo y desagrado, a unos cuantos que se les ve mucho y de lejos una ambición desmesurada, y poco, prácticamente nada, el servicio público, que les encomendó, los que en teoría mandan: el pueblo, la gente, los ciudadanos, las personas.

Como decía una señora hace un rato: “Administren y no enreden, que para eso se les paga, que cada vez nos salen más caros”

Son las diez menos cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados. El Elector Desencantado.

 

Anuncios

La Sociedad Anómica o el deber por el deber. ¿Tu que eliges?

Hablamos de la corrupción como si fuera algo abstracto, sin embargo no hay nada más concreto que los actos de corrupción. Se materializa dentro de la sociedad, emana de la sociedad, actúa con la sociedad y sus socios, y nace de la propia sociedad. Es duro decirlo, pero la raíz está en nosotros mismos. Vemos todos los días casos de corrupción de baja intensidad, cambios de cromos, intercambio de favores, tráfico de influencias para conseguir esto o lo otro. Está a la orden del día.

El caso es que vivimos en un país donde se está produciendo un incumplimiento de normas masivo, y esto desde luego, si te paras a pensarlo obedece a algo que va mucho más allá de la política. Me temo que hemos entrado en la sociedad anómica. La palabra anomia viene del griego, donde  “a”,  indica falta o privación; y “nomos”, significa ley o norma, pero nomos no se refiere a cualquier tipo de norma, sino a la que hace alusión a la norma moral, y esa anomía es la que nos ha estado llevando a una generalización de la corrupción a todos los niveles. La corrupción no es fruto del ejercicio político, es fruto de esa tendencia anómica que nos invade, porque hemos abandonado los códigos éticos para convertirlos en códigos prácticos que es algo mucho menos sublime, pero mucho más rentable. Estamos de nuevo ante una cultura del carpe diem, donde todo se justifica, todo vale, no se toman en cuenta los incumplimientos de las normas morales, y además, se tapan con conveniencias prácticas para ir diluyendo poco a poco los valores fundamentales de los seres humanos.

Los actos de corrupción, además, son característicos del escenario donde se producen, forman parte de la idiosincrasia del país o del grupo donde anida.  No nacen como fenómenos aislados, están en la sociedad, en definitiva, están en nosotros y entre nosotros.  Son actividades colectivas, participativas: existe un corruptor y alguien que es corrompido, requieren siempre de  la intervención de una o más personas, es un delito participativo, donde la complicidad y la red juegan un papel relevante, donde hay muchos en la trama, donde hay sujetos activos, pero también pasivos, si, esos que acompañan con sus silencios, con su ocultación, con su pasividad, con eso que se llama mirar para otro lado.

Estamos muy equivocados cuando decimos que la corrupción es el cáncer de la política, la corrupción es un cáncer societario y debe ser un interés ciudadano prioritario, porque seguir el rastro de los corruptos es, en muchas ocasiones, tremendamente complicado, y sobre todo probarlo, pero lo que sí es fácil, son las consecuencias que se producen de inmediato: las averías y quebrantos que esa corrupción deja en las instituciones que representan a la democracia. Ese malestar va anidando lentamente en el imaginario de los ciudadanos, llegando a asociar el concepto corrupción con el concepto servicio público, con el concepto de democracia, con el concepto de sistema. Un error gravísimo, pero que al final pasa, y lo que es peor, cuando la corrupción es frecuente y cotidiana, se ve precisamente como eso, como algo normal, como algo que forma parte del modus vivendi, incluso utilizamos eufemismos para disimular los hechos, como por ejemplo llamar conseguidor a un ladrón vulgar y corriente. Corrupción es soborno, extorsión, malversación de dinero público, apropiación indebida de lo que es de todos, evasión de impuestos…

La corrupción es la segunda preocupación de los ciudadanos, y se impone ya una revolución de la decencia, de los decentes. Una regeneración, como decía ayer el Rey Felipe VI, es más necesaria que nunca, y  que personas limpias y referentes en nuestra sociedad, no solamente políticos,  den un paso al frente para liderar un cambio radical y acabar con las prácticas corruptivas. Creo que los que pensamos en modo honesto no queremos vivir en esa sociedad anomica, deprimida, con una democracia moribunda y deslegitimada por la herida de la podredumbre, donde algunos se aprovechen de esa debilidad para situarnos dentro de sus oscuros intereses sean políticos, económicos o de cualquier otra índole. Kant dijo el “deber por el deber”, es decir, lo que se debe hacer hay que hacerlo por obligación, sin esperar nada a cambio, y a partir de ahí cabe impulsar un gran pacto cívico que nos reanime y nos vincule a todos en un proyecto de alcance para mejorar nuestra vida política y nuestra convivencia, y acabar con la corrupción, con los corruptores y con los corruptos de una vez por todas.

Son las siete de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados.

#tarjetasblack #Bankia #CajaMadrid : Redes Clientelares de Corrupción

El escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid – Bankia ha vuelto a poner de manifiesto que la corrupción tiene un nido estable en nuestro país.

Muchos sabemos que eso es solo la punta del iceberg, porque detrás de todo este ruido que ahora asola nuestros oídos, se encuentra una red clientelar mucho más profunda que durante bastantes años se ha tejido con la anuencia de muchos que han “tocado poder”, con el único fin de enriquecerse y perpetuarse en el cargo.

Más allá de Caja Madrid – Bankia  y lo que aún nos queda por ver pues muchos sabemos que falta bastante que contar de esta historia de ladrones, hay más organismos públicos, entes públicos, sociedades mercantiles del estado, donde la práctica de las tarjetas, regalos y “alguna que otra cosa más” han estado a la orden del día durante estos años.

A estas horas hay muchas cuestiones que están dando vueltas en la cabeza de los ciudadan@s, que van desde la pregunta básica: “¿Esta gente va a pagar por ello? ¿Ira a la cárcel?”, a otras ya más complejas que giran, sobre si vivimos en un país irredento en eso de corromperse, o si España va a poder, en algún momento, conseguir tener una administración  alejada de la corrupción.

Lo cierto es que cuando el dinero y el trabajo no fluyen por los hogares de los ciudadan@s , que es lo que está sucediendo ahora mismo, la cotas de permisividad en cualquier aspecto de la vida pública bajan considerablemente. Ahora, ya nadie perdonada nada, un caldo de cultivo perfecto además, para que organizaciones de corte populista y con objetivos muy poco claros,  donde lo que prima es el despiece de todos, corruptos o no corruptos, hagan su agosto, y con la excusa de limpiar, nos sitúen aun, en un escenario político y social muchísimo peor.

Por supuesto, y no me cabe ninguna duda, que parte de la culpa de todo esto es que  durante mucho tiempo ha habido y  hay una elevadísima politización de la administración pública, demasiada “política”, en áreas que nunca han debido ser políticas, y los partidos y los sindicatos – que se han convertido también en pseudo partidos – cobijados sobre una estructura tremendamente rígida de un estado antiguo, donde el poder es lo que prima y no el servicio público, han entrado en esa rueda de la corrupción que gira y gira fagocitando a muchos donde van a caer inocentes y culpables. Por si no lo saben algunos cándidos, la corrupción es mucho más peligrosa y virulenta que el ébola, porque no solo contagia a aquel que participa de ella, no, contamina al que calla, al que tapa, al que mira para otro lado, al que consiente, al que silencia, al que teme, atrapa a todos los que pasan por su lado, incluso si me apuran, se lleva por delante hasta los que se enfrentan a ella y la denuncian, y lo que es peor ataca directamente al corazón de la democracia

No hay nada ahora mismo nada más urgente que la regeneración del sistema, hay mucho que corregir y muy poco tiempo. Ya no basta con levantar las alfombras, si luego vamos a volver a colocarlas en el mismo lugar, y vamos a poner los viejos muebles, repletos de carcoma en los mismos rincones, o cambiar la basura de un sitio a otro donde se vea menos.  Eso ya no basta, de hecho nunca fue la solución.

La regeneración del sistema solo se puede hacerse desde el sistema, por muy tocado que esté, este. Es más necesario que nunca hacer frente a esas redes clientelares, redes que se han ido tejiendo no con malas políticas públicas, sino con malos políticos públicos, apoyados por instituciones sobre las que han hecho su base, su sustentación, sus cimientos. Hay que  desmantelarlas, apartarlas del circuito, y hacer comprender a partidos y sindicatos que ahora mismo se encuentran al borde del abismo, que la tierra está crujiendo bajo sus pies anunciando la fractura de un modelo que es su propio ecosistema, y por supuesto también el nuestro, el de los ciudadan@s

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 17 grados.

Como si fuésemos tontos… #JordiPujol #ArturMas

He tomado muy buena nota de los que le han vendido coches de lujo a Jordi Pujol Jr., tienen unos precios baratísimos, habrá que pensar a partir de ahora en comprarles los coches a estos tipos…

Como si fuésemos tontos… y eso es precisamente lo que peor vamos a llevar de este asunto de robos y dislates, donde por arte y encaje del affaire independentista, hemos podido comprobar como la familia Pujol lleva mas de 30 años robando y robando, y algunos otros más claro.

Nadie traga ya por ese “mea culpa” incriminatoria, lacrimogena, a la postre pestilente donde el ex honorable – tiene tela lo de honorable- se hace el chivo expiatorio de una mentira sobre otra mentira y sobre otra mentira. Claro que a Pujol, si ese hombre que hace bien poco nos contaba que vivíamos en una sociedad donde la crisis de valores era aun peor que la crisis económica – vaya rostro- le pillo el toro del independentismo, ese toro, unas veces manso y otras bravo, que alentaron entre unos y otros, me temo que sin ni siquiera creer ellos mismos la historia, y solo como mera coartada para su pillaje, y tenemos que, ya veis, dar gracias, porque no hay mal que por bien no venga. Ese empecinamiento de Artur Mas por sacar adelante la consulta ilegal del 9 de Noviembre- porque por mucho que se empeñe, y por mucho que la vista 20 veces con la palabra democracia, es ilegal- nos ha llevado a conocer a todos los españoles, desde Girona a Cadiz, las artes oscuras, de los manejos nauseabundos, de la delincuencia de cuello blanco, que la familia Pujol llevaba años y años practicando, y algún otro más.

Obviamente las cosas no suceden por casualidad, y desde que se anuncio la entrevista de Mariano Rajoy con Artur Mas en Moncloa, han estado sucediendo acontecimientos, que una vez conocido el contexto de la historia, ahora se pueden concatenar, y se ven con una claridad meridiana.

Primero la dimisión de Duran i Lleida como Secretario General de CiU y su desvinculación con la consulta soberanista. El del Palace, siempre bien planchado y atildado, ya había debido escuchar el campaneo. Aquella dimisión que algunos debieron pensar que era por coherencia en su pensamiento politico, tal vez, obedeció a una huida de la quema, y algunos susurros que llegarón a sus oidos sobre el hundimiento que se acercaba a toda velocidad hacia las huestes de CiU, le hicieron poner pies en polvorosa.

Después vimos con sorpresa, como Orio Pujol – no dejéis de leer su blog, a mi me ha llevado un rato, pero desde luego conviene leerlo para hacernos una idea de como se puede tener tanta cara http://www.oriolpujol.cat/ – abandonaba todos sus cargos, fruto de la reunión que mantuvieron Mas y Pujol el día de San Fermin, y en la que ambos dirigentes prepararon ya la declaración de Pujol en la que asumía “una irregularidad fiscal” y pedía perdón -increíble pero cierto- por estos hechos, por supuesto sobre otra mentira más, la supuesta herencia de su padre, algo que hasta la propia hermana de Pujol, ha desmentido rápidamente. No cabe ninguna duda de que Artur Mas, ese si, que en la rueda de prensa posterior a su reunión con Rajoy en Moncloa, se apresuraba a desmarcarse, y también a desmarcar a su partido, de Jordi Pujol y sus manejos financieros, es arte y parte de todo esto, y de lo que nos queda por ver.
La familia Pujol, Millet, el Palau, la “herencia” del padre de Artur Mas gestionada por UBS en Suiza, el caso Pallerols, el caso ITV, el caso turismo, Pretoria etc son una larga rémora para aquellos que durante años han gobernado un territorio, una rémora no de errores, sino de practicas delictivas contra los ciudadanos y ciudadanas, con una agravante que lo hace realmente vomitivo: Han utilizado las ilusiones de muchos catalanes y catalanas para, bajo una quimera, la del independentismo, intentar seguir con el “chiringuito” que tenían montado, a costa de nuestro dinero, de nuestro trabajo, a la postre de nuestras vidas.

Ahora Pujol, el viejo y el que por su edad está más alejado de pagar las consecuencias jurídicas que se deriven de toda esta montaña de basura, asume una parte, se despoja de títulos y honores, se autocondena al ostracismo, a la damnatio memoriae y con eso nos tenemos que dar por satisfechos. Echarles un poco de carnaza al pueblo y a los periodistas, a ver si asi se tranquilizan las aguas y podemos seguir por donde ibamos, han debido pensar… como si fuesemos tontos, como si no nos dieramos cuenta de lo que realmente está sucediendo en Cataluña, por cierto uno de los territorios Europeos que en 2013, un informe de la UE, calificaba como uno de los territorios mas corruptos y peor gestionado de Europa, fruto de la gestión año tras año de un lobby del que forman parte todos los citados en este post, y alguno mas.

Todos ahora les señalamos con el dedo, pero desde luego, debería ser la sociedad catalana, aquella que ha sufrido más duramente las consecuencias de este pillaje, la primera que pida justicia, la primera que imponga, que demande la regeneración política en esa comunidad, la primera que vomite sobre ellos su indignación y su rechazo, y no se dé por satisfecha con una declaración altamente sospechosa, y con el siniestro juego que prepara Artur Mas para la próxima Diada, en el que como nos aclaró en la rueda de prensa, piensa seguir utilizando al pueblo catalán y a sus ideales, para desde la calle opacar lo que en en resumen, y sin ningún tipo de adorno retorico, es ni más ni menos que un delito: el robo.

Son las doce y media. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 30 grados. Como si fuésemos tontos…

Y Almudena Grandes se hizo pequeña

grandesgarzonalaya

A veces la gente se te hace pequeña de golpe, y Almudena Grandes, a pesar de su apellido y su trayectoria literaria, se ha empequeñecido a ojos de muchos.

Su artículo en la Cadena Ser, sobre la Jueza Alaya, no tiene ningún sentido, salvo el del sectarismo más oscuro, que la coloca en la posición de algunos, que ya conocemos:  o eres de los míos, o te destrozo. ¡Qué lástima, pero a la vez que delatora esa actitud de la escritora!

A la Grandes no le debe caber en la cabeza que haya mujeres, la mayoría, que salen de sus hogares cada mañana, perfectamente aseadas y arregladas, cada una a su manera, para ir a sus respectivos trabajos. No debe entender que el hecho de trabajar tanto en casa como fuera de nuestros hogares, tanto en hombres como en mujeres, lleve consigo, aparejado, la tarea del aseo y el arreglo que cada uno o una crea conveniente. No he visto a la Grandes, escandalizarse por que el Juez Garzón, cuando ejercía sus menesteres judiciales, llegara a su juzgado con impoluto traje príncipe de gales, corbata de Celine o de Hermes, o Gucci, abrigo de pelo de camello, perfecto corte de pelo, gafas con montura de marca y oliendo a colonia de la buena, pero sin embargo se ha fijado, de una manera muy crítica, hasta el punto despectiva sobre la pulcritud en el atuendo y las formas de la Jueza Alaya.

Todo esto me lleva a pensar que Almudena Grandes, que tanto me da que milite en la izquierda como en la derecha,  es ni más ni menos que una sectaria, que no encontrando argumentos válidos para criticar el trabajo de la Jueza Alaya en el caso del EREs de Andalucía y las facturas falsas de la UGT, en el que los principales implicados, de momento, pertenecen al socialismo andaluz, se ha decantado por intentar denostar a la Jueza en su porte e indumentaria, porque a pesar de ser una escritora, en la que la imaginación y la creatividad se le supone, no ha podido hacer más, que encontrar que la Jueza Alaya, se arregla por las mañanas para ir a su trabajo.

Lo siento Almudena, hija, pero te has hecho pequeña, muy pequeña, tanto que creo que vas a desaparecer para muchos hombres y mujeres de nuestro país. Y cuando tengas oportunidad, coméntale al Juez Garzón que no se arregle tanto, por Dios, fuera a ser que caiga bajo la sospecha de que no hace bien su trabajo o no atiende bien a sus hijos. Claro que sobre las instrucciones del Juez Garzón hay mucho que contar, y desde luego no está precisamente ligado con su vestimenta,  pero eso será otro día.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados… Y Almudena Grandes se hizo pequeña

 

 

El Escrache a la Jueza Alaya: Esto si que es una caverna

Cuando el único argumento para desacreditar a una persona es llamarla “fea, hortera y pepera”, a grito limpio, en la puerta de un juzgado, te das cuenta de lo poco, que esas personas que se desgañitaban como posesos, con el rostro lleno de ira, tienen que decir.

Una imagen vale más que mil palabras y desde luego en este caso tiene razón. He visto varias veces el video del “escrache” a la Jueza Alaya en la puerta del Juzgado, y por más veces que lo he mirado y remirado, no me cabe en la cabeza, que hombres, que supuestamente defienden los derechos de los trabajadores, sean capaces de proferir esos insultos, salvo que esos hombres, y digo hombres, porque en su mayoría eran machos y barbados, no sean  representantes de nada, ni de nadie, salvo de ellos mismos y sus intereses, y esa ira que manifiestan, y que las imágenes no pueden ocultar, sean producto de que se les esta desmontado el chiringuito de robo, mangoneo y siseo, que hábilmente tenían organizado, por supuesto, con ayuda del poder constituido en Andalucía, pues tampoco me cabe duda, que no es producto de una conducta arriesgada por parte de CCOO y UGT en solitario, y que esto del desfalco ( que a las cosas hay que llamarlas por su nombre) de los EREs es cosa en la que hay metidas muchas manos, y todas con poder.

Insultar de esa manera, tan ruin a una mujer profesional, con una trayectoria intachable, y que se está dejando la piel por sacar adelante la claridad frente a la corrupción y la mentira, es un acto indecente y de una bajeza increíble. Los barbados gritaban también “Libertad Sindical” como si pronunciando esas dos palabras sagradas, tuvieran cobertura para insultar, vejar e intentar amedrentar a la jueza. No sé si me da más vergüenza ajena y más rabia, los insultos al físico y la indumentaria de la jueza, que el pronunciamiento en boca de esos acémilas de palabra tan importante como “libertad”.

El daño que hacen, tipos como estos de las puertas del juzgado de Sevilla, a los que de verdad trabajan en la defensa de los derechos de los trabajadores es infinito, y borran de un plumazo, en un instante, recuerdos memorables de hombres cuya honestidad y trabajo fueron un ejemplo para muchos, como la figura de Marcelino Camacho, de cuyo espíritu queda ya muy poco, o prácticamente nada.

Ahora lo que tenemos son sindicalistas de CCOO y UGT, entregados a los placeres de la buena mesa: marisco y vino hasta que se acabe el presupuesto de las horas de formación para los parados. Tipos que se amparan y se refugian en esa supuesta autoridad moral que se arrogan por el mero hecho de pertenecer a la izquierda, como si eso fuera patente de corso. Eso sí, liberados, que ya no se va a las fábricas, a los talleres y a las oficinas, fuera a ser que se les descomponga la camisa de cuadros, el vaquero y la barba anacrónica. Y después del “escrache”, y mientras la jueza se sentaba en su juzgado a hacer su trabajo de cada día, ellos al bar de enfrente, un par de horitas de cafelito y cañita, conversación tabernaria sobre lo bien que “han estado apoyando al compañero”. Se les debería caer la cara de vergüenza, pero me temo que no se les cae de lo dura que la tienen…

El bochorno y la vergüenza se ciernen sobre nuestras cabezas, y no quiero dar lecciones a nadie, pero es de manual que el ejercicio del sindicalismo está encaminado a luchar contra la injusticia, y no contra la justicia.

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Esto sí que es un caverna¡