No molestar, estamos inaugurando: #ebola #Teresa #Madrid

rodriguez

En el quinto día de la crisis del #ébola y con 14 personas  ingresadas en el Hospital Carlos III, aun ni un solo político/a de los que hablan y hablan se han acercado ni siquiera hasta las puertas del hospital. Los Reyes tampoco.

Eso sí, el Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, nos ha dado unas cuantas filípicas de lo mal que lo hizo la enfermera, una mujer que se prestó voluntaria para atender al sacerdote con #ebola, un religioso, que el gobierno de España decidió traer a morir aquí. Una mujer que, a diferencia de este Consejero de Sanidad, ahora mismo no tiene la vida resuelta, nada resuelta, es mas su vida pende de un hilo, y se debate entre la vida y la muerte en medio de una agonía durísima, que es la que padecen los enfermos contagiados por ese virus letal.

Decía un amigo mío que la mala conciencia acrecienta las excusas, y mira tú, que en este caso, va a tener razón. Cuando esperábamos que, o bien el Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González , o bien el Consejero de Sanidad Javier Rodríguez, se dirigieran a los madrileños para tranquilizarnos en la medida que es posible ante una crisis como esta, no, que va, nos hemos encontrado con un Consejero chulo, prepotente, grotesco, agresivo, bien pagado de sí mismo, que ha puesto a #Teresa a los pies de los caballos, sin darle la mínima oportunidad de defenderse, pues una mujer agonizante poco puede hacer salvo luchar, con la ayuda de los médicos y enfermeras, por salvar su vida.

Personalmente, y esta vez voy a personalizar y mucho, cada vez que le escuchaba en la SER, en RNE, en la Asamblea me daban ganas de vomitar, que por cierto se me acrecentaron cuando vi a las filas del PP en la Asamblea de Madrid, aplaudirle a rabiar, como si el Consejero acabara de cortar una oreja y el rabo.

Creo que Javier Rodríguez ha hecho un flaco favor al Partido Popular, donde muchas voces ya se están levantándose contra la actitud de semejante preboste. Si bien el comienzo de la crisis con la rueda de prensa de la Ministra Ana Mato, no fue de lo mejor – también hay que entender como era el trance al que se enfrentaba en ese momento la ministra- luego creo que desde el Ministerio la situación se iba embridando bien, la Ministra compareció en el congreso y convoco las reuniones pertinentes, cambio el protocolo, y estableció una comunicación transparente con los medios… pero claro no contaban con que en la Comunidad de Madrid, responsable del seguimiento y control de los protocolos, en vez de estar haciendo su trabajo, estaban inaugurando congresos, eventos, exposiciones, y hasta pantanos, si los hubiera habido, y no se les podía molestar, y claro tampoco contaba con la estupidez y bochornosa aparición en escena del Consejero de Sanidad.

Y porque no, ya que estamos hablando a cara descubierta, hay que poner también sobre la mesa la viga en el propio. Si, y con esto me refiero a como algunos medios de comunicación están utilizando el dolor y el miedo para hacer caja, empezando por la cuatro donde Cíntora hizo una entrevista a #Teresa, que como poco podría calificar de deleznable , o como La Sexta se atreve a publicar las primeras fotos de #Teresa en el hospital, o como La Cope dio la noticia de que había fallecido ayer por la tarde, o el titular de ABC de Sevilla en el que se recalcaba a grandes letras que #Teresa será incinerada después de su fallecimiento, por no mencionar el desafortunado caso del sacrificio de Excalibur , el perro, que derivó en una esperpéntica campaña alimentada en las redes sociales y algunos medios, en la que el destino del animal parecía preocupar más que la salud de su dueña. Una hiena habría tenido más piedad.

Lo cierto es hay 14  personas ingresadas en el Carlos III, una de ellas gravísima y ante una crisis como está hay varias palabras que aquellos que nos representan y aquellos que difundimos la información deberíamos empezar a conjugar: transparencia, rigor, piedad, solidaridad, eficacia, cooperación, calma y trabajo. Y aunque esto no debe ser un tema político, tal vez si ha llegado el momento de que alguno se vaya a su casa empezando por “el de la vida resuelta”, porque Señor Rodríguez, aquí en “Madriz, la chulería solo…. pal chotis”

Son las diez y media de la mañana. Llueve mucho en Pozuelo y la temperatura exterior es de 19 grados.

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Monica de Oriol : “No valen para nada”

Llegó a mi casa hace unos años. Hacía poco que acaba de llegar de Rumanía. “Tengo los papeles en regla, no hablo bien el español, aprendo pronto” – me dijo. Apenas si sabía escribir y leer. No tenía ninguna formación, y ni siquiera hablaba mi idioma. Al mes empezó a trabajar en mi casa y desde entonces no ha dejado de hacerlo.

Cuando pasaron los meses y poco a poco fue aprendiendo mi idioma, empezamos a conversar. Nunca mucho tiempo pues apenas coincidíamos. Yo salia temprano hacia mi trabajo, y era entonces cuando ella llegaba a mi casa, y en una de esas conversaciones mañaneras me contó que ella trabajaba en el servicio domestico porque no había estudiado y no servia para nada. Me marche hacia mi trabajo con un regusto amargo, me pesaba que ella no se diera cuenta de lo mucho que servia, y de lo importante que era su trabajo.

Al día siguiente, la esperé, y me tome mi tiempo para volver a charlar con ella. “¿Sabes?” – le dije – “ayer no te entendí bien cuando me contaste eso, de que como no habías estudiado, no servías para nada”. Ella me miró sorprendida y se echo a reír. “Vaya, Marta, tampoco es tan importante, tu siempre le das muchas vueltas a las cosas, no te preocupes tanto”.

“Siéntate un momento y escúchame. No vuelvas a decir nunca eso de que no sirves para nada. Mira si tu no vinieras a trabajar a esta casa, ordenaras, limpiaras, hicieras la comida, los recados y demás asuntos domésticos, yo, entiendes, no podría hacer mi trabajo, no podría salir todas las mañanas a trabajar ¿Entiendes? Y como tu, hay muchos hombres y mujeres que hacen esas tareas domesticas, que son tremendamente necesarias y valen para mucho. Todos los trabajos son importantes, todos son necesarios, es una cadena tu haces una cosa, para que yo haga otra y así nos movemos todos y todos avanzamos, y todos progresamos”

Ella me miraba con los ojos muy abiertos y movía la cabeza de un lado a otro sin terminar de compartir o de comprender lo que le estaba diciendo. “Pero, Marta, tu tienes un trabajo importante, escribes cosas, hablas por la radio y esas cosas, yo solo friego, lavo, plancho… no tengo estudios, ahora se leer y escribir un poco ya, pero nada mas”
“Te equivocas, Mad, te equivocas” – le contesté – “Lo mio es solo un trabajo, un trabajo como el tuyo, la diferencia, la única diferencia, es que yo partí de una posición de privilegio, pude elegir, cosa que tu no pudiste hacer, pero a estas alturas de la vida, mi trabajo sirve para unas cosas determinadas y el tuyo sirve para otras, los dos son importantes, los dos son necesarios. Mira, si todas las empleadas del servicio domestico, que como tu dices son gente que “no vale para nada” dejaran, solo , fíjate, solo, por una semana de hacer su trabajo, tirarían abajo la economía de este país, nos iríamos a pique. Así que Mad, que sea la ultima vez que me dices eso de “no valgo para nada”

Esta conversación que hoy os cuento sucedió hace unos años. Hoy me ha venido a la cabeza cuando ayer escuche a Monica de Oriol hablar desde un elitismo impropio de una empresaria que se precie. Nadie debe pronunciar nunca refiriéndose a otros las palabras “no valen para nada”, porque todo el mundo vale para algo, y eso ella que tiene una muy buena formación, también gracias a las mismas circunstancias que yo, es decir porque pudo elegir, lo debe saber muy bien. En su argumentación de ayer hay muchas lagunas como empresaria, y la primera, y también la más “fría” es que cuando una persona no se adecua al perfil buscado en una empresa no se la contrata y punto, “no sirve para nada” contratarla por un sueldo “de mierda” porque no va a poder realizar el trabajo que se le encomienda por muy poco que se le pague, y así lo único que se consigue es generar malestar dentro de la empresa. Pero si lo que se quiere es formar y cualificar, a esos que ella, tan despectivamente nombra como los “que nos sirven para nada”, puede hacerlo, claro que puede hacerlo, es más debería hacerlo, ya que el Estado no puede con todo (hay mucho liberal de salón que en cuanto tiene la más mínima dificultad mira de reojo a papa estado para que le solucione la papeleta, y en esto de la formación también pasa) y los empresarios españoles deberían dar ese paso de formar y adecuar a los que conforman el mercado de trabajo para que se adapten a las necesidades reales de producción de nuestro país, pero no a cambio de tener que trabajar por un ínfimo salario para sus empresas.

Claro que ese es un largo camino, es pensar a largo plazo, es invertir para el futuro, si eso que los empresarios españoles demandan continuamente al Estado. Ellos debían ser los primeros en ponerlo en practica. Me contaban hace unos días que la consultora McKinsey  va a llevar a cabo un plan de formación para equipar a jovenes, que se han quedado en la cuneta de los estudios, o que no han podido terminarlos, o tal vez no han querido deslumbrados por esos tiempos pasados del “burbujazo” donde los peces se subían solos al barco y no había que pescarlos, con habilidades adecuadas para las necesidades de las empresas españolas. Ese es el camino.

Los que trabajamos por cuenta ajena ya hemos asumido que no volveremos a ganar lo mismo que antes de la crisis, que no volverán los grandes sueldos, los grandes bonus, que la tarjeta de crédito no es bueno que eche humo, y que exceso de velocidad de gasto se paga y se paga caro. Tal vez es hora también, de que los empresarios españoles, o por lo menos aquellos que los representan, aprendan  la lección, que ya no se puede ganar lo mismo, que ya no hay pelotazos, que la cuenta de beneficios va a ser más pequeña, que cuando se gana mucho hay que guardar para cuando se gana menos,o para cuando se pierde, y que no se puede tener empleada a gente que con la “paga” no les llega ni para cubrir las necesidades más básicas. Esa desde luego, no es la solución para paliar el paro.

El gobierno de Mariano Rajoy ha hecho una reforma laboral importante que ha puesto al servicio, fundamentalmente de los empresarios, y que los trabajadores, en muchos casos hemos asumido, es hora de que los empresarios muevan ficha y se impliquen en esa salida de la crisis, porque de momento, lo que vemos, lo que escuchamos son soluciones visionarias y exabruptos, que a la único a lo que contribuyen es a enfrentar al empresario con el trabajador, gran error, porque ambos y para que todo funcione bien, deben ir juntos y en la misma dirección.

Son las 8 de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 9 grados.

¿Fue un Consejo de Ministros o no?

Estamos acostumbrados a no ver más allá de nuestras narices o ver lo que queremos ver o lo que esperamos ver, y eso nos hace, con frecuencia, no llegar al fondo de las cuestiones, y no darnos cuenta de lo que en realidad está sucediendo a nuestro alrededor.

La rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del pasado viernes, es un claro ejemplo de ello.

Todo empezó antes, una semanas antes…(Sigue leyendo)

@martapastor en @Estrella_digit

Merkel: No basta con predicar, también hay que dar trigo

No se la cara que se le habrá puesto a Angela Merkel cuando haya escuchado a Rajoy en la pasada cumbre iberoamericana. Me temo, que lo se le habrá puesto, es lo que vulgarmente se suele llamar “cara de pocos amigos”, porque parece ser, por lo “suelto” que estaba el Presidente de Gobierno, ya, no son tan amigos como antes.

Lejos quedan las fotos en aquella barca surcando plácidamente las aguas del rio. Rajoy, por fin ha hablado, y ha dejado claro, que las reformas y los recortes ya están hechos, y que ahora estamos en otro capítulo, vamos que como decía alguno por ahí, lo de los ajustes ya no toca.

Incluso ha sido capaz de ir más allá, y le ha sugerido a la Señora Merkel, que Alemania debe promover medidas expansivas encaminadas a que la economía europea se ponga de una vez en movimiento y empecemos a salir de esta, sobre todo teniendo en cuenta que la situación de Alemania es de lo más favorable.

Parece ser que esa eterna paciencia del Presidente ha tocado a su fin, porque llevamos un año durísimo, donde todo ha sido puro sacrificio, sin apenas recibir nada a cambio salvo palmaditas simbólicas en la espalda, que como todos sabemos, de eso no se come.

Un buen gesto por parte de Rajoy, aunque esperemos que no se quede en eso, en solo un gesto, porque si la paciencia del presidente está agotada, excuso deciros como está la de los ciudadanos españoles hartos de ver como suben los impuestos, de ver como sube el paro, y de ver como bajan los salarios, y de tanto y tanto sacrificio. Europa es cosa de todos, y nosotros ya hemos hecho los deberes, ahora veremos que sabe hacer Alemania, que para liderar el proyecto europeo, algo que tanto le gusta, no solo basta con predicar, también hay que dar trigo.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados

Carta de fin de año al Presidente de Gobierno: Querido Mariano…

Querido Presidente,

Fíjate como estarán las cosas, que ni  siquiera me atrevo a desear eso de Feliz 2013, porque hice lo mismo el año pasado por estas fechas, y por mucho empeño que puse en mi deseo, este año que acaba, realmente nos ha salido rana. Tal vez lo mejor sea, a partir de ahora no desear nada, y solo alegrarse de que este año horrible se acabe de una vez por todas, esperando, muy tímidamente que el que llegará en un par de días, desde luego, no sea igual o peor.

No es mi talante el pesimismo, para nada, es más creo que soy optimista de más, pero la realidad que nos circunda es tan sórdida que mi botella medio llena anda girando enloquecida sobre la mesa, y ahora ya no se si está medio llena, medio vacía, vacía o a punto de hacerse añicos.

Los pronósticos – y los pronosticadores- no son desde luego nada halagüeños. Tu discurso, Presidente, del día 28 no fue lo que se dice para tirar cohetes. Si ya sé que es tu tono habitual, y que tus dosis de realismo son tal vez excesivas, tal vez por contraste con los discursos que recibíamos del anterior, si ese que se fue a contar nubes, y que siempre nos explicaba, moviendo mucho las manos, que todo iba muy bien, y que en seguida íbamos a recuperarnos. Estaba claro que no era verdad, pero como dice mi amiga “Litiña”, por lo menos vivíamos más tranquilos, aunque fuera con la cabeza dentro de tierra como el avestruz. Y de esos mensajes idílicos hemos pasado a que nos cuentes la realidad de una manera brutal y apocalíptica, como se le dice al enfermo terminal sin tapujos de ningún tipo, que va a morir, sin ponerle ni un ápice de piedad y conmiseración. Eso si, Presidente, terminaste tu discurso con un #saldremos, que ha sido trending topic en twitter, porque lo cierto es que no nos dijiste ni como, ni cuando, ni en que estado, y nos dejaste terriblemente perplejos y preocupados.

No me gusta demasiado escucharte, escuchar a un Presidente del Gobierno justificándose, explicándonos que su programa electoral se ha quedado en papel mojado por las circunstancias, y repitiendo como una eterna letanía, que la culpa (esa palabra que no deberías usar tanto porque delata mucho) la tienen los otros, los que estaban antes, o pidiendo disculpas a los pensionistas porque no puedes revalorizar sus pensiones Eso ya lo sabemos, y por demás, sabemos que estamos en medio de una crisis brutal y que el PSOE dejo esto como un erial, pero no por mucho repetirlo vamos a salir adelante, y creo que ya va siendo hora de obviar las justificaciones y las culpas, y que nos cuentes algo de lo que se va a hacer para encontrar un poco de luz al final del túnel, pero algo tangible, Presidente, que las palabras vacuas e indefinidas, luego traen muy malas consecuencias.

No me entusiasma tampoco demasiado ver al gobierno pidiendo árnica, haciendo un llamamiento a la comprensión en su tarea, porque los que realmente están necesitados de asistencia, de comprensión, de solidaridad, de apoyo son los casi 6 millones de parados, los empresarios que ven como sus empresas se derrumban día a día, los ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos y ven que cada vez hay menos prestaciones a cambio de su esfuerzo impositivo, y mientras escuchan que hay otros que defraudan y se van de rositas. Hay que gobernar para España, Mariano, y no solo para Bruselas, porque para eso has recibido la confianza de los españoles, y además hay que transmitir, eso que se nos pide a los ciudadanos cada día, esperanza, mensajes positivos, asertividad, constructividad, emprendimiento, voz activa, y no duelos y quebrantos o rosarios de lamentaciones. De lo contrario, esos mensajes tan negativos, que amedrentan en vez de animar, pueden hacer que, o nos paralicemos aun más de lo que estamos, o tal vez, nos aboquen a la desesperación, mala, malísima consejera para la búsqueda de soluciones.

Además hay otros factores en los que habría que ir poniendo orden, tales como la corrupción que sigue viva, demasiado viva, y que genera otro de los ingredientes que hacen que este caldo salga sucio y amargo, y de momento, y ha pasado más de un año, se han dado pocos, muy pocos pasos para eliminarla. Y también el desastre autonómico, que nos desconcierta, porque ya no sabemos ni lo que somos, si somos un país, o un grupo de gentes que dependiendo en que sitio del mapa estemos ubicados y quien gobierne esa ubicación, pierdes o ganas.

Dicen los “caoticos” que cuando el caos llega a su máxima expresión este se ordena solo, y todo vuelve a la normalidad, pero no te fíes Mariano (permíteme que te llame por tu nombre de pila), que aunque la teoría es real y testada, ese orden que el propio caos genera, como hemos podido ver a lo largo de la historia, es terrible, duro, despiadado y cruento, y en él se deja uno, no solo pelos en la gatera, eso seria leve, se deja jirones de sangre, piel y vida, y no me parece que ni tu, ni yo, ni nadie quiera pasar por ese brete. Así que como decía mi abuela, al ejercicio, y como decía mi abuela también, que sea la ultima vez que te escucho lamentarte como una plañidera, la frente alta, la espalda erguida, la mirada fija, la sonrisa amplia y ponte a trabajar, y si te caes, te levantas, te sacudes la falda (en tu caso los pantalones) y te recompones, y rapidito que el tiempo es oro. Eso decía ella, y estoy segura, segurísima de que tenía razón en el consejo.

No lo estamos pasando bien, Presidente, supongo que ya lo sabes, así que haz lo que tengas que hacer, pero no nos envíes más mensajes como el del 28. En confianza, te digo que no sirven para nada, y solo pueden incrementar más aun el cansancio, el desanimo y la desesperanza. No te deseo un feliz 2013 porque sería una hipocresía por mi parte, y espero fervientemente que esa frase tan lapidaria de “lo prometido es deuda” deje de cumplirse, porque a día de hoy, efectivamente, se está cumpliendo con creces, todo lo prometido se está convirtiendo en deuda, una deuda que no se como vamos a pagar. Tu si, tu debes saberlo, es tu obligación, para eso eres el Presidente del Gobierno. Tú verás, porque además de ser tu deber como servidor publico (perdóname la impertinencia tal vez de recordártelo), espero que no quieras pasar a la historia de nuestro país como el segundo presidente de gobierno que nos llevo al desastre. El primer puesto ya sabes quien lo tiene, y ni siquiera en eso serías el primero.

Un saludo y feliz navidad, porque hasta San Antón, pascuas son. Eso si que te lo deseo de corazón.

Son las siete y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados.

La Vocación, una asignatura pendiente

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Hablaba hace unos días con mi amiga @brendamarting de lo importante que es eso de la vocación a lo largo de la vida de las personas. Lo cierto es que las personas que tienen vocación son más felices – eso me contaba Brenda-, y no porque sean personas que se realicen a través de su trayectoria, que eso ya es un punto a favor, si no por algo más. El hecho de mirar siempre hacia el horizonte, o hacía un punto lejano, hace que no nos fijemos en demasía en aquello que está muy cercano, y que en un determinado momento puede estar haciéndonos daño, o provocando un sufrimiento. Eso desde luego no quiere decir que no sufran, pero el dolor se amortigua y pasa antes si se tiene un punto de mira claro, como meta de la vida. Pero además la vocación hace que tu vida tenga un plan, que por supuesto luego puede ser alterado por el curso de los acontecimientos, pero ese plan fijado, a pesar de los distintos avatares, hace que, mediante la voluntad de su consecución, la persona se desarrolle de una manera mucho más positiva, mucho más eficaz, mucho más rotunda y no se consideren las contrariedades como un fracaso. Los planes están para realizarlos, y si por cualquier hecho determinado se produce una interrupción o una desviación de ese plan, basta volver a empezar o volver a seguir, siempre mirando hacia los parámetros de ese plan trazado previamente. Es entonces cuando la palabra fracaso se diluye, y casi que desaparece, para convertirse en la palabra recuperación, renacimiento o como dicen los americanos: “try it again”.

Está claro que en la sociedad en la que vivimos las vocaciones se fomentan poco o nada. Asociamos inmediatamente la palabra al tema religioso, o como mucho a una meta sublime donde hay que llevar a cabo grandes proezas, pero no es así. La vocación nace o se fomenta de cualquier actividad por nimia que nos parezca, solo hay que darle la importancia que merece. Alguien decía por ahí, que una persona es grande no porque los demás lo vean grande, sino porque uno mismo ve esa grandeza.

A la gente joven, mientras están dentro de su fase de formación, que por cierto dura mucho tiempo, y se desaprovecha bastante, a penas se les habla del hecho vocacional en si. Nos paramos a pensar y vemos como a los chicos y a las chicas se les impulsa a hacer una carrera o un oficio, fijándonos fundamentalmente en las oportunidades de trabajo, de ganar dinero, de tener una posición relevante en la sociedad, en fin, no me extiendo porque todos sabemos de lo que estamos hablando, pero apenas si se les ayuda a fijar una vocación, un itinerario vital a muy largo plazo, donde dejando al lado aspectos puramente lucrativos o de eso que se llama triunfar socialmente, se les ayude a madurar esa idea de realización o de vocación. La vocación es la función de sostener tu propósito de vida a través de tus dones naturales como tus talentos adquiridos, y la mayor parte de las personas no saben ni siquiera que significa esto. Si os molestáis en preguntar, no sabrán que deciros, es más muchos incluso pueden que desprecien olímpicamente su necesidad, y otros pensaran que les estas hablando de algo, que queda muy bonito, para escribir, pero que no sirve para nada.

Este es uno de los grandes errores que estamos cometiendo, no solo en nuestras propias vidas, sino también en las vidas que dependen de nosotros, que son las de los jovenes. Una sociedad en la que no exista el concepto de vocación como uno de sus pilares más importantes, es una sociedad abocada al fracaso, y desde luego también tremendamente desdichada. Eso es lo que vemos cada día, y lo más grave es que nadie se para a remediarlo.

Otro día hablaré del legado, algo sobre lo que tampoco nadie pone demasiado interés y que hace que todo lo que hagas genere tu propia huella para que afecte de una manera positiva a las generaciones venideras.

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados. Tal vez para 2013 empecemos a pensar en esto y pensemos menos de la crisis financiera. Por qué cuando superemos la crisis financiera, que seguro que pasará, ¿que haremos con una sociedad sumida en una crisis de valores?