Algo va mal

La he pillado bailando en mitad de la cocina. Giraba y giraba como una pequeña peonza de colores embutida en un chándal “de faena”,  así lo llama ella.

Pero ¿Qué haces Yelena?

– Bailo

– ¿Te gusta bailar?

Me encanta. No hay nada que me guste más, bueno también me gusta hablar muchome ha contestado mientras seguía dando saltitos.

– ¿Vas a bailar los fines de semana?su cara se ha ensombrecido de pronto y entonces, se ha parado en seco.

No, no voy a bailar los fines de semana, solo bailo en su cocina. A mi marido no le gusta nada que baile, ni que hable con los vecinos.

He salido de casa, y mientras bajaba las escaleras aun podía escuchar la música. Su salón de baile es mi cocina. La vida es una puta mierda, y la verdad es que no sé si estoy perdiendo el tiempo clamando en el desierto. Algo va mal, algo va rematadamente mal y yo ya no sé cómo pararlo

Son las ocho y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados

Un cuento de I.A. Ireland

-¡Que extraño! -dijo la mujer avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada! La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de dentro. ¡Cómo¡, ¡nos han encerrado a los dos! – dijo el hombre
-A los dos no. A uno solo -dijo la mujer.
Ella entonces, pasó a través de la puerta y desapareció.

Un cuento de I.A. Ireland (http://www.iblist.com/author5977.htm)

Son las tres y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados. Si la gente leyera más no cometería tantos errores

Cuento de Invierno

 

Dicen que la nieve desdibuja los paisajes y las realidades, incluso mucho más que la niebla, que lo que hace es difuminarla. Tal vez sea esa nieve, anacrónica caída en Madrid, que debe estar al margen, bien por azar, bien por capricho, de eso del calentamiento del planeta, ha sido lo que ha hecho que durante unos días el paisaje gris de la crisis haya desaparecido de nuestro horizonte.

Tal vez, la crisis sea solo una ficción pasajera, un mal sueño del que cualquier mañana al despertar, solamente nos deje alguna legaña o un poco de sequedad de boca, y tal vez solo sean los banqueros, los poseedores, los que la estén viviendo y que, nosotros los mortales, los poseídos, solo soñamos.

Por eso hoy, en vez de escribir un post al uso, de esos de denuncia, o de protesta, o de rebelión, solo voy a contaros un cuento. Una historia que nos ayude a dormir, o mejor dicho a seguir durmiendo y fabricando el sueño, porque creo, que aun, y a pesar de la nieve, no estamos preparados para despertar.

Y el cuento dice así:

Me llamaron del banco para ver si les podía dejar algo de dinero, que iban muy justos. Les dije la verdad, que en ese momento no me iba nada bien, y que incluso había tenido que malvender la consola del niño. “Va, venga, danos algo, que más vale pedir que robar…”, me insistió el director, un tipo muy majo. Al final me llegó al corazón, y cedí. “Tranquilo, que en cuanto la cosa mejore te lo devolvemos… Ya verás como todos salimos ganando”. El dinero lo doy por perdido, pero me queda la conciencia de haber hecho una buena obra. (Jordi Cebrian)

Son las once y media de la noche. No llueve en Pozuelo pero nevó esta mañana. Hay mucha niebla y la temperatura exterior es de 1 grado. De vez en cuando hay “saltar” de la realidad a la imaginación para poder seguir viviendo.

Postpost: La canción está especialmente dedicada a… ¿A ver si lo adivinais?