Godzilla en Madrid. Más de 100 mentiras. Santiago Abascal en el Club Siglo XXI

En una mañana menos fría que de costumbre asisto al desayuno de prensa convocado por el club siglo XXI con Santiago Abascal líder de la formación VOX. Mucha prensa, que no sorprende porque la misma expectación hubiera suscitado si Godzilla llegará al centro de la capital de España.

Con un presentador, Carlos Cuesta, muy cercano a su ideología, y rodeado de numerosos fieles comienza el ponente una presentación de VOX y la realidad actual de nuestro país, tan exagerada, que a si un extraterrestre hubiera estado en los salones esta mañana del Eurobuilding, le cabría pensar que antes de VOX, estábamos sumidos en las tinieblas, que antes de que ellos hicieran su aparición en Andalucía, España era un estado fallido. La realidad, ya saben, que es todo lo contrario, y que la oscuridad es lo que emana la formación verde.

Abascal arremete contra todo y contra todos, y lo hace a la manera populista, es decir que, en vez de dibujar un todo, lo que hace es buscar el defecto del sistema, repetirlo, reiterarlo, y aderezarlo con más de 100 mentiras, que diría Sabina. También dice una cosa y la contraria, como, por ejemplo, ensalza a las fuerzas de seguridad del estado, mientras a la vez pone en duda la pericia de la policía en materia de denuncias por violencia de género, cuando alguien como su líder en Andalucía, el juez Serrano, ha afirmado hasta la saciedad que 1 de cada 3 denuncias por violencia de genero son falsas. Hoy, entre las cien mentiras de su conferencia, Santiago Abascal ha negado estas afirmaciones escuchadas una y otra vez durante la campaña electoral de VOX en Andalucía, solo hace unos días.

En su populismo antidemocrático, arremete contra todos los elementos del sistema y busca la parte más oscura, que es verdad que todos y todas llevamos dentro, para conseguir sus intereses, que desde luego son espurios. Hoy en la conferencia del club siglo XXI, se ha atrevido incluso a usar los nombres de Laura Luelmo y Diana Quer, manipulando de continúo para llevar a los ciudadanos a su terreno, que es ni más ni menos que utilizar el descontento o la frustración que existe, porque nada es perfecto, y así conseguir hacernos pensar que él va a poder llevarnos a esa corrección del sistema.

VOX no tiene programa político, ni hoja de ruta, ni sabría cómo ejecutar un programa político, si tuviera, Dios no lo quiera, tareas de gobierno. Sus líderes, entre ellos Santiago Abacal, están dedicados, solamente, a sembrar la duda sobre la eficacia del sistema democrático en nuestro país, y repiten mantras con datos falsos, que a día de hoy no saben explicar su procedencia, para focalizar la atención siempre desde la exageración y la falsedad.

Pero la realidad es que cuando tienen que explicar algo de “lo suyo” como su financiación, que no está nada clara, y que anda bajo sospecha, eluden la pregunta, dando vaguedades como hemos podido escuchar hoy en el foro del Club Siglo XXI, e incluso con otra de esas 100 mentiras, diciendo que el tribunal de cuentas ha auditado su contabilidad política. El Tribunal de Cuentas ha desmentido haber sometido a auditoría las cuentas de Vox.

El simplismo es una de las características de los partidos populistas por la derecha o por la izquierda. Las soluciones a problemas complejos, a sociedades complejas siempre son complejas, meditadas, pactadas y de consenso de todos los ciudadanos. El discurso de Vox, que para algunos puede resultar innovador, es más viejo que el hilo negro, lo hemos visto una y otra vez a lo largo de la historia, y en Europa llevo hace bien pocos a años a partirnos la crisma a banderazos con el resultado de dos guerras.

Hoy en el Club siglo XXI hemos escuchado toda una argumentación xenófoba, machista y antidemocrática. Desde luego no es la sociedad que espero dejar a mis hijos, desde luego no es la sociedad del futuro sino la del pasado, desde luego no fortalece la democracia, sino todo lo contrario.

Son las once de la mañana. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 5 grados. Godzilla en Madrid. Más de 100 mentiras. Santiago Abascal en el Club Siglo XXI

Ladrones de Democracia #ReferendumCAT 1-O

“A menudo el odio se disfraza con una careta sonriente y la lengua se expresa en tono amistoso, mientras el corazón está lleno de hiel.” Solón

Saben una cosa. Nos están robando. Si,  miren ustedes, hay ladrones de democracia sueltos.

Lo que está sucediendo en Cataluña y proyectado hacia el resto de España en un robo en toda regla.

Un robo perpetrado a través de asaltos a sedes de partidos, a través de señalar y marcar casas y comercios, de cerrar el parlament para que no se escuche ni una sola voz discrepante,  de presiones sibilinas y no tan sibilinas a los directores de las escuelas e institutos, para que el día 1-O pongan a disposición sus centros de eso que llaman “referéndum”, de utilizar a los niños en  las movilizaciones, de utilizar a los medios de comunicación públicos de Cataluña como medios de propaganda, de las listas negras de periodistas, de tomar las calles, de políticos que se saltan las leyes una y otra vez, mientras obligan a los ciudadanos a cumplirlas a raja tabla, de colocar como héroes a miembros de bandas asesinas como ETA, de invitar una y otra vez a los ciudadanos a participar en un referéndum ilegal, sin censo, sin garantías democráticas, de hurtar los datos de los ciudadanos y enviarlos a webs alojadas en lugares remotos y gestionadas por piratas informáticos, de mentir una y otra vez contándonos que los culpables de sus males somos los españoles cuando llevan toda su legislatura desatendiendo los asuntos de sanidad, cultura, educación etc para dedicarse a eso que ellos llaman el proces y que ya hemos visto en qué consiste, de linchar a intelectuales, escritores, artistas, científicos que han manifestado públicamente estar en contra de ese simulacro de referéndum, de utilizar los medios económicos del Estado, es decir de todos, para sus fines espurios, desatendiendo las necesidades de los hombres y mujeres de Cataluña, de dividir la sociedad en malos y buenos catalanes como si ellos fueran el dedo supremo que marca la bondad o la maldad de los individuos, de romper familias y  romper amistades.

Son ladrones de libertad, son ladrones de democracia. Están hay disfrazados de libertadores, con un rictus de sonrisa cosida en el rostro con puntadas de odio, de un odio que jamás en lo que llevo de vida había visto antes. No dejemos que nos roben lo que tanto nos ha costado conseguir: la democracia y la convivencia.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Ladrones de Democracia

La Sociedad Anómica o el deber por el deber. ¿Tu que eliges?

Hablamos de la corrupción como si fuera algo abstracto, sin embargo no hay nada más concreto que los actos de corrupción. Se materializa dentro de la sociedad, emana de la sociedad, actúa con la sociedad y sus socios, y nace de la propia sociedad. Es duro decirlo, pero la raíz está en nosotros mismos. Vemos todos los días casos de corrupción de baja intensidad, cambios de cromos, intercambio de favores, tráfico de influencias para conseguir esto o lo otro. Está a la orden del día.

El caso es que vivimos en un país donde se está produciendo un incumplimiento de normas masivo, y esto desde luego, si te paras a pensarlo obedece a algo que va mucho más allá de la política. Me temo que hemos entrado en la sociedad anómica. La palabra anomia viene del griego, donde  “a”,  indica falta o privación; y “nomos”, significa ley o norma, pero nomos no se refiere a cualquier tipo de norma, sino a la que hace alusión a la norma moral, y esa anomía es la que nos ha estado llevando a una generalización de la corrupción a todos los niveles. La corrupción no es fruto del ejercicio político, es fruto de esa tendencia anómica que nos invade, porque hemos abandonado los códigos éticos para convertirlos en códigos prácticos que es algo mucho menos sublime, pero mucho más rentable. Estamos de nuevo ante una cultura del carpe diem, donde todo se justifica, todo vale, no se toman en cuenta los incumplimientos de las normas morales, y además, se tapan con conveniencias prácticas para ir diluyendo poco a poco los valores fundamentales de los seres humanos.

Los actos de corrupción, además, son característicos del escenario donde se producen, forman parte de la idiosincrasia del país o del grupo donde anida.  No nacen como fenómenos aislados, están en la sociedad, en definitiva, están en nosotros y entre nosotros.  Son actividades colectivas, participativas: existe un corruptor y alguien que es corrompido, requieren siempre de  la intervención de una o más personas, es un delito participativo, donde la complicidad y la red juegan un papel relevante, donde hay muchos en la trama, donde hay sujetos activos, pero también pasivos, si, esos que acompañan con sus silencios, con su ocultación, con su pasividad, con eso que se llama mirar para otro lado.

Estamos muy equivocados cuando decimos que la corrupción es el cáncer de la política, la corrupción es un cáncer societario y debe ser un interés ciudadano prioritario, porque seguir el rastro de los corruptos es, en muchas ocasiones, tremendamente complicado, y sobre todo probarlo, pero lo que sí es fácil, son las consecuencias que se producen de inmediato: las averías y quebrantos que esa corrupción deja en las instituciones que representan a la democracia. Ese malestar va anidando lentamente en el imaginario de los ciudadanos, llegando a asociar el concepto corrupción con el concepto servicio público, con el concepto de democracia, con el concepto de sistema. Un error gravísimo, pero que al final pasa, y lo que es peor, cuando la corrupción es frecuente y cotidiana, se ve precisamente como eso, como algo normal, como algo que forma parte del modus vivendi, incluso utilizamos eufemismos para disimular los hechos, como por ejemplo llamar conseguidor a un ladrón vulgar y corriente. Corrupción es soborno, extorsión, malversación de dinero público, apropiación indebida de lo que es de todos, evasión de impuestos…

La corrupción es la segunda preocupación de los ciudadanos, y se impone ya una revolución de la decencia, de los decentes. Una regeneración, como decía ayer el Rey Felipe VI, es más necesaria que nunca, y  que personas limpias y referentes en nuestra sociedad, no solamente políticos,  den un paso al frente para liderar un cambio radical y acabar con las prácticas corruptivas. Creo que los que pensamos en modo honesto no queremos vivir en esa sociedad anomica, deprimida, con una democracia moribunda y deslegitimada por la herida de la podredumbre, donde algunos se aprovechen de esa debilidad para situarnos dentro de sus oscuros intereses sean políticos, económicos o de cualquier otra índole. Kant dijo el “deber por el deber”, es decir, lo que se debe hacer hay que hacerlo por obligación, sin esperar nada a cambio, y a partir de ahí cabe impulsar un gran pacto cívico que nos reanime y nos vincule a todos en un proyecto de alcance para mejorar nuestra vida política y nuestra convivencia, y acabar con la corrupción, con los corruptores y con los corruptos de una vez por todas.

Son las siete de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados.

Dimitir: la honestidad frente a la conveniencia

 

 

Me pregunto una y otra vez porque hay tanta aversión a dimitir de los cargos en nuestro país. En España se dimite poco y mal con una cultura de sentarse en el sillón para no levantarse jamás, caiga quien caiga, incluida hasta la propia familia. El apego al cargo parece que ha impregnado la cultura política española sin que se den cuenta que esa “manía” de perpetuarse afecta gravemente a los principios democráticos que deben regir toda sociedad que se quiera llamar libre.

Tal vez algunos, esto en el mejor de los casos, entienden que dimitir es tirar la toalla, admitir un error, que incluso puede desestabilizar el sistema o el equipo en el que se encuentran, tal vez sea así, pero entonces me temo que es que no han entendido nada, están confundiendo la palabra dimisión con la palabra castigo y se encuentran muy lejos de la buenas prácticas políticas.

Ahora que se llevan tanto los códigos de buen gobierno en las empresas, habría que replantearse si estos compendios de buenas intenciones, y de maneras y modos de hacer las cosas “en la buena dirección”, ya deberían formar parte de las conductas de los políticos en ejercicio. No hay nada malo en dimitir, una dimisión puede ser un hecho eficaz, higiénico y hasta provechoso para cualquier organización política que se precie de tener una estructura sana y al servicio de los ciudadanos. Por supuesto no me refiero a dimisiones por corrupción, a dimisiones en las que medie un delito, esos hechos no deben dejarse nunca al libre albedrío del sujeto corrupto, creo que es obvio, y no juegan la partida.

La ética social y administrativa del Estado está íntimamente ligada con la ética particular y profesional de los políticos que están a su servicio, y por supuesto, dentro de esta ética está el hecho de dejar de estar, de dimitir, de dejar el cargo por innumerables supuestos, que no significa, para nada,  abandonar la vida política,.

El político español tiene algunas asignaturas pendientes, y una es esta, la de saber dimitir, porque lo de todos es mucho más importante que lo cada uno, porque el proyecto siempre debe estar por encima de las personas y sus ambiciones, porque el poder no es un traje de lujo  a medida para que los hombres y las mujeres que lo lleven brillen mas y se vean más atractivos o mas lustrosos, el poder es el mecanismo para realizar para todos y todas el proyecto, en este caso político, en el que hemos soñado, el proyecto que está entre nuestros ideales, y cuando no se puede llevar a cabo o la divergencia es demasiado grande, el mecanismo de la dimisión debe ser puesto en marcha.

Un gesto, este el de la dimisión que debe ser considerado por los ciudadanos y ciudadanas, por los propios compañeros y compañeras de partido, por sus propios líderes como un hecho integro y decente, que lejos de  incomodar y desmoronar la democracia, la favorece y la multiplica, genera más confianza y a la vez encaja en un valor fundamental, aunque hoy en día no se hable mucho de ello. Es el valor de la honestidad frente a la conveniencia.

Son las dos y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 24 grados.

#ArturMas: De la ilegalidad y el esperpento

Acaba de terminar la rueda de prensa de Artur Mas, y aunque suponíamos de que iba “la fiesta”, ahora ya se ha materializado una de las mayores tomaduras de pelo de la historia de España.

Se ha mofado en hora y media de todos los español@s, catalan@s incluidos. Ha dicho una cosa y la contraría no una sino cien veces, ha puesto el sistema democrático a los pies de los caballos, permitiéndose, cual dictador de opereta, usar una herramienta tan sagrada en la democracia como es el voto y la participación de los ciudadan@s en procesos de elección o consulta,  para taparse las pústulas que le está dejando la cohabitación con ERC que lo va fagocitando lentamente.

La manipulación al máximo, lo nunca visto, pasen y vean, como si fuese un espectáculo de circo barato: Artur Mas  convoca a los catalan@s y demás ( ni eso ha quedado claro) a que el 9 de Noviembre vayan a votar una consulta que no es consulta, que tampoco es referéndum, que no vincula a nada ni a nadie, que no hay control sobre el censo, y que por supuesto en un alarde de ignorancia democrática, ha recalcado varias veces, que no es obligatoria ( faltaría más, que este individuo pasase lista de quien ha ido o quien no al paripé del 9N) con el único fin de ganar tiempo a ver si a ERC se le ablanda el corazón y le hace un hueco en esa “supuesta” lista “única” ( como chirría lo de “única”) y no se quedan fuera del juego de la independencia, y pierden pie en la tarta del poder, si esa que les gusta tanto. Porque no se equivoquen aquí lo único que hay es ambición y poco más

No sé lo que va a hacer el gobierno de España pero desde luego este lamentable espectáculo debe acabar ya, cuanto antes, por el bien de todos los españoles, sean catalanes o de Burgos. El atentado a la democracia es evidente y es obligación constitucional poner remedio a ello.

Por cierto mientras Artur Mas perpetraba una estafa redonda económica y política, y terminaba con palabras amenazantes y anunciando opacidad informativa, (eso ya no me extraña) España captaba  4.029 millones en letras para que Artur Mas  se lo gaste en jugar a las urnas y cubrirse las espaldas. Ya les vale¡

Son las doce. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados.

#tarjetasblack #Bankia #CajaMadrid : Redes Clientelares de Corrupción

El escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid – Bankia ha vuelto a poner de manifiesto que la corrupción tiene un nido estable en nuestro país.

Muchos sabemos que eso es solo la punta del iceberg, porque detrás de todo este ruido que ahora asola nuestros oídos, se encuentra una red clientelar mucho más profunda que durante bastantes años se ha tejido con la anuencia de muchos que han “tocado poder”, con el único fin de enriquecerse y perpetuarse en el cargo.

Más allá de Caja Madrid – Bankia  y lo que aún nos queda por ver pues muchos sabemos que falta bastante que contar de esta historia de ladrones, hay más organismos públicos, entes públicos, sociedades mercantiles del estado, donde la práctica de las tarjetas, regalos y “alguna que otra cosa más” han estado a la orden del día durante estos años.

A estas horas hay muchas cuestiones que están dando vueltas en la cabeza de los ciudadan@s, que van desde la pregunta básica: “¿Esta gente va a pagar por ello? ¿Ira a la cárcel?”, a otras ya más complejas que giran, sobre si vivimos en un país irredento en eso de corromperse, o si España va a poder, en algún momento, conseguir tener una administración  alejada de la corrupción.

Lo cierto es que cuando el dinero y el trabajo no fluyen por los hogares de los ciudadan@s , que es lo que está sucediendo ahora mismo, la cotas de permisividad en cualquier aspecto de la vida pública bajan considerablemente. Ahora, ya nadie perdonada nada, un caldo de cultivo perfecto además, para que organizaciones de corte populista y con objetivos muy poco claros,  donde lo que prima es el despiece de todos, corruptos o no corruptos, hagan su agosto, y con la excusa de limpiar, nos sitúen aun, en un escenario político y social muchísimo peor.

Por supuesto, y no me cabe ninguna duda, que parte de la culpa de todo esto es que  durante mucho tiempo ha habido y  hay una elevadísima politización de la administración pública, demasiada “política”, en áreas que nunca han debido ser políticas, y los partidos y los sindicatos – que se han convertido también en pseudo partidos – cobijados sobre una estructura tremendamente rígida de un estado antiguo, donde el poder es lo que prima y no el servicio público, han entrado en esa rueda de la corrupción que gira y gira fagocitando a muchos donde van a caer inocentes y culpables. Por si no lo saben algunos cándidos, la corrupción es mucho más peligrosa y virulenta que el ébola, porque no solo contagia a aquel que participa de ella, no, contamina al que calla, al que tapa, al que mira para otro lado, al que consiente, al que silencia, al que teme, atrapa a todos los que pasan por su lado, incluso si me apuran, se lleva por delante hasta los que se enfrentan a ella y la denuncian, y lo que es peor ataca directamente al corazón de la democracia

No hay nada ahora mismo nada más urgente que la regeneración del sistema, hay mucho que corregir y muy poco tiempo. Ya no basta con levantar las alfombras, si luego vamos a volver a colocarlas en el mismo lugar, y vamos a poner los viejos muebles, repletos de carcoma en los mismos rincones, o cambiar la basura de un sitio a otro donde se vea menos.  Eso ya no basta, de hecho nunca fue la solución.

La regeneración del sistema solo se puede hacerse desde el sistema, por muy tocado que esté, este. Es más necesario que nunca hacer frente a esas redes clientelares, redes que se han ido tejiendo no con malas políticas públicas, sino con malos políticos públicos, apoyados por instituciones sobre las que han hecho su base, su sustentación, sus cimientos. Hay que  desmantelarlas, apartarlas del circuito, y hacer comprender a partidos y sindicatos que ahora mismo se encuentran al borde del abismo, que la tierra está crujiendo bajo sus pies anunciando la fractura de un modelo que es su propio ecosistema, y por supuesto también el nuestro, el de los ciudadan@s

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 17 grados.