#VivasNosQueremos #ViolenciaDeGenero

Parece que fue ayer ¿verdad? Pues, ya ven, ha pasado un año. Si, hace 12 meses que estábamos hablando de lo mismo, de la violencia de género, y estamos, con algunas matizaciones, en la misma posición. Vamos a hacernos la foto de rigor, llenaremos nuestros espacios virtuales de lazos violetas, escribiremos algunos mensajes y algunos lemas, saldremos a la calle en algunas ciudades y volveremos a reclamar que las mujeres de este país, y de este mundo, no queremos seguir viviendo con esto encima, entre otras cosas, porque la violencia de género, si bien es lo peor que nos pasa, no es lo único.

Las Instituciones, los gobiernos, las administraciones que son los que deben organizar esta y otras muchas cosas, evidentemente no trabajan lo suficiente, así como suena, y los ciudadanos y las ciudadanas, seguimos pensando que eso de la violencia de género es algo que les pasa a otras. No en vano, el CIS nos dice que la preocupación de los hombres y las mujeres de este país sobre violencia machista ocupa el puesto décimo octavo, que desde luego no se corresponde con la realidad de la situación: 45 mujeres asesinadas, creo, porque ni siquiera nos ponemos de acuerdo en la cifra, más, las multitud de agredidas, más, las 170.000 denuncias que la mayoría nos prosperan, más el acoso sexual, más las agresiones sexuales con los condenados en la calle, más las sentencia cada vez más suaves contra los asesinos y agresores, más  un deterioro progresivo en las relaciones interpersonales de los más jóvenes, llenos de tintes violentos de los chicos hacia las chicas, en fin, una realidad que no queremos mirar de frente, unos porque dicen que trabajar en esto no da votos, así como suena,  y otros porque esconden la cabeza en la tierra como el avestruz, para no ver lo que les desagrada, y en el fondo les aterra pero no quieren enfrentar.

Dicen que una de las soluciones es la educación, y en eso creo que estamos de acuerdo, pero la educación me temo que empieza a ser como eso de la “diversidad”, un comodín que se usa una y otra vez en los discursos, cuando no se tienen nada que decir, cuando no se tiene nada que aportar, o cuando no interesa aportar nada para que todo siga igual. Ya saben, queda de cine decir que hay educar a la sociedad en igualdad y contra la violencia de género, pero esos mismos que lo dicen ahora, lo contaban ya hace 15 años, y no han movido un dedo para llenar de contenidos en igualdad los planes educativos de este país. Imagínense que lleváramos 15 años educando en igualdad, sobre igualdad, con perspectiva de género ¿saben? Ahora si se hubiera hecho eso que les llena la boca, y les queda tan mono en los discursos, no estaríamos en este escenario.

Además, la educación da frutos a largo plazo, y mientras hay que cambiar con urgencia los mecanismos de la justicia, de las relaciones en las empresas, empoderar a las mujeres en la sociedad dándole los derechos que le corresponden por ley, visibilizar a los agresores en vez de protegerlos, en definitiva, tomar medidas urgentes que no se están implementando.

Yo ya se lo que va a pasar en un par de semanas, y eso que no tengo bola de cristal, pero experiencia un rato. En unos días  ya habrá pasado la ola, y todos volverán a hablar de eso que les importa tanto: los independentistas, el poder judicial, las elecciones, el caso de corrupción de turno, etc, etc  – eso debe ser la emergencia social, y no una asesinada por semana, y yo no me he enterado- , y dejarán de poner el foco en la violencia de genero. Se caerán los lazos de las solapas, y algunos pensaran que ya han cumplido con el programa previsto, claro, ya han hecho los discursos, ya se han hecho la foto, ya han convocado a mujeres en sus sedes y empresas para contarles lo malísima que es la violencia de genero. Y hasta el año que viene por estas fechas.

No sé cómo pueden dormir algunos y algunas después de tanto postureo, con 1000 asesinadas por violencia machista, que es solo la punta del iceberg de este y otros problemas que tenemos las mujeres en esta sociedad machista impenitente. Y todo esto ha sucedido porque entre todos lo han permitido, con su inacción, con su omisión, con su conveniencia para no molestar demasiado a una sociedad patriarcal de la que, en el fondo, no quieren salir, porque les conviene. A nosotras, desde luego, no nos conviene nada, vamos a seguir luchando para cambiarla, no queda otra, nos va la vida en ello, ¿saben?  porque VIVAS NOS QUEREMOS.

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. VIVAS NOS QUEREMOS

 

8 de Marzo: Nadie hablará de nosotros cuando estemos … vivas, ni muertas

 

desigualdad
La ansiedad con que algunos en esa semana se entregan a defender “supuestamente” algunos derechos de la mujer me escama sobremanera. Que los temas de igualdad son un instrumento político y en algunos casos económico -no hay que quitar la vista de algunas empresas que quieren hacer del tema “Mujer” un negocio- , no es un secreto.

Ahora el tema del aborto, por ejemplo, es piedra de discusión entre la derecha y la izquierda, y lo que no se dan cuenta algunas y algunos es que en todo este zafarrancho, la mujer, las mujeres no somos más que el campo de batalla.

Desde luego, salvo en esta semana, o como mucho la que viene, no veo a estos defensores, que ahora están tan entusiasmados con el tema del aborto, pues que duda cabe, que son votos fáciles para la contienda europea, ni minimamente preocupados por lo que de verdad nos sucede, como por ejemplo la tremenda desigualdad salarial a la que estamos sometidas, la desigualdad en el acceso a los puestos de dirección, la ausencia casi completa de los centros de mando de las empresas públicas o privadas, los horarios leoninos, unos horarios que nos impiden ya ejercer el derecho a la maternidad, un tema que está haciendo que las españolas dejemos de tener hijos, o por lo menos los hijos que queremos o la publicidad sexista con la que las televisiones nos bombardean cada día…

Son muchos los ejemplos, muchísimos, y no encuentro que estos defensores circunstanciales de la causa “mujer” levanten excesivamente la voz, bueno salvo en el tema del aborto, que parece que vende mucho eso del el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Por supuesto que quiero decidir sobre mi propio cuerpo, pero antes, mucho antes, lo primero que quiero decidir es sobre mi propia vida. Quiero ganar igual que los hombres con los que me siento a trabajar cada día, quiero tener la posibilidad de llegar a la dirección de la empresa sin ser una mera consejera decorativa para acallar las conciencias y dar mejor imagen, que es lo que hasta ahora sucede; y llegar a las direcciones que tienen poder de decisión, y no a aquellas que le llaman “marías”, el único hueco que hasta ahora nos dejan los hombres. No quiero lo que sobra, quiero lo mismo, quiero una corresponsabilidad con el varón, y un horario que me permita desarrollarme profesionalmente, tener tiempo de ocio y atender a mis hijos y a mis mayores, quiero poder tener hijos sin tener que abandonar mi carrera por la maternidad o la crianza, o que se vea frenada por ese hecho, porque ser madre, además de un derecho, es una función social de las mas importantes para perpetuar la sociedad y hacerla sostenible.

No escucho en esos discursos reivindicativos de esos que esta semana se aprestan a hablar de nosotras y por nosotras, nada de eso. El sábado se conmemorará el día de la Mujer, y probablemente, vamos estoy segura, que todo lo que llegue a mis oídos girara sobre el proyecto de ley del aborto, y todos estos temas, que os he enumerado antes ,que son los que verdaderamente importan, porque son los que determinan la desigualdad en la que vivimos sumidas, quedaran opacados por cuatro eslóganes y muchos gritos, y eso si mucha palabra, mucha palabra pero pocos hechos.

El día 9 todo volverá a ser igual, igual para ellos, y desigual para mi y para todas las mujeres de este país, pero algunos habrán hecho caja para las elecciones europeas o caja para sus propios bolsillos, que de todo hay. ¿Sabéis a costa de que? De el derecho a decidir sobre nuestras propias vidas. Sin igualdad no hay derecho a nada, los desiguales, las desiguales, van en inferioridad siempre de condiciones, así que cuando vea a esos adalides convenientes y coyunturales batirse el cobre por lo que de verdad nos sucede a las mujeres, por la desigualdad patente y manifiesta que cada día se materializa en el trabajo y la vida de cada una de nosotras, entonces creeré que piensan en nosotras, en las mujeres, y no en su propio mantenimiento en el poder o en la manera de alcanzarlo a costa de cualquier cosa, incluido este tema sagrado para mi, para las mujeres, pero banal, superfluo y sustituible para ellos.

Que nada nos distraiga, que nada nos desuna, porque mientras no tengamos claro eso, el año que viene por estas fechas, tal vez tengamos una ley del aborto de plazos o supuestos, tal vez, pero lo que es seguro es que seguiremos siendo desiguales, y que salvo el derecho al voto, y alguna que otra minucia más, todo seguirá en la misma linea, una linea quebrada y descendente donde en la parte más baja del gráfico están las mujeres y en la más alta, seguirán estando los hombres.

Son las 7 de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados. Nadie hablará de nosotras cuando estemos vivas… aunque tampoco muertas... a los hechos de violencia de género me remito, con ese informe tan “bonito” de la Unión Europea, del que algunos diarios se han apresurado a sacar titulares, y en el que dice que España es uno de los países con menor porcentaje de mujeres que sufren violencia de género… lo que no dice el informe es que aquí, en España, aun muchos de estos hechos de violencia no se denuncian… o se silencian… o se esconden… porque aun hay muy pocas garantías, porque cuanto mayor es la desigualdad menos se denuncia, o no os habéis preguntado alguna vez que pasa con una mujer que vive en un pueblo de 1500 habitantes cuando después de recibir una paliza o ser insultada por su pareja se atreve a ir a ver al municipal o al guardia civil a contárselo y poner una denuncia… Pues haceros esa pregunta y ya veréis la respuesta que os pasa por la cabeza: Angustiosa…